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Víllodas - Subijana - Izarra - Murgia - Foronda - Víllodas
16-10-2016
(mapa)
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Al igual que en la excursión anterior, en esta ocasión también era un caserío el que determinaba en gran medida por dónde iba a discurrir la jornada y se llevaba el protagonismo principal de la misma. Se trataba de la Casa Maribel, en Aprikano.

Por de pronto, aunque habían hablado de tiempo bastante bueno y de viento sur, me abstuve de ponerme loción solar (llevaba un botecito, por si acaso) a la espera de acontecimientos.

Nanclares de la Oca, parque
Nanclares de la Oca, parque (19kb)

Entre Nanclares de la Oca y Subijana-Morillas se hallan dos pueblos: Ollávarre y Montevite. Acabaron siendo los primeros destinos fuera de programa del día. Tantas veces viéndolos a -no mucha- distancia y nunca había entrado en ellos. En Ollávarre, un grupo de mujeres hablaba a la entrada de la iglesia. Salió el cura y la charla siguió con él. Di una vuelta, volví a pasar cerca de la iglesia y las doñitas seguían entreteniendo al cura.

Ollávarre, mujeres y cura junto a la iglesia
Ollávarre, mujeres y cura junto a la iglesia (35kb)

En Montevite estaban en misa. Me acerqué a la puerta de la iglesia y me sorprendió ver que los asistentes eran bastantes más de lo que había imaginado. Al que no pude ver es al cura, así que no sé si era el mismo que estaba en Ollávarre y que, tras despedirse de las mujeres, había salido pitando para oficiar a continuación en el pueblo vecino.

Puestos a comparar, me gustó más Montevite.

Montevite
Montevite (20kb)

A partir de Subijana-Morillas, reestrené la carretera que atraviesa el valle de Kuartango.

Subijana-Morillas, puente y casa en que estuvo Wellington
Subijana-Morillas, puente y casa en que estuvo Wellington (26kb)

En 2010 aquello estaba en obras y pasé de mala manera y bajo mi responsabilidad, según me advirtió -con razón- el vigilante que me salió al paso.
Entonces ya estuve en Aprikano, pero no vi gran cosa por no haberme informado previamente. Ni siquiera vi su puente, así que me acerqué a verlo un mes después, con viento, nieve, frío... Eso significa que pasé al lado de la Casa Maribel, pero me temo que ni me fijé en ella (el viento, la nieve...).

Con ese caserío completaba la sección alavesa (7 unidades) de los 20 que citaba un reportaje publicado en la prensa en primavera de 2015.

En el valle de Kuartango han tenido el detalle de poner paneles informativos de cuanto hay para ver en cada uno de sus pueblos. Que si la iglesia, que si la casa tal o la casa cual...
Así me enteré de que en Aprikano hay unas cuantas casas interesante. Fui localizándolas y valió la pena el recorrido y el tiempo invertido.

Aprikano, casa número 24 o casa Pera
Aprikano, casa número 24 o casa Pera (35kb)
Aprikano
Aprikano (32kb)
Aprikano, detalle en la casa número 1
Aprikano, detalle en la casa número 1 (32kb)
Aprikano, casa número 1
Aprikano, casa número 1 (41kb)
Sierra de Arkamo desde Aprikano
Sierra de Arkamo desde Aprikano (33kb)
Aprikano, casa número 2, pata de águila y eguzkilore
Aprikano, casa número 2, pata de águila y eguzkilore (31kb)
Aprikano, casa Maribel
Aprikano, casa Maribel (29kb)
Aprikano, casa Maribel desde el puente
Aprikano, casa Maribel desde el puente (40kb)
Aprikano, puente
Aprikano, puente (40kb)
Aprikano, casa número 7
Aprikano, casa número 7 (34kb)
Aprikano, casa número 11 o casa Eguiluz
Aprikano, casa número 11 o casa Eguiluz (33kb)
Aprikano, casa número 11 o casa Eguiluz, detalle
Aprikano, casa número 11 o casa Eguiluz, detalle (25kb)
Una señora mayor dijo que es pueblo pequeño, pero que tienen unas cuantas casas dignas de ser vistas. Lo mejor es que los vecinos se llevan bien entre ellos.
Unos perros -al poco de llegar- y unos gatos -al rato- parecían querer demostrar que también los especímenes del reino animal son amables en ese pueblo.

Valle adelante, como sus numerosos puentes ya los conocía, fui parando donde me pareció, sin mayores pretensiones.

En Zuhatzu, un grupo de chavalillos jugaba en el exterior del polideportivo.

Zuhatzu Kuartango, parque
Zuhatzu Kuartango, parque (58kb)

No tocaba coger el desvío a Jokano, Urbina Basabe, etc.; aunque habría estado bien volver a Marinda. Cuando estuve en 2010, estaba en fase de montaje una película rodada allí y que unos años después se llevó un par de premios del festival de cine del Oeste que se celebra en Almería.
De todas formas, aunque no hubieran recogido premio alguno, el mero hecho de que sus dos creadores consiguieran sacar adelante ese proyecto con cuatro perras y mucho entusiasmo ya hace de Algo más que morir algo extraordinario.
El recuerdo de la película (que vi el año pasado) me hizo tomar conciencia de que estaba recorriendo Kuartk Valley. Con bastante imaginación, uno podía tomar a los coches que pasaban por la cercana autopista por caballos salvajes galopando en libertad...
Para terminar con este tema, no está de más apuntar que en el fantástico vídeo Bailando en Euskal-Herria aparece el poblado vaquero de Marinda; concretamente, a los 4 minutos y 55 segundos.

En Etxabarri, un tractor desafiaba el descanso dominical.

Pico Marinda desde Etxabarri Kuartango
Pico Marinda desde Etxabarri Kuartango (19kb)

No recordaba que Tortura está separado de la carretera por una hermosa cuesta. Pueden decir que tienen casas de puro churro, pues sólo hay dos; un poco más (un poco menos) y se quedan sin plural. Un burro hacía guardia cerca de la iglesia.

Tortura, iglesia y burro
Tortura, iglesia y burro (36kb)
Tortura, globero temiéndose lo peor
Tortura, globero temiéndose lo peor (34kb)

No tocaba visita al puente de Marubai, en Katadiano, pero volví a ver el de Anda. Junto a una casa cercana al mismo, cinco perros ladradores hicieron asomarse a la ventana al dueño.

Anda, casa con balcón de madera
Anda, casa con balcón de madera (31kb)
Anda, puente
Anda, puente (26kb)
Anda, casa
Anda, casa (30kb)
Anda
Anda (36kb)
Anda, casa número 9
Anda, casa número 9 (32kb)

En Abornikano no vi panel informativo. Es que no me di cuenta de que desde unas primeras casas es por donde se va al núcleo urbano, y luego ya no retrocedí.

Abornikano, casa
Abornikano, casa (26kb)
Abornikano
Abornikano (18kb)

En Izarra, visita clásica a su estación de tren, por la que pasa y para el tren de La Robla.
Ya puestos, fui a Casa Lola a saludar a su tejo, declarado árbol singular.

Izarra, estación del tren
Izarra, estación del tren (29kb)
Izarra, tejo de doña Lola
Izarra, tejo de doña Lola (49kb)

Poco después estaba ante la entrada a la finca en la que se encontraba el Colegio Internacional de Izarra. Abundan las señales de Prohibido el paso, pero se ve que a la gente le dan igual, por lo menos si es un domingo por la mañana. Había alrededor de media docena de coches en las inmediaciones, a los que se sumó otro mientras un servidor hacía unas fotos. El conductor y su pareja saludaron, cruzaron bajo la cuerda (o cadena, no me fijé) que pretende cerrar el paso y se internaron en el recinto.
Estuve tentado de hacer lo mismo, pero lo dejé estar y continué hacia Murgia.

Izarra, entrada al Colegio Internacional
Izarra, entrada al Colegio Internacional (52kb)
Izarra, coches a la entrada del Colegio Internacional
Izarra, coches a la entrada del Colegio Internacional (41kb)

El ascenso al santuario de Oro figuraba entre los extras optativos del día. Llevaba unos años sin ir, así que fui. Subí con dignidad, salvo los ultimísimos metros de la parte más dura, previos al breve descenso, y todo porque pensé algo así como esto ya está, palabras que me tuve que tragar a todo correr, por listo.
Para la rampa final, la que conduce a la entrada del santuario, recurrí al plato pequeño (el tercero).

Había algunos turistas, pero de los que no dan voces.

Murgia, santuario de Oro
Murgia, santuario de Oro (27kb)
Vistas desde el santuario de Oro
Vistas desde el santuario de Oro (23kb)

A lo tonto, me acordé de la ermita de Jugatxi, que visité en 2008. Y a lo tonto tiré hacia Jugo desde Murgia. Digo a lo tonto porque no me entusiasmaba del todo la idea. Llegué a Jugo, vi el desvío a Jugatxi y seguí adelante sin parar. Es que de camino había decidido llegar hasta Domaikia.
Tenía mal recuerdo de una ocasión anterior, por el tremendo calor que hizo aquel día, y cuando veía en el mapa los nombres de Jugo y de Domaikia pensaba que algún día volvería en plan tranquilo. Pues bien, o aprovechaba esta vez o a saber cuántos más años pasarían hasta que lo hiciera.

De Murgia a Jugo
De Murgia a Jugo (17kb)
Domaikia
Domaikia (22kb)
Domaikia, iglesia
Domaikia, iglesia (25kb)

Como a Jugatxi había ido en coche no me había quedado claro si la cuesta es dura o no.
Por de pronto, en lugar del asfalto que esperaba encontrar había cemento. Y pronto aparecieron unas cuestas de cuidado.
Nada, nada, plato pequeño desde ya, que aquello tenía muy mala pinta.

Pie a tierra a la altura de un pequeño aparcamiento para superar una cadena que cierra el paso a los coches, otro rampón y, tras acabarse el cemento y dar paso a un camino, llegué sin contratiempos -léase pinchazos- a la ermita.

Jugo, ermita de Jugatxi
Jugo, ermita de Jugatxi (30kb)
Jugo, ermita de Jugatxi, imagen de la Virgen
Jugo, ermita de Jugatxi, imagen de la Virgen (32kb)
Jugo, ermita de Jugatxi
Jugo, ermita de Jugatxi (48kb)

En el aparcamiento mencionado había varios coches, pero arriba no se veía a nadie. Acabé por oír voces. Sentados bajo uno de los grandes árboles (robles o encinas), estaban de sobremesa los componentes de un grupo más o menos numeroso.

A la que no vi fue a una señora mayor a la que conocí en la otra ocasión. Tras hablar un poco, con toda la normalidad del mundo, se refirió a una vez en que habían trasladado la imagen de la Virgen por no sé qué motivo y ella la echó en falta.

-Dije ¡¡¿¿dónde han puesto a la Virgen??!!.

Y siguió hablando del tema como para sus adentros, con una actitud bastante distinta de la que había mostrado hasta entonces.
Un poco de miedo sí que daba.
En comparación, los del grupo bajo el árbol me parecieron inofensivos.

Hay poco más de un kilómetro desde la carretera hasta la ermita.

Jugo, casa
Jugo, casa (28kb)
Jugo, iglesia
Jugo, iglesia (21kb)

Al volver a pasar por Murgia, me metí por terreno desconocido para ver mejor una casa que me gustó y luego pretendí alcanzar desde allí la carretera. Casi me lío, pero pasé por un rincón bonito, con un pequeño puente sobre el río.

Murgia, casa
Murgia, casa (42kb)
Murgia, río
Murgia, río (58kb)

Descarté volver por Manurga y Gopegi (más largo, pero más tranquilo) y decidí hacerlo por Aiurdin y la N-622.
Gracias a ello pude volver a ver en Zaitegi a Ori, un perrito de poco más de dos años al que conocí cuando era un cachorrillo al preguntar a su dueño por el camino a las ruinas del castillo. Qué majo. Estaba con el mismo señor mayor que aquella vez me dio las explicaciones oportunas.

Zaitegi, perro Ori
Zaitegi, perro Ori (44kb)

El temido tráfico de la N-622 se portó bastante bien y descansé del mismo al coger el desvío hacia Foronda.

Foronda, palacio del Marqués de Foronda
Foronda, palacio del Marqués de Foronda (57kb)
Foronda, río e iglesia
Foronda, río e iglesia (23kb)

Hacía sólo dos años que había pasado con la bici por los pueblos que flanquean por su izquierda al aeropuerto de Vitoria, así que no me dolió pasar por ellos sin parar.
Lo que sí me dolió y me tocó la moral de mala manera fue meter la pata como lo hice al enlazar con la A-3302. Vi a la izquierda el cerro sobre el que se asienta Estarrona, lo confundí con Mártioda -que está allí mismo, a tiro de piedra, a la derecha- y tiré para allá todo confiado. Total, como conocía esa zona no tenía ninguna necesidad de consultar mapa alguno. Qué cantada.
Media vuelta cuando me caí del burro, con cierto cabreo.
Por cierto, la Diputación alavesa va a restaurar la torre de los Hurtado de Mendoza, en Mártioda. Costará lo suyo, y no sólo económicamente, pero la alternativa es que cualquier día se caiga.

Llegando a Estarrona
Llegando a Estarrona (15kb)

La foto de la torre de Mendoza tocó hacerla esta vez desde la carretera.

Mendoza
Mendoza (19kb)

No llegué a quitarme los manguitos ni los leggings en todo el día. Para que te fíes de los del tiempo.

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