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Vitoria - Alegría - Adana - Salvatierra - Albéniz - Vitoria
26-09-2016
(mapa)
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La víspera, domingo, llovió algo y también anunciaban agua para el martes, así que el lunes fue el día elegido para salir en busca de unos cuantos murales distribuidos por varios pueblos de la Llanada alavesa. Una balsa, un puente y unos árboles completaban la lista de la jornada.

Lo de los murales era, en la mayoría de los casos, algo reciente, cosa de los últimos años.
El primero que localicé fue el de Alegría/Dulantzi. Pregunté por la calle Torrondoa (donde se encuentra) a una mujer. No le sonaba. Al oír lo del mural lo tuvo claro, se ve que es el único que hay en el pueblo.

Alegría, mural en la calle Torrondoa
Alegría, mural en la calle Torrondoa (43kb)
Alegría, calle Mayor
Alegría, calle Mayor (34kb)
Alegría,
Alegría, (26kb)

En Erentxun, pregunté a una chica. ¿Era tímida? ¿Tenía frío? Nada de eso, si parecía un poco encogida era porque tenía entre las manos un gatito negro que estaba tan a gusto atendido de ese modo.
El mural lo han pintado en el lavadero.

Erentxun, mural en el lavadero
Erentxun, mural en el lavadero (42kb)
Erentxun, mural en el lavadero
Erentxun, mural en el lavadero (33kb)

Entré en Gauna, fuera de programa. Vi lo que debe de ser el palacio Salvatierra-Gauna y otro mural, pintado en la báscula.

De Erentxun a Gauna, vía verde
De Erentxun a Gauna, vía verde (31kb)
Gauna, casa
Gauna, casa (21kb)
Gauna, mural en la báscula
Gauna, mural en la báscula (18kb)

También fuera de programa, me animé a ir a Azilu, adonde no volvía desde que lo hice por primera vez, diez años ha.
Las llaves seguían en la misma casa que entonces, así como la jugada para abrir las dos puertas de la iglesia. La primera llave hay que meterla poco en la cerradura para abrir la puerta que da paso al pórtico. La segunda, la de entrada propiamente dicha al interior, hay que introducirla bien introducida y, a continuación, hay que girarla en sentido contrario al que parecería que hay que hacerlo.
En el retablo, las pinturas descubiertas hace unos años. Me parecieron algo descoloridas.
Salí, cerré y volví a abrir. Es que llegó un matrimonio de paseantes que querían ver aquello. La segunda puerta se nos resistió durante varios intentos, hasta que se dejó abrir.

Azilu, acceso a la iglesia
Azilu, acceso a la iglesia (30kb)
Azilu, pinturas en la iglesia
Azilu, pinturas en la iglesia (31kb)
Azilu, iglesia y sus llaves
Azilu, iglesia y sus llaves (29kb)

Delante del ayuntamiento, varios murales con mensaje. Por ejemplo:

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo, pero debe dejar huella de su tiempo.
Azilu, mural
Azilu, mural (29kb)
Dejando atrás Azilu
Dejando atrás Azilu (36kb)

Siguiente mural, el de Adana, en la bolera.

Adana, mural en la bolera
Adana, mural en la bolera (29kb)

Y otro más en Ullibarri-Jauregi.

Ullibarri-Jauregi, mural
Ullibarri-Jauregi, mural (23kb)
Ullibarri-Jauregi, mural, detalle
Ullibarri-Jauregi, mural, detalle (21kb)

Más murales de los no incluidos en la lista, esta vez en Gereñu. Uno está dedicado a la mujer.

Gereñu, mural dedicado a la mujer
Gereñu, mural dedicado a la mujer (34kb)

Pretendí llegar a Salvatierra/Agurain antes de que cerrara a mediodía la oficina de Turismo, aunque no tenía muy claro que abriera los lunes.
Estaba cerrada.
Empecé a sentir calor. Cogí agua en la plaza de san Juan y tiré hacia la balsa de Pedroko, de cuya existencia me había enterado poco antes.
Una mujer ya me advirtió de que estaba seca por no haber llovido durante el verano.

Vistas hacia Salvatierra desde cerca de Gereñu
Vistas hacia Salvatierra desde cerca de Gereñu (35kb)
Salvatierra, olbeas de la plaza de san Juan
Salvatierra, olbeas de la plaza de san Juan (26kb)

Hay que pasar por debajo de las vías del ferrocarril y hacer lo propio bajo la autovía.

Salvatierra, paso bajo la A-1
Salvatierra, paso bajo la A-1 (31kb)

La mujer de un poco antes me había recomendado coger la carretera de Egileor y dejarla para tomar la primera pista a la izquierda. Eso hice y llegué al poco al borde de la balsa. Efectivamente, estaba seca. Una pena.
Como hay un observatorio de aves, se me ocurrió ir a verlo. Ahí caí en la cuenta de que habría sido mejor llegar por un camino de parcelaria del que también me había hablado la mujer. El caso es que subí al observatorio, con sus latas de cerveza y sus colillas, y, dado el estado de la balsa, decidí atravesarla para acortar el trayecto hasta la bici. La idea no estaba mal, pero me llené de esas semillas tipo velcro.

Salvatierra, circunvalando la balsa de Pedroko
Salvatierra, circunvalando la balsa de Pedroko (33kb)
Salvatierra, balsa de Pedroko
Salvatierra, balsa de Pedroko (24kb)
Salvatierra, balsa de Pedroko desde el observatorio
Salvatierra, balsa de Pedroko desde el observatorio (25kb)
Salvatierra desde el observatorio de la balsa de Pedroko
Salvatierra desde el observatorio de la balsa de Pedroko (31kb)

Siguiente parada, Okariz.
El mural de turno debía de estar, según llevaba anotado, en el depósito de aguas. De ello se deducía que había que subir. Una primera mujer lo confirmó. No me aclaré al llegar a una bifurcación y volví al pueblo, donde di unas vueltas hasta que apareció un coche y otra mujer repitió las indicaciones.
El calor había ido a más y no me hizo mucha gracia presentarme ante la valla que me habían dado como referencia y ver la cuesta de cemento que subía alegremente.
Afortunadamente, allí arriba se veía una pared de colores y resultó que se trataba del depósito. Me gustó el mural (me gustaron todos los que vi durante el día) y bajé contento.

Aratz desde cerca de Salvatierra
Aratz desde cerca de Salvatierra (20kb)
Okariz, arco junto a la iglesia
Okariz, arco junto a la iglesia (44kb)
Okariz, casa junto a la iglesia
Okariz, casa junto a la iglesia (31kb)
Okariz, pista de cemento hacia el depósito de aguas
Okariz, pista de cemento hacia el depósito de aguas (34kb)
Okariz, mural en el depósito de aguas
Okariz, mural en el depósito de aguas (33kb)

Tampoco tenía programado acercarme al dolmen de Aizkomendi, en Egilaz, pero un paso bajo la autovía me lo puso fácil.
Según leí en una visita anterior, es el más grande de los situados en el País Vasco.

Egilaz y dolmen de Aizkomendi
Egilaz y dolmen de Aizkomendi (32kb)

La lista continuaba con otro mural, el de la bolera de San Román de san Millán. Una mujer me mandó por una pista que se alejaba del pueblo. Aquello no podía ser. Paré y retrocedí algo. Me vio y agitó el brazo a distancia, dando a entender que tenía que seguir por donde me había dicho. Parecía absurdo.
Volví a preguntar al llegar a unas casas. Un hombre joven repitió lo dicho por la mujer. Pues bueno.
La explicación está en que en ese pueblo se han montado una especie de ciudad deportiva por todo lo alto. Campo de fútbol, cancha de baloncesto, frontón, bolera, parque de juegos infantiles...

San Román de san Millán desde su zona deportiva
San Román de san Millán desde su zona deportiva (32kb)
San Román de san Millán, mural en la bolera
San Román de san Millán, mural en la bolera (27kb)
San Román de san Millán, mural en la bolera
San Román de san Millán, mural en la bolera (29kb)

Al otro lado de la autovía espera Albéniz. Di una vuelta por el pueblo antes de tirar hacia el cementerio, punto de partida de un sendero que se dirige a Los Catorce Árboles. Los apuntes hablaban de siete, pero una primera mujer ya dijo lo de los catorce.
Estaba dudando entre dos pistas cuando apareció otra vecina que me señaló la correcta, al tiempo que repetía lo de Los Catorce.
Se ve que fueron catorce, por ese nombre es conocido el lugar y eso es lo que pone en una especie de reloj de sol preparado para marcar el solsticio. En la actualidad quedan siete. Está bien ese lugar, con una mesa y algunos bancos.

Albéniz, llegando a Los Catorce Árboles
Albéniz, llegando a Los Catorce Árboles (26kb)
Albéniz, reloj de sol junto a Los Catorce Árboles
Albéniz, reloj de sol junto a Los Catorce Árboles (55kb)
Albéniz, Los Catorce Árboles
Albéniz, Los Catorce Árboles (55kb)

A partir de allí el recorrido ya era de regreso.

En Zalduondo no había casi nadie a la vista. El que apareció fue un peregrino.
Cogí agua en una fuente que hay en el monumento a Celedón. A unos metros, un mural dedicado a Markitos, personaje del carnaval local.
Otro mural representa a unos peregrinos llegando al pueblo.

Zalduondo, mural
Zalduondo, mural (37kb)
Zalduondo, monumento a Celedón y mural de Markitos
Zalduondo, monumento a Celedón y mural de Markitos (42kb)

La mujer de la casa Montemayor, edificio incluido en un reportaje publicado el año pasado y dedicado a los caseríos más singulares del País Vasco, dijo que también se la conoce como casa Larrea.
Le pregunté por el roble de Beorlatza y lo ubicó en el quinto pino, así que lo dejé para mejor ocasión.

Zalduondo, casa Montemayor o Larrea
Zalduondo, casa Montemayor o Larrea (27kb)
Zalduondo, palacio de Lazarraga, museo etnográfico
Zalduondo, palacio de Lazarraga, museo etnográfico (30kb)
Zalduondo, crucero
Zalduondo, crucero (21kb)

Los bobotontos de cierto partido político habían plantado en la basílica de san Millán, en Ordoñana, una pintada con la cara de su candidato. Es que el cerebro no les da para más. Las elecciones habían sido la víspera.
El mural lo tienen en el frontón.

Ordoñana, basílica de san Millán
Ordoñana, basílica de san Millán (28kb)
Ordoñana
Ordoñana (21kb)

Nuevo paso por Salvatierra, donde seguía cerrada la oficina de Turismo, antes de coger la A-3022 para seguirla durante unos kilómetros y abandonarla en las cercanías de Audikana.

Salvatierra, muestra de cerámica alavesa
Salvatierra, muestra de cerámica alavesa (27kb)
Heredia
Heredia (28kb)
Audikana
Audikana (43kb)

No tuve necesidad de preguntar por el puente que buscaba, pero me llamó la atención el que pareciera fuera de uso. Lo confirmó Juan, un nativo que se acercó para decirme que, si necesitaba agua, no la cogiera de una fuente cercana (ya pone que no es potable) sino de otra que queda por otro lado.
Juan explicó que antes se producían más inundaciones, provocadas en parte por los meandros que forma el Zadorra en las inmediaciones del pueblo. Se desvió el curso del río y quedaron en desuso los dos puentes romanos. Es que, mira tú por dónde, son dos y no uno, y son de origen romano; pero romano-romano, no medieval. Los estudió la historiadora Micaela Portilla, al menos el primero, que fue sobre el que me dio esas explicaciones y que es el que está junto a un muro que levantó el propio Juan hace más de veinte años utilizando mayormente piedras de un muro anterior.
Por cierto, ha seguido habiendo inundaciones, pero menos.
Luego, me acompañó hasta la casa en la que vivió Vicente Beltrán de Heredia, en cuyo exterior han puesto una placa (colocada entre sus familiares y la Facultad de Teología de Vitoria) en su memoria. Fue un cura que murió en la década de los 70 del pasado siglo. Según Juan, el interior de la casa está acondicionado a modo de museo con objetos que utilizó el tal Vicente.
El siguiente tema de conversación fueron las peras, las mismas que había salido a recoger de los árboles, antes de que cayeran al suelo y las picotearan los pájaros. Me dio unas cuantas, hasta llenar una bolsa que llevo bajo el sillín. Dijo que son de la variedad decana del comicio, de la que un servidor no tenía noticia.
La conversación la protagonizaron a continuación los petirrojos, para los que ha puesto varias jaulas en los perales y en un muro de la casa para que críen sin problemas. Me enseñó una foto que tenía en el móvil de una de esas jaulas, en la que se veía a ocho (8) crías con el pico abierto. Bueno, una lo tenía cerrado, debía de ser la que había recibido el último alimento llevado por la madre.
Tras salir del huevo, las crías son alimentadas durante un par de semanas antes de ser capaces de echar a volar.
Lo que no soportan esos pájaros es la cautividad. Una vez metió en una jaula (las que ha puesto para que críen son como casitas, salen y entran sin problemas) a una pareja y murieron casi de inmediato.
Cuando trabaja la tierra, siempre suele andar cerca algún petirrojo, esperando a que salga algo para llevarse al pico. Fieles a su costumbre, se mantienen a corta distancia del hombre.
Grande Juan, grande.

Audikana, segundo puente antiguo
Audikana, segundo puente antiguo (44kb)
Audikana, segundo puente antiguo
Audikana, segundo puente antiguo (56kb)
Audikana, Juan ante la casa de Vicente Beltrán de Heredia
Audikana, Juan ante la casa de Vicente Beltrán de Heredia (29kb)

Tras despedirnos, fui a ver el otro puente, más grande y que se deja ver mejor.
A todo esto, y según un artículo que leí hace tiempo, en Álava no hay puentes romanos propiamente dichos.

Audikana, casa junto al primer puente antiguo
Audikana, casa junto al primer puente antiguo (43kb)
Audikana, primer puente antiguo
Audikana, primer puente antiguo (62kb)

Dejé Audikana muy contento.

Dejando atrás Audikana
Dejando atrás Audikana (16kb)
Guevara desde cerca de Audikana
Guevara desde cerca de Audikana (14kb)

Al rato, un letrero indicando la dirección de la ermita de san Pedro de Quilchano. Primera noticia de semejante lugar. Temí que fuera de construcción más o menos reciente, pero lo normal cuando ponen un letrero así es que se refiera a algo antiguo. Tras algunas dudas, fui a ver de qué se trataba.
Pues es lo único que queda en pie en el despoblado de Quilchano. Desde el siglo XIV, los vecinos de Quilchano pasaron a habitar en Elburgo.
La ermita es del siglo XIII, aunque su aspecto actual está bastante modificado.

San Pedro de Quilchano es también importante debido a que conserva restos pictóricos, lo cual puede considerarse casi excepcional en el País Vasco. Se trata de unas pinturas recientemente descubiertas, a base de motivos geométricos. En ellas se usan colores primarios combinados con sencillez; aparecen sobre todo el rojo, negro y blanco.
Argomaniz, ermita de san Pedro de Quilchano
Argomaniz, ermita de san Pedro de Quilchano (49kb)
Argomaniz, ermita de san Pedro de Quilchano, ventana de la cabecera
Argomaniz, ermita de san Pedro de Quilchano, ventana de la cabecera (20kb)
Vistas desde la ermita de san Pedro de Quilchano
Vistas desde la ermita de san Pedro de Quilchano (18kb)

Se nubló y refrescó.

El último mural del día era el del frontón de Argomaniz. Allí estaba, sí.

Argomaniz, mural en el frontón
Argomaniz, mural en el frontón (22kb)
Argomaniz, Parador Nacional
Argomaniz, Parador Nacional (29kb)

Al pasar por Oreitia y volver a ver el palacio de los Guevara-Lazarraga, relacionado con la familia del Che, recordé algo de lo que enteré recientemente. A saber, que el tal personaje fue un tanto más siniestro de lo que generalmente se cree. Hay suficiente información al respecto, por ejemplo aquí.

Oreitia, detalle de la iglesia
Oreitia, detalle de la iglesia (31kb)
Oreitia, palacio de los Guevara-Lazarraga
Oreitia, palacio de los Guevara-Lazarraga (39kb)
Elorriaga, hotel Palacio de Elorriaga
Elorriaga, hotel Palacio de Elorriaga (38kb)
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