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Bayona
06-12-2015
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Cualquier ocasión es buena para ir a pasar el día a Bayona.
Como excusa se pueden utilizar mil argumentos, como -por ejemplo- ir a ver una acuarela.

Ordizia, estación
Ordizia, estación (23kb)

El tren me dejó en un Irún con más vidilla de la que esperaba encontrar a esas horas.
Hay un breve paseo desde la estación hasta el número 43 del Paseo de Colón, donde debía parar al cabo de unos minutos el autobús.
Como tenía margen -no amplio, pero margen al fin y al cabo- y la cosa no tenía así mucha emoción, regresé a la estación por unas escaleras mecánicas que vi al pasar. Lo que quería era ver la sala de espera de largo recorrido, que un servidor no conocía y de la que me habló una amiga que la había utilizado unos meses antes. Y las escaleras en cuestión conducen directamente al andén en el que se encuentra la referida sala.

El autobús llegó tan puntual como vacío (bueno, estaba el conductor). El servicio cuesta dos euros, se monte donde se monte y se baje donde se baje. Pero es interesante una opción, llamada Passeusk, que permite utilizar conjuntamente (que no es lo mismo que simultáneamente...) el Topo y ese autobús. La ida y vuelta (Topo+autobús más autobús+Topo) sale por 5 euros, lo cual está muy bien. Por cierto, el Topo también recibe el más pomposo nombre de Metro de Donostialdea.
A mí no me salía a cuenta por la sencilla razón de que los domingos el recorrido del autobús es distinto del que sigue en días laborables. Los domingos pasa por Irún -para coger después la autopista- y no hay necesidad de desplazarse -ahí intervendría hábilmente el Topo- hasta Hendaya para cogerlo.

Del Passeusk informan, entre otras, estas páginas:
www.euskotren.eus/es/node/3431
www.euskotren.eus/es/node/3435

Horarios y tarifas de los autobuses de Iparralde en www.transports64.fr/

Por haber, también hay un billete, el Passbask, que sirve para utilizar los trenes franceses:
www.euskotren.eus/
www.ter.sncf.com/
www.transfermuga.eu/

Poco antes de llegar a la altura de la Isla de los Faisanes, unas cuantas hojas se pusieron de acuerdo para caer a la vez de los árboles y el efecto fue espectacular.
En el puente de Behobia, la presencia de un vehículo de la Gendarmería recordaba que aquello es la frontera entre dos países y que hacía menos de un mes se habían producido una serie de atentados en París. El conductor le dijo al gendarme que en el autobús iba una sola persona y pasamos sin más. Por lo que comentó al poco, durante los primeros días posteriores a los atentados había que bajar para enseñar los papeles.

Pronto cambiamos de tema, cuando me señaló a no mucha distancia su casa, en Biriatou.
El caso es que ya ponía que está prohibido hablarle al conductor, pero yo podía alegar desconocimiento de la lengua francesa, lo que me imposibilitaría comprender el contenido del aviso. Además, tampoco hablamos en francés, sino en euskera.

Paramos un rato largo en Urruña. Al ser domingo y temprano, sin apenas tráfico ni esperas cogiendo y dejando pasajeros, habíamos llegado algo antes de la hora y aguardamos pacientemente hasta reemprender la marcha.

Por esperar, ya lo habíamos hecho -y por el mismo motivo- también un poco en la otra parada que esa línea tiene en el Paseo de Colón de Irún.
Y la historia se repitió en San Juan de Luz, donde se sumó al equipo una mujer rubia.

La rubia nos abandonó en las afueras de esa misma ciudad y continuamos solos hasta Bayona, que no hasta el final del trayecto (también distinto según sea día laborable o festivo), porque un servidor se bajó en la primera de las paradas, la de Saint-Léon.
Me había hecho a la idea de que era más céntrica y me vino muy bien que no lo fuera.

Bayona, parque de la casa diocesana
Bayona, parque de la casa diocesana (53kb)

Había preparado la típica lista con cosas que me habían quedado pendientes de otras visitas. Las había ordenado con mucho arte, pero ya supuse que el día no me daría para verlo todo.

Por de pronto, me encaminé hacia las ruinas del château de Marracq, en el que se alojó Napoleón -de abril a julio de 1808, según la placa - y en el que se suscribió el acuerdo en virtud del cual Fernando VII dejaba las manos libres al señor Bonaparte para que hiciera y deshiciera a su antojo en España, lo que derivó en la venida de José Bonaparte como nuevo rey y, más adelante, siguió con el Dos de Mayo y con batallas como la de Bailén o la de Vitoria (la definitiva) y apariciones en escena de diversos personajes, conocidísimos unos -como Wellington- y desconocidídimos otros -como el General Álava o la Marquesa de Montehermoso.

Volviendo al siglo XXI, a lo que queda del château le han pegado un lavado de cara -en 2012 tenía bastante peor aspecto- que lo ha dejado más que presentable.

Bayona, château de Marrac
Bayona, château de Marrac (25kb)

De allí, puse rumbo a la barthe d'Ilbarritz, un humedal que queda a las afueras -un poco más y se sale del término municipal- y del que habla esta página
Lo suponía más urbanizado, pero no es el caso y acabé echando de menos las botas. También eché en falta los paneles informativos que menciona esa web, así como un paso entre las dos orillas principales entre las que circula el agua.
Por lo demás, el paseo está bien, uno se puede hacer fácilmente a la idea de que está en pleno campo.

Bayona, Barthe d'Ilbarritz
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Bayona, Barthe d'Ilbarritz
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Bayona, Barthe d'Ilbarritz
Bayona, Barthe d'Ilbarritz (62kb)
Bayona, Barthe d'Ilbarritz
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Desde uno de los extremos, me acerqué a una rotonda -la de Lachepaillet- y de camino vi que andaba gente como de compras. Resultó que había una juguetería.

Bayona, Cité des Arts
Bayona, Cité des Arts (60kb)

Visto aquello, media vuelta para incursionar por la rue de Lasseghette. Aquí me lucí, pues llevaba anotado ese nombre, pero no el porqué de su interés. ¿Serían los árboles que tiene delante de la fachada el Lycée René Cassin? Ni idea. Lo que sí sé es que no me hacía mucha gracia ver los diversos hospitales que hay por esa zona.

Nuevo paso ante el château de Marracq antes de empezar a bajar hacia el Errobi -o Nive-. Lo hice -lo de bajar- dos veces. La primera, por la rue Dr. A. Voulgre, por donde lo hice una vez en bici y me sorprendió entonces la repentina oscuridad del lugar, resultado de sumar las gafas de sol y la sombra de unos grandes plátanos.

Bayona, rue Dr. Bayona, A. Voulgre
Bayona, rue Dr. Bayona, A. Voulgre (59kb)

La segunda, por el chemin de Chauron, en el que vi las huertas y jardines familiares que cultivan ciudadanos aficionados a la jardinería y a la agricultura. Tiene buenas vistas sobre el río.

Bayona, el Errobi desde el chemin de Chauron
Bayona, el Errobi desde el chemin de Chauron (25kb)
Bayona, huertas familiares de Chauron
Bayona, huertas familiares de Chauron (47kb)
Bayona, llegando al bidegorri junto al Errobi
Bayona, llegando al bidegorri junto al Errobi (33kb)

Al rato estaba caminando por el fantástico bidegorri que recorre la orilla izquierda del Errobi/Nive. Gente a pie, gente en bici, gente jugando a fútbol en unos campos adyacentes, gente remando en el río... Todo muy placentero.

Bayona, bidegorri junto al Errobi
Bayona, bidegorri junto al Errobi (43kb)
Bayona, Pont Blanc sobre el Errobi
Bayona, Pont Blanc sobre el Errobi (54kb)
Bayona, canoa de ocho chicas con timonel por el Errobi
Bayona, canoa de ocho chicas con timonel por el Errobi (21kb)

Al llegar al Pont Blanc tocaba cruzarlo para conquistar, en la orilla opuesta (obvio), la Plaine d'Ansot, una zona natural protegida de 100 hectáreas.
También por allí había gente paseando y corriendo y en bici... hasta que tan repentina como misteriosamente desapareció casi todo el mundo a partir de una curva cerrada en el camino. Como si se hubieran puesto de acuerdo.

Bayona, Plaine d'Ansot
Bayona, Plaine d'Ansot (66kb)
Bayona, Plaine d'Ansot
Bayona, Plaine d'Ansot (50kb)

Tras un rato caminando entre árboles siguiendo el sendero principal, se sale a terreno abierto para llegar a un grupo de edificios. Uno de ellos alberga el Museo de Historia Natural y cuenta con numerosos animales disecados -como un zorro que parecía vivo-. En otro -la Maison des barthes- había una exposición temporal también de temática animal.

Bayona, Plaine d'Ansot, Museo de Historia Natural, zorro
Bayona, Plaine d'Ansot, Museo de Historia Natural, zorro (18kb)
Bayona, Plaine d'Ansot, Maison des Barthes y Museo de Historia Natural
Bayona, Plaine d'Ansot, Maison des Barthes y Museo de Historia Natural (35kb)
Bayona, Plaine d'Ansot
Bayona, Plaine d'Ansot (60kb)

De regreso hacia el Pont Blanc, el personal -salvo los cuatro gatos con los que me había cruzado yendo y viniendo de la Maison des barthes- reapareció en cuanto pasé la misma curva cerrada tras la que habían desaparecido en su mayoría a la ida. Definitivamente, en ese lugar debe de haber alguna entrada a la cuarta dimensión. Creo que el ayuntamiento debería advertirlo mediante unos carteles.

Me puse el gorro porque el sol empezaba a calentar y para dejar bien claro que ya no iba a abandonar el bidegorri hasta llegar al centro de la ciudad.

Poco antes del Aviron Bayonnais, apareció todo ufano el château Lauga, otro edificio al que han rescatado del abandono. Han tirado un muro que lo ocultaba, lo han pintado y adecentado y les ha quedado como nuevo.

Bayona, château de Lauga
Bayona, château de Lauga (40kb)
Bayona, pont du Génie
Bayona, pont du Génie (25kb)

Llegado a la Tour de Sault, terminaba la primera parte campestre del día y empezaba la fase urbana.

La de Sault tenía la particularidad de que servía para controlar el tránsito por el río. Cuando la situación lo aconsejaba, se tendían unas gruesas cadenas desde esa torre hasta otra situada en la otra orilla y cerraban la circulación fluvial.

Bayona, Tour de Sault
Bayona, Tour de Sault (33kb)

Frente a dicha torre se encuentra la de Saint-Simon, de la que no tenía noticia. Tras leer lo que pone en la placa de turno, de distraje con no recuerdo qué y me fui sin fotografiar la torre.

Bayona, rue Tour de Sault
Bayona, rue Tour de Sault (32kb)
Bayona, rue des Basques
Bayona, rue des Basques (28kb)
Bayona, la Plachotte
Bayona, la Plachotte (38kb)

Atravesada la Plachotte, una mirada al Hôtel de Belzunce, otra a la casa Moulis y entré un momento a curiosear en el mercado. Ese primer contacto con el colectivo de domingueros, tanto autóctonos como foráneos, evidenció la abundancia de españolitos en el paisaje.

Bayona, casa Moulis
Bayona, casa Moulis (34kb)
Bayona, mercado
Bayona, mercado (43kb)

Ya que lo tenía cerca, me acerqué al recoleto trinquete de Saint-André, cumplido lo cual me adentré en el Museo Vasco (y de Historia).

Bayona, acceso al trinquete de St-André
Bayona, acceso al trinquete de St-André (33kb)
Bayona, rue Pontrique
Bayona, rue Pontrique (35kb)
Bayona, soportales del Quai Galuperie
Bayona, soportales del Quai Galuperie (28kb)

Cinco años atrás había comenzado una historia que tenía como protagonista a la casa torre Laustania, en Ispoure/Izpura.
Tras el primer capítulo vino el segundo, con el que di por cerrado el asunto; pero reabrí el caso al saber que el Museo Zumalakarregi de Ormaiztegi había organizado una exposición con obras de las hermanas Feillet. Les pregunté si la muestra incluía la acuarela de Laustania y la respuesta fue negativa.
Eso fue la pasada primavera.
Pasaron los meses y en noviembre el conservador del Museo Zumalakarregi, Mikel Alberdi, me avisó de que en Bayona habían abierto la misma exposición, pero algo más amplia e incluyendo la famosa acuarela.
El siguiente paso era de pura lógica.

Bayona, Museo Vasco
Bayona, Museo Vasco (32kb)

Lo de ir precisamente ese domingo se debía a que el museo es gratuito los primeros domingos de mes. A cambio, la frecuencia de autobuses desde Hendaya es menor, pero precisamente los fines de semana es cuando la línea 816 Express pasa por Irún, así que en paz.

A diferencia de tres años atrás, me tomé mi tiempo para ir viendo todas las salas sin prisa. Me vino muy bien un plano del museo que solicité en recepción, porque dentro es fácil liarse.

Bayona, Museo Vasco, estelas discoidales
Bayona, Museo Vasco, estelas discoidales (30kb)
Bayona, Museo Vasco, sección dedicada a la pesca
Bayona, Museo Vasco, sección dedicada a la pesca (21kb)
Bayona, Museo Vasco, patio
Bayona, Museo Vasco, patio (24kb)
Bayona, Museo Vasco, dormitorio
Bayona, Museo Vasco, dormitorio (24kb)
Bayona, Museo Vasco, quiosco sonoro
Bayona, Museo Vasco, quiosco sonoro (43kb)

Lo pasé bien en cada una de las secciones.
En la sala de exposiciones temporales esperaban las obras de las Feillet. Mira que pintaban bien, las dos. Están consideradas como las primeras mujeres pintoras en el País Vasco.

Bayona, Museo Vasco, exposición de las hermanas Feillet
Bayona, Museo Vasco, exposición de las hermanas Feillet (20kb)

En ese museo se pueden hacer fotos sin flash, pero la acuarela estaba en una vitrina horizontal, lo que complicaba el asunto. Me apliqué en el arte del autorretrato (eso a lo que ahora casi todo el mundo se refiere con una palabra inglesa) con el método de prueba y error, hasta aparecer más o menos reconocible junto a la obra.
Por aquello de mejorar en lo posible las cosas, pedí ayuda a una mujer (rubia) que se defendía en español y a la que cedí la cámara tras instruirla pormenorizadamente acerca de su funcionamiento. A saber, pulse el botón hasta la mitad, hasta que oiga un "piii", y luego pulse a fondo. Que sí, que sí, pero ni caso. Pulsó a fondo directamente y la foto salió borrosa. Por propia iniciativa, repitió la operación, con el mismo resultado, lo que me dio pie a repetirle las instrucciones -sin muchas esperanzas-, que ella volvió a desoír.
Le agradecí efusivamente su ayuda y, cuando desaparecieron -iba con su pareja- en otra sala, me desahogué con varios autorretratos más.
Como se trataba de salir en la foto junto a la acuarela y no tanto de que se viera bien ésta, dadas las circuntancias -el cristal de la vitrina en especial-, me di por contento con el resultado.
Por cierto, en esta dirección se puede ver la ya celebérrima acuarela, con la torre antes de su destrucción parcial, que la dejó a la altura de la casa que hay al lado.

Bayona, Museo Vasco, escena de una pastoral
Bayona, Museo Vasco, escena de una pastoral (24kb)

A punto de salir del museo, volví a coincidir con la voluntariosa fotógrafa rubia, que me preguntó si la casa torre de Izpura tenía relación con mi familia. Como la ocasión era propicia, le hice un resumen de la historia.

Cumplimentado el principal objetivo del día, me dirigí hacia el barrio de Saint-Esprit.
Habían puesto una serie de atracciones infantiles en la explanada du Réduit y la dinámica postura de la estatua del Cardenal Lavigerie parecía dar a entender que el buen hombre (si es que lo fue) estaba excomulgando, exorcizando o vete a saber qué al montón de gente que se había congregado por allá.
Esas atracciones formaban parte de las actividades de Nöel à Bayonne, por esa manía que se ha extendido por todas partes de poner los adornos y la iluminación navideña con una antelación exagerada.
El caso es que había que tomárselo con calma para atravesar el gentío y alcanzar el puente.

Bayona, carrusel en la place du Réduit
Bayona, carrusel en la place du Réduit (41kb)

En la place de la République, más gente apelotonada, pero en mucha menor cantidad que en el Réduit y con ambiente muy tranquilo, sobre todo padres con niños pequeños atraídos por una pareja de poneys en los que podían montar un momento.

Bayona, los Blues Brothers en la terraza de un bar
Bayona, los Blues Brothers en la terraza de un bar (39kb)
Bayona, estación
Bayona, estación (33kb)

Enfilada la rue Maubec, en cuanto dejé a la izquierda la sinagoga me empecé a meter en casi todos y cada uno de los pasajes, callejones o lo que fuera que tiraran a la izquierda. Se trataba de localizar L'Oel de le Houn.
Al igual que en la misma excursión ya citada de 2012, pregunté por si alguien sabía dónde estaba. Nada.
De los interrogados, el que más interés puso fue un hombre portugués, que pareció un tanto decepcionado por no poder ayudar.
El último al que pregunté lo fue (lo de último) porque apenas unos pocos pasos más arriba apareció el acceso, con una ilustradora y clarificadora placa.

Bayona, l'Oelh de le Houn
Bayona, l'Oelh de le Houn (44kb)

Era una zona verde, con árboles... y un lavadero, que asomó más abajo. En el lavadero, una mujer. La mujer no estaba de paseo sino lavando ropa a mano, como antiguamente.

Bayona, l'Oelh de le Houn, lavadero
Bayona, l'Oelh de le Houn, lavadero (53kb)

Lo del lavadero ya me había descolocado, aunque sabía que ese lugar está relacionado con la traída de agua a la ciudad.
Lo del lavado a mano me descentró otro poco.
La mujer, portuguesa, se alarmó al ver que iba a hacer una foto y corrió -literalmente- para asegurarse de que ella no saldría en la misma.
Cuando hablé con ella terminé de trastornarme. Dijo que a una mujer portuguesa no se le pueden hacer fotos (sin su permiso, creo), salvo que uno quiera comparecer ante un tribunal y terminar pagando una multa. Que es triste, pero que es así.
Como le comenté que igual acababa de hablar con su marido (el hombre de un poco antes), contestó que no, que su marido estaba en casa, y que no es raro encontrarse con compatriotas suyos en los alrededores porque esa zona la tienen colonizada los lusos.
Según su versión, el nombre del lugar quiere decir el ojo de la una. Me costó entenderle, porque casi no hablaba español.
Quería hacer alguna foto más del lavadero a distancia, así que nos pusimos de acuerdo en el modus operandi. Yo me alejaba hasta donde fuera, le daba una voz, ella corría -de nuevo literalmente- a esconderse tras uno de los postes y un servidor hacía la foto y le daba otra voz para anunciarle que el peligro había pasado y podía salir.
Así lo hicimos y tan amigos.

Bayona, l'Oelh de le Houn
Bayona, l'Oelh de le Houn (64kb)

Posteriormente, encontré un artículo reciente que daba cuenta del recorrido llevado a cabo un par de meses atrás por un grupo de ciudadanos -y un par de guías- por el barrio de Saint-Esprit siguiendo la pista del recorrido que conduce al agua potable desde el manantial hasta la fuente.
Además de mencionar L'Oelh de le Houn, hace lo propio con el Mikvé o baño ritual judío ubicado en el primer piso de una casa de la Place de la République. En la puerta de la calle de esa casa no pone nada, pero es que el artículo ya advierte de que dicho baño no está abierto a las visitas.

Con L'Oelh de le Houn había terminado casi con los lugares que tenía por conocer en la lista y, de paso, había comenzado la segunda parte campestre de la jornada. La continuación la constituía el parque de Caradoc, que me gustó mucho en una ocasión anterior (la de octubre de 2012).
El château que construyó Lord Caradoc, embajador, a comienzos del XIX estaba rodeado originalmente por un parque de varias hectáreas. En nuestros días, ese terreno está dividido en dos partes bien diferencias, tanto por sus accesos por diferentes calles e imposibilidad de pasar del uno al otro como por su contenido.
La más extensa de las dos partes es un parque de estilo inglés, con grandes árboles. Allí todo seguía en orden, salvo un rincón bonito que la otra vez me maravilló y que en esta ocasión no se parecía gran cosa a lo que recordaba, y todo porque la naturaleza tiene sus ciclos, sus estaciones, y, aunque tanto octubre como la mayor parte de diciembre están dentro del otoño, no es lo mismo el comienzo que el final de dicha estación. En todo caso, confiaba en que un ginkgo biloba hubiera resistido con las hojas en su sitio, más que nada porque la víspera había visto varios ginkgos con muchas hojas todavía. Nada, el del Caradoc conservaba apenas un par de docenas y únicamente en unas ramas bajas.
Ya vendrá la primavera a arreglar el panorama.

Bayona, parque de Caradoc
Bayona, parque de Caradoc (52kb)
Bayona, parque de Caradoc
Bayona, parque de Caradoc (69kb)

Chemin de Saint-Étienne arriba, me introduje en un espacio sombrío entre dos fincas para ver mejor de qué iba aquello, pues la otra vez no me enteré mucho por lo poco que se veía. A mitad de recorrido hay un cañaveral.

Bayona, pasaje junto al chemin de Saint-Étienne, cañaveral
Bayona, pasaje junto al chemin de Saint-Étienne, cañaveral (62kb)

El chasco grande esperaba arriba, en el terreno que rodea al château -que funcionaba como residencia de ancianos-. Ya vi a distancia una grúa...

Bayona, parque del château de Caradoc
Bayona, parque del château de Caradoc (63kb)

Resulta que en 2013 se vendió aquello a una sociedad que lo va a convertir en clínica psiquiátrica.
Donde antes había alguna que otra romántica escalinata ahora se yergue un edificio moderno.
Han conservado el château propiamente dicho y quiero pensar que se ha salvado algo de lo que había detrás del mismo.
Es el progreso. La entrada al château conserva impasible su lema: Ataraxia.

Bayona, clínica psiquiátrica en el parque del château de Caradoc
Bayona, clínica psiquiátrica en el parque del château de Caradoc (31kb)

Un par de minutos desagradables caminando entre cementerios -a un lado, el católico; al otro, el judío- y un par de chavalillos a los que preguntar qué son dos extrañas construcciones que me intrigaban: la una es un château d'eau; la otra, más alta, también (mira que lo pone en el plano...).
Al oír el nombre ya supuse que serían para almacenar agua potable. Lo confirmé leyendo esto.

Me quedaba por localizar otro château, el de Vigneau, situado en el Chemin de Laharie. Ya sabía que el edificio en sí prácticamente no se ve desde la verja, y hasta allí llegué. Al menos, la propia verja está considerada como uno de los elementos de interés del lugar.
Casi lo más curioso fue la propia calle del Chemin de Laharie, con unas aceras tan estrechas que una chica que iba con un cochecito de niño se las veía y deseaba para mantenerlo dentro de los márgenes de la acera.

Bayona, château de Vigneau, verja
Bayona, château de Vigneau, verja (53kb)

De nuevo en las cercanías del Oelh de le Houn, y por el mismo precio, volví a internarme entre sus árboles. Cuando apareció al fondo el lavadero, vi que allí seguía trajinando la mujer portuguesa. Eran las 16:30.

En el Réduit seguía el gentío. Otro tanto junto al ayuntamiento, donde habían instalado una noria. Y se seguía oyendo hablar español.

Bayona, el Errobi desembocando en el Aturri
Bayona, el Errobi desembocando en el Aturri (19kb)
Bayona, noria junto al ayuntamiento
Bayona, noria junto al ayuntamiento (31kb)

Tercera y última mini fase verde al atravesar un jardín dividido -como el de Caradoc- en dos partes: el jardín Bonnat, a la francesa, y el Cassin, a la inglesa.
En el segundo había un hombre y una mujer haciendo fotos. Él parecía obsesionado con una escultura femenina algo deteriorada.

Bayona, parque Bonnat
Bayona, parque Bonnat (45kb)
Bayona, parque Bonnat
Bayona, parque Bonnat (46kb)

Ya sólo tenía que esperar en la Place des Basques a que hiciera su aparición el autobús, que tenía hora de salida para las 17:30.
De haber estado abierta la Oficina de Turismo habría entrado a incordiar para hacer tiempo. Los domingos suele estar cerrada, pero en diciembre estaba abierta excepcionalmente. Se ve que la chica había echado el cerrojo un par de minutos antes de las 17h, hora de cierre, porque a esa hora en punto había varias personas con la nariz pegada al cristal, resignadas por no haber llegado un poco antes.

Hice un reconocimiento del terreno para ver dónde estaban las paradas de autobús y fui a ver cómo se divertían los niños pequeños en otra atracción de las de Nöel à Bayonne que había en la cabecera de la propia plaza.

Poco acostumbrado a andar con tiempo de sobra, aquella espera no tenía ninguna emoción, así que me animé al ver que faltaban sólo cinco minutos para la hora del autobús y que éste no había hecho aún acto de presencia.
Sólo entonces apliqué lo de altura de miras, aunque transformándolo en anchura de miras, y vi un autobús estacionado a cierta distancia, a la altura de la plaza, pero no en ella.

El incipiente susto no pasó de ahí, porque se trataba del autobús de la línea 816 Express. Si no lo hubiera sido, el conductor me habría dicho dónde cogerlo.
Técnicamente, la parada no se sitúa en la Place des Basques, como está anunciado en la web, sino en la Avenue des Allées Paulmy. Que conste.

Distinto conductor que a la ida y considerable número de pasajeros -sin llegar a muchos.

De no haber sido por los casi diez minutos que se nos fueron en la cola del peaje de Biriatou habría cogido el tren de las 18:53, que perdí por un par de minutos.
La media hora que me quedó libre la invertí en otro fugaz paso por la sala de espera de largo recorrido y en un rápido paseo hasta la Plaza Ensanche para fotografiar la escultura del gran Pío Baroja.

Irún, sala de espera para viajes de largo recorrido
Irún, sala de espera para viajes de largo recorrido (25kb)
Irún, plaza Ensanche, quiosco y escultura de Pío Baroja
Irún, plaza Ensanche, quiosco y escultura de Pío Baroja (29kb)

No está de más recordar, por aquello de la acuarela, esta canción de Toquinho.

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