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Larraitz - Larraone - Ganbo - Arinate - Amezketa - Larraitz
30-11-2015
(mapa)
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El último día de noviembre resultó el elegido para hacer algunas cosas por primera vez, tales como subir a Txindoki por Muitze y ascender el Larraone.
De paso, pretendía plantarme en una serie de cimas que hay entre Larraone y Ganbo, a saber: Uzkuiti, Salingain, Aoki, Menditxiki... lo que se terciara.
Otra cosa novedosa, al menos para mí, era el empleo de un par de bastones de senderismo. Habituado a llevar un palo y a mirar raro a los usuarios de los bastones, esta vez me tocó experimentar con ellos. No son de esos modernos, extensibles y ligeros; pero los conseguí gratis, y eso también cuenta.

De entrada, me puse a mirar desde Larraitz la ladera de Txindoki en busca de la antena situada en Urtzabal Goikoa, supuesta referencia a la que dirigir los pasos.
Ni flores. Igual es que había pasado a mejor vida.

Larraitz, ermita y Txindoki
Larraitz, ermita y Txindoki (22kb)

Lo que sí vi fue un cartel anunciando paseos en helicóptero. Por diez minutos de vuelo cobran 60 euros a los adultos (gratis a los menores de 3 años, creo recordar).
A saber qué será lo siguiente que montarán. Tal vez, una catapulta que te lanza hasta la cima de Txindoki, previa firma del cliente eximiendo de responsabilidades a la empresa en caso de que el chisme no ande muy bien de potencia y/o puntería.

Empecé a subir a cierta distancia de otro que parecía conocer mejor esa vertiente. El suelo estaba bastante pesado por las recientes lluvias.

Mar de nubes desde Larraitz
Mar de nubes desde Larraitz (34kb)
De Larraitz a Muitze
De Larraitz a Muitze (56kb)

Amezketa y otras zonas estaban cubiertas por un mar de nubes.

Mar de nubes desde el camino de Muitze
Mar de nubes desde el camino de Muitze (14kb)

A todo esto, los bastones me resultaron bastante útiles.
La antena fantasma apareció cuando menos lo esperaba. Desde abajo no se ve por ocultarla un pinar.

Camino de Muitze, langa
Camino de Muitze, langa (34kb)
Urtzabal Goikoa, antena
Urtzabal Goikoa, antena (23kb)

A partir de ese punto, la pista (que había seguido durante los últimos metros tras haber subido por una difusa senda) deja paso a un estrecho camino que discurre por las laderas de Txindoki, desde la cara norte hasta la este.

Camino de Muitze
Camino de Muitze (69kb)
Camino de Muitze, la vista atrás
Camino de Muitze, la vista atrás (42kb)
Camino de Muitze
Camino de Muitze (48kb)

La casi siempre seca cascada de Muitze llevaba agua (las recientes lluvias...).

Camino de Muitze, llegando a la regata
Camino de Muitze, llegando a la regata (40kb)
Regata de Muitze
Regata de Muitze (41kb)

Al poco, vi en qué punto me despisté un par de años atrás, cuando pretendía bajar a Larraitz y la niebla y la ignorancia me llevaron por otro lado hasta aterrizar en Amezketa.

Otro poco y salí de las sombras para empezar a ver el sol, que en esos precisos momentos jugaba a lanzar sus otoñales rayos sobre las cristalinas aguas de la regata, la cual, a su vez, me los enviaba en forma de reflejos plateados. Todo muy poético, de un desbordante lirismo, pero los reflejos me venían de frente y no veía ni torta.

Camino de Muitze
Camino de Muitze (43kb)

Se suponía que a continuación iba a subir a Txindoki, pero el desconocimiento de la zona (había pasado sólo una vez y con bastante niebla) hizo que cayera en la cuenta de que me debía de haber saltado el desvío hacia ese monte cuando ya estaba cerca de la borda de Etitzegi, por lo que tenía al lado el Etitzegi (el monte) y el Larraone.
Me pareció que se me iba a ir mucho tiempo yendo y volviendo de Txindoki.
Seguía teniendo al lado a Etitzegi y Larraone...
Me olvidé de Txindoki (cambié lo de "subir a Txindoki por Muitze" por "subir por Muitze", que tampoco suena mal), pasé junto a la borda de Etitzegi y tiré hacia Etitzegi, cuyo buzón queda en un saliente de esos que suelen definirse como aéreos.
Luego, bajé durante un rato hacia la borda de antes y volví a subir, al no ver por dónde se baja al collado de Otola.

Txindoki y borda de Etitzegi
Txindoki y borda de Etitzegi (26kb)
Zabalegi, Artubi y Oakorri desde el collado junto a Etitzegi
Zabalegi, Artubi y Oakorri desde el collado junto a Etitzegi (15kb)
Larraone desde Etitzegi
Larraone desde Etitzegi (26kb)
Etitzegi, buzón
Etitzegi, buzón (34kb)

Lo bueno de ir al monte después de que lo hayan hecho durante siglos otros montañeros, pastores y animales es que los caminos ya están marcados y los pasos en puntos más o menos enrevesados acaban apareciendo a nada que se mire un poco. Así fue, los metros de desnivel hasta el collado se salvan sin mayor dificultad y luego toca bordear Larraone (creía que había que pelearse con su cresta rocosa) hasta echarle mano a la cima en cuanto se confía un poco.
El buzón parece reciente, pero tiene fecha de los 70. Al abrirlo, aparecieron cinco céntimos de euro. Al ir a cerrarlo, asomó una mariquita. A saber qué hacía ahí y desde cuándo. Se subió a uno de mis dedos, se quedó unos segundos en estado contemplativo en lugar de recorrer los demás dedos, extendió las alas y echó a volar.

Txindoki y Larraitz desde Larraone
Txindoki y Larraitz desde Larraone (20kb)
Vistas desde Larraone
Vistas desde Larraone (23kb)
Malloas y Ariñate desde Larraone
Malloas y Ariñate desde Larraone (24kb)

Bueno, pues eso ya estaba. A borrar Larraone de la lista de pendientes.
Vuelta a Otola y a Etitzegi, y vuelta a darle vueltas a la posibilidad de ir a Txindoki, que volví a descartar. Había tardado mucho en la ida y vuelta a Larraone por haber ido pisando con cuidado por aquello del desconocimiento del terreno, y no eran horas.

Txindoki y borda de Etitzegi
Txindoki y borda de Etitzegi (44kb)

Me gustó la vista de Buruntzuzin y de Ariñate desde las cercanías de Etitzegi y pensé que podría bajar luego por ahí, una vez visitados los montes a los que iba a dirigirme a continuación.
El primero, Uzkuiti.
Tras andar pisando huevos en Larraone, caminé a gusto durante un buen rato.
Un teléfono móvil en la hierba vino a demostrar que por esa zona anda gente. No sé si el que diseñó ese modelo para Samsung pensó en dotarlo de pantalla de cristal líquido, pero lo que circulaba tras el cristal era agua. Vamos, que las recientes lluvias se habían cebado con él.

Y en la cima andaba un montañero, que reemprendió la marcha cuando llegaba un servidor.
En el buzón, algo parecido a una tarjeta doble. Sólo que no era una tarjeta de monte al uso, sino propaganda de un individuo que se anuncia como guía de montaña y profesor de esquí.

El caso es que creo que yo también me podría ganar bien la vida como guía de montaña.

Aizkorri y Txindoki desde Uzkuiti
Aizkorri y Txindoki desde Uzkuiti (27kb)
Txindoki, Etitzegi y Larraone desde Uzkuiti
Txindoki, Etitzegi y Larraone desde Uzkuiti (23kb)
Yeguas en Uzkuiti
Yeguas en Uzkuiti (30kb)

Apunté hacia Aoki y seguí disfrutando de algo tan simple como caminar por la hierba sin obstáculos.

En vista de que andaba y andaba y todavía no llegaba, me pareció que había una considerable distancia entre Uzkuiti y Aoki, sobre todo porque normalmente suele parecer que los lugares están en el quinto pino y luego resulta que se llega a ellos en cuatro saltos.

Al llegar arriba, no había buzón y un collado separaba ese punto de otra cima más elevada y bastante cercana, en la que había un montañero. Bajé, subí y en el buzón de turno ponía Ganbo.
Viste más decir que uno ha subido Ganbo que hablar del Aoki; pero me quedé chafado, pues me hacía ilusión subir a un monte de nombre tan exótico, con ese aire nipón.

La Sakana desde Ganbo
La Sakana desde Ganbo (17kb)
Txindoki desde Ganbo
Txindoki desde Ganbo (31kb)
Aizkorri desde Ganbo
Aizkorri desde Ganbo (25kb)

Lo único decente fue que ya tuve claro por dónde iba a continuar. Un mes antes había bajado al Camino de Minas desde el collado de Lizaso, al pie de Ganbo, y eso mismo hice esta vez.

Lo de guía de montaña igual tengo que enfocarlo de otra manera, en un plan más de aventura y sorpresa.

Habría acortado bastante (o mucho) bajando por el otro lado a Irazustako lepoa y regresando a Larraitz por Alotza y el camino de siempre, pero estaba empeñado en bajar a Amezketa para ver una cosa.
Además de acortar la caminata me habría ahorrado problemas de tiempo. A esas horas los montes ya proyectaban sus largas sombras sobre la barranca de Arritzaga.

Ganbo desde Lizaso
Ganbo desde Lizaso (33kb)

Bajé a Pardeluts, donde ya no estaban las ovejas que aún seguían al pie del cañón a finales de octubre, y seguí el Camino de Minas durante un rato, al cabo del cual lo abandoné para subir a lo que creía que era la majada de Ariñate. Cuando llegué me pareció distinta de como la recordaba.
Efectivamente. Ariñate queda frente a Buruntzuzin, y lo que en aquel momento tenía enfrente y abajo era la majada de Arritzaga.
Me encontraba en Zotaleta.
Ya me había parecido que había llegado pronto...

Sigo pensando que me podría ir bien como guía de montaña, al menos hasta que empezaran las denuncias y las reclamaciones (la gente...).

Fuente de Pardeluts
Fuente de Pardeluts (36kb)
Majada de Zotaleta
Majada de Zotaleta (50kb)
Majada de Arritzaga
Majada de Arritzaga (32kb)

Un senderillo avanza por la ladera de Salingain hacia Ariñate, aunque luego empezó a apuntar hacia arriba, por lo que me vi obligado a hacer lo que no quería, que era bajar como buenamente pudiera, a la navarra, hacia el Camino de Minas. Menos mal que tampoco fue para tanto y enlacé con un camino que seguía faldeando y que, este sí, conducía derecho a Ariñate.
A esta majada le tengo simpatía.

Camino de Zotaleta a Ariñate
Camino de Zotaleta a Ariñate (18kb)
Camino de Zotaleta a Ariñate
Camino de Zotaleta a Ariñate (19kb)
Llegando a Ariñate
Llegando a Ariñate (14kb)
Buruntzuzin desde Ariñate
Buruntzuzin desde Ariñate (17kb)
Borda de Ariñate I
Borda de Ariñate I (34kb)

Hasta dicho lugar llega una pista que sube desde Amezketa y que alterna tramos de tierra con otros de hormigón. Los rodeos que da se ven compensados por el hecho de poder caminar por ella a buen paso, a diferencia de lo que sucede en diversas partes del Camino de Minas, que, visto desde arriba y a distancia, parece estar hecho para cabras con graves desórdenes psíquicos. Cosas de la relatividad.

Pista de Ariñate a Amezketa
Pista de Ariñate a Amezketa (21kb)
Pista de Ariñate a Amezketa
Pista de Ariñate a Amezketa (35kb)
Camino de Minas desde la pista de Ariñate
Camino de Minas desde la pista de Ariñate (30kb)

Cuando apareció el primer tramo del camino antiguo me metí por él, y lo mismo hice en los siguientes, aunque en algún caso igual habría tardado menos por la pista, a pesar de sus rodeos. Lo de seguir el camino me evitó tener que sortear un par de excavadoras (una de ellas bastante ancha) que estaban trabajando en la pista algo más arriba de Berazeaga. Los operarios me vieron, sonó un silbido, cesó el ruido de las máquinas, pasó un servidor por una curva llena de pedruscos, las máquinas volvieron a meter ruido y nuevas piedras empezaron a rodar cuesta abajo.

Pista de Ariñate, excavadoras
Pista de Ariñate, excavadoras (55kb)
De Ariñate a Amezketa por el bide zaharra
De Ariñate a Amezketa por el bide zaharra (64kb)
De Ariñate a Amezketa por el bide zaharra
De Ariñate a Amezketa por el bide zaharra (56kb)

A partir de las cercanías de Berazeaga fui atento a que no se me pasara el caserío Espilla Saletxe, en el que nació Pernando amezketarra. Lo vi en la nochevieja de 1991 (casi un cuarto de siglo...) y se me había metido en la cabeza volver a pasar por allí.

Pista de Ariñate a Amezketa
Pista de Ariñate a Amezketa (63kb)
Amezketa, barrio de San Martín
Amezketa, barrio de San Martín (17kb)
Amezketa, caseríos
Amezketa, caseríos (44kb)

Al llegar a un grupo de caseríos, me salió al paso una mastín del Pirineo a todo ladrar. Que era hembra y de esa raza lo dijo su dueño, que apareció enseguida, preocupado por si me había asustado. Comentó que se creó una asociación hace años para velar por la supervivencia de esa raza, y que ese objetivo se había conseguido, al menos en el País Vasco.
Dijo que Espilla Saletxe quedaba ya muy cerca, y así era.
Más que de dicho caserío habría que hablar de lo que queda de él. Al menos, se han preocupado por conservar la inscripción que recuerda que allí nació el célebre Fernando Bengoetxea. Eso fue un 10 de octubre de 1764 (creía que era un personaje más reciente). Y han puesto un tejado en condiciones, aunque a distancia más bien parece que a donde se está llegando es a una ermita.
El aspecto que tenía cuando aún se mantenía en pie se puede ver aquí.

Mastín del Pirineo con su dueño
Mastín del Pirineo con su dueño (33kb)
Espilla Saletxe, placa en recuerdo de Pernando Amezketarra
Espilla Saletxe, placa en recuerdo de Pernando Amezketarra (28kb)
Ruinas del caserío Espilla Saletxe
Ruinas del caserío Espilla Saletxe (45kb)

El camino viejo lo deja a uno junto al cementerio de Amezketa, adonde llegué hacia las 17:30.
Tenía que haber salido disparado de allí rumbo a Larraitz, pero me entretuve unos minutos. Por ejemplo, en un panel de un itinerario centrado en el personaje de Pernando se recuerda un diálogo que éste mantuvo con el cura del pueblo, quien le planteó la cuestión de la Trinidad, a ver cómo es posible que esté integrada por tres personas a la vez; a lo que Pernando repuso que eso es como una manzana, que también integra tres cosas, como son su color, su olor y su sabor (o algo así, que lo leí deprisa).

De Ariñate a Amezketa por el bide zaharra
De Ariñate a Amezketa por el bide zaharra (63kb)
Llegando a Amezketa
Llegando a Amezketa (26kb)
Amezketa
Amezketa (25kb)
Amezketa, casa Torrea
Amezketa, casa Torrea (26kb)

De Amezketa a Larraitz hay carretera asfaltada, pero pregunté por el camino. Bajé por él una vez desde Larraitz, pero no recordaba por dónde quedaba.
Asfalto hasta el caserío Aundikoa, donde me hicieron los honores un par de perros, uno de ellos bastante ladrador, y camino de allí en adelante.

De Amezketa a Larraitz
De Amezketa a Larraitz (48kb)
De Amezketa a Larraitz, caserío Aundikoa
De Amezketa a Larraitz, caserío Aundikoa (22kb)

Se ve que en el bosque que se atraviesa no da mucho el sol, porque había bastante barro en varios puntos.
Cada vez había menos luz. El camino se intuía más que verse.
Una langa en forma de malla metálica, de esas para forjados, supuso el último obstáculo (tuve que saltarla) antes de que el camino girara y enfilara definitivamente hacia Larraitz.

Larraitz
Larraitz (26kb)

Detrás de la ermita, aún se distinguía la silueta de Txindoki.

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