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Lizarrusti - Enirio - Pardeluts - Errenaga - Putterri - Lizarrusti
26-10-2015
(mapa)
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Para este día tenía prevista una excursión en bicicleta; pero, al llegar la víspera a Ordizia, me percaté de que me había dejado el velocípedo en Vitoria. Detalle sutil donde los haya, pero que me hizo cambiar de planes y echarme al monte.

En un libro de Peña-Santiago sobre Aralar figura un itinerario que pasa por la majada de Pagabe. Leyendo aquello me pareció que ese lugar encerraba la quintaesencia de esa sierra, situado entre dos caminos que conducen a Igaratza (el que viene de Alotza, más transitado, y el que pasa por Enirio, menos frecuentado).

Por de pronto, en Lizarrusti el aparcamiento estaba vacío y soplaba bastante viento. Me consolé pensando que en bici lo habría pasado mal.

Lizarrusti
Lizarrusti (29kb)

Akerreta, Lareo (el embalse tenía poca agua) y Baiarrate seguían donde siempre.

De Lizarrusti a Lareo
De Lizarrusti a Lareo (54kb)
De Lizarrusti a Lareo
De Lizarrusti a Lareo (37kb)
De Lizarrusti a Lareo, puente
De Lizarrusti a Lareo, puente (62kb)
Lareo
Lareo (22kb)
De Lareo a Baiarrate
De Lareo a Baiarrate (42kb)
Baiarrate
Baiarrate (54kb)
De Baiarrate a Enirio
De Baiarrate a Enirio (58kb)

Pasada la fuente de Aitzalde me fui acercando a Enirio, donde de nuevo arreció el viento y un nubarrón oscuro parecía anunciar muchas cosas y ninguna buena.

De Baiarrate a Enirio, fuente de Aitzalde
De Baiarrate a Enirio, fuente de Aitzalde (33kb)
De Baiarrate a Enirio
De Baiarrate a Enirio (24kb)
De Baiarrate a Enirio
De Baiarrate a Enirio (20kb)
De Baiarrate a Enirio
De Baiarrate a Enirio (24kb)
Enirio
Enirio (40kb)

A falta de mayor claridad de ideas, seguí el camino que lleva a Igaratza vía Doniturrieta y lo dejé cuando me pareció bien para empezar a subir a media ladera.
Al cabo de un rato, vi que un pastor bajaba a no mucha distancia con un burro (o mula o lo que fuera) por lo que supuse que sería un sendero. Fui hacia allí y, efectivamente, había camino.

De Enirio a Doniturrieta
De Enirio a Doniturrieta (37kb)
De Enirio a Kutixao, pastor a distancia
De Enirio a Kutixao, pastor a distancia (26kb)
De Enirio a Kutixao
De Enirio a Kutixao (49kb)

Al rato, aparecí en la majada de Kutixao, uno de tantos nombres que uno ve en el plano y a los que no sabe ponerles cara.

Kutixao
Kutixao (35kb)
Kutixao, dintel
Kutixao, dintel (32kb)

Hasta entonces no había tenido problemas para avanzar, pero los habría tenido, y serios, de haber continuado por libre. El sendero, por el que caminé como un señor, sortea hábilmente las irregularidades del terreno, como en un paso en el que deja a la izquierda una dolina y, a la derecha, una zona de bosque cerrado.
A saber desde cuántas generaciones existen ese y otros senderos.

De Kutixao a Pagabe, dolina
De Kutixao a Pagabe, dolina (37kb)

Otro poco, el terreno que se abre y aparecen cerca las bordas de Pagabe (I y II).

Llegando a Pagabe
Llegando a Pagabe (29kb)
Pagabe II
Pagabe II (34kb)

El pastor de Pagabe I salió para dirigirse a donde fuera, acompañado por tres perros. Dijo no saber si iba a llover.
Junto a la borda, dos perros más. Me quedé un rato, comentando con ellos diversas incidencias.

Pagabe, pastor
Pagabe, pastor (32kb)
Pagabe I, perros
Pagabe I, perros (46kb)
Pagabe, yegua
Pagabe, yegua (30kb)

Camino del collado de Lizaso, un rebaño pastaba a sus anchas. No creo que tengan a las ovejas mucho más tiempo por ahí arriba.

De Pagabe al collado de Lizaso
De Pagabe al collado de Lizaso (23kb)
De Pagabe al collado de Lizaso, ovejas
De Pagabe al collado de Lizaso, ovejas (22kb)

Atravesado el camino que viene de Alotza, me planté en el collado situado entre Ganbo y Pardarri, con buenas vistas de las Malloas.

Ganbo desde el collado de Lizaso
Ganbo desde el collado de Lizaso (30kb)
Collado de Lizaso
Collado de Lizaso (21kb)

De allí bajé a la majada de Pardeluts, donde vi a distancia al tercer pastor del día. Sus ovejas pacían tan panchas como las de Pagabe.

Llegando a Pardeluts
Llegando a Pardeluts (33kb)
Artubi y Oakorri desde Pardeluts
Artubi y Oakorri desde Pardeluts (26kb)
Pardeluts
Pardeluts (41kb)

Camino de Minas arriba, llegué pronto a Amabirjin Harria, por donde hacía la tira de años que no pasaba.

Cerca de Pardeluts, vaca
Cerca de Pardeluts, vaca (28kb)
De Pardeluts a Perileku
De Pardeluts a Perileku (24kb)
De Pardeluts a Perileku, Amabirjin Harria
De Pardeluts a Perileku, Amabirjin Harria (38kb)

Subiendo plácidamente, me presenté en Perileku, donde ahora hay una veleta, a unos pasos del dolmen de Igaratza Norte.

De Pardeluts a Perileku, Igaratzako arratea
De Pardeluts a Perileku, Igaratzako arratea (34kb)
Perileku, veleta y dolmen de Igaratza Norte
Perileku, veleta y dolmen de Igaratza Norte (20kb)

Como tengo por costumbre liarme cada vez que asomo por las inmediaciones de Errenaga, a ello me dediqué, aunque no me desvié gran cosa y enseguida llegué al refugio de los Amigos de Aralar, con algunas personas dentro, humo en su chimenea y unos bancos en el exterior.
La temperatura era bastante agradable y no tuve más remedio que sentarme, acomodarme y dejar pasar el tiempo.

De Perileku a Errenaga, yeguas
De Perileku a Errenaga, yeguas (25kb)
Errenaga, refugio de Aralarko Adiskideak
Errenaga, refugio de Aralarko Adiskideak (23kb)
Errenaga
Errenaga (40kb)
Putterri desde Errenaga
Putterri desde Errenaga (16kb)

El resto era también terreno conocido. Tras cruzar el paso de Otsoarrate, me dirigí hacia Putterri, donde esperaba el segundo aliciente principal del día.
De entrada, bajé hacia Kalelantegi por una zona distinta de la habitual y me despisté, por lo que alcancé la pared rocosa de Putterri sin pasar por la característica chimenea.

De Errenaga a Otsoarrate
De Errenaga a Otsoarrate (51kb)
Otsoarrate
Otsoarrate (40kb)
Putterri desde Otsoarrate
Putterri desde Otsoarrate (17kb)

Ya puestos, alcancé la cima por un acceso muy cercano al normal (que estaba un poco a la izquierda, como vi después), pero en el que tuve que andar trepando.

En el buzón, una nota en la que se pedía, con caligrafía infantil y faltas de ortografía, rebajar la altitud de ese monte.
El nubarrón de la mañana había llamado a sus amigos y los tenía a todos encima.

La Sakana desde Putterri
La Sakana desde Putterri (15kb)
Putterri, cima
Putterri, cima (23kb)
Artxueta desde Putterri
Artxueta desde Putterri (11kb)

Cumplido el trámite (a fin de cuentas, fue la única cima que hice en todo el día), venía lo bueno, la búsqueda de la cueva.
La estuve buscando con mi hermano Antxón en 2012, sin éxito.
Algo mejor informado que entonces, me situé en la base de la muralla rocosa sobre la que se asienta la cima y fui siguiéndola con cuidado, porque el estrecho senderillo estaba cubierto por hojas húmedas y porque iba atento a que no se me escapara ningún agujero en la pared.
La principal referencia que tenía era una foto de una página de unos que habían estado por allí en 2013. Contaba con que la recia rama de una haya que hay delante de la boca de la cueva me orientaría y llevaría a feliz término la búsqueda.

Pero fueron pasando los minutos y el lento avance no tenía éxito.
Cuando ya creía que estaba completando la vuelta entera (es un decir), me llevé un palo al observar una oquedad que reconocí al haberme fijado ya en ella la otra vez.
Es decir, aún no había explorado terreno nuevo.
Lo que sí había hecho era fijar como hora límite las cuatro de la tarde y estuve por dejarlo a falta de cuatro minutos; pero seguí un poco más.
Me pareció o quise ver a distancia una haya con una rama del estilo de la de la foto y la tomé como la última oportunidad del día.

A partir de ahí, los acontecimientos se precipitaron.
A un aparatoso resbalón sin consecuencias le siguió la aparición de un cairn, llegué al árbol y la pared rocosa pareció meterse hacia dentro, más hacia dentro según me acercaba subiendo, y surgió la boca de la cueva. Bingo.
Como en las películas, en el último momento.

Putterri, cueva, interior
Putterri, cueva, interior (30kb)
Putterri, cueva
Putterri, cueva (47kb)

Tras la alegría (y el alivio), vino la nota negativa.
Al sacar del bolsillo de la camisa una cartera para apoyar en ella la cámara de fotos, el capuchón del bolígrafo se enganchó a la cartera y el Bic (lee, lee) salió proyectado y fue cayendo, rebotando de piedra en piedra, hasta que desapareció unos metros más abajo.
No me suele pasar casi nunca y tuvo que ocurrir en el peor lugar (aunque cualquier lugar se convierte en el peor cuando pasa algo).
Me dio bastante rabia. Ese bolígrafo me lo dio en julio la bibliotecaria de Kortezubi tras perder poco antes de Oma el que llevaba.

No pensaba haberme metido en la cueva más que un poco, pero bajé con cuidado hasta donde había visto por última vez el bolígrafo y esperé a que la vista se acostumbrara a la oscuridad. Como la cosa iba para largo (si es que llegaba a ver algo más), metí la mano y al segundo tanteo di con el boli y lo rescaté.
Lo gracioso habría sido tocarlo y, sin llegar a cogerlo, que ése hubiera sido el toque de gracia que lo hubiera hecho caer por la grieta definitiva.
Pues nueva alegría.

Tras las fotos de rigor y recordar que don José Miguel Barandiaran cruzó el lago que hay en el interior de la cueva, me fui contento por haber dado con ella.

Sin volver al punto de partida en la base de Putterri, bajé a la navarra utilizando el freno de árbol en la medida en que me fue posible, enlacé con la pista de toda la vida y llegué a Lizarrusti sin agobios de tiempo.

De Putterri a Lizarrusti
De Putterri a Lizarrusti (63kb)
De Putterri a Lizarrusti
De Putterri a Lizarrusti (52kb)
De Putterri a Lizarrusti, haya
De Putterri a Lizarrusti, haya (61kb)
De Putterri a Lizarrusti
De Putterri a Lizarrusti (50kb)
Lizarrusti, prado
Lizarrusti, prado (33kb)
Lizarrusti, Centro de Interpretación de Aralar
Lizarrusti, Centro de Interpretación de Aralar (30kb)

Por cierto, lo de a la navarra tiene su origen en una anécdota ocurrida hace décadas, cuando mi hermano mayor y unos amigos suyos habían salido de Larraitz rumbo a Txindoki y unos navarros los alcanzaron, les preguntaron si Txindoki era el monte que se veía de frente (como así es), se despidieron y siguieron adelante, alejándose y caminando a buen paso.
Cuál no sería la sorpresa de mi hermano y compañía cuando vieron a los navarricos al cabo de un rato subiendo alegremente por la falda del citado monte, abandonado el camino, como si pretendieran ascender en línea recta.
A fin de cuentas, sabida es la rivalidad entre navarros y mañicos a la hora de pretender demostrar quiénes son más brutos.
Desde entonces, subir o bajar en línea recta, despreciendo pendientes, abismos, glaciares o cualquier otro obstáculo, es hacerlo a la navarra.

Al día siguiente el nubarrón y sus socios se desahogaron y en Aralar cayeron 27 litros por metro cuadrado.

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