índice
Amurrio - Llodio - Okondo - Respaldiza - Amurrio
21-10-2015
(mapa)
(mapa) (98kb)

Había llovido recientemente, pero eso no echó atrás a los seteros que habían dejado sus coches en el puerto de Altube.

Uno de los alicientes del día consistía en ver cuatro de los siete caseríos alaveses que figuraban en un reportaje que El Correo publicó en abril y que trataba de los caseríos antiguos más relevantes del País Vasco.
Dejé el coche delante del primero de ellos, Bideko, edificio del siglo XVII con mucha historia, lugar de paso y oficina de pago para carlistas. Ahora funciona como restaurante.

Amurrio, caserío Bideko
Amurrio, caserío Bideko (34kb)

A escasa distancia y en el mismo barrio de Lezama (pertenece a Amurrio) está el siguiente, Iruaritz, de finales del siglo XV y reconvertido en casa rural en la que han pasado la noche famosos actores, banqueros y deportistas.

Amurrio, caserío Iruaritz
Amurrio, caserío Iruaritz (35kb)

Casi sin moverme, ya había visto dos caseríos. El día empezaba bien.

Lezama
Lezama (15kb)
Amurrio, palacio Isusi
Amurrio, palacio Isusi (34kb)

De Amurrio a Luiaondo fui por la carretera, al no ocurrírseme que el Parque Lineal del Nervión arrancara en Amurrio (lo hace cerca, pero la idea es que algún día llegue hasta Delika).
En Luiaondo hay una cruz en el lugar que ocupaba el Árbol Malato, hasta el que los caballeros tenían obligación de seguir al Señor de Bizkaia. También, hay un palacio y una torre.

Luiaondo, Árbol Malato
Luiaondo, Árbol Malato (42kb)
Luiaondo, palacio de los Arana-Andraca
Luiaondo, palacio de los Arana-Andraca (27kb)
Luiaondo, palacio de los Arana-Andraca, ventana
Luiaondo, palacio de los Arana-Andraca, ventana (29kb)
Luiaondo, casa torre
Luiaondo, casa torre (28kb)
Luiaondo
Luiaondo (37kb)

Atravesado el río por el puente de Otazu, de considerable pendiente en sus dos lados, continué hasta Llodio por el Parque Lineal.

Luiaondo, puente de Otazu
Luiaondo, puente de Otazu (33kb)
De Luiaondo a Llodio por el parque lineal del Nervión
De Luiaondo a Llodio por el parque lineal del Nervión (37kb)
De Luiaondo a Llodio por el parque lineal del Nervión
De Luiaondo a Llodio por el parque lineal del Nervión (42kb)

El otro gran aliciente de la jornada lo constituía la ascensión a Pagolar. Llevaba años dándole vueltas, pero siempre acaba descartándolo por creer que era excesivo para mí. Con la duda de si podría con sus rampas, fui acercándome dócilmente al comienzo de la subida y me puse a ello.

Mediado el tercer kilómetro, pie a tierra. Bajaba un camión cargado con troncos y la carretera era demasiado estrecha como para cruzarnos con garantías. Un rápido cálculo me llevó a la conclusión de que la parte más débil era un servidor, así que me metí en la cuneta, pero haciendo como que buscaba setas, para que el del camión no pensara que rehuía el combate.

Fui subiendo sin novedad hasta Larrazabal y pasé junto a la barrera, abierta, que da paso a los dos últimos kilómetros. Lo hice con la moral bastante alta.

Poco tardé en preocuparme por un aspecto que hasta ese momento no había tomado en consideración. Pista de hormigón, suelo mojado y pendientes fuertes suelen aliarse para provocar patinazos en la rueda trasera. Me pasó en 2009, subiendo a Iondogorta. Como allí, también aquí había pinocha. El extra con el que me topé en Pagolar fue el barro. Un barrillo que habían dejado en la pista los camiones al entrar en ella desde el bosque. Mal asunto.

La madre del cordero era la curva de herradura con la que casi finaliza el quinto kilómetro. La susodicha asomó finalmente allá arriba, amenazante. El momento cumbre estaba al caer.
Llegué a ella bastante perjudicado por el fuerte tramo previo y, antes incluso de la propia curva, patinó la rueda trasera por primera vez. Pude continuar, pero ya me imaginaba lo que iba a pasar. Efectivamente, un segundo y definitivo patinazo me hizo echar pie a tierra.

Al tiempo que la moral se resentía, físicamente me recuperaba aprovechando el descanso forzoso.
Busqué la forma de reiniciar la marcha para hacer un nuevo intento y encontré, unos metros más abajo, un mini ensanche en la pista. Antes de lanzarme nuevamente al ataque, limpié con un palito el barro que había en los laterales de la rueda delantera.
Segundo intento, segundo fracaso.
Nuevo retroceso y nuevo arranque. Tercer patinazo fulminante y tercer y definitivo fracaso. Por patinar, ya patinó hasta el pie al ponerlo en el suelo.

Ascenso a Pagolar, vistas
Ascenso a Pagolar, vistas (18kb)

De los tres episodios el más divertido (por no decir otra cosa) fue el segundo. Al quedarme parado, no me incliné ni a la derecha ni a la izquierda sino que mantuve el equilibrio sobre la bici durante unas décimas de segundos. A falta de inercia hacia adelante, la gravedad decidió mandarme para atrás. De dibujos animados.
De lo que ocurrió inmediatamente después sólo recuerdo que frené mientras daba por hecho que me iba a pegar un trompazo.
Por suerte, de pronto me vi de pie sujetando la bici en una postura algo así como aerodinámica. La cadena se había salido.

Es lo que tiene innovar.
La gente tiene por costumbre caerse durante las bajadas, por aquello de la velocidad. Es lo habitual, y el personal se atiene al guión sin plantearse alternativa alguna.
En cambio, caerse yendo marcha atrás mientras se sube requiere altas dosis de iniciativa y espíritu aventurero.
Total, que, aunque no llegué a caerme, me considero un precursor, un pionero en la materia.

Pasé la curva empujando la bici, intenté reemprender la marcha sin mucho entusiasmo y acabé dejándolo, bastante desmotivado.

Ascenso a Pagolar, curva de herradura
Ascenso a Pagolar, curva de herradura (34kb)

Bajé a pie hasta Larrazabal y dediqué un rato a limpiar de porquería los frenos. Introduciendo una hoja entre zapata y llanta y girando la rueda, quedaron en condiciones aceptables. Pasé las ruedas por la hierba, quité la masa de barro y hojas acumulada entre la rueda y la horquilla, y fui bajando.

Entre energía, moral y tiempo, me había dejado un potosí en Pagolar.

Bajando de Pagolar
Bajando de Pagolar (38kb)
Bajando de Pagolar, la vista atrás
Bajando de Pagolar, la vista atrás (41kb)
Bajando de Pagolar, Larrazabal, vistas
Bajando de Pagolar, Larrazabal, vistas (27kb)
Bajando de Pagolar, Larrazabal
Bajando de Pagolar, Larrazabal (19kb)
Bajando de Pagolar, caserío Larragibel
Bajando de Pagolar, caserío Larragibel (25kb)

Tras un paseo por el parque Lamuza de Llodio, seguí con el plan previsto subiendo a Santa Lucía del Yermo.
Había estado una vez, en 2008, sin saber entonces dónde me metía.
Lo de volver en esta ocasión tenía como aliciente la presencia en el barrio de Isusi del tercero de los caseríos que pretendía localizar.

Llodio, parque Lamuza
Llodio, parque Lamuza (35kb)
Llodio, parque Lamuza
Llodio, parque Lamuza (40kb)
Llodio, 'Quien ha plantado un árbol...'
Llodio, 'Quien ha plantado un árbol...' (40kb)

Empecé a subir como si tuviera que hacerlo con una pierna y esprintando para compensar lo de Pagolar. Sin comentarios.

Ya arriba, al final-final, me puse nervioso cuando apareció barro en la carretera. Se ve que una excavadora había estado trabajando delante de un caserío.

A raíz de unas excavaciones arqueológicas, últimamente se estaba hablando en la prensa de la ermita de Santa Lucía y de su entorno. No recordaba si las excavaciones se estaban llevando a cabo dentro o fuera del templo. No había nadie a quien preguntar y las vacas dijeron que no sabían nada, que ellas eran apolíticas (?).
Un hito recuerda que por ese lugar pasaba el cinturón de hierro que se diseñó y construyó para defender Bilbao durante la Guerra Civil.

Llodio, Santa Lucía del Yermo
Llodio, Santa Lucía del Yermo (35kb)
Llodio, Santa Lucía del Yermo, caseríos
Llodio, Santa Lucía del Yermo, caseríos (31kb)

De vuelta al barrio de Isusi, parada para ver el caserío Goikoetxea, del XVI. Un camión y un montón de escombros daban a entender que estaban haciendo reformas en él.

Llodio, barrio Isusi, caserío Goikoetxea
Llodio, barrio Isusi, caserío Goikoetxea (33kb)
Llodio, barrio Isusi
Llodio, barrio Isusi (27kb)
Llegando a Llodio desde Santa Lucía del Yermo
Llegando a Llodio desde Santa Lucía del Yermo (21kb)

Bajé nuevamente a Llodio y puse rumbo a Okondo, que da la bienvenida al personal con un Monumento al Pastor en el alto de Garate. Junto al pastor, un perro en postura de dormir. Al acercarme, vi que el perro era de peluche. Lo coloqué en una postura más digna y me quedé con la duda de si era un añadido puramente postizo o sustituía a un perro que alguien quitó del monumento.

Okondo, monumento al pastor
Okondo, monumento al pastor (22kb)

Empecé a bajar, atento a un desvío que tenía que coger a la derecha y que no apareció. Cosas que pasan cuando, consultando un plano, se toma por carretera civilizada un trazo que luego resulta ser cualquier cosa.

Subida corta pero seria hasta el barrio de San Román. De allí, más subida, pero asequible, hasta el caserío Mendieta, al que pretendía haber llegado directamente desde Garate. Un chaval que salía en moto de un caserío que hay al lado dijo que el tal caserío Mendieta no tiene escudo, contrariamente a lo que había leído.
También, añadió que hay que subir lo suyo hasta los caseríos Aspuru, que quedan a considerable distancia. Pues nada, descartados.
Lo mejor, las vistas.

Okondo, vistas desde San Román
Okondo, vistas desde San Román (18kb)
Okondo, vistas desde el caserío Mendieta
Okondo, vistas desde el caserío Mendieta (21kb)
Okondo, vistas desde el caserío Mendieta
Okondo, vistas desde el caserío Mendieta (20kb)
Okondo, caseríos del barrio Ugalde desde San Román
Okondo, caseríos del barrio Ugalde desde San Román (26kb)

De vuelta en San Román, continué bajando hacia el barrio de Ugalde. Se acabó el asfalto, dando paso a una pista de hormigón rayado con una pendiente muy fuerte.
Después de lo visto con la carretera fantasma a Mendieta, decidí preguntar antes de continuar adelante. A los ladridos de los perros salió una mujer y dijo que sí, que era por allí, que la casa torre de Zurikaldai (a la que me dirigía) tenía capilla privada y que en ella (en la casa) se rodó una película (no recordaba el título) y que no me fiara del más pequeño de los dos perros que me habían salido al paso.

Bajé a pie porque en la bici no habría hecho más que dar unos botes de cuidado.
Me gustó ese barrio, el de Ugalde.

Okondo, llegando a Ugalde
Okondo, llegando a Ugalde (34kb)
Okondo, barrio de Ugalde, casa torre de Zurikaldai
Okondo, barrio de Ugalde, casa torre de Zurikaldai (34kb)

(Después, busqué el título de la película relacionada con Zurikaldai y di con esta página, en la que, ya puestos, se aclara también lo sucedido con el perro del monumento al pastor.)

Al poco de retomar la A-3632, apareció el cuarto y último de los caseríos principales del día, Izaga.
Tuve mucha suerte de que anduvieran por allí Conchi y su madre, que me pusieron al tanto de una serie de detalles la mar de interesantes, tanto relativos al caserío (cuyo tejado renovaron hace poco, tras quedar dañado por dos ciclogénesis) como a la fauna de la zona (los jabalíes se zamparon hace un par de meses el maíz que crecía en la huerta).

Okondo, caserío Izaga, ventana
Okondo, caserío Izaga, ventana (38kb)
Okondo, caserío Izaga, escudo
Okondo, caserío Izaga, escudo (41kb)
Okondo, caserío Izaga
Okondo, caserío Izaga (31kb)
Okondo, ferrería
Okondo, ferrería (41kb)
Okondo, caserío Izega
Okondo, caserío Izega (26kb)
Okondo, palacio de Aretxaga
Okondo, palacio de Aretxaga (33kb)
Okondo, caserío Eskalza 3
Okondo, caserío Eskalza 3 (27kb)

En Zudubiarte está la torre del mismo nombre. Lo que queda de ella está en un terreno que pertenece a una empresa que no puede tocar el edificio.

Okondo, torre Zudubiarte
Okondo, torre Zudubiarte (28kb)

En el núcleo principal de Okondo esperaba el momento surrealista del día, o así me lo pareció porque andaba ya algo acelerado, en vista de que empezaba a hacérseme tarde. De lo que me quedaba por ver había descartado ya una serie de caseríos, más o menos alejados, pero empecé a preguntar por otro (Gastiartu) que tenía que estar allí mismo. Un señor mayor, que me había dirigido poco antes a la torre de Zudubiarte, dijo no saber; otro, tampoco; otro lo situó en el monte.
Avancé, retrocedí, miré, avancé otro poco, seguí mirando y vi dos edificios, uno frente a otro. Uno era Gastiartu (como confirmó su dueño, que señaló una ventana conupial). El otro posiblemente sea la casa El Puente.
El señor mayor de antes vivía prácticamente en frente...
Por cierto, el que había ubicado a Gastiartu en el monte también tenía razón, pues hay un Gastiartu de arriba y un Gastiartu de abajo.

Okondo, 'El estanco viejo'
Okondo, 'El estanco viejo' (29kb)
Okondo, caserío Gastiartu de abajo
Okondo, caserío Gastiartu de abajo (30kb)

Para cuando dejé Okondo iba definitivamente mal de tiempo.

De Okondo a Respaldiza
De Okondo a Respaldiza (20kb)
Zuaza, torre de Negorta
Zuaza, torre de Negorta (24kb)

La torre de Negorta, en Zuaza, sigue gozando de buena salud.
Un palacio de Menagarai tendría que quedar para otro día, por lo que atajé un poco por la A-3624, lo que me permitió ver la torre de Txabarri, que no sabía por dónde andaba.
La torre de Murga la volveré a ver en otra ocasión.

Respaldiza, torre de Txabarri
Respaldiza, torre de Txabarri (22kb)

Al llegar a Amurrio, todavía pensé en subir a Lezama y a su estación, pero entré en razón a tiempo y volví al punto de partida sin más paradas.

Terminé la excursión con una herida en un brazo, producto del golpe de un trozo de madera que salió disparado tras ser cortado por un certero hachazo.
Es que, en cierto momento y en cierto lugar, estuve unos minutos cortando leña.
Y en la bolsa bajo el sillín había una calabaza pequeña, de esas de adorno, que no estaba al comienzo del día.
En el mundo moderno, el cicloturista tiene que estar preparado para cualquier cosa.

[subir]