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Gernika - Busturia - Sollube - Bermeo - Mundaka - Gernika
30-09-2015
(mapa)
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En Gernika hacía fresco y los pitufos se dirigían a la escuela.
Dejé la visita para la vuelta, si es que llegaba con tiempo para ello, o para otro día. El destino principal del día era Bermeo y, después, Mundaka, Sukarrieta y Murueta.

De Forua a Murueta, bidegorri
De Forua a Murueta, bidegorri (30kb)

El gráfico de la ruta se asemejaba a un chupa-chups. Tras recorrer el palito y llegar a Busturia, empezó la parte del caramelo, que empezaba con la ascensión a las antenas de Sollube.
Lejos han quedado los tiempos en que se interrumpía en televisión la emisión del programa de turno en el momento más inoportuno (eso parecía siempre) y salía el rótulo que indicaba algún problema en el repetidor de dicho monte.

Como la subida alterna tramos de rampones con otros más llevaderos, en cuanto superé el primero de los primeros (valga la redundancia) me relajé. Tan inteligente estrategia me sirvió para que el segundo me pareciera más tremebundo de lo que ya es de por sí.
A continuación, la especie de meseta de gran belleza, con unos cuantos caseríos aislados y praderas, a que se refiere acertadamente el comentario de la altimetría.
Se me ocurrió hacer alguna foto, pero sin parar. Nada de echar pie a tierra con esa excusa, aunque fuera en terreno llano.
Estricta observancia de las normas, ortodoxia pura y dura, disciplina espartana. Y ya está.

De Busturia a Sollube, barrio de Goierri
De Busturia a Sollube, barrio de Goierri (27kb)

Un par de minutos después, el purista echaba pie a tierra. Fue al llegar a un cruce. Los letreros sugerían seguir por la derecha, pero recordé a tiempo que en el mapa de la altimetría había un cruce así y que en él había que tirar por la izquierda.
Vi a uno segando con guadaña y me acerqué a preguntarle. Entre la distancia y su euskera vizcaíno, me enteré de la mitad. Además, se puso gracioso al señalarme un camino no apto para bicicletas y decir que ése era el camino. Luego, añadió que tenía que seguir por donde iba (por la izquierda del cruce).
Nada más despedirnos, se puso a afilar afanosamente la guadaña...

Avancé un poco hasta perderlo de vista y paré para hacer unas fotos. En ello estaba cuando apareció un coche, lo paré y repetí la pregunta. La conductora (en apariencia menos peligrosa -fíate- que el sujeto en cuestión) dudó unos segundos y contestó que sí, que era por allí, pero lo dijo sin mucha convicción. A saber si trabajaba para el otro.

Vistas desde Goierri
Vistas desde Goierri (26kb)

Pasado el barrio de Zabala y, con él, la tercera ración de rampones, tocaba un tiempo de desconexión (aquí sería el turno del rótulo aquel de Sollube en la tele), con zonas sombrías por donde se supone que no pasa casi nadie, hasta pasar Tribis y volver a inclinarse hacia arriba la carretera, con lo que me di por enterado de que todavía quedaban varios kilómetros de subida.

La costa desde Zabala
La costa desde Zabala (37kb)

Llegué a las antenas poco después de hacerlo uno en BTT.
Vistas hacia el interior, vistas hacia la costa, y chubasquero para bajar, que soplaba una brisa fresca.

Vistas desde Sollube
Vistas desde Sollube (21kb)
Descenso de Sollube, eucaliptos
Descenso de Sollube, eucaliptos (45kb)
Descenso de Sollube, caserío Atxurra
Descenso de Sollube, caserío Atxurra (24kb)

Tenía ganas de ver Bermeo con calma.
La villa, que hoy todo el mundo asocia al mar y a la pesca, fue durante más de un siglo Cabeza de Vizcaya -la principal población del Señorío-, ocupaba el primer asiento en las Juntas Generales y los reyes juraban en su iglesia de Santa Eufemia.

Me presenté en Turismo para que la chica (la misma que unos días antes me había dado un plano) me confirmara un par de horarios de cierre a mediodía: el de la iglesia y claustro de San Francisco (a las 13h) y el del Museo del Pescador (a las 14h). Vi ambas cosas por ese orden.
El claustro me gustó mucho.

Bermeo, claustro de San Francisco, capitel
Bermeo, claustro de San Francisco, capitel (24kb)
Bermeo, claustro de San Francisco
Bermeo, claustro de San Francisco (21kb)

El museo tenía intención de verlo desde que me planté junto a la torre Ertzilla una fría tarde de febrero de 2006. Aquella vez me hizo impresión el conjunto escultórico Badatoz! ("ya vienen") que tiene delante y que representa a varios miembros de una familia esperando la llegada a puerto de los pescadores.
Nueve años después, con el verano recién terminado y de día, la cosa cambia; pero tiene su aliciente la visita, por el contenido del museo y por el edificio que lo alberga.

Bermeo, escultura de la Taraska
Bermeo, escultura de la Taraska (27kb)
Bermeo, Bandera de La Concha ganada por Urdaibai en 2010
Bermeo, Bandera de La Concha ganada por Urdaibai en 2010 (23kb)
Bermeo, grupo escultórico Badatoz!
Bermeo, grupo escultórico Badatoz! (33kb)
Bermeo, torre Ertzilla
Bermeo, torre Ertzilla (32kb)

Me dejaron fotografíar la Bandera de La Concha que ganó Urdaibai (de Bermeo) en 2010 y que está expuesta en una vitrina. Esa trainera se había hecho con esa misma bandera hacía menos de tres semanas (favorecida, en parte, por un sorteo de calles que perjudicó a Hondarribia, que conste).
Viéndola de cerca, me acordé de un artículo (leído hace años) acerca de la mujer que se encargaba por aquel entonces de la elaboración de la bandera. Se ponía a ello unos tres meses (creo) antes de la fecha en la que hay que entregársela al campeón, y durante ese tiempo estaba centrada en ese tema.
La anécdota divertida (a toro pasado) la provocó un año una mancha, cuando tenía la bandera prácticamente terminada. Limpió la mancha y, para acelerar el secado, puso encima una plancha. Por olvido o por lo que fuera (no recuerdo) se cargó la bandera. Quedaban un par de semanas...
A la mujer le dio tiempo a confeccionar otra.
Habría estado bien conectarle unos electrodos para monitorizar los diversos estados de ¿euforia? por los que pasó durante esos días, vividos en una especie de enclaustramiento y aislamiento tan voluntario como forzoso.

En uno de los vídeos se hace referencia al papel de la mujer en un pueblo pesquero como Bermeo, en el que los hombres se ausentan durante largo tiempo cuando van a faenar y ellas tienen que encargarse de mil cosas. De una forma tan gráfica como marinera, se dice que las mujeres son el faro de los hombres.

La familia Ercilla, a la que pertenecía la torre, tuvo como miembro más famoso a Alonso Ercilla, de padres bermeanos y autor de

La Araucana (Famoso poema épico, obra de gran valor literario e histórico, en que se describe la conquista de Chile por Valdivia y los encuentros de los conquistadores con los indómitos araucas. Se publicó en dos partes, en 1569 y 1589), que gira no sólo en torno a la conquista de Chile, sino también del resto de América. El autor la dedicó a Felipe II, y mereció el aplauso de Quevedo y Cervantes.

Delante de la Oficina de Turismo, en un extremo del parque Lamera, hay un busto del tal Alonso, que pasaba largas temporadas en Bermeo.

Bermeo, busto de Alonso Ercilla
Bermeo, busto de Alonso Ercilla (46kb)

Volví a dicha oficina a comentar un par de cosas, dejé candada la bici junto al puerto deportivo y eché a andar, plano en mano.

Bermeo, parque Lamera y casino
Bermeo, parque Lamera y casino (45kb)
Bermeo, biblioteca y frontón
Bermeo, biblioteca y frontón (26kb)
Bermeo, ballenero Aita Guria
Bermeo, ballenero Aita Guria (29kb)
Bermeo, casa Kikunbera
Bermeo, casa Kikunbera (27kb)
Bermeo, puerto viejo
Bermeo, puerto viejo (49kb)
Bermeo, plazoleta de Eupeme Deuna
Bermeo, plazoleta de Eupeme Deuna (37kb)
Bermeo, iglesia juradera de Santa Eufemia
Bermeo, iglesia juradera de Santa Eufemia (23kb)

Junto a Las dos Fuentes, en el puerto viejo (el deportivo), se dice que

Se trata de la fuente más antigua de Bizkaia. Fue construida en tiempos de Carlos I, en pleno siglo XVI, por lo que está presidida por el escudo imperial, al que flanquean los de Bermeo y Bizkaia. Los dos caños que le daban nombre abastecían a los barcos que hacían escala para repostar o bien a los que, cargados de lana de Castilla, partían rumbo a Flandes, Inglaterra, Francia o América.
Bermeo, Las dos Fuentes
Bermeo, Las dos Fuentes (28kb)

Del puerto a la atalaya y de ésta al portal de San Juan, de donde continué hacia la plaza Sabino Arana antes de volver al punto de partida.
El ayuntamiento, en la citada plaza, estaba reducido a su fachada, con su doble reloj de sol.

Bermeo, puerto viejo
Bermeo, puerto viejo (32kb)
Bermeo, calle Talakoetxea, casas de pescadores
Bermeo, calle Talakoetxea, casas de pescadores (22kb)
Bermeo, plaza Baztarre
Bermeo, plaza Baztarre (28kb)
Bermeo, calle Andra Mari, 22
Bermeo, calle Andra Mari, 22 (28kb)
Bermeo, casa de la atalaya
Bermeo, casa de la atalaya (30kb)
Bermeo, isla de Izaro y cabo Ogoño desde el parque de la atalaya
Bermeo, isla de Izaro y cabo Ogoño desde el parque de la atalaya (45kb)
Bermeo, puerta de San Juan y escultura de vendedora de pescado
Bermeo, puerta de San Juan y escultura de vendedora de pescado (35kb)
Bermeo, puerta de la calle Doniene, 13
Bermeo, puerta de la calle Doniene, 13 (24kb)
Bermeo, calle Intxausti, 2
Bermeo, calle Intxausti, 2 (39kb)
Bermeo, plaza Sabino Arana, kiosko y ayuntamiento
Bermeo, plaza Sabino Arana, kiosko y ayuntamiento (27kb)
Bermeo, plaza Sabino Arana
Bermeo, plaza Sabino Arana (32kb)
Bermeo, puerta de la calle Erremedio, 36
Bermeo, puerta de la calle Erremedio, 36 (19kb)
Bermeo, calle Erremedio
Bermeo, calle Erremedio (35kb)

Había dejado para el final la escultura de la Xixili, una lamia situada en el extremo del contradique.
En esta página se dice de ella lo siguiente:

Xixili representa a una lamia, un personaje mitológico similar a una sirena. El tronco, los brazos y la cabeza son de mujer y el resto del cuerpo es de pez con los pies de pato.
La estatua de Xixili está colocada sobre un pedestal que representa dos cabezas de pescadores con la boca muy abierta, ahogándose en el mar. La estatua recuerda la leyenda de las lamias del puerto de Bermeo que bajaban de Lamiaren hasta las rocas de Lamiarenpunta. Desde ahí atraían a los pescadores, enamorándolos gracias a su extraordinaria belleza, y cuando los tenían entre sus brazos los llevaban hasta el cercano cabo de Ogoño donde los ahogaban.

Por de pronto, fui con la bici al extremo del dique, para verla desde allí (se ve mejor aquí). A continuación, pretendí hacer lo mismo en el contradique, pero no pasé de la barrera que queda a la altura (algo más adelante) de la casa Kikunbera. El vigilante me dijo que no se podía pasar, así que le encargué recuerdos a la moza de mi parte y dejé Bermeo tres horas y media después de haber llegado.
A ver si algún día vuelvo en tren.

Bermeo, escultura de la Xixili
Bermeo, escultura de la Xixili (28kb)
Bermeo desde el puerto
Bermeo desde el puerto (20kb)

Poco después llegué a Mundaka. Hacía casi una década que no iba allí.
Aparte de la fama que tiene por su ola de izquierdas y el surf, es un pueblo bonito.
De entrada, en la calle Goikokale hay una serie de edificios y cosas interesantes para ver.
Según estaba en la plaza de Kurtzio contemplando una cruz y el palacio de Simitur, apareció un chaval, se subió a horcajadas a un tramo de barandilla, se deslizó por ella y entró en un portal. Como un campeón.

Mundaka, ermita de Santa Catalina
Mundaka, ermita de Santa Catalina (27kb)
Mundaka, palacio de Simitur y cruz de Kurtzio
Mundaka, palacio de Simitur y cruz de Kurtzio (29kb)
Mundaka, palacio Larrinaga
Mundaka, palacio Larrinaga (42kb)
Mundaka, calle Zalantza
Mundaka, calle Zalantza (30kb)
Mundaka, calle Goikokale
Mundaka, calle Goikokale (31kb)

Localizada la Oficina de Turismo, cerrada, pregunté a un policía municipal que andaba por allí por la posibilidad de conseguir un plano. Me mandó al ayuntamiento (a la vuelta de la esquina) diciendo que tocara el timbre y que le pidiera un plano a su compañero. Bueno, pues a tocar el timbre. No contestaba nadie, pero toqué otra vez y salió otro municipal diciendo, sin darme tiempo a explicar a qué iba, que ellos no suelen estar allí. Aclarado lo que pretendía, sacó un plano del bolsillo como si tal cosa. Definitivamente, la Policía Municipal de Mundaka está preparada para la vida moderna.
La plaza que hay delante del ayuntamiento estaba de lo más animada con niños jugando.

Mundaka, plaza Lehendakari Agirre
Mundaka, plaza Lehendakari Agirre (29kb)

Junto a la iglesia, un retoño del Árbol de Gernika.

Mundaka, hotel Atalaya
Mundaka, hotel Atalaya (32kb)
Mundaka, casino
Mundaka, casino (29kb)
Mundaka, artza
Mundaka, artza (30kb)
Mundaka, desde los soportales de la biblioteca
Mundaka, desde los soportales de la biblioteca (19kb)
Mundaka, fuente y biblioteca
Mundaka, fuente y biblioteca (23kb)

Como en Bermeo, dejé la bici y recorrí a pie la zona de la atalaya, el puerto y las enrevesadas calles de la parte vieja.
No hay que caminar mucho para ir viendo lo que hay en el pueblo.
Pasé por Txorrokopunta y fui, ya con la bici, a la ermita de Santa Catalina.

Mundaka, cerca de la biblioteca
Mundaka, cerca de la biblioteca (31kb)
Mundaka, calles del casco antiguo
Mundaka, calles del casco antiguo (30kb)
Mundaka, calle Alaia
Mundaka, calle Alaia (31kb)
Mundaka, Txorrokopunta desde la atalaya
Mundaka, Txorrokopunta desde la atalaya (19kb)
Mundaka, cormorán
Mundaka, cormorán (41kb)
Ría de Mundaka desde Txorrokopunta
Ría de Mundaka desde Txorrokopunta (21kb)
Mundaka, ermita de Santa Katalina
Mundaka, ermita de Santa Katalina (19kb)

Tenía pocas cosas para ver en Sukarrieta, por lo que preveía una parada breve. Sí, sí...
Por de pronto, no había nadie en las calles por la zona del ayuntamiento. Bajé hasta el parque La Marisma y una chica francesa dijo que había visto el nombre de Munitiz (un servidor buscaba la casa torre de ese nombre) en dirección a Busturia, pero sugirió que preguntara en algún bar. Eso hice, en el del parque.
No había nadie tras la barra.
Una mujer rubia me preguntó qué quería.
La rubia estaba sentada a una mesa con tres hombres, jugando al mus.
La rubia tenía cara de hacerles trampas a todos, incluido el que formaba pareja con ella.
La rubia no tenía ni idea de la ubicación del barrio de Munitiz.
Menos mal que uno de los hombres sí estaba al tanto del asunto y me orientó (lo que me vino muy bien) diciendo que tenía que subir la cuesta que acababa de bajar (lo que no me hizo ninguna gracia) para coger un desvío al barrio en cuestión.
También pregunté por el bar en cuya fachada figura una inscripción de 1825. Eso quedaba cerca. Tras verlo, tocaba subir la cuesta de marras, coger el desvío y seguir subiendo, con más pendiente todavía, hasta Munitiz.
Puse el tercer plato para sobrevivir y luego, bajando, la maneta se declaró en huelga y no hubo manera de cambiarlo.

Sukarrieta, villa en Arana Goiri, 6
Sukarrieta, villa en Arana Goiri, 6 (30kb)
Sukarrieta, casa torre Munitiz
Sukarrieta, casa torre Munitiz (29kb)
Sukarrieta, bajando de Munitiz
Sukarrieta, bajando de Munitiz (26kb)
Sukarrieta, bar La Marisma, inscripción de 1826
Sukarrieta, bar La Marisma, inscripción de 1826 (33kb)

Salí de Sukarrieta, entré unos metros en Busturia y volví a territorio de Sukarrieta al atravesar el puente de la isla de Txatxarramendi.

Sukarrieta desde el puente a la isla de Txatxarramendi
Sukarrieta desde el puente a la isla de Txatxarramendi (25kb)
Sukarrieta, puente a la isla de Txatxarramendi
Sukarrieta, puente a la isla de Txatxarramendi (29kb)

Fui con la bici hasta el mirador que hay en el otro extremo, que contaba con el clásico pescador lanzando la caña.

Sukarrieta, escaleras en la isla de Txatxarramendi
Sukarrieta, escaleras en la isla de Txatxarramendi (34kb)
Sukarrieta, mirador en la isla de Txatxarramendi
Sukarrieta, mirador en la isla de Txatxarramendi (47kb)

De camino, pregunté a uno por las escaleras que arrancan al comienzo de la isla. Dijo que en la parte alta hay un sendero entre árboles, con bancos y tal. Vuelta al puente, dejé la bici y a subir las escaleras.
Lo que hay arriba es un jardín botánico, con los nombres de las especies escritos en azulejos. Un lugar bonito.
En uno de los bancos estaba sentado el mismo al que un poco antes había preguntado. Estaba liando un porro.
Comentó que en aquel lugar hubo un balneario frecuentado por gente bien, y que se conservan fotos de chicas jugando a tenis con las falditas y las raquetas de madera de la época. Lo de las falditas (¿no llevaban también gorritos?) parecía divertirle, pero puso aún más entusiasmo comentando y repitiendo lo de las raquetas.
En la actualidad, parte de la isla (donde está el edificio que fue balneario) está ocupada por unas instalaciones de Teknalia.

Sukarrieta, puerto
Sukarrieta, puerto (34kb)
Sukarrieta, escalinata en la isla de Txatxarramendi
Sukarrieta, escalinata en la isla de Txatxarramendi (56kb)
Sukarrieta, parque botánico en la isla de Txatxarramendi
Sukarrieta, parque botánico en la isla de Txatxarramendi (47kb)

Terminé de redondear el caramelo del chupa-chups al volver a Busturia. Unos chavales se entretenían con sus monopatines frente a la iglesia.

Busturia, iglesia de la Asunción
Busturia, iglesia de la Asunción (20kb)

Otro retoño del Árbol de Gernika.
Visto el humilladero, merodeé por los alrededores de la Torre Madariaga (sede del Centro de Interpretación de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai) y cogí el desvío que conduce al barrio de San Bartolomé, del que llegué al de Altamira. Allí espera el palacio de Txirapozu, que estaba en obras.

Busturia, ermita del Humilladero
Busturia, ermita del Humilladero (35kb)
Busturia, torre Madariaga
Busturia, torre Madariaga (18kb)
Busturia, barrio de Altamira
Busturia, barrio de Altamira (18kb)
Busturia, barrio de Altamira
Busturia, barrio de Altamira (14kb)

Al problema con la maneta del desviador se sumó un pinchazo llegando a Murueta. El motivo era el mismo (un agujero en la cubierta delantera) que había provocado otros tres en otras tantas excursiones consecutivas precedentes, y del que me había olvidado en vista de que el remedio provisional que se me ocurrió en la tercera ocasión parecía definitivo.

Según me apartaba del bidegorri (son 3,5km entre Murueta y Forua) para instalarme en la acera, vi que la iglesia estaba abierta y que junto a su puerta había uno de esos coches alargados y con flores...

Cuando reemprendí la marcha miré al cielo. No pretendía quejarme a los hados sino ver si se estaba preparando algun tormentón de última hora (ya puestos...), con lo que conseguiría salir a hombros con todo merecimiento.

Moliendo y moliendo café, rezando para que no hubiera más pinchazos, fui aproximándome a Gernika, adonde llegué cuando empezaba a oscurecer.

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