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Vitoria - Bernedo - Laguardia - Leza - Peñacerrada - Vitoria
07-07-2014
(mapa)
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Salió un día muy nuboso, como si fuera a ponerse a llover de un momento a otro. En algunos momentos, pasé por lugares en los que se veía que había llovido poco antes y la carretera estaba a medio secar.

Cerca de Argote
Cerca de Argote (19kb)
Bajauri
Bajauri (25kb)
Obécuri
Obécuri (30kb)
Meano desde el puerto de La Aldea
Meano desde el puerto de La Aldea (23kb)

Como el recorrido ya lo conocía de otras veces, no paré en pueblos como Bernedo. En cambio, sí lo hice en Lapoblación para verlo con un poco más de tiempo y me gustaron algunos rincones que no conocía.

Lapoblación, casa con flores
Lapoblación, casa con flores (38kb)
Lapoblación, puerta
Lapoblación, puerta (45kb)

Llegando a dicho pueblo, pasó un autobús de la Vital que funciona como oficina móvil.

Meano, plaza
Meano, plaza (30kb)
Entre Meano y Kripán, sierra de Cantabria
Entre Meano y Kripán, sierra de Cantabria (19kb)
Entre Meano y Kripán
Entre Meano y Kripán (18kb)

En Kripán, me puse a preguntar por la ubicación de una antigua calzada. La primera persona a la que me dirigí fue una rubia a la que le costaba terminar las frases y que me dejó con dudas acerca de si aquello quedaba lejos.

Mientras cogía agua en la plaza, un vigilante de seguridad andaba colocando una escalera junto al autobús de la Vital, preparando la jugada para que los clientes pudieran acceder al interior.

Kripán, plaza
Kripán, plaza (21kb)

Antes de dejar el pueblo, un hombre me repitió las explicaciones dadas por la rubia, me quedé algo más convencido y tiré por la pista que me indicó.

Kripán, camino del nacedero
Kripán, camino del nacedero (24kb)

Tras unos pocos metros de asfalto, seguí a pie por una pista de tierra. Reapareció el asfalto y pretendí seguir adelante montado en la bici, hasta que las cuestas que fueron apareciendo me quitaron las ganas de pedalear.
Al llegar a una curva con poste señalizador, pensé que era el lugar indicado por los de Kripán, aunque no veía una caseta que también habían mencionado. Dejé la bici, eché a andar por el camino que arrancaba junto al poste y al cabo de unos 150 metros asomó el primer tramo reconocible de calzada. Celebré el hallazgo comiendo unas patatas fritas.

Kripán, calzada
Kripán, calzada (44kb)
Kripán
Kripán (22kb)
Llegando a Elvillar
Llegando a Elvillar (20kb)

Paré un momento en Elvillar y me gustó mucho el portal del palacio del Indiano.
En la plaza sólo había una niña comiéndose un polo.

Elvillar, palacio del Indiano
Elvillar, palacio del Indiano (35kb)
Elvillar
Elvillar (24kb)

Para cuando llegué a Laguardia se había despejado, así que empecé a pasar calor y busqué las sombras de sus calles.
Tras recorrer algunas de ellas en la bici, una mujer me dijo que eso está prohibido en el casco urbano, así que pie a tierra.
En alguna de las entradas que tiene la muralla ya pone lo de las bicis, pero en la que crucé ese día no ponía nada.

Laguardia, escultura de Koko Rico
Laguardia, escultura de Koko Rico (37kb)
Laguardia, torre abacial
Laguardia, torre abacial (38kb)

Andaba poca gente por la calle, la mayoría estaban comiendo en terrazas.
No vi en acción a los autómatas del carrillón del ayuntamiento porque habría tenido que esperar bastante. De octubre a mayo salen a las 12h, 14h, 17h y 20h; de junio a septiembre, a las 12h, 13h, 14h, 17h, 20h y 22h.

Laguardia, antiguo ayuntamiento
Laguardia, antiguo ayuntamiento (41kb)
Laguardia, casa natal del fabulista Samaniego
Laguardia, casa natal del fabulista Samaniego (36kb)

En cambio, no tuve que esperar mucho a que abrieran por la tarde la oficina de Turismo, donde pregunté por el parque de Berberana y el Alto de Castejón. La chica, de bonitos ojos, dijo que el primero queda algo lejos, más cerca de Leza que del centro de Laguardia, y con acceso no asfaltado durante varios kilómetros; del segundo no sabía gran cosa.
Yo tampoco lo conocía ni de oídas hasta que fue objeto de atención por parte de la prensa a raíz de verse afectada una zona arqueológica por las obras de ampliación de una carretera. Algún periodista se subió al carro del sensacionalismo con titulares como el de esta noticia: http://www.noticiasdealava.com/.
Daba la impresión de que habían hecho pasar la carretera exactamente por encima de la zona en cuestión. Sólo días después se dignaron aclarar que el espacio afectado venía a ser un 3% o un 5% (no recuerdo) del total.
La chica de Turismo no sabía por dónde queda ese lugar. Está en territorio de Navaridas y me bastaba con saber si estaba entre ese pueblo y Leza o, más bien, camino de Elciego. Llamó a su colega de Navaridas, pero no contestaba.

Laguardia, plaza de la Rachuela
Laguardia, plaza de la Rachuela (35kb)

Me suministró un par de hermosos planos y sugirió que fuera a Páganos (pertenece a Laguardia) por una carreterita entre viñedos que divisé luego desde la Puerta de Páganos.
Había estado allí buscando la casa de Ortiz de Zarate y la leyenda que ostenta su escudo, "El mundo es ansí", de la que se sirvió Baroja para titular una de sus novelas (en la que, cosa rara, sitúa dicha casa en Navaridas); pero entonces no me acerqué a la Plaza Nueva, que sí vi en esta ocasión y me gustó mucho.

Laguardia desde el camino a Páganos
Laguardia desde el camino a Páganos (28kb)
Llegando a Páganos
Llegando a Páganos (30kb)
Páganos, casa de Ortiz de Zárate
Páganos, casa de Ortiz de Zárate (28kb)
Páganos, plaza Nueva
Páganos, plaza Nueva (25kb)
Páganos, plaza Nueva, Casa del Abuelo
Páganos, plaza Nueva, Casa del Abuelo (26kb)
Páganos, plaza Vieja
Páganos, plaza Vieja (35kb)
Páganos, casas
Páganos, casas (35kb)

Otra pista asfaltada (picotazo de abeja -o lo que fuera- incluido) hasta enlazar con la carretera de Laguardia a Navaridas, adonde llegué con un considerable calor.
La adolescente a la que pregunté por el Alto de Castejón me pareció maja, y no sólo porque dijo que el lugar está cerca.
Crucé el pueblo, me topé con las famosas obras en la carretera A-3212 y poco después dejaba la bici y comenzaba el recorrido (está balizado) entre vides y paneles informativos por la zona arqueológica. Aparte de lo poco que queda a la vista (se ve que tras las sucesivas campañas sobre el terreno vuelven a cubrir este), lo mejor son las vistas del pueblo con la Sierra de Cantabria de fondo.

Navaridas, Alto de Castejón
Navaridas, Alto de Castejón (32kb)
Navaridas, desde el Alto de Castejón
Navaridas, desde el Alto de Castejón (31kb)
Navaridas, Alto de Castejón
Navaridas, Alto de Castejón (34kb)

Vuelta a Navaridas. La casa Sodupe es el inicio oficial de ese recorrido y se supone que algún día situarán en ella el correspondiente centro de interpretación, pero por ahora está cerrada.

Navaridas, casa Sodupe
Navaridas, casa Sodupe (29kb)

Al cabo de un rato volvía a encontrarme con la A-3212 y sus operarios.
Casi no vi coches, el calor seguía a lo suyo, el terreno era ascendente y, por aquello de las obras, no había asfalto a la vista sino tierra apisonada y, en algunos tramos, mojada.

Agotador.

Llegué a Leza (con una hermosa rampa de bienvenida) pidiendo la hora y me senté un rato a la sombra en una plaza a comer, beber y descansar mientras me mentalizaba de cara a la ascensión que me esperaba de inmediato.

Leza, plaza
Leza, plaza (39kb)

Reanimado, reanudé la marcha para reencontrarme al poco con las obras de marras que ingenuamente había dado por superadas.
El kilómetro y medio que va de Leza hasta la A-124 me resultó un tormento.
En un momento dado, vi a un operario que caminaba hacia mí y pensé que me iba a decir que por allí no podía pasar, que diera la vuelta y que me alejara lo antes posible porque iban a echar brea desde avionetas sin preocuparse por quién hubiera debajo.
Pero no, el hombre cogió no sé qué del suelo y no me prestó la menor atención.

Llegué al hospital de Leza poco menos que tentado de pedir que me hicieran un hueco.
Lo construyeron ahí para aprovechar el fenómeno natural del fuerte viento que parece bajar a las tardes desde la Sierra de Cantabria. Ese viento renovador debería ser beneficioso para los tuberculosos, pues para ellos se levantó ese edificio.

Leza, hospital
Leza, hospital (26kb)

Con la pájara que llevaba encima, el puerto de La Herrera se me antojaba de categoría especial.
Tras superar sin mayores agonías el primero y más fácil de sus kilómetros y arrastrarme en el segundo y más difícil, pensé que lo peor ya estaba hecho y que me iría recuperando, en parte gracias a las dos barritas de cereales que comí casi con desesperación en un tramo suave y en sombra del tercer kilómetro.
No, no. Cada vez peor. Otra barrita, sin muchas ganas, pero por si tenía efecto psicológico.
Estuve a punto de pararme a falta de medio kilómetro para coronar. Sin comentarios.

Arriba, un rato sentado en un banco, otro rato sentado en el suelo, otro rato divagando acerca del sentido de la vida...
Me quedé frío y reanudé la marcha porque tampoco era cuestión de que se me hiciera de noche.

Aguanté decentemente durante el regreso a Vitoria, con una breve parada en Uzkiano para coger agua antes de afrontar el Puerto de Vitoria, poco menos que temible en esas condiciones.

Uzkiano
Uzkiano (21kb)
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