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Quincoces de Yuso - San Pantaleón de Losa - Medina de Pomar - El Ribero - Quincoces
16-10-2013
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Tercera incursión consecutiva en tierras de Burgos, aunque en este caso el itinerario discurrió íntegramente por dicha provincia.

Antes de llegar al punto de inicio, breve parada para fotografiar a distancia (no vi el modo de acercarme más) la torre de Berberana.

Berberana, torre de los Sánchez de Velasco
Berberana, torre de los Sánchez de Velasco (26kb)

Y el punto de inicio, que iba a ser lo que en el plano se señala como El Cañón, dejó de serlo al ver que aquello no es un núcleo urbano, aunque sí esté el Ayuntamiento del municipio.

Acabé dejando el coche en Quincoces de Yuso, desde donde me puse en marcha con la bici.

San Llorente de Losa, torre
San Llorente de Losa, torre (25kb)

La primera parada de la jornada era conocida, lo que no le restaba el menor interés, pues San Pantaleón de Losa es un lugar especial.

Llegando a San Pantaleón de Losa
Llegando a San Pantaleón de Losa (28kb)

Como los paneles que han puesto explican bien el porqué, transcribo aquí su contenido:

La obra de la Naturaleza

El tesón del río Jerea y sus pequeños afluentes ha modelado en este lugar un paisaje sorprendente. La Peña Colorada, cual navío que navegase hacia el cielo, acoge en su cima al enigmático templo dedicado a San Pantaleón.

La magia de un lugar fascinante

La Peña sobre la que se asienta el templo parece querer poner en contacto la tierra con el cielo. Este emplazamiento, fácil de proteger y con buena visibilidad, albergó en la Edad de Hierro un castro, ocupado también durante la romanización.

A comienzos del siglo XIII se construyó en este mismo lugar la iglesia dedicada a San Pantaleón. Según una inscripción conservada en el interior fue consagrada por el obispo de Burgos en el año 1207. Su emplazamiento, las diversas interpretaciones de la simbología de su compleja iconografía, la prodigiosa licuefacción de la sangre de San Pantaleón y la pertenencia a la Orden de San Juan de Jerusalén han alimentado numerosas leyendas en torno a este lugar, muchas de ellas relacionadas con el Santo Grial.

Una obra enigmática

Condicionada por el pronunciado desnivel del terreno, la fábrica de esta iglesia presenta varias peculiaridades como su nave rectangular en la que predomina la verticalidad y que contrasta con la poca altura del ábside, y el escalonamiento existente entre la nave y el presbiterio. La amplicación del templo, realizada en el siglo XVI en un estilo ecléctico en el que a la traza renacentista se le añaden elementos góticos, hubo de hacerse en un lateral creando un espacio curioso y extraño. El acceso a esta ampliación se realiza por medio de un arco doblado de estilo románico, lo que indica que pudo existir una pequeña capilla en la que podría hallarse el sepulcro románico que hoy se encuentra en la nave gótica.

Una compleja iconografía ha alimentado toda suerte de interpretaciones. Los estudios más recientes indican que todas las imágenes de la portada y los capiteles están elaborados como parte de un único proceso creador y desarrollan los seis intentos de ejecución del martirio de San Pantaleón: en plomo fundido, ahogándolo en el mar, en la rueda, en el potro, arrojándolo a las fieras y con la espada, para ser finalmente decapitado.

La portada, flanqueada por un supuesto atlante, que algunos interpretan como Sansón, y por una extraña figura en forma de rayo, alberga en una de sus arquivoltas, al igual que en las de una de las ventanas del ábside, uno de los motivos iconográficos extraños: los "emparedados", una serie de figuras humanas embutidas en la piedra de las que se sólo se ven la cara y los pies. ¿Se trata de prisioneros, de eremitas encerrados en sus celdas o representa alguno de los martirios de San Pantaleón?

La atracción de lo prodigioso

A la fascinación del entorno y de la ermita se sumó desde muy antiguo la atracción del prodigio de la licuefacción de la sangre de San Pantaleón, contenida en una pequeña ampolla herméticamente cerrada que se conservaba en esta iglesia y que actualmente se encuentra en Madrid, en el monasterio de la Encarnación. Este hecho milagroso, que se repite cada año la víspera del día de su festividad, convirtió a esta iglesia en un importante destino de peregrinos.

Aunque en el último párrafo se afirma que la ampolla con la sangre del santo estuvo antes en esa iglesia, parece ser que tal hecho no está confirmado.

Cerca de la iglesia, un cubo de Rubik grande...

San Pantaleón de Losa, ermita y cubo de Rubik
San Pantaleón de Losa, ermita y cubo de Rubik (12kb)
San Pantaleón de Losa, ermita
San Pantaleón de Losa, ermita (24kb)
San Pantaleón de Losa, ermita, entrada
San Pantaleón de Losa, ermita, entrada (30kb)
San Pantaleón de Losa, ermita, ventana
San Pantaleón de Losa, ermita, ventana (34kb)
Vistas desde la ermita de San Pantaleón de Losa
Vistas desde la ermita de San Pantaleón de Losa (24kb)

Tras unos kilómetros de ascenso y descenso suaves tras coger la BU-551, paré en Villamor para coger agua y, poco después, en La Cerca por si conseguía ver por dentro su iglesia románica. Junto a la misma, una huerta de la que se disponía a marchar un señor mayor. Le pregunté por quien pudiera tener la llave, pero no sé si es que el hombre no estaba en sus cabales o que era un tanto peculiar, porque se comportó de forma extraña, contestando con evasivas y saliendo a continuación con su bicicleta, cargado de verduras.

La cuestión es que acabé viendo el interior de la iglesia. Casi mejor no digo cómo para no comprometer a quien amablemente me la abrió. Me fui muy contento por el detalle.
Antes y/o después, vi por fuera el palacio de los Hierro-Salinas y alguna que otra casa más.

La Cerca, palacio de los Hierro-Salinas
La Cerca, palacio de los Hierro-Salinas (33kb)
La Cerca, iglesia, relieve
La Cerca, iglesia, relieve (27kb)
La Cerca, iglesia
La Cerca, iglesia (29kb)
La Cerca, frente a la iglesia
La Cerca, frente a la iglesia (36kb)

Al rato, llegué a Medina de Pomar, con muchas cosas para ver. Por de pronto, cogí un plano en una de las oficinas de Turismo (hay dos) y me dirigí al Alcázar de los Velasco o de las Torres, para verlo antes de que cerraran. Subí a la terraza en un ascensor moderno y fui bajando... para volver a subir en el ascensor y bajar de nuevo, en un repaso rápido. Muy interesante. Es que el edificio funciona actualmente como Museo de las Merindades (y también cuenta con información turística...).

En una sala, copié el siguiente texto:

El estudio del ciclo vital -nacimiento, matrimonio y muerte- de la gente de las Merindades permite un mejor conocimiento de la vida cotidiana.

Nacimiento

La mayoría de los nacimientos se producían durante el invierno quizás debido a la concentración matrimonial de finales de primavera, siendo escasos los alumbramientos tardo-primaverales y veraniegos.
En la vida diaria, las mujeres campesinas siguen trabajando hasta la fecha del parto; aunque durante la gestación existen dos miedos: abortar y que el cordón ahorque al niño. Para evitar esto último, existía la creencia de que no se debía devanar hilo, hacer media o coser a máquina, tampoco había que pasar por debajo del ronzal de una caballería... Durante el parto se colocaban estampas de Santa Casilda, la Rosa de Jericó y si se podía las mantillas de un mellizo. Para proteger a los recién nacidos del mal de ojo se les colgaban medallas, escapularios o los Evangelios y no podían ser besados por viejas. El bautizo era inmediato al parto.

Matrimonio

Tradicionalmente los matrimonios se concentraban en primavera, en abril y mayo.
El conocimiento de las parejas se realizaba en las reuniones de las cuadrillas, aunque en algunas zonas existieron ferias de novias como la de Briviesca y la de Frías. También se trababa conocimiento durante distintas labores como la matanza, la siega o la recolección. El aspecto económico se valoraba más que el físico o espiritual, diciéndose que si se tenía una buena dote no había problema en encontrar marido. Antes de casarse, los padres de los novios negociaban las dotes. En caso de no ser del pueblo, el novio debe pagar una fiesta o merienda. la boda se celebraba en sábado para tener dos o tres días de fiestas. El novio siempre vestía capa y la novia de negro.

Defunción

La mortalidad infantil ha sido muy grande hasta bien entrado este siglo, llegando a ser de más del 50% las defunciones que correspondían a menores de 5 años, siendo el verano la estación con mayor índice de muerte infantil, mientras que en el invierno predominaba la mortandad entre los ancianos.
Existían cofradías que costeaban el entierro y funeral de sus miembros, ingresándose en ellas de joven.
La agonía se convierte en un acto público, congregándose en las habitaciones familiares y amigos. En muchos pueblos se tocan tres campanadas cuando muere un hombre; dos si se trata de una mujer y una campanilla para los niños. El velatorio duraba toda la noche y se acudía con velas. Durante el entierro, los hombres deben vestir con capas. Tras enterrar el cadáver se va a casa del difunto a rezar.
Cuando el muerto es un niño, en vez de dar el pésame se da la enhorabuena diciendo: "sea enhorabuena y que en el cielo le veamos", "salud para mandar muchos al cielo", ...
Era común la ofrenda postmortem - panes, tortas o vino-, vinculadas con sepulturas ficticias que se colocaban de forma temporal en el lugar que ocupaba el difunto en la iglesia.

Un mueble con cajones reta al visitante a adivinar el contenido de cada uno de ellos antes de leer el papel de turno. Me defendí como pude hasta que tropecé con los cereales. No sabía que los granos de trigo, centeno, cebada y compañía son tan parecidos. Bueno, tampoco anduve muy fino con algunas hierbas aromáticas.
En un espacio que recrea lo que fue la zona noble del lugar, un tablero de ajedrez tenía a los reyes y a las damas cambiados de sitio. Misterio con una causa (una causante) muy simple: la señora de la limpieza.

Medina de Pomar, Arco de la Cadena
Medina de Pomar, Arco de la Cadena (28kb)
Medina de Pomar, alcázar de Las Torres
Medina de Pomar, alcázar de Las Torres (31kb)
Medina de Pomar desde el alcázar de Las Torres
Medina de Pomar desde el alcázar de Las Torres (33kb)
Medina de Pomar, alcázar, salón
Medina de Pomar, alcázar, salón (20kb)
Medina de Pomar, Museo de las Merindades
Medina de Pomar, Museo de las Merindades (32kb)
Medina de Pomar, Museo de las Merindades
Medina de Pomar, Museo de las Merindades (33kb)

Salí antes de que me echaran, poco antes de la hora de cierre a mediodía, y seguí viendo edificios reseñables, que Medina los tiene en cantidad.

Andaba rondando por el patio de las Clarisas cuando llegó un repartidor y dejó algo en el torno. Me acerqué al mismo al poco y lo vi girar.

Medina de Pomar, convento de Santa Clara, torno
Medina de Pomar, convento de Santa Clara, torno (32kb)
Medina de Pomar, convento de Santa Clara
Medina de Pomar, convento de Santa Clara (25kb)
Medina de Pomar, iglesia de Santa María del Salcinar y del Rosario
Medina de Pomar, iglesia de Santa María del Salcinar y del Rosario (22kb)

Me gustó mucho la calle Santa Cruz.

Medina de Pomar, parroquia de la Santa Cruz
Medina de Pomar, parroquia de la Santa Cruz (30kb)
Medina de Pomar, calle Santa Cruz
Medina de Pomar, calle Santa Cruz (35kb)
Medina de Pomar, Plaza Mayor y ayuntamiento
Medina de Pomar, Plaza Mayor y ayuntamiento (32kb)
Medina de Pomar, pasaje junto a la parroquia de la Santa Cruz
Medina de Pomar, pasaje junto a la parroquia de la Santa Cruz (35kb)
Medina de Pomar, calle Antonia Torres, casa
Medina de Pomar, calle Antonia Torres, casa (40kb)
Medina de Pomar, arco de la judería
Medina de Pomar, arco de la judería (32kb)
Medina de Pomar, calle Laín Calvo, Casa de los Salcedo
Medina de Pomar, calle Laín Calvo, Casa de los Salcedo (30kb)
Medina de Pomar, alcázar desde la calle Laín Calvo
Medina de Pomar, alcázar desde la calle Laín Calvo (38kb)
Medina de Pomar, plazuela del Corral
Medina de Pomar, plazuela del Corral (26kb)

En un balcón de la fachada de la Casa de Cultura, un palé con la leyenda "Medina de Pomar". Pregunté a un nativo y dijo que debía de ser un resto de la "noche en blanco" que se había celebrado recientemente, con diversas actividades culturales nocturnas, y que seguramente no lo habían quitado todavía por la proximidad (el siguiente fin de semana) de la fiesta conmemorativa del paso del Emperador Carlos V por Medina; hecho al que se refiere la siguiente inscripción en la Casa del Arco:

En 1590 pasó por estas tierras Carlos V, único emperador que reinó en España y en el nuevo Mundo, camino de su retiro en Yuste.
Medina de Pomar, Casa de Cultura
Medina de Pomar, Casa de Cultura (31kb)

Me despedí de Medina dos horas después de haber llegado y puse rumbo norte por la N-629, carretera sin arcén, pero con poco tráfico.
Viento en contra, cielo nublado.

Tabliega parecía desierto. Hacía algo de calor. Allí sigue su iglesia, con sus interesantes canecillos.
Apareció un hombre con briznas de paja en la ropa (igual venía de echar la siesta en el pajar) y me dijo en qué casa tenían la llave. Luego, al llegar ante la casa, se me hizo violento llamar porque estaba todo el pueblo en silencio y la hora tampoco parecía la más propicia, así que lo dejé estar.
En el lavadero, un papel parecía dar explicaciones sobre su pasado; pero se trataba, en realidad, de un anuncio de demanda de trabajo por parte de un par de individuos con apellido eslavo.

Tabliega, iglesia, canecillos del ábside
Tabliega, iglesia, canecillos del ábside (29kb)
Tabliega, iglesia
Tabliega, iglesia (27kb)
Tabliega, letrero
Tabliega, letrero (61kb)

Regresé a la N-629 y seguí por ella hasta El Ribero, donde espera la torre-palacio de los Alvarado. Tardé un poco en encontrarla, a pesar de que el pueblo es pequeño. Hay que cruzar el puente y meterse a la izquierda, y seguir casi hasta el final de la calle, que no tiene salida. Antes de contemplar en condiciones el edificio, estuve un rato hablando con un hombre de Barakaldo que vive al lado y que, a mi comentario de que su pequeño jardín estaba muy bonito, contestó que la lluvia había tirado muchas flores, cuyo cuidado lleva tiempo. Uno de los gatos que él y su mujer tienen se acercó a saludar al forastero.

El Ribero, casa con flores
El Ribero, casa con flores (45kb)

La torre-palacio me gustó mucho. Algo tuvo que ver el entorno, el momento... todo muy relajante, incluso los nubarrones.

El Ribero, torre-palacio de los Alvarado
El Ribero, torre-palacio de los Alvarado (36kb)
El Ribero, torre-palacio de los Alvarado
El Ribero, torre-palacio de los Alvarado (34kb)
El Ribero
El Ribero (22kb)

En Colina, disfruté bastante más que en una ocasión anterior con la portada de su iglesia románica.

De El Ribero a Colina
De El Ribero a Colina (23kb)
Colina, iglesia, columnas y capiteles de la portada
Colina, iglesia, columnas y capiteles de la portada (28kb)
Colina, portada de la iglesia
Colina, portada de la iglesia (26kb)
Colina, iglesia, detalle de la portada
Colina, iglesia, detalle de la portada (19kb)
Colina, iglesia
Colina, iglesia (29kb)

Después de una iglesia (Tabliega), una torre (El Ribero) y otra iglesia (Colina), tocaba otra torre: la de Castrobarto. La pena es que está, precisamente, de pena, una pura ruina. Solo que si uno la ve desde donde lo hice yo en un primer momento da el pego.

De Colina a Castrobarto
De Colina a Castrobarto (22kb)
Castrobarto, ruinas de la torre
Castrobarto, ruinas de la torre (22kb)
Castrobarto, ayuntamiento
Castrobarto, ayuntamiento (28kb)
Castrobarto, bolera 'El Campo'
Castrobarto, bolera 'El Campo' (41kb)
Castrobarto
Castrobarto (19kb)

En el mapa aparecía a continuación un puerto, el del Risco, pero no pasa de ser una subida de lo más suave.

A partir de Villaventín me fui dejando llevar hasta el final del recorrido por el falso llano descendente, prácticamente sin tráfico, con el viento a favor, contemplando el paisaje, con el único cuidado de darle a los pedales de vez en cuando con algo de fundamento para no quedarme frío.

De Villaventín a Vescolides
De Villaventín a Vescolides (18kb)
De Villaventín a Vescolides
De Villaventín a Vescolides (23kb)
De Villaventín a Vescolides
De Villaventín a Vescolides (24kb)

En Quincoces de Yuso, foto al puente medieval antes de empezar a preguntar por la distancia al nacedero del Jarea, tras ver un cartel que señalizaba la dirección al mismo. A pesar de la experiencia vivida en Cadagua una semana antes, no obstante ver que el Jarea estaba seco y reseco, quise saber si quedaba cerca, por si me daba tiempo de ir.
El primero al que interrogué reconoció que, a pesar de ser de Villaluenga (pueblo cercano), no había ido nunca; las siguientes fueron tres mujeres, que pintaron el lugar un tanto lejos (lo que casi me alegró) y me dijeron por dónde está la torre; vista la cual, me crucé con las mismas tres mujeres y sus hijos e hijas, metí la bici en el coche y emprendí el regreso a Vitoria mientras comenzaba a oscurecer.

Quincoces de Yuso, puente medieval
Quincoces de Yuso, puente medieval (34kb)
Quincoces de Yuso, torre
Quincoces de Yuso, torre (24kb)
Quincoces de Yuso, casa abandonada
Quincoces de Yuso, casa abandonada (25kb)
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