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Peñacerrada - Laguardia - Moreda - Elciego - Peñacerrada
03-08-2013
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Desde hacía unos años, concretamente desde 2005, tenía una espina clavada en relación a la Rioja Alavesa. En aquella ocasión, pasé mucho (muchísimo) calor y terminé la excursión haciendo auto-stop al no poder subir el puerto de La Herrera debido a un fortísimo viento en contra.
Como los meteorólogos habían pronosticado "cielos nubosos", interpreté que era el momento de volver a esas tierras, mejor informado que entonces respecto a lo que hay para ver en ellas y con la precaución de quitarme de enmedio el citado puerto nada más empezar.

Peñacerrada
Peñacerrada (32kb)

Dicho y hecho, me presenté en Peñacerrada con una temperatura agradable y me puse a subir La Herrera por uno de sus lados más asequibles.
En cuanto llegué arriba aparecieron a corta distancia unos cuantos cicloturistas. Algunos se pararon, como si fueran a dar media vuelta; algún otro siguió adelante.

Paré varias veces durante el descenso para hacer fotos. Tras una de esas paradas, al reincorporarme a la calzada y mirar si venía alguien, vi que lo hacía uno, pero a distancia. Al poco, un zumbido... y me adelantó a toda velocidad, pero no el que había visto, sino otro cicloturista. No sé de dónde había salido, pero la siguiente curva era cerrada y la tomó como un fórmula 1. Qué tío.

Bajando La Herrera
Bajando La Herrera (27kb)
Samaniego
Samaniego (27kb)

Un par de fotos en Leza y otro par en Navaridas, donde localicé pronto el palacio de los Sodupe, al que le vendría bien una limpieza en el tejado, en el que parecen haber enraizado unas cuantas hierbas.

Leza, casas
Leza, casas (29kb)
Leza, casa
Leza, casa (30kb)
Entre Leza y Navaridas, Sierra de Cantabria
Entre Leza y Navaridas, Sierra de Cantabria (27kb)
Navaridas, casa-palacio de los Sodupe
Navaridas, casa-palacio de los Sodupe (27kb)

Siguiente parada, Laguardia. Quería ver sólo un par de cosas. Menos mal, porque la presencia de numerosos veraneantes resultaba un tanto agobiante.
Me perdí una de las cosas que quería ver porque la anotación que llevaba era errónea. Al menos, di con una casa con un patio interior que en una ocasión anterior me había gustado mucho. Se ve que desde entonces los coches le han ganado terreno al jardín en dicho patio, una pena.
Tras agenciarme un plano en la Oficina de Turismo, fui a ver a los autómatas del Ayuntamiento. Eran casi las 12. Pasaron unos minutos y no salían. Unas chicas que llevaban esperando desde algo antes dijeron que suelen ser puntuales, que era raro que se retrasaran.

Laguardia, calle Mayor, 44
Laguardia, calle Mayor, 44 (31kb)

Una mujer me aclaró cuáles son las marcas en la pared que indican las "medidas patrón" de vara, media vara, teja y ladrillo, en la plaza del ayuntamiento, que servían antaño para que los comerciantes no engañaran a sus clientes.

Laguardia, medidas
Laguardia, medidas (24kb)

Y fui a ver la Barbacana, al final de la calle Mayor. La de Turismo había dicho que estaría abierta de 12 a 14. Había tenido noticia de su existencia apenas unas semanas atrás, cuando dijeron en televisión que habían terminado los trabajos de acondicionamiento y se había abierto a las visitas. Se trata de un estanque celtibérico, el mayor de la Edad del Hierro que existe en Europa, con capacidad para almacenar más de 300.000 litros de agua.
La chica, arqueóloga, se disponía a hacer una visita guiada (cuesta 3 euros y dura media hora) a un matrimonio, pero me dijo que podía hacer una foto, con lo que me fui todo contento.

Laguardia, estanque celtibérico de La Barbacana
Laguardia, estanque celtibérico de La Barbacana (33kb)
Laguardia, humedal de Carralogroño
Laguardia, humedal de Carralogroño (27kb)

El pequeño pueblo de Assa cuenta en su haber con lo que queda del puente romano de Mantible, hoy medio arrinconado en un lugar por el que no pasa nadie, pero que en sus tiempos debió de ser imponente. Para verlo de cerca hay que atravesar un viñedo.

Assa, puente de Mantible
Assa, puente de Mantible (37kb)

Fui hasta el núcleo urbano de Laserna por haber leído que en sus inmediaciones, "unos metros antes", se encuentran las ruinas del castillo de Assa. No las vi. Al que sí vi y oí fue a un perro ladrador que amenizó mi llegada y salida.

Nueva parada, Oyón.
La primera persona a la que pregunté por el palacio del Marqués del Puerto resultó ser una rumana que llevaba años viviendo allí, pero que no estaba muy al tanto de los nombres de las calles ni, menos aún, de los de los palacios.
Lo de la segunda fue más grave, por tratarse de una chica que salió de una casa que queda exactamente frente a una casa-palacio. Vamos, que sale a la calle y se encuentra con el edificio en cuestión. Al menos, la moza iba vestida con un traje típico y llevaba una trikitrixa, pues iba a tocar y bailar a una boda. Y era una morenita la mar de guapa.

Oyón, palacio de los Condes de Bureta
Oyón, palacio de los Condes de Bureta (31kb)

Tras admirar la plaza Mayor, pasé a la de la Concepción, con sus casas medievales.

Oyón, Plaza Mayor
Oyón, Plaza Mayor (32kb)
Oyón, Plaza de la Concepción, escudo
Oyón, Plaza de la Concepción, escudo (51kb)
Oyón, casas de la Plaza de la Concepción
Oyón, casas de la Plaza de la Concepción (37kb)
Oyón, Plaza Mayor, Ayuntamiento
Oyón, Plaza Mayor, Ayuntamiento (36kb)

Las nubes del comienzo hacía tiempo que se habían esfumado y la temperatura iba subiendo...

Me dirigí después al pueblo más lejano del punto de partida: Moreda de Álava.
Me sorprendió este pueblo, con muchas casas blasonadas, un trujal, una calle llamada Santa Nunilo; otra, Santa Alodia...
Cuando localicé la fuente de tres caños me llevé una decepción al ver que ponía que su agua no es potable. Tenía mucha sed. Entonces, pregunté por alguna otra fuente a un chaval que venía por la calle y me dijo que de esa misma se puede beber, que lo único que pasa es que no está clorada.
Salvado.

Moreda de Álava, casa blasonada
Moreda de Álava, casa blasonada (36kb)
Moreda de Álava, casa blasonada
Moreda de Álava, casa blasonada (32kb)
Moreda de Álava, iglesia y casa blasonada
Moreda de Álava, iglesia y casa blasonada (43kb)
Moreda de Álava, puerta
Moreda de Álava, puerta (26kb)
Moreda de Álava, globero sentado
Moreda de Álava, globero sentado (31kb)
Moreda de Álava, calle del Rollo, fuente de tres caños
Moreda de Álava, calle del Rollo, fuente de tres caños (37kb)
De Moreda de Álava a Oyón, Sierra de Cantabria
De Moreda de Álava a Oyón, Sierra de Cantabria (31kb)

Desanduve alrededor de una docena de kilómetros para, pasado Assa, continuar hacia Lapuebla de Labarca. El nombre le viene de la barca con que se cruzaba el Ebro en un punto que, poco a poco, fue desarrollándose hasta dar como resultado el pueblo actual.

De Assa a Lapuebla de Labarca, viñedos
De Assa a Lapuebla de Labarca, viñedos (19kb)
Lapuebla de Labarca
Lapuebla de Labarca (30kb)
Lapuebla de Labarca, puente sobre el Ebro
Lapuebla de Labarca, puente sobre el Ebro (44kb)
Lapuebla de Labarca, Ayuntamiento
Lapuebla de Labarca, Ayuntamiento (40kb)

Saliendo hacia Elciego, cuesta arriba, se me aparecieron unos cuantos fantasmas:

-Qué calor, ¿no?
-¿Qué te recuerda esto?
-¿Estás cansado?

No les hice caso y me presenté en Elciego pasando junto al hotel Marqués de Riscal, que en 2005 estaba todavía en construcción y que me parece un edificio de lo más estrambótico. Parecía cerrado.
Me metí en el casco urbano, dejé la bici y empecé a buscar una serie de edificios reseñables con que cuenta el pueblo.
En ello estaba, preguntando a los empleados de un restaurante, cuando me hicieron pasar para que me atendiera otra empleada del establecimiento. La chica me proporcionó un plano y me indicó por dónde quedaba lo que buscaba. Qué majos.
Todavía pregunté en la Oficina de Turismo, que acababa de abrir, por un mural que es una alegoría del mundo del vino y que no cita el plano. Al comentarle a la chica si el hotel Marqués de Riscal estaba cerrado dijo que no, que lo que pasa es que controlan mucho la entrada.
Tras localizar lo que quería ver, a falta del mural, me llevé una desagradable sorpresa al ver que estaba pinchada la rueda delantera de la bici. Entre eso y que se me había ido bastante tiempo callejeando, me alegré de no haber seguido hasta Viana desde Moreda al ver una señal que indicaba sólo 4 kilómetros hasta la localidad navarra.

Elciego, casa-palacio de los Ramírez de la Piscina
Elciego, casa-palacio de los Ramírez de la Piscina (32kb)
Elciego, plaza y ermita
Elciego, plaza y ermita (39kb)
Elciego, casa-palacio de los Navarrete-Ladrón de Guevara
Elciego, casa-palacio de los Navarrete-Ladrón de Guevara (37kb)
Elciego, Casa de los Maestros
Elciego, Casa de los Maestros (33kb)
Elciego, casa-palacio Zarate-Nabar
Elciego, casa-palacio Zarate-Nabar (39kb)
Elciego, iglesia
Elciego, iglesia (35kb)

Andaba arreglando el pinchazo (lo había provocado una mata, el pincho estaba bien incrustado) cuando pasó un chico al que pregunté por una fuente. No sabía, pero iba a tomar un café, así que a la vuelta me traería un botellín.
Al final, le di la botella para que me la llenara en el bar. Volvió cuando empezaba a recoger las herramientas, muy oportuno. Liquidé casi el litro en dos tragos.
Vi el mural, que me gustó mucho, y puse rumbo a Villabuena.

Elciego, alegoría del vino
Elciego, alegoría del vino (29kb)
Elciego, alegoría del vino
Elciego, alegoría del vino (31kb)

Cuando llegué, estuve un rato contemplando la Casa del Indiano hasta que salió un hombre y me aclaró que aquella es, efectivamente, la Casa del Indiano, pero que no se la conoce también por el nombre de Casa del Marqués de Solana por la sencilla razón de que esta última es otra casa, muy cercana, pero diferente.
Antes de irme, tardé en coger agua de una fuente. Es que salía caliente y le costó refrescarse mínimamente.

Villabuena de Álava, Casa del Indiano
Villabuena de Álava, Casa del Indiano (25kb)
Villabuena de Álava, casa del Marqués de Solana
Villabuena de Álava, casa del Marqués de Solana (23kb)

Para cuando llegué a Samaniego me pareció que estaban proyectando una película que ya había visto. El viento soplaba con fuerza y en contra. Horror y pavor.
Al coger la A-124 y cambiar de rumbo, la cosa mejoró; pero lo pasé mal por momentos, cuando el viento parecía querer sacarme del arcén y meterme en la calzada propiamente dicha. Menos mal que no pasaban muchos coches.

Samaniego
Samaniego (47kb)

Poco antes del desvío a San Vicente de la Sonsierra vi el que conduce a la basílica románica de Santa María de la Piscina, que pertenece al mismo municipio.
Fue seguirlo y volver a circular a paso de tortuga. El letrero no indicaba a qué distancia estaba aquello, aunque sí decía que Peciña quedaba a tres kilómetros. Al cabo de un rato, le eché el alto a un coche y el conductor me dijo que ya estaba cerca. Menos mal.
Efectivamente, pronto apareció. Vi la iglesia, la necrópolis que hay al lado y, tras preguntar a una mujer, fui a buscar el dolmen de La Cascaja, que queda a unos centenares de metros. Tras dejar la carretera a la altura de una señal que lo indica, seguí un camino y pronto tuve la sospecha de que aquello no podía ser, pues los 50 metros que indicaba el letrero anterior se iban a multiplicar de mala manera, en vista de que el dolmen no asomaba en lontananza.
Coincidió que apareció un todoterreno, le pregunté al conductor, el hombre bajó y me acompañó unos metros hasta un desvío sin señalizar que me había saltado y otro poco más, hasta que apareció el dolmen. Muy amable.
Acostumbrado a ver dólmenes sin túmulo, me resultó novedoso éste, que sí cuenta con él.

San Vicente de la Sonsierra, basílica de Santa María de la  Piscina
San Vicente de la Sonsierra, basílica de Santa María de la Piscina (24kb)
San Vicente de la Sonsierra, necrópolis en Santa María de la  Piscina
San Vicente de la Sonsierra, necrópolis en Santa María de la Piscina (44kb)
San Vicente de la Sonsierra, dolmen de La Cascaja y Peciña
San Vicente de la Sonsierra, dolmen de La Cascaja y Peciña (41kb)
San Vicente de la Sonsierra, basílica de Santa María de la  Piscina
San Vicente de la Sonsierra, basílica de Santa María de la Piscina (31kb)

Cuesta abajo y con el viento a favor, fui dando saltos por la botosa carretera hasta retomar la que había dejado un rato antes y enseguida llegué a San Vicente de la Sonsierra. Dejé la bici en la plaza y eché a andar. La cuestión era ir cuesta arriba, por la calle que fuera, pero subiendo. Había leído lo que hay en ese pueblo, pero no me hacía a la idea de que pudiera ser lo que realmente es. Me pareció impresionante el conjunto del castillo, con sus murallas, la iglesia, una ermita, y las torres del Reloj y del Homenaje. Cosa de ver. No había nadie.

San Vicente de la Sonsierra, murallas del Castillo
San Vicente de la Sonsierra, murallas del Castillo (34kb)
San Vicente de la Sonsierra, el puente medieval desde el Castillo
San Vicente de la Sonsierra, el puente medieval desde el Castillo (22kb)
San Vicente de la Sonsierra, iglesia
San Vicente de la Sonsierra, iglesia (31kb)
San Vicente de la Sonsierra desde el Castillo
San Vicente de la Sonsierra desde el Castillo (37kb)
San Vicente de la Sonsierra, Torre del Reloj
San Vicente de la Sonsierra, Torre del Reloj (27kb)
San Vicente de la Sonsierra, vistas desde el Castillo
San Vicente de la Sonsierra, vistas desde el Castillo (25kb)
San Vicente de la Sonsierra, senda de los disciplinantes
San Vicente de la Sonsierra, senda de los disciplinantes (36kb)

Para cuando recogí la bici, a la impresión causada por el castillo se sumó la de unas cuantas casas blasonadas. Vaya pueblo más bien surtido.
Por cierto, ¿qué hacía una bandera del Atlético de Madrid ondeando en una ventana?
Junto a la última casa que vi, con dos escudos, estaban unas mujeres jugando a cartas. Les pregunté si aquello tenía nombre y dijeron que no, que los escudos eran los de los apellidos de sus dueños, que los habían puesto más que nada de adorno. Les faltó tiempo para recomendarme subir al castillo.

San Vicente de la Sonsierra, casa blasonada
San Vicente de la Sonsierra, casa blasonada (30kb)
San Vicente de la Sonsierra, casa blasonada
San Vicente de la Sonsierra, casa blasonada (34kb)
San Vicente de la Sonsierra, casa blasonada
San Vicente de la Sonsierra, casa blasonada (33kb)
San Vicente de la Sonsierra, Ayuntamiento
San Vicente de la Sonsierra, Ayuntamiento (28kb)

Se me había ido bastante tiempo, el viento seguía soplando fuerte y aún me quedaba por ver Labastida. Los fantasmas volvieron a la carga:

-Será mejor que no vayas a Labastida, no te va a dar tiempo.
-Sí, déjalo, lo decimos por tu bien.
-Tienes que estar cansado.
-Mira qué viento. Qué recuerdos ¿verdad?

Y desistí de ir a Labastida porque era lo que ya había decidido.
En aquella sufrida excursión de 2005 se me escapó por un despiste, cuando era el primer pueblo que iba a visitar; esta vez, era la última parada y se me volvía a escapar.

Así que cogí agua, una vez más, y me armé de paciencia camino de Rivas de Tereso y el puerto homónimo o de Peñacerrada.

Cuando un puerto modesto como ese hace trampa y recurre al viento para parecer el Tourmalet lo mejor es seguirle la corriente para que no se ponga aún más tonto.
No toda la ascensión fue tan pesada como temía, porque hay tramos en los que la carretera queda protegida de Eolo y sus muchachos y, por haber, en otros el viento sopla a favor.
Al pasar por el pueblo de Rivas de Tereso (al igual que Peciña, pertenece a San Vicente de la Sonsierra) se oía un chunta-chunta que daba a entender que estaban en fiestas.

Rivas de Tereso
Rivas de Tereso (29kb)

Poco a poco, llegué arriba y, tras un placentero descenso, regresé a Peñacerrada.

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