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Eibar - Arrate - Markina - Eibar
19-11-2012
(mapa)
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Toda la vida oyendo hablar de Arrate, viendo por televisión finales de etapas ciclistas en dicho lugar, y nunca me había dignado ir a ver aquello, y eso que soy guipuzcoano. Un lunes otoñal fue el día señalado para borrar ese lunar.

Como no cogí la autopista, el viaje me resultó bastante entretenido. Es lo que tienen las carreteras con intenso tráfico, que no hay distracción posible.

La villa de Eibar lo tiene bastante difícil para ser considerada como bucólica. Tropecientas casas, una detrás de otra, metidas en un largo agujero, no resultan un espectáculo agradable a la vista.
Tras encontrar aparcamiento y ponerme en marcha, asigné al único radar de que disponemos los de mi especie la tarea de localizar la salida hacia Arrate.

Para variar, iba armado con los datos de la pertinente altimetría. Lo que en esa página se describe como "un gran bucle para salvar la circunvalación", con giro para un lado, giro para el otro lado, y letreritos con la palabra mágica que uno sigue cual hilo de Ariadna, acabó por parecerme, más bien, un mecanismo en el que se coloca al inocente globero como paso previo a ponerlo en órbita, bicicleta incluida.

En fin, un rato después ya me sentía en mi hábitat, por una carretera lo suficientemente tranquila como para que el cicloturista haga lo que pueda, cuesta arriba, sin preocuparse de nada más.

Arrate me gustó, por sus vistas y por su entorno. No esperaba encontrar tantos coches aparcados, aunque vi a pocas personas. El santuario lo creía más pequeño, y no me extrañó que estuviera cerrado.

Vistas desde Arrate
Vistas desde Arrate (27kb)
Arrate, merendero
Arrate, merendero (61kb)
Arrate, santuario
Arrate, santuario (67kb)
Vistas desde Arrate
Vistas desde Arrate (30kb)

Como tampoco era cuestión de haber ido a hacer sólo docena y media de kilómetros, puse rumbo a Markina.

Etxebarria, casa
Etxebarria, casa (25kb)

Una vez allí, un par de vueltas sin más y una visita a San Miguel de Arretxinaga, cuyas piedras siguen manteniendo su curioso equilibrio.
Acabé en el frontón municipal, más conocido como "Universidad de la Pelota", al ver que la puerta estaba abierta. No parecía haber nadie, pero pronto apareció un tal Gorka Urkidi, un tipo la mar de majo. Dijo ser el canchero y había ido porque en unos minutos se iban a presentar unos chavales del pueblo para entrenar a cesta punta. Efectivamente, antes de irme fueron apareciendo varios de ellos, quién sabe si futuros campeones de esa modalidad tan espectacular de la pelota.

Markina, torre Antxia
Markina, torre Antxia (36kb)
Markina, San Miguel de Arretxinaga
Markina, San Miguel de Arretxinaga (42kb)
Markina, plaza
Markina, plaza (25kb)
Markina, palacio Torre Bidarte
Markina, palacio Torre Bidarte (30kb)
Markina, puente
Markina, puente (41kb)

Antes de dejar el pueblo intenté acercarme al palacio de Munibe, pero acabé yéndome sin verlo al toparme con varios carteles de "prohibido el paso", "animales sueltos" y cosas por el estilo.
Además de algunos edificios que sí había visto antes, me fijé a la vuelta en un hórreo, el de Ibargüen, en las inmediaciones del barrio de Barinaga.

Afronté la ascensión a Ixua con tranquilidad y me dejé caer hacia Eibar, cuyo bucle estuvo a punto de fagocitarme por segunda vez en el día.

Vistas desde Ixua
Vistas desde Ixua (20kb)
Coche antiguo en la subida a Arrate
Coche antiguo en la subida a Arrate (26kb)

Acabé cerca de Ermua antes de cambiar el sentido de la marcha y poder acercarme al coche tras una larga travesía urbana.

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