índice
Donazaharre - Urdiñarbe - Tardets - Irati - Mendibe - Ahatsa - Donazaharre
22-06-2012
(mapa)
(mapa) (184kb)

Cinco años atrás había llevado a cabo esta misma excursión, a la que en esta ocasión añadí un par de detalles para darle mayor aliciente a la repetición, aunque la idea principal era volver a subir el puerto de Bagargi y hacerlo de forma que me quedara un recuerdo más agradable, pues aquella otra vez lo pasé fatal.

Conduciendo hacia el punto de partida, Donazaharre, pasé por enésima vez por el puerto de Urkiaga, que me gusta mucho. Por si fuera poco, coincidió que estaba sonando en el mp3 'Weightless', considerada la canción más relajante del mundo según un experimento llevado a cabo por un equipo de neuropsiquiatras.
En el artículo de prensa por el que me enteré de su existencia decía:

Creado por el grupo de Manchester Marconi Union con ayuda de terapeutas especializados en música.
Son ocho minutos de armonías cuasi budistas, con ritmos de bajo, guitarras, pianos, 'samples' de sonidos de la Naturaleza y sin repetición de melodías.
La canción arranca con un ritmo pausado que con sutiles golpes de percusión imita los latidos del corazón con una cadencia de 60 por minuto. Así continúa cinco minutos, tiempo suficiente para 'atrapar' al oyente, y de forma paulatina reduce la frecuencia de la batería hasta los 50 golpes por minuto, ritmo que imita el corazón. La receta se completa con susurros, sonidos de campanas y repiqueteos aleatorios. Todo para lograr una sensación de extrema relajación y paz.

Total, que la repetí varias veces hasta que terminó el puerto. Pero antes, al pasar a la altura de un pequeño y rústico puente de madera que en cierta ocasión salió en un Telediario, el sol empezaba a adentrarse en ese lado del valle, oscurecido hasta ese momento por la vegetación, y el juego de luces era extraordinario, mágico.

Con esas buenas sensaciones, llegué a Donazaharre y me puse en marcha con la bici todo relajado.

En la escuela municipal de St-Just-Ibarre estaban los niños en el recreo, como también lo estaban unos minutos antes los de Bunus; en cambio, el colegio de los frailes seguía cerrado.

Saint-Just-d'Ibarre
Saint-Just-d'Ibarre (28kb)
Saliendo de Saint-Just-d'Ibarre
Saliendo de Saint-Just-d'Ibarre (25kb)

Lo que también se había cerrado era el cielo, que se había cubierto de nubes amenazadoras en poco tiempo y parecía que acabaría cayendo una buena.
Por de pronto, me puse a subir el col de Osquich, que ofrece un paisaje espectacular por el lado de Zuberoa.

Col de Osquich, vistas
Col de Osquich, vistas (27kb)
Col de Osquich, descenso hacia Muskildi
Col de Osquich, descenso hacia Muskildi (20kb)
Col de Osquich, vistas
Col de Osquich, vistas (25kb)

Un rato después, estaba en Ordiarp/Urdiñarbe, uno de mis lugares favoritos de todo Iparralde, donde me regalé un cuarto de hora de puro placer. También allí los niños estaban de recreo en el patio.
Como lo de las nubes parecía que iba en serio, cambié los cristales de las gafas para poner los incoloros.

Urdiñarbe
Urdiñarbe (22kb)
Urdiñarbe
Urdiñarbe (39kb)

En Garindein cogí un desvío hacia Mendy y Menditte, camino de Atharratze/Tardets. En el cruce hay una casa, 'Coucou des Bois', donde hace años me informaron de la ubicación de una casa cercana en la que apresaron en el XVII al cura revolucionario Matalas. Ya entonces me pareció notar de qué iba la cosa en ese edificio, pero esta vez, en vista de que parecía cerrado y de que había una nota en la puerta, paré para confirmar mis sospechas.
Se trata de un "night club", con entrada de pago (con derecho a una consumición) y si no estaba en funcionamiento era por el 'cierre anual', hasta octubre.

Breve parada junto a la casa relacionada con Matalas, recientemente restaurada, y otro tanto en una casa de Iruri con magnolios y otras especies vegetales. De paso, me fijé en un cartel anunciador de una pastoral que se celebrará en Arrokiaga el 5 de agosto bajo el título "Ameriketan euskaldunak".

Garindein, casa en la que apresaron a Matalas
Garindein, casa en la que apresaron a Matalas (36kb)
De Menditte a Iruri
De Menditte a Iruri (29kb)
De Menditte a Iruri
De Menditte a Iruri (17kb)
Iruri, casa con magnolios
Iruri, casa con magnolios (64kb)
Tardets, plaza
Tardets, plaza (24kb)
Tardets
Tardets (24kb)

En Aterei, me fijé una vez más en el letrero que indica la dirección a Haux, sólo que esta vez lo seguí. En cierta ocasión, había preguntado a un par de hombres en ese mismo cruce por el molino al que también se refiere el letrero y me dijeron que no valía la pena la visita por estar en ruinas; de todas formas, además del molino, el pueblo cuenta con una iglesia románica del XII, así que fui para allá.
Un par de kilómetros después estaba en animada charla con dos caballitos que se acercaron a recibir caricias. Casi me olvido el casco en la iglesia, en la que habían dejado sin recoger de los bancos los papeles con los cantos de un funeral.

Haux
Haux (23kb)
Haux, caballos
Haux, caballos (40kb)
Haux, altar
Haux, altar (25kb)
Haux
Haux (28kb)

Desandando esos dos kilómetros, paré en las cercanías del molino, al que se ve que le han puesto un tejado para conservar mejor lo que queda del mismo, y paré junto a una casa adornada en su exterior por numerosas hortensias, al pie de las cuales unos cuantos ejemplares de menta aromatizaban el ambiente. Un placer, como lo es también circular por el valle de Andoze, siempre bonito, después de dejar a la izquierda el desvío a Sainte-Engrâce.

Haux, molino
Haux, molino (55kb)
Haux, hortensias
Haux, hortensias (38kb)
De Haux a Ligi
De Haux a Ligi (36kb)
Ligi, puente de las lamias
Ligi, puente de las lamias (38kb)
Valle de Andoze
Valle de Andoze (33kb)
Valle de Andoze
Valle de Andoze (44kb)
Valle de Andoze
Valle de Andoze (37kb)

Lo divertido termina (o empieza) al llegar a albergue de Laugibar, donde arranca el ascenso al pueblo de Larrau, llegado al cual paré para hacerme la foto de rigor en la fuente de una plaza. Es que años atrás decidí por mi cuenta y riesgo tomar posesión de ella y cuando paso por allí hago una foto para reafirmar mis derechos.
De paso, me recuperé del esfuerzo, pues los dos kilómetros y medio desde Laugibar me habían dejado ya medio tocado. Bonito panorama...

Subiendo a Larrau
Subiendo a Larrau (30kb)
Larrau, fuente
Larrau, fuente (34kb)
Larrau
Larrau (32kb)

De Larrau continúa el ascenso hacia el temible puerto del mismo nombre, pero yo tomé la carretera que baja hacia Les Forges para comenzar o continuar la ascensión al col de Bagargi.

De Larrau a Les Forges
De Larrau a Les Forges (23kb)

Lo pasé mal, claro. Muy mal. El kilómetro al 12,7% me dejó traspuesto. Vi acercarse corriendo al Hombre del Mazo, al que distraje con una barrita de cereales salvadora, y resistí como pude durante los siguientes mil metros para acabar dando por hecho que podría con lo que faltaba, como así fue. Llegué hecho papilla, pero llegué.
Definitivamente, los kilómetros con porcentajes medios superiores al 10% no son buenos para la salud, no respetan el medio ambiente y ponen en peligro la supervivencia del globero como especie.

Col de Bagargi, inicio
Col de Bagargi, inicio (25kb)
Col de Bagargi, inicio
Col de Bagargi, inicio (45kb)

Me había hecho a la idea de encontrarme la cima envuelta en niebla, pero no fue así.

Col de Bagargi
Col de Bagargi (31kb)

Tras coger agua, comencé el descenso hacia la zona de los chalets. Me crucé con un grupo más bien numeroso de cicloturistas, entre los que había algún ciclautista infiltrado. Pasé algo de frío, para variar.

De Bagargi a los lagos de Irati
De Bagargi a los lagos de Irati (42kb)
De Bagargi a los lagos de Irati
De Bagargi a los lagos de Irati (29kb)

Una vez en el lago inferior, me dirigí hacia el chalet de Pedro, un bar-restaurante-albergue al que estuve a punto de ir en otra ocasión y que se estaba convirtiendo en mi imaginación en un lugar poco menos que legendario.
Tal y como indica el cartel que se encuentra al comienzo del col de Surzai, el chalet de Pedro aparece al cabo de medio kilómetro. Me lo había imaginado diferente, por lo menos el lugar.
Aquello lo levantaron hace 70 años un tal Pedro Hernández y su mujer María.
Estaban en obras en varios edificios que funcionan como albergue. Hice amistad con un perro que me acompañó durante un rato cuando me fui.

Chalet de Pedro
Chalet de Pedro (40kb)

Justo antes de llegar de nuevo a la carretera principal entendí lo que me pasó unos años antes, cuando, buscando agua en la zona, vi el típico letrero indicando la presencia de aseos, pero no me aclaré y no di con ellos. El caso es que entonces pregunté por alguna fuente a unos bomberos que estaban junto a un edificio con el exterior de madera y dijeron que no sabían. Pensé que ese edificio lo utilizaban ellos, los bomberos, pero esta vez vi que se trata de un refugio de uso libre y que en él están los aseos, que incluyen duchas. Los que necesiten agua caliente tienen que adquirir una especie de fichas en los bares de las cercanías (el de Pedro, el del Cize, posiblemente también en la cima de Bagargi...). Un papel avisa de que la limpieza corre por cuenta de cada uno.

Recorrí con calma, disfrutando del momento y del lugar, el tramo llano de carretera hasta el chalet de Cize, donde comienzan los pocos kilómetros que tiene por esa vertiente el col de Burdinkurutzeta, en cuya cima hay ahora un hermoso cartel. Como cuando lo subí por el otro lado no había todavía cartel, aproveché para hacerme la foto de rigor.

Del chalet de Pedro al chalet de Cize
Del chalet de Pedro al chalet de Cize (20kb)
Irati, lago
Irati, lago (20kb)
Col de Burdinkurutzeta
Col de Burdinkurutzeta (28kb)

Al cabo de unos pocos kilómetros de descenso, parada obligada para visitar por fuera la ermita de San Salvador de los Puertos.
Reemprendido el descenso, me pareció que empezaba a llover cuando llegaba al col de Haltza. Pronto comprobé que el ruido que oía no era provocado por gotas de agua sino por el choque de diversos insectos con el casco y el chubasquero.

Llegando a la ermita de San Salvador de los Puertos
Llegando a la ermita de San Salvador de los Puertos (22kb)
Ermita de San Salvador de los Puertos
Ermita de San Salvador de los Puertos (23kb)
Cerca de la ermita de San Salvador de los Puertos
Cerca de la ermita de San Salvador de los Puertos (20kb)

Llegando a Mendibe, tomé un desvío junto al que hay una pequeña cruz metálica.

Descenso de Burdinkurutzeta, ovejas
Descenso de Burdinkurutzeta, ovejas (19kb)
Descenso de Burdinkurutzeta, valle de Lauribar
Descenso de Burdinkurutzeta, valle de Lauribar (24kb)
Mendibe, desvío hacia el dolmen de Gaxteenia
Mendibe, desvío hacia el dolmen de Gaxteenia (35kb)

Pretendía volver a visitar un dolmen, el de Gaxteenia, el más espectacular de los alrededores. Como había leído poco tiempo antes que era posible llegar a él por un itinerario distinto al que seguí la otra vez, se me ocurrió conocer ese otro acceso.

En mala hora.

En ese momento aún no lo sabía, pero me puse a subir el col de Bilgosa. Tras pelearme con sus rampas durante dos kilómetros, pasándolo mal aunque admirando el frondoso bosque por el que discurre el trazado, paré al llegar a una bifurcación. Ni idea de por dónde seguir. Por la izquierda parecía lo más lógico. Caminé un poco por el lado derecho y vi que el final de la subida debía de quedar cercano. Estuve por continuar por allí, pero decidí esperar, confiado en que, como me había pasado otras veces en otros sitios, acabaría apareciendo alguien.
Igual era mucho confiar, teniendo en cuenta el lugar y la hora, pero fue pensarlo y en un minuto apareció una chica en un todoterreno. Me dijo que para llegar al dolmen tenía que seguir por la izquierda, que por la derecha se va hacia Esterenzubi y que podía bajar al dolmen con la bicicleta en la mano para poder bajar después por la otra ruta, más corta.

Lo último ni me lo planteé, evidentemente.
Seguí, pasé junto a la borda que me había indicado como pista, llegué al comienzo del descenso, retrocedí un poco y vi la puerta de madera que había citado ella y que llevaba anotada entre los apuntes que tomé en su momento.
Tras pasar por un bucólico rincón con cabaña y ovejas, seguí bajando por un sendero sombrío cubierto de hojas y con algo de barro. Otro rato más y me llevé una alegría al divisar el dolmen, rodeado de hierbas altas.

Mendibe, hacia el dolmen de Gaxteenia
Mendibe, hacia el dolmen de Gaxteenia (51kb)
Mendibe, hacia el dolmen de Gaxteenia, borda y ovejas
Mendibe, hacia el dolmen de Gaxteenia, borda y ovejas (29kb)
Mendibe, dolmen de Gaxteenia
Mendibe, dolmen de Gaxteenia (34kb)
Mendibe, dolmen de Gaxteenia
Mendibe, dolmen de Gaxteenia (41kb)

Volví a por la bici renegando por el esfuerzo y pensando que no era tan descabellada la sugerencia de la chica de haber bajado con ella en la mano.

Es sorprendente que una carretera como esa, la de Bilgosa, esté tan bien asfaltada.

Mendibe, bajando Bilgosa
Mendibe, bajando Bilgosa (22kb)

En Lekunberri, pregunté por la casa-torre de Donamartia. Afortunadamente, está cerca. Llegando a ella, pregunté a los ocupantes de un coche y el conductor me confirmó que se trataba de lo que buscaba, aunque me insistió en que no se podía entrar y que las fotos las hiciera desde fuera. Se ve que me vio pinta sospechosa.

Lekunberri, torre de Donamartia
Lekunberri, torre de Donamartia (32kb)
Lekunberri, torre de Donamartia
Lekunberri, torre de Donamartia (24kb)

Descarté ir a ver la iglesia románica de Bascassan y decidí terminar las visitas con una incursión a la torre de Ahatsa.
Al llegar al pueblo me recibieron un perro viejo y amistoso y una perra ladradora y llegó también un coche cargado con jóvenes (creo que seis), que no sabían gran cosa de la torre, aunque uno sí dijo por dónde tenía que continuar. Hacia allí iba cuando vi a un chico en una casa cercana, le pregunté y me dijo que esperara un momento, que su padre me acompañaría y me explicaría cuanto quisiera.
Mientras su padre se preparaba, el chico salió con una chica rubia, a la que tomé por su hermana, y estuvimos hablando.
Pasó un rato, que se me hizo largo en cuanto a tiempo (la hora iba avanzando), pero que me permitió evidenciar que en esos pueblos pequeños de Iparralde conservan una serie de valores que en otros sitios han desaparecido.
Los que habían llegado en coche iban a reunirse con otros jóvenes del lugar, pero aquello no tenía el menor parecido con el ambiente de litronas y tonterías que se ve en otras partes. Todo mucho más relajado, amistoso y tranquilo.

Cuando el padre salió de la casa se puso a saludar y hablar con uno que acababa de llegar; después, con otro... Lo más preocupante, aparte del hecho de que el tiempo iba pasando, era que el hombre se había puesto katiuskas...

Por fin nos pusimos en marcha. Enseguida comprobé que el dicho que reza "de tal palo tal astilla" era aplicable al padre y al hijo, qué gente más maja. La chica no era su hija sino su futura nuera, y era de Banka, donde estaban en fiestas.
Lo de la torre tiene su cosa. Mucha gente del propio pueblo de Ahatsa no la conoce, y eso que está a pocos minutos a pie de la iglesia. Yo era el primer visitante en lo que iba de año.
También los hay que no conocen Donibane Garazi/Saint-Jean-Pied-de-Port, capital de la Baja Navarra. La consideran como una ciudad para turistas. No saben lo que se pierden.
La torre estaba rodeada por dos murallas, la inferior venía a ser como un parapeto de tierra y la superior, de la que se conservan algunos tramos y que se encuentra al mismo nivel que la torre, tenía los lados cóncavos.
A pesar de su antigüedad (es del XII), de lo abandonada que ha estado y de que se han utilizado algunas de sus piedras para construir otros edificios, la torre sigue en pie y seguirá estándolo, como dijo el hombre, después de que muramos nosotros.
Estuvieron haciendo excavaciones arqueológicas hace cosa de cuatro años y anduvieron mirando tanto en los alrededores de la torre como profundizando un par de metros en el suelo de la misma.
Parece ser que tuvo su importancia en la historia de Navarra. Le comenté que en Donazaharre había visto un cartel anunciando para ese mismo día una conferencia en Baigorri sobre la conquista de Navarra, por cumplirse 500 años desde que la misma tuvo lugar, y se mostró interesado y mencionó Amaiur, donde se dio la última batalla propiamente dicha antes de que Castilla se anexionara Navarra.
Como desde allí se ven tanto la iglesia de Bascassan como la de Alciette (forman, con Ahatsa, un único municipio), comentó que ambas son prácticamente iguales, tanto por dentro como por fuera. La de Ahatsa es aún más antigua, aunque está reformada y agrandada.

La perra ladradora me despidió como me había recibido, y eso que nos había acompañado durante el paseo y no había dicho ni mu durante ese rato.
Acabé con las piernas marcadas por las zarzas, pero muy satisfecho por la visita a la torre y, sobre todo, por la buena gente a la que había conocido en ese pueblo.

Ahatsa, castillo de Saint Julien, muralla
Ahatsa, castillo de Saint Julien, muralla (56kb)
Ahatsa, castillo de Saint Julien, torre, interior
Ahatsa, castillo de Saint Julien, torre, interior (47kb)
Ahatsa, castillo de Saint Julien, torre
Ahatsa, castillo de Saint Julien, torre (48kb)

A las 21:30, hora en que llegué al coche, la luminosidad era la que era (suficiente, de todas formas), gracias a que las nubes habían demostrado una considerable constancia (o tozudez), sin ceder ni un metro cuadrado al sol desde que habían tomado posesión del cielo a la mañana.

El comentario de que en Banka estaban en fiestas me preocupó ante la posibilidad de encontrar dificultades para ducharme allí; pero no fue el caso, hice mis abluciones y salí tan campante ante las chicas que guardaban cola para el baño y que debieron de preguntarse de dónde salía un servidor.
Mientras tanto, un gentío abarrotaba la pequeña plaza del pueblo, habilitada para una cena popular.

[subir]