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Vitoria - Zurbano - Vitoria
23-11-2011
(mapa)
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Puede que sea excesivo considerar como excursión un paseo desde la puerta de casa hasta un pueblo cercano y volver.
Es igual, el caso es que una vez que pasé en bici por Zurbano me llamó la atención que contara con unos cuantos palacios y, como aquel día no llevaba la cámara de fotos, pensé en volver en otra ocasión.

De camino, vi en la Fundación Sancho el Sabio una exposición de chapas y fichas que se utilizaban como medio de pago para obtener alimentos.

Salburua, chopera
Salburua, chopera (35kb)

Más tarde, entré en el Ataria, centro de interpretación de Salburua (unas semanas después, el Ataria sería el motivo que ilustraría el primer cupón de 2012 de la ONCE) para ver una exposición de fotos de Manaus (en el Amazonas). Nunca había entrado en ese lugar.

Salburua, desde el mirador de Ataria
Salburua, desde el mirador de Ataria (27kb)
Salburua
Salburua (27kb)
Salburua
Salburua (20kb)

La cúpula que hasta hace poco cubría el Buesa Arena está ahora a unos pocos metros de dicho pabellón, donde juega sus partidos el equipo local de baloncesto.

Buesa Arena y la cúpula que lo cubría
Buesa Arena y la cúpula que lo cubría (28kb)

De camino a Zurbano, la Ertzaintza acababa de montar un control de alcoholemia.

Ya en el pueblo, vi el palacio de Otalora-Guevara -abandonado-, el de los Zurbano -frente a la iglesia- y me dispuse a localizar los de Otazu y Ortiz de Zarate.

Zurbano, palacio de los Zurbano
Zurbano, palacio de los Zurbano (26kb)
Zurbano, palacio de Otalora-Guevara
Zurbano, palacio de Otalora-Guevara (24kb)

Al pasar junto a una zona ajardinada que recordaba de la otra vez, me fijé mejor en las figuras metálicas que hay en ella.
A unos metros había un rincón con una especie de lápida y se me ocurrió preguntar a un hombre que andaba junto a la casa más cercana. Me dijo:

–Ahí enterramos a un rey.

Me lo creí, claro. El personaje, Félix Sáez de Eguílaz, resultó ser el autor de las figuras y el que ha arreglado ese lugar de una forma tan agradable a la vista. Aclarado lo del rey (lo de la lápida era un acceso tapiado a una fuente de la que ahora se obtiene agua por medio de una bomba manual), me dio toda una serie de explicaciones de lo más entretenidas sobre las figuras y sobre los materiales de que se ha servido para construirlas. Por ejemplo, alguna incluye entre sus piezas a un obús de la guerra civil.

Zurbano, Félix Sáez de Eguílaz junto al jardín que cuida
Zurbano, Félix Sáez de Eguílaz junto al jardín que cuida (48kb)

La escultura de hierro junto al palacio de los Zurbano es suya, así como otras más que hay en el pueblo, como una de un gallo; también lo es otra que representa a un peregrino y se encuentra en Argandoña.

Zurbano, esculturas en hierro de Félix Sáez de Eguílaz
Zurbano, esculturas en hierro de Félix Sáez de Eguílaz (43kb)

Natural de Ezkerrekotxa, se casó con una mujer de la casa que está frente al jardín y lleva allí 50 años.
Como dijo que en Navidades suele añadir al conjunto un belén con figuras del mismo estilo tomé nota para ir a verlo y así nos despedimos.

Antes de abandonar el pueblo, localicé el palacio de Otazu y el de Ortiz de Zarate. En este último me llevé una sorpresa al ver en su escudo la leyenda "El mundo es así", lo que me recordó a Páganos y su "El mundo es ansí", de la excursión que hice el pasado 29 de julio. Tiempo después, caí en la cuenta de que también la casa de Páganos es conocida como "casa de Ortiz de Zarate".

Zurbano, palacio de Otazu
Zurbano, palacio de Otazu (21kb)
Zurbano, palacio de Ortiz de Zarate
Zurbano, palacio de Ortiz de Zarate (21kb)
Zurbano, palacio de Ortiz de Zarate, el mundo el así
Zurbano, palacio de Ortiz de Zarate, el mundo el así (37kb)
Zurbano, gallo de hierro de Félix Sáez de Eguílaz
Zurbano, gallo de hierro de Félix Sáez de Eguílaz (45kb)

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Volví en período navideño a ver el belén y, cuando ya me preparaba para marcharme, apareció Félix. El hombre llevaba el brazo izquierdo en cabestrillo porque una semana antes había estado a punto de cortarse un dedo durante la elaboración de uno de sus inventos. Por lo que dijo, parecía que iba a poder salvar el dedo.
Lo que me resultó más llamativo fue su actitud: exactamente la misma que la otra vez, un mes atrás, ni alterado ni amargado ni preocupado ni resignado; animoso, positivo, hablador. Un caso. Bien por Félix.
La conversación terminó cuando su mujer asomó por la puerta de casa: "Félix, ¿comemos hoy?".

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