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Arazuri

Nevera de la Bizkaia - Foz de Lumbier

Zuasti

16-11-2011
(mapa)
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Salí de Vitoria sin haber decidido en qué orden iba a visitar los lugares que quería ver.

Empecé parando en Zuasti, por si estaba el cura, para someterlo a un interrogatorio acerca de un asunto del que luego hablaré. Como no estaba, seguí.

Zuasti, palacio
Zuasti, palacio (26kb)

Otra parada, fuera de programa en este caso, para merodear sin prisa por el palacio de Arazuri. Ese pueblo no me trae buenos recuerdos, pero la culpa no es del pueblo ni, mucho menos, del palacio.

Arazuri, palacio
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Arazuri, palacio
Arazuri, palacio (24kb)
Arazuri, palacio
Arazuri, palacio (23kb)
Arazuri, palacio, exterior
Arazuri, palacio, exterior (30kb)

Seguí hasta cerca de Lumbier y tiré a la derecha para subir el puerto de Aibar. Arriba, continué por una carretera a mano derecha que sigue subiendo, al cabo de unos pocos cientos de metros se transforma en pista de tierra y un kilómetro después acaba en el pinar de la Plana, en la sierra de Izco, donde se bifurca. ¿Hacia dónde tirar? Elegí la derecha y acerté, a unos 400 metros está el merendero, con señal de aparcamiento y panel informativo sobre el nevero de la Bizkaia, que es adonde quería llegar. Me enteré de su existencia por el genial vídeo bailando en Euskal-Herria, de Iñaki Goikoetxea. Cuando lo vi, en un primer momento pensé que el nombre estaría equivocado, pero el propio autor me dijo que se llama así, que lo de Bizkaia era correcto, y me dijo por dónde queda.

Del merendero parte un sendero con señalización mejorable que va bajando por el pinar, sigue por un sendero ilustrado con cartelitos que indican a qué especies corresponden diversos árboles que se ven al pasar y termina por salir a terreno abierto.

Aibar, hacia el nevero de la Bizkaia
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Aibar, hacia el nevero de la Bizkaia
Aibar, hacia el nevero de la Bizkaia (29kb)

Tras la penúltima señal del sendero local que estaba siguiendo llegó la última, sin "flecha" que orientara acerca de la dirección que tenía que seguir. Empecé a dar vueltas por los alrededores de no muy buen humor. Como cerca había un edificio en ruinas me acerqué a verlo. De él salía un camino que seguí por si acaso, pero no iba a la nevera; volviendo, hete aquí que vi y reconocí la barandilla de la misma a escasos metros de donde había estado un momento antes. Gran alegría y no menos alivio.
Se puede bajar a su interior y eso hice.

Aibar, casa en ruinas
Aibar, casa en ruinas (45kb)
Aibar, nevero de la Bizkaia
Aibar, nevero de la Bizkaia (35kb)
Aibar, nevero de la Bizkaia desde el interior
Aibar, nevero de la Bizkaia desde el interior (56kb)
Aibar, nevero de la Bizkaia
Aibar, nevero de la Bizkaia (37kb)

Parece ser que esa nevera fue un fracaso debido, sobre todo, a su mala ubicación. Le daba el sol por todos lados y así no había manera de que la nieve se conservara.

Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia
Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia (29kb)
Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia
Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia (30kb)
Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia
Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia (20kb)

Volví al coche por la pista. Si, en lugar de haberlo dejado en el aparcamiento del merendero, hubiera seguido un poco más adelante y hubiera cogido un desvío a la izquierda habría llegado en un santiamén al edificio en ruinas junto al que está la nevera.

Aibar, molinos eólicos
Aibar, molinos eólicos (18kb)
Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia
Aibar, cerca del nevero de la Bizkaia (18kb)
Aibar, merendero
Aibar, merendero (51kb)

Contento por haber terminado esa parte de la excursión, fui a por la segunda. Aparqué en Lumbier y me dispuse a recorrer su famosa foz por la vía verde que en otros tiempos utilizó el tren del Irati.

Lumbier
Lumbier (26kb)

Había pasado una vez por ella, durante una javierada, tras haber hecho noche en el pueblo; pero de eso hace casi veinte años. En aquella ocasión la jugada tuvo cierta dosis de aventura, pues recorrimos la foz de noche (salimos de Lumbier a las 4:30) y yo iba tras unos que llevaban una linterna. Total, que sólo recordaba el ruido del agua y el cielo estrellado. Muy romántico, pero no me enteré de gran cosa.

Esta vez disfruté del lugar. No me encontré con nadie, exceptuando los buitres y demás fauna voladora que circulaban tranquilamente por las alturas.

Foz de Lumbier, inicio
Foz de Lumbier, inicio (36kb)
Foz de Lumbier
Foz de Lumbier (32kb)
Foz de Lumbier
Foz de Lumbier (23kb)
Foz de Lumbier
Foz de Lumbier (25kb)
Foz de Lumbier, segundo túnel
Foz de Lumbier, segundo túnel (39kb)

Llevaba una linterna y me vino bien en el segundo túnel, por estar en curva. Salir de él equivale a salir de la foz y a encontrarse, a mano derecha, con la senda que conduce a lo que queda del puente romano del Diablo o de Jesús (igual, igual...). Un panel informa de su "gran importancia histórica, hasta su destrucción durante la Guerra de la Independencia (1812)". Después de haber estimulado de esa manera al visitante, inmediatamente se le paran los pies para que reflexione: "¡Atención! El acceso a las ruinas del puente es muy peligroso (riesgo de caída). Actúa usted bajo su responsabilidad".
Con un poco de prudencia se llega a la ubicación del puente y se observa la foz desde dicho lugar.

Foz de Lumbier, puente de Jesús
Foz de Lumbier, puente de Jesús (41kb)
Foz de Lumbier desde el puente de Jesús
Foz de Lumbier desde el puente de Jesús (38kb)
Foz de Lumbier, panel del puente de Jesús
Foz de Lumbier, panel del puente de Jesús (37kb)

Regresé al punto anterior y retomé la vía verde en dirección a Liédena. Había leído que no estaba claro el punto en que se puede dejar la pista para seguir el sendero que regresa al punto de partida por el exterior de la foz, pero actualmente la señalización no deja lugar a dudas ni en ese punto ni en los posteriores en que pudiera haberlas. Evidentemente, también está indicada la prohibición de paso por una pista que conduce a una cantera ("Peligro, explosiones").
Lo bueno de eso es que no tuve que preocuparme mucho en los cruces de pistas y caminos; lo malo, que me confié y se me pasó buscar el acceso a un sendero que, por lo que leí, se acerca hasta el borde de la foz, lo que permite contemplarla desde arriba.

Entre la foz de Lumbier y Liédena
Entre la foz de Lumbier y Liédena (21kb)
Liédena
Liédena (18kb)
Por el exterior de la foz de Lumbier
Por el exterior de la foz de Lumbier (22kb)
Volviendo hacia Lumbier
Volviendo hacia Lumbier (26kb)
Volviendo hacia Lumbier
Volviendo hacia Lumbier (38kb)
Volviendo hacia Lumbier
Volviendo hacia Lumbier (16kb)
Llegando al aparcamiento de la foz de Lumbier
Llegando al aparcamiento de la foz de Lumbier (21kb)

Bajé a las inmediaciones del aparcamiento y volví al pueblo con intención de verlo antes de que oscureciera. Me dio tiempo. Su ayuntamiento (el edificio) es el más antiguo de Navarra. Lo último que vi fue lo que queda de las murallas romanas.

Lumbier, ayuntamiento
Lumbier, ayuntamiento (31kb)
Lumbier, calle Mayor
Lumbier, calle Mayor (29kb)
Lumbier, Plaza Mayor
Lumbier, Plaza Mayor (36kb)
Lumbier, casa Antillón
Lumbier, casa Antillón (40kb)
Lumbier, restos de murallas romanas
Lumbier, restos de murallas romanas (37kb)
Lumbier, puerta en la muralla romana
Lumbier, puerta en la muralla romana (34kb)
Lumbier, antiguo monasterio
Lumbier, antiguo monasterio (25kb)

En el viaje de regreso, nuevo intento en Zuasti. Tampoco esta vez estaba el cura, pero sí la catequista, que me dijo que el cura no vive en el pueblo, así que es difícil encontrarlo allí. Como lo que quería era aclarar una historia que conocí hace al menos 30 años, se la conté (no la repito porque ya me referí a ella en una crónica anterior: 2007-11-08) y ella me ofreció su versión (la que había oído), según la cual la relación de Zuasti con el tren y con su estación proviene de un rey que, viajando en ferrocarril, se sintió indispuesto y fue atendido en el palacio del pueblo. Ya recuperado, como agradecimiento a las atenciones recibidas dispuso que se conservara esa estación. La mujer añadió que la misma no se encuentra, como yo creía, en las inmediaciones del casco urbano, sino yendo en dirección al pequeño pueblo de Aldaba.

Tras despedirme de la catequista y decidido a localizar al cura por teléfono, puse rumbo a Aldaba para visitar con nocturnidad la enigmática estación. Pasé bajo las vías del tren y llegué al pueblo sin haberla visto. Se supone que de día se verá todo más claro. Media vuelta, nuevo paso bajo las vías y una pista se dirigía, ahora sí, a la estación.
En ella no suben ni bajan viajeros, pero ahí sigue.
A la linterna le corresponde el mérito de que la cámara se creyera que había algo donde está el rótulo con el nombre de la estación.

Zuasti, estación del tren
Zuasti, estación del tren (13kb)
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