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San Vicente de Toranzo - El Escudo - Reinosa - Arenas de Iguña - Toranzo
25-09-2011
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Mientras me preparaba para salir de San Vicente de Toranzo pasaron, primero, dos hombres a caballo y, al poco, otros tres en un carricoche tirado por dos caballos y con un cascabel. Hasta ahí sin problemas, cada cual se desplaza como quiere, los hay que van de aquí para allá en bicicleta...
Pero después aparecieron las vacas. Unas por aquí, otras por allá, otras más en la carretera. Aquello ya no era normal.

Resultó que se celebraba la Pasá de Ganado anual. Llevaban a los animales por la carretera hasta la cercana localidad de Alceda, en cuyo parque iban a tener lugar la concentración y diversos actos. Mira por dónde.

San Vicente de Toranzo, pasá de ganado
San Vicente de Toranzo, pasá de ganado (33kb)

Adelanté a vacas y caballos y llegué a Alceda, donde apareció otro rebaño (las vacas parecían de leche, no de carne, como las que había dejado atrás) en sentido contrario. Un hombre me dio un par de explicaciones más al respecto, me informó de los nombres de varias casonas y palacios que se concentran en poco espacio a ambos lados de la carretera y me aclaró que en Vejorís no se conserva la casa natal de Francisco de Quevedo sino sólo el solar en el que aquélla estuvo.

Alceda, casona de los Ruiz Bustamante
Alceda, casona de los Ruiz Bustamante (40kb)
Alceda, torre-palacio de los Rueda Bustamante
Alceda, torre-palacio de los Rueda Bustamante (36kb)

Breve entrada en Entrambasmestas, que no me maravilló gran cosa, y un último desvío a San Andrés de Luena antes de proseguir. En San Andrés, pregunté por una casa, pero a los nativos no les sonaba. Uno de ellos me recordó al que popularizó hace unos años aquella canción de "Opá".

San Andrés de Luena
San Andrés de Luena (35kb)

Cuando me reincorporé a la carretera nacional noté que habían cambiado un par de cosas: se había levantado viento en contra y el tráfico había aumentado e incluía camiones (casi todos de la misma empresa). Otra novedad era que la pendiente era ahora más pronunciada, pero eso estaba fríamente previsto porque comenzaba la parte seria de la ascensión al puerto de El Escudo.

Si el viento no iba a más tampoco me iba a quejar, a cambio de lo que me frenaba me refrescaba. A los camiones me los encontré parados a la altura de un bar y confié en que los dejaran descansar hasta el día siguiente.

Un señor puerto El Escudo, de los que no se quieren dejar. Llegado al descanso que hay a la altura de la Casa Acín, la visión de las rampas que vienen a continuación impresiona.
A falta de menos de un par de kilómetros para coronar, un ruido sordo... y los camiones de antes que fueron pasando a cámara lenta. Viéndolos a distancia parecía que estaban parados. A saber qué habría parecido yo...
El caso es que me alegré de que me hubieran vuelto a adelantar, porque fue en una zona con amplio arcén y porque así contemplaba el espectáculo que debe de ser habitual entre semana, con los coches siguiendo pacientemente al camión de turno cual orugas procesionarias.

Puerto de El Escudo, vistas
Puerto de El Escudo, vistas (29kb)
Puerto de El Escudo
Puerto de El Escudo (21kb)

Superado el puerto, el resto del recorrido se presentaba bastante más relajado.
No vi a ningún otro cicloturista en todo ese tramo salvo uno que había pasado mientras hacía fotos en Alceda.

Embalse del Ebro desde El Escudo
Embalse del Ebro desde El Escudo (27kb)

Buena temperatura, terreno llano... todo un placer pedalear alrededor del embalse del Ebro.

Corconte, balneario
Corconte, balneario (30kb)

Una morenita me confirmó que la torre de los Bustamante era la que parecía, a la entrada de La Costana. Aproveché la parada para comer un bocadillo y unas moras.

La Costana, torre de los Bustamante
La Costana, torre de los Bustamante (29kb)

Un desvío en Requejo, con puente sobre un río Ebro bastante infantil a esas alturas, me condujo a Bormil, pequeño pueblo con el aliciente de contar con una iglesia románica que sirve de entrenamiento antes de ver la de Cervatos.
En ese momento hacía calor, cogí agua de la fuente.

El Ebro a su paso por Requejo
El Ebro a su paso por Requejo (31kb)
Bolmir, canecillos de la iglesia
Bolmir, canecillos de la iglesia (38kb)
Bolmir, iglesia
Bolmir, iglesia (28kb)

No veía por dónde se va a Retortillo ni a nadie a quien preguntar, así que en cuanto divisé a distancia a un hombre salí en su persecución. El señor, de cara bastante colorada, me puso en el buen camino y enseguida llegué al pueblo, que cuenta con iglesia románica y con las ruinas de la ciudad romana de Julióbriga, con paneles que informan sobre el terreno acerca del tipo de casas que había en cada lugar de los que han excavado.

Retortillo, iglesia, tímpano
Retortillo, iglesia, tímpano (46kb)
Retortillo, ruinas de Julióbriga e iglesia
Retortillo, ruinas de Julióbriga e iglesia (35kb)
Retortillo, ruinas de Julióbriga, casa de los Morillos
Retortillo, ruinas de Julióbriga, casa de los Morillos (37kb)

De Matamorosa tiré hacia el sur en busca de Cervatos. La cercana autovía hace que la N-611 esté casi desierta. Entre eso, que hacía calor y que creía que Cervatos estaba más cerca, empecé a impacientarme. De pronto, el pueblo.

Había leído que la llave de la iglesia la tienen en la plaza del pueblo, en una "casa frente a una farola clásica de cuatro brazos", así que pregunté a una chica que andaba por allí. La de la llave era su madre, que subiría enseguida. Dejé allí la bici, pues el suelo está empedrado con cantos rodados, e hice tiempo a que llegara la mujer, Maribel, haciendo fotos.

Cervatos, tímpano de la iglesia
Cervatos, tímpano de la iglesia (45kb)
Cervatos, iglesia
Cervatos, iglesia (42kb)

Cuando llegó, se ofreció a dar explicaciones sobre la iglesia y el monasterio a la que la misma perteneció. Todo muy interesante. Lamentó que durante la temporada veraniega se hubieran fundido la mayoría de los focos del interior al haber estado mucho tiempo encendidos mientras la guía acompañaba a los grupos de visitantes. Siguió con los comentarios en el exterior de la iglesia, célebre por sus canecillos de contenido sexual explícito. La buena mujer se expresó con la mayor sencillez, muy bien.

Cervatos, iglesia, interior
Cervatos, iglesia, interior (29kb)
Cervatos, canecillos de la iglesia
Cervatos, canecillos de la iglesia (35kb)
Cervatos, detalle del ábside
Cervatos, detalle del ábside (39kb)

Mientras me iba, llegaba una pareja de alemanes.

Evidentemente, hay abundante información en Internet acerca de esa iglesia. Por ejemplo:
http://www.castillodeloarre.org/Cantabria/cervatos01.htm
http://www.arteguias.com/catedral/colegiatacervatos.htm

Cervatos
Cervatos (39kb)

A partir de allí y durante unas horas me iba a dirigir hacia el norte.
Al llegar a un puente, a la entrada de Reinosa, una señal anunciaba el cierre al tráfico de esa carretera. Acabáramos. Andaba bastante gente cruzando el puente en dirección a la ciudad. Pregunté a un par de policías municipales y así me enteré de que precisamente ese día se celebraba el Día de Campoo, fiesta de interés turístico nacional. Bingo. Sin pretenderlo, había coincidido con la jornada ganadera del municipio de Corvera de Toranzo y ahora seguía con esta otra fiesta.

Lo que me encontré tras cruzar el puente y enfilar una avenida fue una mezcla de personas que vestían ropas tradicionales (muchos calzaban almadreñas o zuecos de madera) y de ciudadanos de a pie. Había carrozas y animales parados, unos charlaban con otros, etc. Total, que al principio pensé que se trataba de que la gente andaba así por las calles de la ciudad para dar ambiente.

Reinosa, Día de Campoo, macho cabrío
Reinosa, Día de Campoo, macho cabrío (44kb)
Reinosa, Día de Campoo, cartel
Reinosa, Día de Campoo, cartel (25kb)

Seguí adelante y, poco a poco, fui percatándome de que los ciudadanos "normales" sólo estaban ahora en las aceras y de que en la calle sólo andaban participantes en el desfile propiamente dichos...
O sea: el público, formal en ambas aceras, mirando; los participantes en el desfile, elegantes y ceremoniosos con sus vestimentas típicas, pasando en un sentido; y un servidor, ejerciendo de elemento extraño, circulando en sentido contrario.
Como el paso del contexto inicial a este otro había sido gradual no tomé conciencia de la situación en la que me había metido hasta que fue un poco tarde.
Así como a las vacas y caballos de San Vicente de Toranzo los había adelantado alegremente por la derecha y por la izquierda, allí figuraba como un espontáneo al margen de la ley.
Pregunté por una plaza a un municipal y, en vista de que la misma quedaba cerca, acabé de recorrer esa calle en el mismo plan que hasta entonces.
Lo curioso es que nadie me echó el alto ni me gritaron ni me tiraron cosas. También es verdad que nadie me invitó a volver el año que viene...

Reinosa, Día de Campoo
Reinosa, Día de Campoo (36kb)
Reinosa, casa de Pano
Reinosa, casa de Pano (37kb)

Una vez alejado del mundanal ruido, aunque sólo por unos metros, respiré más tranquilo.
Pregunté por la calle Mayor, que quedaba cerca. En ella, las aceras estaban separadas de la calle por vallas, así que anduve un rato a pie hasta localizar la casa de Pano.

Cuando me dijeron dónde queda la Casona o Casa de la niña de oro se me cayó el alma a los pies: está en la avenida que acababa de recorrer dando la nota. En parte curado de espantos, en parte más avergonzado que antes, repetí la jugada, esta vez a favor de la corriente. Pregunté a una de la organización y se quedó un tanto sorprendida con mi aparición. Me recomendó que siguiera a pie, no era plan que anduviera con la bici en medio del desfile. Creo que le caí bien (y ella a mí), pero no me dijo cuál era la Casona por la sencilla razón de que no era de allí y no lo sabía. Confesó que muchos de los que habían contratado para ese día eran de fuera.
Localicé el edificio (estaba muy cerca), además de otro que queda casi enfrente, y escapé del tumulto por calles secundarias que parecían pertenecer a otro lugar, por el contraste de gente entre unas y otras.

Reinosa, la Casona o casa de la Niña de Oro
Reinosa, la Casona o casa de la Niña de Oro (52kb)

Un par de rodeos, cogí agua y enfilé la calle Mayor sin mucho escándalo, pues se ve que habían terminado de pasar por allí los del desfile. Por un hueco entre las vallas pasé a la plaza Mayor, hice un par de fotos y, tras preguntar a unos municipales por la salida hacia Arenas de Iguña, abandoné Reinosa algo traspuesto por las emociones vividas.

La soledad de la carretera nacional me vino bien para volver a la realidad. El que se puso a incordiar fue el viento. A la mañana, circulando hacia el sur, soplaba de cara; a la tarde, circulando hacia el norte, también de cara. Será capicúa, pero no me hizo gracia.

El tiempo de más perdido en Reinosa tuvo su consecuencia en los recortes que empecé a aplicar a continuación a la lista de cosas para ver, inicialmente bastante extensa.

Subí a Pesquera, que me gustó, aunque descarté acercarme a la calzada romana. Me consolé recordando que acababa de estar en Julióbriga.

Pesquera, Corral del Prendao
Pesquera, Corral del Prendao (46kb)
Pesquera
Pesquera (36kb)
Pesquera, ayuntamiento y picota
Pesquera, ayuntamiento y picota (28kb)

Poco después, noté que había pinchado la rueda trasera. Afortunadamente, no se trataba de un pinchazo de los fulminantes, sino de los que dan margen, así que opté por inflarla cuando fuera necesario y continuar adelante sin perder más tiempo.

Tampoco entré en Bárcena de Pie de Concha.
Sí lo hice en Helguera para ver por fuera la iglesia mozárabe y en Molledo, donde pretendía ver varias casonas y me tuve que conformar con la de los Tiros porque las otras quedan fuera del casco urbano.
Pregunté a una señora mayor si la de los Tiros era la que otra mujer me había indicado un momento antes:
-No, ya no vivo en ella.
Aclarado el malentendido, le pregunté por el motivo del nombre (lo había leído, pero no lo recordaba).
-¿Que por qué no vivo ya ahí?

A la noche releí que el motivo fue que Carlos V le regaló al dueño unos cañones tras pernoctar una noche en la casa.

Helguera, iglesia mozárabe
Helguera, iglesia mozárabe (52kb)
Helguera, casa con arco de entrada
Helguera, casa con arco de entrada (34kb)

Me gustó Molledo. Maja la gente.

Molledo, casa de los Tiros
Molledo, casa de los Tiros (15kb)

La primera impresión que me causó Arenas de Iguña fue muy buena, con varias casonas y palacios y la torrona de Núñez Bustamante.
Una imagen curiosa fue la de un quiosco o librería o lo que fuera, con aspecto de cueva de Alí Babá. Me quedé con ganas de entrar.

Arenas de Iguña, casa
Arenas de Iguña, casa (39kb)
Arenas de Iguña, torrona de los Bustamante
Arenas de Iguña, torrona de los Bustamante (27kb)
Arenas de Iguña, quiosco de prensa
Arenas de Iguña, quiosco de prensa (37kb)

Visitar Las Fraguas suponía un pequeño desvío, pero no lo dudé tras haber leído que el palacio de los Hornillos, ubicado allí, "posee uno de los parques más bellos de Cantabria, con sus estanques, lagos, especies variadas de árboles, etc..."
Valió la pena haber ido. Me quedé entusiasmado con el parque, a pesar de no poder entrar en él por ser privado. Con la luz que había a esa hora estaba espectacular.

Las Fraguas, parque del palacio de los Hornillos
Las Fraguas, parque del palacio de los Hornillos (43kb)
Las Fraguas, palacio de los Hornillos
Las Fraguas, palacio de los Hornillos (29kb)

También me gustó la cercana y peculiar iglesia neoclásica de San Jorge, con sus columnas.

Las Fraguas, iglesia de San Jorge
Las Fraguas, iglesia de San Jorge (27kb)

De nuevo en Arenas de Iguña, emprendí el último tramo de la excursión, rumbo al Este.
Seguí con los recortes y dejé para mejor ocasión las iglesias románicas de San Juan de Raicedo y Cotillo (después de haber visto las de Bolmir y Cervatos me hacían menos daño a la vista los letreros avisando de su existencia) y el hórreo de Villasuso.

A la altura de Barriopalacio, ¡zas! un mosquito al ojo derecho. El izquierdo, para no ser menos, no tardó en adoptar a otro. Es que, al ir con prisa (que no deprisa, al menos no tanto como hubiera querido), me había quitado las gafas para ver algo y no había sido capaz de parar un momento para cambiar las lentes.
Los propios ojos se las ingenieron para expulsar al cabo de un rato a los intrusos.

Barriopalacio
Barriopalacio (26kb)

Para cuando comencé a subir El Portillón, del que no tenía referencias, el sol se había ocultado detrás de una montaña. Me había hecho a la idea de que la subida iba a ser más fácil de como me la encontré. Menos mal que los más respondones fueron sólo los primeros kilómetros. Tampoco es que fueran gran cosa, pero es que ya iba tocado del ala y la preocupación por la hora no me dejaba tranquilo.

Villasuso
Villasuso (25kb)

Al cabo de un rato de subir, volví a ver el sol, qué bien.
En una placa que hay en el alto, al pie de una cruz en recuerdo de los hermanos García Quevedo ("mártires 1936-39"), dice:

No devolváis mal por mal
sino bien por mal
El Portillón
El Portillón (16kb)

Bajando hacia San Vicente de Toranzo, ya sólo me preocupaba que no se me metieran más mosquitos en los ojos.

Llegué al coche y me acordé de que las vacas de la mañana me habían hecho olvidar que en ese pueblo hay una torre que quería ver. Pregunté, me dijeron por dónde queda una que podría ser la que buscaba y fui con la bici. Ya podía oscurecer cuando quisiera.

San Vicente de Toranzo, torre de los Agüero
San Vicente de Toranzo, torre de los Agüero (19kb)

Hice una foto a distancia de la torre y me acerqué a un hombre que estaba volteando hierba cerca de ella por si me podía confirmar que se trataba de la torre de los Agüero. Así conocí a Luis Fernando Martínez, de 60 años, soltero, nacido en San Vicente y entusiasta de su pueblo. La torre era, efectivamente, la de los Agüero (o de los Aguayo) y está habitada, como también lo está un edificio cercano que antes fue ermita.
Me empezó a contar una serie de cosas de lo más interesantes en relación al lugar y a un terreno próximo de su propiedad.
Siguió con una breve relación de casas, castillos y puentes de interés que hay en el pueblo y alrededores (Acereda, Alceda...), y se ofreció a acompañarme para mostrarme varios de ellos, cercanos.
Yo no salía de mi asombro por la suerte que había tenido de dar con una buena persona como él. Cuando llegamos al palacio de la Sierra rememoró los tiempos en que allí vivían tres ahijadas de Alfonso XIII: "Belinda..." (no recordaba el nombre de la tercera, pero es que yo he olvidado también el de la segunda que citó).
Las conoció bien porque su casa estaba muy cerca, aunque luego la tiraron para construir la carretera que va a Burgos.

San Vicente de Toranzo, palacio de la Sierra
San Vicente de Toranzo, palacio de la Sierra (30kb)

Después de media hora larga muy amena y ya anochecido, me despedí del mejor guía que podía haber tenido, metí las cosas en el coche y emprendí el viaje de regreso.

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