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Elsedo - Liérganes - Las Machorras - Arredondo - La Cavada - Elsedo
21-09-2011
(mapa)
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La idea inicial era la de haber comenzado en el núcleo urbano de Liérganes, pero al pasar por Pámanes me desvié hacia el barrio de Elsedo para ver su palacio, me gustó el lugar y el entusiasmo del momento me llevó a dejar el coche allí y tomarlo como punto de partida.

Elsedo, palacio
Elsedo, palacio (34kb)
Elsedo, casas
Elsedo, casas (27kb)

Liérganes me sorprendió gratamente. Por algo fue declarado conjunto histórico-monumental. Vueltas por aquí, vueltas por allá y, como otras veces, se me fue el tiempo.
Muy logrado el entorno del Puente Mayor, fotogénico como él solo. Imagino que los dos montes que lo contemplan desde las alturas son los conocidos como las Tetas de Liérganes, pero me quedé sin preguntarlo.
También me quedé sin ver varios edificios interesantes, pero es que se me iba a ir el día si no me marchaba de una vez.

Liérganes, casas
Liérganes, casas (28kb)
Liérganes, Puente Mayor
Liérganes, Puente Mayor (38kb)
Liérganes, Puente Mayor
Liérganes, Puente Mayor (34kb)
Liérganes, casas
Liérganes, casas (30kb)
Liérganes, casas
Liérganes, casas (28kb)
Liérganes, Casa de los Cañones
Liérganes, Casa de los Cañones (32kb)
Liérganes, palacio de La Rañada
Liérganes, palacio de La Rañada (25kb)

Salí del casco urbano, pero quedaban barrios como el de la Rañada o el de Rubalcaba, con sus consiguientes paradas.

Rubalcaba, cruz
Rubalcaba, cruz (41kb)
Rubalcaba, casa de Miera Rubalcaba
Rubalcaba, casa de Miera Rubalcaba (24kb)
Mirones, hombre paseando
Mirones, hombre paseando (44kb)

Antes de comenzar la ascensión al Portillo de Lunada ya tenía más que claro que no lo iba a subir de un tirón sino parando cuando me pareciera para hacer fotos.
Me gustó mucho. Si me llevan allí con los ojos tapados, me sueltan a mitad de puerto y me dicen que estoy en los Pirineos me lo creo.

La Cárcoba desde cerca de Linto
La Cárcoba desde cerca de Linto (26kb)
Entre Linto y San Roque de Riomiera
Entre Linto y San Roque de Riomiera (29kb)
San Roque de Riomiera
San Roque de Riomiera (30kb)

No me gustó tanto que un camión me adelantara sin dejar casi margen y al comienzo de una curva a la izquierda...
Lástima no haber visto el vehículo parado más adelante (a la puerta de una farmacia, por ejemplo); me habría gustado intercambiar impresiones con su conductor.

Entre San Roque de Riomiera y La Concha
Entre San Roque de Riomiera y La Concha (37kb)
Llegando a La Concha
Llegando a La Concha (28kb)
La Concha
La Concha (28kb)
Portillo de Lunada, últimos kilómetros
Portillo de Lunada, últimos kilómetros (26kb)

Disfruté del paisaje hasta donde pude, que fue una curva con unos paneles turísticos, poco antes del mirador de Covalruyo, porque cuando subía por las escaleras de este último una nube se empeñó en fastidiarme la jugada. El paseo sirvió para dos cosas: para ver la poesía de Gerardo Diego dedicada a Francisco Cubria y para que, como consecuencia de haber sustituido por unos minutos el pedaleo por el caminar, no me sintiera tan bien como antes sobre la bici cuando reemprendí la marcha.

Las pintadas en los últimos metros de la otra vertiente del puerto recordaban que la Vuelta había pasado por la Lunada unos días atrás.

Portillo de Lunada, cima desde la vertiente sur
Portillo de Lunada, cima desde la vertiente sur (19kb)

Plácido descenso, ya fuera de la niebla, hasta Las Machorras, en territorio burgalés. Mientras cogía agua, unas mujeres se hacían cargo de los niños que salían de un microbús escolar. Se ve que se habían puesto de acuerdo previamente, porque no discutieron a la hora de repartírselos.

Portillo de Lunada, descenso
Portillo de Lunada, descenso (33kb)
Portillo de Lunada, descenso
Portillo de Lunada, descenso (34kb)

Tras haber circulado hasta ese momento en dirección Norte-Sur, ahora tocaba lo contrario.
Por de pronto, subí con algo de calor pero apaciblemente el Portillo de La Sía.

Arriba me reencontré con la niebla. Aún no sabía que se iba a convertir en mi pareja de hecho forzosa hasta casi el final de la excursión.
Junto a un refugio que hay a escasos metros de la cima en la vertiente cántabra vi un monumento similar al del mirador de Covalruyo. También en este caso incluye una poesía de Gerardo Diego. El comienzo resultaba muy oportuno:

Niebla. Niebla en La Sía.

Había algo más. Un operario que tenía a sus compañeros asfaltando el puerto unos kilómetros más abajo. Dijo que en bici podría pasar.
Ya me había extrañado no cruzarme más que con unos pocos camiones y dos coches de una empresa de obras mientras subía.
Cuando llegué a la zona en obras me dijeron que pasara a pie. Así lo hice, pero por la cuneta, porque caminar sobre la brea caliente no es mi especialidad.

Puerto de La Sía, asfaltando
Puerto de La Sía, asfaltando (25kb)

Toda la carretera para mí (y para algún escaso vehículo relacionado con las obras) hasta llegar al collado del Asón. Todo muy relajante, pero justo ahí se acabó la excursión y comenzó otra muy distinta.

Puerto de La Sía, descenso
Puerto de La Sía, descenso (24kb)
Puerto de La Sía, descenso
Puerto de La Sía, descenso (17kb)
Collado de Asón, descenso
Collado de Asón, descenso (20kb)

Tras leer la placa en recuerdo de Juan Carlos Trabudua, fallecido en 2006 "practicando su deporte favorito: CICLOTURISMO", me disponía a hacerme una foto junto a la escultura que hay en el mirador y que me recordó a un pingüino. En esto, llegó un coche con intenciones poco claras, a juzgar por sus maniobras. Es que lo ocupaban tres mujeres... Bajaron, pulularon un rato por el mirador, me preguntaron algo sobre si había más desnivel por ese lado que por el otro y siguieron revoloteando por el lugar.
También, llegó un cicloturista, paró un momento y prosiguió al tiempo que llegaba otro elemento: un microbús. En este caso no llevaba escolares sino turistas, que empezaron a desembarcar y a colonizar aquello. Salí huyendo mientras una de las tres mujeres volvía a la carga preguntándome no sé qué.

No lo pasé nada bien camino de Arredondo, me fui quedando frío y entre el tiempo que hacía (a la niebla se le había sumado algo de viento) y el paisaje, que tiene algo de espectacular, me pareció que estaba cayendo a un profundo agujero.

Collado de Asón, descenso
Collado de Asón, descenso (25kb)

Breve parada para cambiar las lentes de las gafas. Los dedos de las manos, insensibles, se mostraron bastante voluntariosos en la tarea.

En Arredondo pregunté por la ermita del barrio de Socueva. Me remitieron a uno que había sido alcalde del pueblo. Yo quería saber cuánto había que caminar desde Socueva hasta la ermita, a lo que contestó que tenía entendido que el camino lo habían asfaltado recientemente, de modo que por él se podía llegar hasta muy cerca del templo.
Hizo el chiste de que la torre de la iglesia (la de Arredondo) es separatista, pero un servidor se había percatado de la jugada un momento antes inspeccionando el terreno y comprobando que, efectivamente, es una torre exenta que más parece un faro que otra cosa.

Los dos kilómetros y medio hasta el barrio me parecieron algo más exigentes que lo que me había encontrado hasta ese momento durante el día.
Se atraviesa Socueva por una pista hormigonada y rayada bajo la atenta mirada de unos cuantos gatos y comienza lo que fue camino y ahora es asfalto. En realidad, asfalto vi muy poco, debe de estar bajo la generosa capa de gravilla que me encontré. Entre eso y la pendiente, dejé a todo correr la bici y eché a andar.

Socueva
Socueva (35kb)
Socueva, gatos
Socueva, gatos (36kb)

Hay una curva sin asfaltar, hormigonada, en la que la pendiente pasa olímpicamente del 20% y busca descaradamente el 30% de desnivel.
En casi todas las bifurcaciones hay un letrerito que señala la dirección de la ermita menos en la última, junto a una borda o cabaña, en que hay que tirar a la derecha.
Había subido a paso ligero y llegué sofocado. Un portillo, unos escalones y se accede a la ermita. Está medio excavada en el interior de una pequeña cueva natural.

Socueva desde la ermita de San Juan
Socueva desde la ermita de San Juan (27kb)

No se veía gran cosa y me di un buen coscorrón. Menos mal que llevaba puesto el casco y no me hice daño. Al divisar al fondo un arco de herradura y un pequeño altar comprendí que había valido la pena ir hasta allí.

Socueva, ermita de San Juan
Socueva, ermita de San Juan (47kb)
Socueva, ermita de San Juan, interior
Socueva, ermita de San Juan, interior (36kb)
Socueva, ermita de San Juan, arco y altar
Socueva, ermita de San Juan, arco y altar (33kb)

Tras grabar un poco de vídeo las pilas habían quedado agonizantes, así que no me extrañó que claudicaran cuando pretendí hacer una foto del arco en cuestión. Luego resultó que aguantaron como unas valientes, lo que pasaba es que habían necesitado unos 9 segundos para captar la suficiente luz como para que se viera algo. Evidentemente, acabaron exhaustas y las tuve que cambiar.

Socueva, ermita de San Juan, entrada
Socueva, ermita de San Juan, entrada (28kb)

Bajé lo más rápido que pude, pero con precaución para no irme al suelo por la gravilla.
Acogí con el lógico alborozo que se pusiera a chispear y regresé a Arredondo casi una hora después de haber cogido el desvío a Socueva y con el presupuesto horario medio agotado, pero satisfecho por lo que había visto.

Socueva, bajando de la ermita de San Juan
Socueva, bajando de la ermita de San Juan (24kb)
Bajando de Socueva, Arredondo
Bajando de Socueva, Arredondo (26kb)

No disfruté mucho con el puerto de Alisas porque me entraron prisas. Podía habérmelo tomado con un poco más de calma, pero me pasé casi toda la ascensión dándole vueltas a que tenía que llegar arriba para tal hora y a La Cavada para tal otra, etc. Eso me parece lo último, lo peor de lo peor a la hora de subir un puerto, pero así es como fue.
Me adelantó uno con bastante facilidad. Pensé en descalificarlo porque no llevaba casco, pero lo di por bueno porque saludó al pasar.

Bajando, además de admirar y ensalzar la cantidad de pintadas que adornan el Monumento al Ciclismo, volví a pasar frío y de nuevo tuve la impresión de que los conductores locales no son muy respetuosos con los cicloturistas.

Alto de Alisas, descenso
Alto de Alisas, descenso (18kb)

Parada en La Cavada para coger agua junto a un monumento a Vicente Trueba ("primer 'Rey de la Montaña' del Tour de Francia de 1933") y hacer una foto a la Puerta de Carlos III, que en otros tiempos daba entrada a la fábrica de cañones que hubo en la localidad.

La Cavada, monumento en homenaje a Vicente Trueba
La Cavada, monumento en homenaje a Vicente Trueba (29kb)
La Cavada, Puerta de Carlos III
La Cavada, Puerta de Carlos III (26kb)

En Liérganes había más gente por sus calles que a la mañana. Dejé para mejor ocasión la búsqueda de lo que me había quedado pendiente por ver y puse rumbo a Pámanes y a Elsedo, punto final.

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