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Alberite - Clavijo - Viguera - Torrecilla - Soto en Cameros - Alberite
02-09-2011
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Hace unos años, un artículo en la prensa me llevó a poner a Clavijo en la lista de lugares a los que ir algún día. Tras varias salidas incluyendo territorio riojano en el recorrido, ese día llegó.

Hasta el último momento no decidí desde qué lugar iba a salir y tampoco tenía claro si ir por el valle del Iregua y volver acompañando al río Leza o hacerlo a la inversa.

Como desde el principio había dado por hecho que subiría a Clavijo desde Albelda de Iregua, al hacerlo finalmente desde Alberite tardé en hacerme a la idea de que estaba subiendo un puerto.
Tenía ganas de pasar por La Unión, después de haber visto en un plano que el nombre completo es La Unión de los Tres Ejércitos. O era, porque el letrero de turno se limitaba a indicar lo primero. Una de las calles se llama "Campo de la Matanza", en alusión a la famosa batalla entre musulmanes y cristianos que tuvo lugar por aquellos pagos.

Llegado a Clavijo tuve que parar porque no me enteraba. Según me iba acercando creí que el monte Laturce, en cuya ladera se sitúa la ermita de Santiago (en realidad, Real Basílica de Santiago), donde había fijado el final de la subida, sería el que finalmente resultó no ser. No vi a nadie a quien preguntar. Entré en el ayuntamiento. Nadie. No sabía qué hacer, pero entonces vi la ermita y tiré hacia ella por una pista hormigonada que sale junto a la iglesia antes de enlazar con el acceso normal. Cosas de la ignorancia. Otra parada, obligatoria esta vez, para salvar la cadena que impide el paso de vehículos al tramo final y, encomendado al tercer plato, acabé llegando a la ermita con bastante dignidad y una sudada de campeonato.

Dejé la bici y eché a andar hacia la cima del monte, donde leí, al pie de la gran cruz que lo corona, lo siguiente:

En este mismo lugar se apareció al Rey Ramiro I el Apóstol Santiago en la noche del 22 de mayo del 844.
Al siguiente día, estos campos que al pie del monte se hallan fueron el escenario heróico de la BATALLA de CLAVIJO.
Para rememorar estos hechos AGRUPACIÓN URBIÓN levanta esta Cruz el XXIII-V-MCMLIV

Las vistas son espectaculares. Si hubo público allí arriba el día de la batalla debieron de verlo todo mejor que en la tele.

Alberite desde el monte Laturce
Alberite desde el monte Laturce (34kb)
Real Basílica de Santiago desde el monte Laturce
Real Basílica de Santiago desde el monte Laturce (30kb)

Valió mucho la pena el paseo, a pesar de un par de resbalones al bajar.

Llegando a la ermita coincidió que también lo estaban haciendo dos cicloturistas que habían salido de Logroño. Uno de ellos me proporcionó información valiosa sobre la ubicación de la ermita de Palazuelos, que quería ver después. Ellos también iban a visitarla porque su compañero no la conocía. La de Santiago junto a la que nos encontrábamos la había visto él por dentro hacía bastantes años. También, me aclaró que el camino más corto y más cómodo para llegar a las ruinas del monasterio de San Prudencio es el que arranca desde cerca de la cadena (está indicado). Añadió que antes era una senda estrecha, sin más, como la que sube desde las cercanías de Ribafrecha; pero que hace cosa de un año la acondicionaron, ensanchando el camino, eliminando matorrales y colocando una especie de barandilla de madera. Perfecto.

Hasta ahí todo bien, pero se me ocurrió preguntarle por dónde va la carretera de Clavijo a Albelda (un pueblo que se ve desde la ermita y que yo creía que sería Albelda es Leza de Río Leza) y alguna cosa más y, a la vista del minimapa que le mostré con el recorrido que pensaba hacer, me lo puso bastante negro. Dijo que andaba tarde para hacerlo, que tenía que ir más allá de unos montes que señaló a lo lejos, que la carretera N-111 tiene bastante tráfico y es estrecha, que tenía muchos kilómetros por delante y terminó con un "creo que estás un poco perdido" que me sonó a mezcla de sentencia, conjuro, maldición y alguna que otra cosa más. Me defendí argumentando que tenía bastantes horas de luz por delante, pero no lo convencí.

Bajamos juntos hasta pasar la cadena. Me alegré de que también ellos, a pesar de ir con BTT, lo hicieran con mucha precaución para evitar sustos con la gravilla.
Nos despedimos al comienzo de la senda de San Prudencio.

Real Basílica de Santiago desde la senda a San Prudencio
Real Basílica de Santiago desde la senda a San Prudencio (33kb)

Tenía muy claro que no iba a privarme de la visita a las ruinas del monasterio y al castillo, me llevara el tiempo que me llevara. Después ya vería.

Eché a andar tras haber leído en un panel algo sobre la historia del monasterio y la advertencia sobre el peligro de caída de piedras en las ruinas. Me presenté en ellas al cabo de un cuarto de hora, más o menos. Tiene su cosa ese lugar, algo de evocador y cautivador, algo de estremecedor y sobrecogedor.
Anduve viéndolo sin prisas y emprendí el regreso cuesta arriba.

Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio (33kb)
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio (48kb)
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio (46kb)
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio (51kb)
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio
Clavijo, ruinas del monasterio de San Prudencio (40kb)

Abandoné de nuevo la bici en el pueblo para subir al castillo. Estando donde está, se comprende que bastara con un lienzo de muralla para defenderlo. A ver quién era el guapo que lo conquistaba trepando por la peña sobre la que está construido.
En lo que queda de una torre encontré a dos adolescentes, uno de ellos de aspecto magrebí. No sé qué estarían haciendo allí, pero no me dieron buena impresión.

Clavijo
Clavijo (34kb)
Clavijo, castillo
Clavijo, castillo (24kb)
Clavijo, castillo
Clavijo, castillo (28kb)
Clavijo, entrada al castillo
Clavijo, entrada al castillo (34kb)
Clavijo, castillo
Clavijo, castillo (44kb)

Dejé Clavijo dos horas y cuarto despues de mi llegada ("andas tarde..."). Que me quiten lo bailado.

Clavijo, castillo
Clavijo, castillo (31kb)

Bajando por la carretera de Albelda, fui atento a las indicaciones que me había dado el cicloturista ("al llegar a un cruce con dos caminos, la carretera sigue por la izquierda y tienes que coger el camino que sale más a la derecha"). En realidad, no era camino sino carretera asfaltada, aunque estrecha. Cuando ya pensaba que no era por allí e iba a preguntar a un vaquero que estaba acompañando a sus vacas mientras cruzaban un arroyo, apareció la ermita (Santa Fe de Palazuelos, románica) a unas decenas de metros. Tal y como había leído, lo que más llama la atención es su emplazamiento en un lugar tan solitario.

Ermita de Santa Fe de Palazuelos
Ermita de Santa Fe de Palazuelos (31kb)

Cogí agua en Albelda, uno de esos pueblos en cuesta y con calles como Héroes del Alcázar o Calvo Sotelo.

Albelda de Iregua
Albelda de Iregua (28kb)

Minutos después, comenzaba a circular por la N-111 ("es estrecha...", "creo que estás un poco perdido..."). Ancha no es, ciertamente, pero me la había imaginado peor.
No encontré mucho tráfico y, sobre todo, pasaban pocos camiones.

En alguna página web había visto que la llave de la ermita de San Esteban, en Viguera, hay que pedirla en una venta que está en el punto kilométrico 312. Así lo anoté. Pasé por el kilómetro 309, después llegó el 308 y me pareció que algo no iba bien...
A la altura de Viguera, un edificio al otro lado de la carretera, parece que la casa tiene nombre... "Venta la Paula". ¡Ese era el nombre! Así que no está en el p.k. 312 sino en el 305.
Si alguien no sabe lo de la llave y echa a andar hacia la ermita desde la carretera enseguida se encuentra un aviso para que la pida en la venta.
Dejé la bici, me acerqué a la puerta, cerrada, busqué un timbre (no había) o aldaba (tampoco) para llamar y, de repente, se abrió la puerta. Es que me habían visto por la ventana.
El hombre que me atendió apuntó en un libro varios datos (procedencia del visitante, fecha...) y me entregó las llaves, un folleto y una linterna. Dijo que me guardaría la bici en una cochera y que me acordara de cerrar tras de mí una verja para el ganado que hay al poco de comenzar la subida. Fue como la segunda parte de lo del monte Laturce, pero con más pendiente y bastante más calor. Otra sudada antológica.

Viguera, ermita de San Esteban
Viguera, ermita de San Esteban (28kb)
Viguera, ermita de San Esteban, interior
Viguera, ermita de San Esteban, interior (18kb)
Viguera, ermita de San Esteban, interior
Viguera, ermita de San Esteban, interior (23kb)
Viguera, ermita de San Esteban, interior
Viguera, ermita de San Esteban, interior (25kb)
Viguera, ermita de San Esteban
Viguera, ermita de San Esteban (47kb)

Al llegar a la ermita, construida en una oquedad en la montaña que la protege de la lluvia, uno se pregunta si, con esa apariencia tan pobre (fue construida hacia el siglo VIII), puede guardar en su interior las pinturas que la hacen conocida. Pero sí, efectivamente así es. Me tomé mi tiempo para disfrutar de aquello antes de bajar con cuidado a devolver las llaves. Sólo se necesita una de las dos que incluye el llavero, que, además, muestra una sugerencia: "Una propina para la señora de las llaves". No sé si fue por cumplir con lo de la propina, pero me sacaron otro libro, el de firmas, para que escribiera lo que quisiera.

El hombre de antes me acompañó a por la bici, me despedí y me acerqué al puente medieval, con un área arbolada de lo más sugerente al lado.

Viguera, ermita de San Esteban desde el puente medieval
Viguera, ermita de San Esteban desde el puente medieval (45kb)
Viguera, puente medieval
Viguera, puente medieval (56kb)

Durante los kilómetros siguientes la carretera sigue un trazado sinuoso entre las estrecheces que dejan los montes del entorno ("tienes que pasar por detrás de aquellas montañas...", "creo que estás un poco perdido...").

Nada más pasar por delante de las instalaciones de la empresa de agua mineral Peñaclara se coge el desvío hacia Torrecilla en Cameros, lo que equivalía a despedirme casi definitivamente de la N-111.

En cuanto divisé una fuente, paré a coger agua, me senté, bebí, comí y, mientras tanto, le di vueltas a lo que iba a hacer después de ver el pueblo. Eché cuentas (una hora hasta tal sitio, media hora más hasta tal otro...) y me pareció que, a pesar de los pesares ("andas tarde...", "tienes muchos kilómetros...", "creo que estás un poco perdido..."), podía cumplir con el trayecto que había pensado inicialmente si no se me iban las horas en Torrecilla. La alternativa era dar media vuelta y volver por la misma carretera.

Pregunté por un par de ermitas prerrománicas que se sitúan en los alrededores del pueblo. De una, la de San Pedro, me dijeron que queda algo lejos y sin acceso asfaltado; la otra, la de San Andrés, queda más a mano. Bajando hacia el puente que comunica los dos barrios fui fijándome en las casas blasonadas y en alguna otra que, a pesar de no tener escudo, me pareció de lo más curiosa. Estaba mirándola cuando pasó uno que me dijo que la construyó el padre de su actual dueño.

Torrecilla en Cameros
Torrecilla en Cameros (36kb)
Torrecilla en Cameros, casa
Torrecilla en Cameros, casa (33kb)

Cerca del puente, una placa señala la casa natal de Mateo Sagasta, político que llegó a ser Presidente del Gobierno.
Y, entre esa casa y el puente, una chica pintando a este último. La artista dijo llamarse Joana Soldevilla, de Viana. El cuadro era un encargo que le habían hecho.
Pasé un rato de lo más agradable hablando con ella.
Le pregunté por los restos de César Borgia, a ver si seguían enterrados en la calle, a la entrada de la iglesia de Viana, o los habían llevado a otro sitio. No sabía.
No tuvo inconveniente en que le hiciera una foto. Dijo que no suele salir bien, así que se alegró cuando se la enseñé y vio que no era el caso.
Nos despedimos y crucé el puente todo contento antes de subir hasta la ermita de San Andrés.

Torrecilla en Cameros, casa natal de Mateo Sagasta
Torrecilla en Cameros, casa natal de Mateo Sagasta (37kb)
Torrecilla en Cameros, Joana Soldevilla
Torrecilla en Cameros, Joana Soldevilla (38kb)

En esto, caí en la cuenta de que el encuentro con la artista había neutralizado el conjuro del que había sido objeto en Clavijo. Ni perdido ni nada, todo marchaba bien y estaba convencido de que iba a llevar a buen puerto la excursión.
Es lo que tiene hablar con una chica maja (y si es guapa, como Joana, pues mejor). Ojalá tenga éxito como pintora.

Para ver mejor la ermita por fuera me metí por un terreno del que salí con un montón de esas semillas (o lo que sean) que parecen de velcro en las zapatillas, calcetines, piernas, culotte... Me llevó un rato quitar la mayoría.

Torrecilla en Cameros desde la ermita de San Andrés
Torrecilla en Cameros desde la ermita de San Andrés (31kb)
Torrecilla en Cameros, ermita de San Andrés
Torrecilla en Cameros, ermita de San Andrés (27kb)

Desde allí podía regresar al puente para continuar por una carretera que sigue el curso del río por un recorrido que me pareció muy bonito desde arriba o, como acabé haciendo, seguir subiendo hasta reincorporarme a la N-111 y subir todavía un poco por ella antes de empezar a bajar, mientras lamentaba no haber ido por la carretera de abajo. A cambio, crucé un puente situado en un lugar bastante espectacular y junto al que se halla el santuario de Nuestra Señora de Tómalos. Me gustó el lugar. Según un panel, ese nombre (el original era Zigalares) proviene de lo que dijo un cura a la Virgen ("¡Tómalos!") al ofrecerle o encomendarle a los hombres antes de ir (los hombres, no el cura) a luchar contra los árabes en la batalla de Clavijo.

Torrecilla en Cameros, santuario de Tómalos
Torrecilla en Cameros, santuario de Tómalos (44kb)

Un poco más de N-111 antes de coger el desvío hacia Jalón de Cameros pasando por Almarza de Cameros, el puerto de La Rasa y Muro en Cameros (¿por qué unos pueblos son "de Cameros" y otros "en Cameros"?).
Al poco de empezar el puerto de La Rasa, un pájaro levantó el vuelo junto a la carretera, paró enseguida, volvió a volar sin alejarse mucho, y así un rato. Era un pájaro de lo más exótico, con la cola (y puede que parte del cuerpo) a rayas blancas y negras y con una especie de cresta o sombrero amarillento en la cabeza. Ya me gustaría saber de qué especie era.

Puerto de La Rasa, descenso
Puerto de La Rasa, descenso (27kb)

Sólo vi un vehículo (un camión que bajaba) en toda la subida. El calor no lo vi pero lo sentí.

Bajando, estuve por entrar en Muro para coger agua, pero acabé dejándolo para cuando llegara a Jalón.

Muro en Cameros
Muro en Cameros (27kb)

Y eso hice. Tras preguntar a un hombre por la fuente y localizarla, me acerqué con la botella. Un señor mayor, que estaba sentado junto a su mujer (supongo), se levantó para mirar desde arriba la operación de llenado. Al terminar, me dijo que cerrara la fuente. No cogí la idea, pensé que, contrariamente a la primera impresión que me había dado, el hombre no se encontraba muy bien. Me lo repitió y añadió que pusiera el dedo debajo, por donde salía el agua. Entonces, pensé que se trataría de un abuelo bromista que quería hacer unas risas mientras me mojaba con el agua que saldría en todas direcciones. Y eso es exactamente lo que pasó... durante un instante, porque inmediatamente después el agua dejó de salir (el que salió fue el pulsador). Qué cosas. Dijo que si no se hace eso sigue saliendo el agua durante bastante rato antes de recuperar el pulsador su posición inicial.
Mientras colocaba la botella en su soporte, un hombre se acercó a la fuente a beber y el señor mayor, atento a la jugada, le dijo lo mismo que a mí cuando terminó. Estaba el otro todavía sorprendido cuando me acerqué y le hice una demostración práctica, con lo que quedé como un profundo conocedor de las costumbres del lugar.

En San Román de Cameros vi un perrito sentado en la carretera en una curva entre casas. Intenté sacarlo de la calzada, pero se alejaba de mí cuando me acercaba y volvía a su puesto en cuanto podía. Se quedaba mirando a un portal. Tampoco se dio mucha prisa en apartarse cuando llegó un coche por el lado en el que él estaba, como si diera por hecho que todo el que pasa por allí sabe de su presencia en el lugar. Un caso.

Llegando a Terroba paré para hacer una foto del pueblo con el cauce del río seco, como si hubieran andado máquinas en él. Vi que había moras y me puse morado.
Lo del cauce tenía su explicación: estaban construyendo una presa cerca del pueblo. Todo un espectáculo el de un par de pequeñas apisonadoras trabajando en la pared de la presa, que estaban asfaltando. Pregunté a unos obreros (por el acento parecían portugueses) por la pendiente que tenía aquello: 60%. Creo que exageraron.

Terroba, construcción de una presa en el río Leza
Terroba, construcción de una presa en el río Leza (26kb)

Durante buena parte del día habían estado sobrevolando el terreno unos nubarrones bastante negros. Cuando llegué a Soto en Cameros parecía que tenían ganas de descargar y pensé que habían empezado cuando noté unas gotas mientras daba un breve paseo por el pueblo; pero las gotas resultaron ser de una fuente cantarina situada en un rincón que me gustó.

Soto en Cameros
Soto en Cameros (28kb)
Soto en Cameros, prohibición
Soto en Cameros, prohibición (34kb)
Soto en Cameros, plaza con fuente
Soto en Cameros, plaza con fuente (30kb)
Soto en Cameros
Soto en Cameros (31kb)

Estaban en fiestas desde ese mismo día.
Mientras contemplaba una estatua en la plaza, un chaval me preguntó de dónde venía y ese tipo de cosas. Se me ocurrió preguntarle si quedaban cerca las icnitas o huellas de dinosaurio que hay en Soto. Como me temía, dijo que están a más de dos horas a pie... pero que hay unas que quedan muy cerca. Me dijo cómo llegar a ellas. Sin darle casi tiempo a que me lo repitiera salí pitando en la dirección que me indicó. Al rato de subir entre casas, tiré hacia la derecha, el hormigón dejó paso a la tierra, un par de minutos más y, de pronto, vi las huellas en una gran piedra a la izquierda del camino. Me di cuenta gracias a que el contorno de varias de las huellas está marcado con pintura blanca. Me puse muy contento.
Cuando bajé a darle las gracias al chaval me dijo que creía que no las iba a encontrar. Muy majo. Por lo visto, las huellas que quedan lejos son bastante más grandes que las que vi.

Soto en Cameros, plaza
Soto en Cameros, plaza (34kb)
Soto en Cameros
Soto en Cameros (35kb)
Soto en Cameros, icnitas
Soto en Cameros, icnitas (44kb)

Última parada propiamente dicha al llegar a la altura del Torrejón, con su mirador sobre el cañón del Leza.
Después, un plácido descenso hacia Ribafrecha.

Soto en Cameros, cañón del río Leza desde el mirador
Soto en Cameros, cañón del río Leza desde el mirador (37kb)
Leza de Río Leza
Leza de Río Leza (27kb)
Ribafrecha
Ribafrecha (28kb)

Cuando cogí el desvío definitivo hacia Alberite me encontré al sol de frente. Los coches con los que me crucé parecían salir precisamente de él, del sol.

Clavijo desde cerca de Alberite
Clavijo desde cerca de Alberite (23kb)

En Alberite, bastante más animación que por la mañana. Pregunté a unos hombres si había algo para ver en el pueblo y uno de ellos me recomendó con bastante entusiasmo que fuera a ver la iglesia. Eso hice. Estaba abierta, de hecho estaba saliendo gente de ella. Me sorprendió el interior, con una hermosa cúpula.

Alberite, plaza junto a la iglesia
Alberite, plaza junto a la iglesia (24kb)

Llené una vez más la botella en la plaza y fui a donde había dejado el coche. Mientras me preparaba para salir vi pasar a dos cicloturistas por separado. El cielo cubierto contribuía a que estuviera oscureciendo antes de lo debido. Si los hubiera visto el de la mañana ya sé lo que les habría dicho.

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