índice
Viniegra de Abajo - Laguna Negra de Urbión - Viniegra de Abajo
23-08-2011
(mapa)
(mapa) (46kb)

Tras desistir unos días atrás de realizar otra excursión por el calor, estuve a punto de dejar también esta otra para mejor ocasión en vista de que el día había salido bastante nublado y que habían anunciado lluvia para la tarde.

Cuando llegué al punto de partida, Venta Goyo, me di cuenta de que el bocadillo que había preparado de víspera y pensaba comerme en la Laguna Negra se había quedado en el frigorífico...
Otra sorpresa desagradable fue que hacía calor. Confié en que la cosa no pasara a mayores y me puse en marcha. Ya me había hecho a la idea de que iba a andar todo el día subiendo y bajando, bajando y subiendo, sin casi nada de llano.

Había ido una vez a la Laguna Negra, pero en coche, y las cosas se ven de forma bastante diferente cuando se va en bicicleta.

Pasé casi de largo por las dos Viniegras, dejando la visita para la vuelta. En la de Arriba, me sorprendió ver a un grupo en la meta esperándome con la cinta de llegada preparada. Al acercarme comprendí que se trataba, en realidad, de una pancarta anunciadora de la feria ganadera que se iba a celebrar unos días después. Ya la habían sujetado por un lado y un hombre la levantó por el centro para que un servidor pasara por debajo.

Viniegra de Abajo, puente del lavadero
Viniegra de Abajo, puente del lavadero (55kb)
De Viniegra de Abajo a Viniegra de Arriba
De Viniegra de Abajo a Viniegra de Arriba (33kb)
Viniegra de Arriba
Viniegra de Arriba (36kb)

La pendiente aumenta a partir de ese momento y se mantiene hasta alcanzar el puerto de Montenegro (o de las Viniegras). Amplias vistas por aquí, no menos amplias por allá y, hala, a bajar a Montenegro de Cameros, el único de esa comarca, la de los Cameros, situado en tierras sorianas.

Montenegro de Cameros desde el puerto de Montenegro
Montenegro de Cameros desde el puerto de Montenegro (27kb)
Montenegro de Cameros
Montenegro de Cameros (36kb)

Tras decidir dedicarle también unos minutos a la vuelta comencé a subir el puerto de Santa Inés.
Estaban ensanchando la carretera, pero no se veía a mucho personal trabajando en ello. Cuando terminen habrán acortado el puerto en unos pocos metros.
Dejé también para el regreso una parada en la fuente del Agua de Miel, contando con coger agua más adelante, y bajé por el otro lado en busca ya del desvío hacia la laguna.

Al rato, y aunque no me acordaba muy bien de la otra vez, me quedé un poco descolocado cuando una señal de tráfico obligó a despedirse a la ruta que se dirige a la laguna de su compañera procedente de la misma. Pronto me resultó evidente que aquello no coincidía con los datos de la altimetría de la subida a la laguna, que llevaba pegada al manillar y que era para lo que me había mentalizado. Aún no sabía lo que me iba a encontrar en la nueva carretera de acceso a la Laguna Negra ni lo mal que lo iba a pasar. Tuve que recurrir al tercer plato para salvar la papeleta mientras el sol me daba a gusto.
Al bajar a la zona del aparcamiento (lleno, o casi), con el autobús preparado para subir a los que no querían recorrer a pie los dos kilómetros finales, me empecé a agobiar. Con lo averiado que me había dejado el tramo malo que acababa de dejar atrás lo que menos gracia me hacía era compartir carretera con turistas a pie. No es que me importe mucho el qué dirán, sino que, más bien... es decir, que no me preocupa gran cosa lo que digan los demás si me ven fundido en la bici; pero, claro, tampoco es que... a ver, lo que quiero decir es que, lógicamente, la gente puede pensar lo que quiera, que a mí eso me da igual, ya lo he dicho, pero tampoco se trata de... es que no sé cómo decirlo.
Pues eso, que puse cara de póker lo mejor que pude (algún chavalillo me animó y todo, qué majo), volví a pasarlo mal y eché mano otra vez del tercer plato poco antes de llegar arriba, contento pero deshidratado.

Mi penoso estado me privó de disfrutar en condiciones del lugar.
Di un breve paseo hasta una zona colonizada por los excursionistas (con sus botellitas de agua...) y regresé hasta el balcón o mirador que uno se encuentra al subir el tramo de escaleras de acceso a la laguna. En ese momento no había nadie haciéndose fotos en ese mirador ni en las cercanías. Entonces, vi que una botella de agua en la que me había fijado antes seguía allí. Alguien la habría olvidado tras dejarla en el suelo para hacerse la foto de rigor. Era de litro y medio, apenas empezada... No le di muchas vueltas a si contendría sustancias estupefacientes y me bebí la mitad antes de dejarla donde estaba.
Me senté en un banco y encontré la laguna más hermosa que al llegar. Volví a por la botella, la rematé en un par de asaltos más y entonces sí que me pareció que aquel lugar es extraordinario.

Laguna Negra
Laguna Negra (40kb)
Laguna Negra, el globero
Laguna Negra, el globero (32kb)

Bajé con mucho mejor ánimo, faltaría más, con cuidado de no llevarme por delante a ningún paseante despistado y, a partir del aparcamiento, no acabé de hacerme a la idea de que en los siguientes kilómetros no iban a aparecer coches de frente.

La segunda ascensión a Santa Inés tuvo algo de suplicio debido al calor. Creo que sólo pasó un coche, lo que aproveché en algún momento de escaso riesgo para circular por el borde izquierdo de la carretera buscando un poco de sombra.
Una pena que no fueran fechas propicias para que el Punto de Nieve que hay en el alto hiciera honor a su nombre.

Eso sí, paré en la fuente del Agua de la Miel. Con ese nombre tan sugerente esperaba un rincón más bonito. Como estaba muy cansado, me quedé un rato; pero al sol pasaba calor y en la sombra me quedaba frío. ¿El agua? muy fría, demasiado como para beber a gusto.

Bajando Santa Inés
Bajando Santa Inés (30kb)

A pesar de las obras, con los consiguientes desperfectos en la calzada, bajé sin mayores sobresaltos a Montenegro.

Parece como si el pueblo estuviera dividido en dos partes. Comencé a subir por la que está coronada por la iglesia sin hacer mucho caso de las protestas de las piernas.
Me gustaron mucho las calles por las que pasé.

Montenegro de Cameros
Montenegro de Cameros (26kb)
Montenegro de Cameros, ayuntamiento
Montenegro de Cameros, ayuntamiento (32kb)

En un momento dado, vi por delante a dos turistas, uno de ellos con un sombrero vaquero. Al poco, tres perros, uno de los cuales se me puso a ladrar y parecía mostrar malas intenciones. Menos mal que su dueña, que estaba saliendo en ese momento de su casa, lo hizo callar. Llegué sin prisa hasta arriba, el acceso a la iglesia estaba cerrado, seguí y me pareció divisar lo que parecía una ermita. Así fue. Al llegar, me encontré a dos perros que me resultaron conocidos: eran los que acompañaban al ladrador. Es que su dueña era la que tenía las llaves de la ermita y había ido a abrírsela al turista del sombrero y a su compañero, que salían en ese momento. Aproveché la coyuntura y vi rápidamente el interior antes de que la mujer la cerrara. Lo que más me llamó la atención era la casi total ausencia de entradas de luz, sólo una pequeña abertura tipo saetera en el ábside y otra del mismo estilo sobre la puerta de entrada. El del sombrero comentó que la ermita (de San Mamés) sería del XI-XII.

Montenegro de Cameros, ermita de San Mamés
Montenegro de Cameros, ermita de San Mamés (30kb)
Montenegro de Cameros, perros
Montenegro de Cameros, perros (42kb)
Montenegro de Cameros
Montenegro de Cameros (29kb)

Me quedé haciendo alguna foto del entorno mientras la mujer y los dos hombres se alejaban y empecé a bajar en busca de la bici. En esto, caí en la cuenta de que el trío se estaría dirigiendo a la iglesia (de la Asunción). Renegando por el esfuerzo, subí a paso ligero (es un decir) y, efectivamente, allí estaban en compañía de las familias de los dos hombres.
Me llamó la atención un retablo que me recordó a otros de estilo flamenco. El del sombrero (dentro se lo había quitado) también estaba observándolo y comenzó a enumerar las escenas representadas: "la Anunciación, la Visitación, la huida a Egipto... ¿me sigues?". Le pregunté si era profesor de Arte y dijo que sí. Luego se puso a identificar a los santos de otro retablo basándose en los símbolos que acompañaban a cada uno.

Pregunté a la mujer de las llaves por unas tablas en el suelo con unas pequeñas aberturas como para tirar de ellas, pero dijo que nunca las había visto levantadas.
Me despedí del grupo y bajé a por la bici.

A esas alturas del día, la modesta vertiente que me faltaba por superar del puerto de Montenegro se me antojaba una especie de Tourmalet rural. Con mucha calma, tanto por el cansancio como por el calor, que seguía a lo suyo, fui acercándome a la cima en la mayor de las soledades (sólo un coche, como en Santa Inés). Mirando hacia atrás, me imaginé cómo se me vería pasando por allí un momento antes: diminuto, insignificante en el paisaje.
Fue llegar arriba y pasar varios coches en ambos sentidos, como si hubieran estado esperando a que apareciera.

Al pasar a la mañana no me había fijado en que Montenegro de Cameros se ve desde el puerto. En línea recta debe de estar a bastante menos que los seis kilómetros que los separan por carretera. Cosa de las idas y venidas, vueltas y revueltas, del trazado.

Feliz de la vida por haber terminado con las subidas, fui bajando hacia Viniegra de Arriba. Me gustó mucho y la gente con la que hablé me cayó muy bien. Pasé un rato de lo más agradable paseando por sus calles y por la plaza, acercándome a la ermita, observando la "Playa de la Sociedad" y cogiendo agua en la fuente de tres caños.

Viniegra de Arriba, jardín
Viniegra de Arriba, jardín (41kb)
Viniegra de Arriba
Viniegra de Arriba (33kb)
Viniegra de Arriba, plaza
Viniegra de Arriba, plaza (29kb)
Viniegra de Arriba, calle junto a la plaza
Viniegra de Arriba, calle junto a la plaza (33kb)
Viniegra de Arriba, playa de la sociedad
Viniegra de Arriba, playa de la sociedad (51kb)
Viniegra de Arriba, lavadero y fuente de tres caños
Viniegra de Arriba, lavadero y fuente de tres caños (35kb)

Para cuando pasé por el llamativo desfiladero que hay entre las dos Viniegras ya se había nublado (por fin, pero un poco tarde para mi gusto).

De Viniegra de Arriba a Viniegra de Abajo
De Viniegra de Arriba a Viniegra de Abajo (36kb)
De Viniegra de Arriba a Viniegra de Abajo
De Viniegra de Arriba a Viniegra de Abajo (24kb)

En Viniegra de Abajo ya estaba en su sitio la pancarta de la mañana. También seguían en su sitio las villas de indianos a lo largo de la carretera.
Se me hizo muy evidente y casi hasta violento el contraste entre el ambiente que había en ese núcleo y el que acababa de dejar en la de Arriba (que, por cierto y puestos a comparar, me gustó bastante más). Se ve que a partir de cierta hora de la tarde la gente se concentra entre la plaza y una zona de bares y restaurantes y aquello parece un pueblo mayor de lo que es.

Viniegra de Abajo, escuela Venancio Moreno
Viniegra de Abajo, escuela Venancio Moreno (31kb)

No estuve mucho tiempo, la parada en Montenegro había reducido bastante el margen de luz natural.
Pregunté a unas mujeres por la ermita de Santiago y me la señalaron a lo lejos, en un monte. Como no había apuntado de qué año es, se lo pregunté y dijeron que no sabían, que preguntara a los hombres de la plaza ("es que no somos de aquí..."). Empecé a preguntar a los hombres de la plaza y uno me pasaba a otro hasta que alguien dijo: "es de antes de 1584, porque en ese año se firmó allí..."
(En casa, revisé los datos que tomé días atrás y vi que en la ermita en cuestión "se firmó en 1854 el pergamino de constitución de la antigua Confederación de las Cinco Villas y Valle de Canales y los estatutos del actual Colectivo de las Siete Villas del Alto Najerilla". De 1854 a 1584 hay unos cuantos años...)
Como ya era tarde y, además, no hay carretera asfaltada hasta la ermita, continué hacia Venta Goyo para dar por terminada la excursión.

[subir]