índice
Vitoria - Bernedo - Laguardia - Peñacerrada - Vitoria
29-07-2011
(mapa)
(mapa) (272kb)

Como hace unos años (en 2005) subí los puertos de Urkiola, Orduña y La Herrera (en excursiones diferentes, obviamente) y este año ya había hecho lo propio con los dos primeros, repetí, con algún pequeño añadido, la excursión que me llevó al tercero hace un lustro.

Como iba a pasar por lugares ya conocidos y tenía previstas pocas paradas, di por hecho que estaría de vuelta en casa a una hora prudencial. Eso creía yo...

Habían anunciado buen tiempo y así fue.

Me introduje en el Condado de Treviño tras dejar atrás el puerto de Vitoria, uno de esos puertos amistosos que contribuyen a la conservación del globero como especie, sin hacerlo sufrir de forma innecesaria.

Poco después de girar a la izquierda en Ventas de Armentia, adelanté a un cicloturista con alforjas.

Obecuri
Obecuri (40kb)

Llegando a Bernedo, me desvié un momento para entrar en Navarrete, pequeño pueblo del que algún año se ha hablado por registrar las temperaturas más frías del País Vasco (o algo así). El caso es que noté más bien calor. No sé, no sé...

Navarrete, olivo
Navarrete, olivo (32kb)

Nada más comenzar a subir el puerto de Bernedo o de La Aldea volví a adelantar al cicloturista de las alforjas.
Por una vez, la inmensa mayoría de aquellos con los que me crucé saludaron.

Un rato de contemplación de la Rioja alavesa desde el alto y tiré para abajo. De Meano a Elvillar se va muy bien, con algunos toboganes, pero mayormente en descenso.

Meano desde el puerto de Bernedo
Meano desde el puerto de Bernedo (28kb)
Sierra de Cantabria, extremo oriental
Sierra de Cantabria, extremo oriental (29kb)
Elvillar
Elvillar (34kb)

Tras algunas dudas, decidí volver a visitar el dolmen de la Hechicera, en Elvillar. Al llegar y ver varios coches pensé que se trataría de turistas, pero eran arqueólogos. Hasta ahora sólo quedaba a la vista el dolmen propiamente dicho, ahora están dejando a la vista el túmulo. Según me dijo uno de ellos, aquello no se tocaba desde la década de los 70.

Elvillar, dolmen de la Hechicera
Elvillar, dolmen de la Hechicera (32kb)

Los toboganes siguen hasta Laguardia, pero el recorrido ya no resulta tan cómodo. Se notaba ya bastante calor.

Como otras veces había dejado para mejor ocasión la visita al poblado prehistórico de La Hoya, me acerqué a verlo. Pasaban unos minutos de las 14 h, hora de cierre, y ponía que a la tarde se abría a las 16 h. No me resigné, cambié ligeramente los planes y opté por dedicarle un par de horas a la villa para hacer tiempo. Comencé rodeándola por el exterior de las murallas, disfrutando del paseo del Collado y, sobre todo, de la zona en la que se encuentra el kiosko que, a su vez, contiene un monumento a Félix María Samaniego, fabulista nacido en Laguardia.

Laguardia, monumento a Félix Samaniego
Laguardia, monumento a Félix Samaniego (44kb)

Callejeé, bicicleta en mano (de haber tenido 10 años o menos podría haber circulado montado), por las calles intramuros agradeciendo su sombra y sus bonitos rincones.
Al pie del reloj papamoscas de la plaza Mayor ponía las horas en que los autómatas salen a hacer su numerito. Como la siguiente aparición (la última había sido a las 14 h) iba a ser a las 17 h, la jugada consistía en presentarme en La Hoya a las 16 h para ver aquello y volver con tiempo para ver lo del reloj.

Laguardia, puerta de Páganos
Laguardia, puerta de Páganos (37kb)
Laguardia, calle Páganos
Laguardia, calle Páganos (34kb)
Laguardia, torre de San Juan
Laguardia, torre de San Juan (37kb)
Laguardia, casa natal de Félix Samaniego
Laguardia, casa natal de Félix Samaniego (38kb)
Laguardia, saludo
Laguardia, saludo (34kb)
Laguardia, entre la puerta Nueva y la plaza Mayor
Laguardia, entre la puerta Nueva y la plaza Mayor (41kb)
Laguardia, plaza Mayor
Laguardia, plaza Mayor (36kb)
Laguardia, calle Mayor
Laguardia, calle Mayor (35kb)
Laguardia, torre abacial
Laguardia, torre abacial (30kb)

En un pequeño parque junto a la iglesia de Santa María de los Reyes hay una escultura de Koko Rico que me recordó a la que vi unos días atrás en Nanclares de la Oca porque el tema era el mismo: los viajeros.

Laguardia, escultura de Koko Rico
Laguardia, escultura de Koko Rico (50kb)
Laguardia, murallas
Laguardia, murallas (30kb)

Las dos horas se me pasaron rápido y a las 16 estaba puntual a la entrada del poblado de La Hoya, cuyo museo ya estaba abierto y tenía varios visitantes dentro. Al preguntarle al que estaba al cargo de aquello por el nombre de la cercana bodega que tiene un diseño original, me dijo que se trata de Ysios y que tuvieron muchos problemas con el tejado, que se les cayó varias veces.
Después de ver en las vitrinas los objetos encontrados tanto en el propio poblado como en los dólmenes de los alrededores, salí del museo para ver las ruinas del poblado en sí. Hacía mucho calor, mucho. Menos mal que tuve la precaución de ponerme el casco.

Laguardia, bodega Ysios y sierra de Cantabria
Laguardia, bodega Ysios y sierra de Cantabria (28kb)
Laguardia, poblado de La Hoya
Laguardia, poblado de La Hoya (46kb)

De nuevo en el interior de la villa, dediqué los minutos previos a las 17 para comer unas barritas de cereales sentado en los soportales del ayuntamiento actual. Los autómatas salieron puntuales, llevaron a cabo su actuación con mucha profesionalidad y volvieron adentro.

Laguardia, plaza Mayor, reloj con autómatas
Laguardia, plaza Mayor, reloj con autómatas (25kb)

En el edificio del antiguo ayuntamiento hay una placa que recuerda que en sus paredes están marcadas diferentes unidades de medida (vara, media vara, teja, ladrillo) para que al personal no lo engañaran en el mercado. Pregunté, no me aclaré respecto a cuáles eran las marcas en cuestión y me fui.

Laguardia, patrón de medidas
Laguardia, patrón de medidas (44kb)

Pronto volví a parar para ver el dolmen de San Martín, más que nada por estar al lado de la carretera. Me sorprendió el tamaño de varias de sus piedras.

Laguardia, dolmen de San Martín
Laguardia, dolmen de San Martín (51kb)

Ya sólo me quedaba entrar un momento en Páganos antes de afrontar la ascensión a La Herrera. Lo que quería ver allí era el escudo de la casa de Juan de Ortiz de Zárate, pues en su parte inferior ostenta la frase "El mundo es ansí", que inspiró a Baroja el título de una de sus novelas. Lo extraño es que Baroja sitúa esa casa en Navaridas. Me enteré de que realmente está en Páganos la víspera buscando más información en Internet. Ambos pueblos están separados por pocos kilómetros, pero me habría hecho muy poca gracia enterarme al llegar a Navaridas.

Un panel a la entrada del pueblo ponía cada cosa en su sitio, pero así, de entrada, no acerté a distinguir cuál era la casa que buscaba. Pregunté a unos niños de esos que se apuntan a un bombardeo y, aunque no habían oído hablar de la frase, se adhirieron de inmediato a la causa. La niña comentó si no sería una casa que hay al poco de llegar al pueblo. Efectivamente, de esa se trataba. Me hizo mucha ilusión ver la frase. La casa está hábilmente ubicada en la calle Pío Baroja.

Páganos, 'El mundo es ansí'
Páganos, 'El mundo es ansí' (27kb)
Páganos, casa de Ortiz de Zárate
Páganos, casa de Ortiz de Zárate (29kb)

Un par de fotos más y estaba listo para irme, pero entonces continuó el interrogatorio que habían empezado mientras buscábamos la casa ("¿de dónde vienes? ¿a dónde vas? ¿has comido? ¿qué has comido? ¿cuántos años tienes? ¿tienes hijos? ¿dónde vives? ¿a qué hora llegarás a Vitoria?") y fue pasando el tiempo hasta que, finalmente, una hora después de haber llegado allí, me puse en marcha de nuevo.

Páganos, puerta
Páganos, puerta (32kb)

El problema no era el tiempo que había pasado en Páganos, pues había estado muy entretenido; tampoco lo eran las horas que quedaban de luz, más que suficientes; lo preocupante era que eran casi las 6 y media de la tarde y recordaba lo que me había pasado una vez intentando subir infructuosamente La Herrera y la explicación que me dio unos días después (cuando sí conseguí subirlo) un hombre en Peñacerrada: el fenómeno natural del viento que sopla con fuerza entre Leza y Samaniego como si cayera de lo alto de la montaña.

Enseguida comprobé que Eolo había soltado a varios de sus muchachos y que un servidor lo iba a pasar mal. Afortunadamente, no fueron muy brutos, no me zarandearon de mala manera y, aunque me frenaron bien frenado, a cambio me refrescaban. Es que donde no soplaba el viento se notaba bastante calor.
Dejé atrás la parte peor y con bastante paciencia llegué arriba.
Lo pasé bastante bien bajando.

Tras una breve parada en Peñacerrada para hacer la clásica foto de su muralla volví a hacer frente al viento, que insistía en ponerse pesado.

Peñacerrada, muralla
Peñacerrada, muralla (35kb)

Como la hora iba avanzando, descarté ir a Baroja. Me quedé con la duda de si el pueblo que se ve a la derecha de la carretera es ése o Zumento.

Subiendo el mítico col de Uzquiano vi al hombre del mazo. Sospeché que me estaba esperando, así que hice como que iba a ver la iglesia para sentarme un rato en su pórtico y comer una barrita de cereales.

Uzquiano, iglesia
Uzquiano, iglesia (23kb)
San Vicentejo
San Vicentejo (24kb)

Poco después, nuevo paso por el puerto de Vitoria antes de bajar a la ciudad y dar por terminada la excursión.

[subir]