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Ordizia - Tolosa - Leitza - Goizueta - Hernani - Donostia - Pasai San Pedro
16-07-2011
(mapa)
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A diferencia de lo que suelo hacer habitualmente, el punto de destino no coincidía con el de partida. De hecho, ni siquiera sabía dónde terminaría. Cuando llegara a Hernani decididía en función del tiempo y de las ganas que tuviera. Por si acaso, tomé nota de algunas cosas para ver por si seguía más adelante.

Los del tiempo acertaron con que iba a hacer bueno y, por desgracia, también con que iba a ser un día caluroso.

Ordizia, playa y ayuntamiento
Ordizia, playa y ayuntamiento (31kb)

De Ordizia a Tolosa fui por el bidegorri, el mismo que utilizan los paseantes y casi ningún cicloturista, la mayoría prefieren ir por donde los coches, aprovechando que pasan muy pocos por la antigua N-I.

En Tolosa, me acerqué a la calle Mayor para confirmar que la torre de Andía es la que es, aunque hoy en día no conserve casi nada de su aspecto original, y observé la animación del mercado en el Tinglado.

Tolosa
Tolosa (23kb)

El bonito tramo hasta entrar en Navarra lo sería aún más quitando algunos coches, a pesar de que tampoco pasen muchos por esa carretera.

Entre Berrobi y Elduain
Entre Berrobi y Elduain (50kb)
Elduain
Elduain (27kb)

Al ver el frontón descubierto de Leitza, sin pared izquierda, se me metió en la cabeza que en el pueblo no tienen frontón "normal". Como si campeones como Barriola o Bengoetxea VI hubieran desarrollado sus habilidades jugando al aire libre, en plan naturista.
El suelo del pórtico de la iglesia está formado por grandes losas de piedra.
Hice amistad con un cachorro de perro muy simpático.

Leitza, plaza
Leitza, plaza (25kb)
Leitza, iglesia
Leitza, iglesia (32kb)
Leitza, cachorro
Leitza, cachorro (44kb)

Me marché todo confiado, dando por hecho que la dirección que llevaba era la correcta, y me llevé una sorpresa al encontrarme en el alto de Uitzi en lugar del de Basakabi. Me gustó la subida, a pesar de que el sol calentaba bastante. Media vuelta, otro rato jugando con el perrito para contarle mi despiste y, esta vez sí, seguí en dirección a Goizueta.
Subí mucho más a gusto Basakabi porque se nubló. Tengo entendido que a la casa que hay en el alto y que funciona como bar iba a entrenarse Urtain antes de algún combate.

Lo más reseñable durante kilómetros y kilómetros fue el verdor, el arbolado, la evidencia constante de estar en la Navarra húmeda.

Bajando Basakabi
Bajando Basakabi (44kb)

Goizueta es otro lugar muy relacionado con el mundo de la pelota, sobre todo desde la pasada década, por contar con los hermanos Olaizola.
Tiene bastantes casas dignas de contemplación.

Goizueta, casa Goikoetxea
Goizueta, casa Goikoetxea (35kb)
Goizueta, puente Zubiandia
Goizueta, puente Zubiandia (37kb)
Goizueta, ayuntamiento y casa Urrutinea
Goizueta, ayuntamiento y casa Urrutinea (36kb)
Goizueta, casa y basílica de la Magdalena
Goizueta, casa y basílica de la Magdalena (37kb)
Goizueta, casa-torre Alduntzin
Goizueta, casa-torre Alduntzin (36kb)

A partir del pueblo se fueron sucediendo los puntos en los que la gente había decidido pasar el día huyendo del calor a orillas del río Urumea. No me extraña. Hay que ver la cantidad de rincones bonitos y sombreados que se ofrecen al dominguero. Uno lleva toda la vida viendo morir a ese río en el Cantábrico en un entorno urbano como el de San Sebastián. Esta vez me tocó verlo en su versión más idílica, con un cauce ancho y poco profundo.

Me había hecho a la idea de visitar el embalse de Añarbe, del que bebe la capital guipuzcoana, pero el acceso está restringido y hace falta un pase que se obtiene en no sé qué calle (no lo apunté) donostiarra.

Añarbe, escaleras
Añarbe, escaleras (57kb)

Poco después del ascenso hasta el cruce de Arano se entra en Gipuzkoa. El cambio de provincia no afectó al personal, que seguía pasándoselo bien en el río, ni a la vegetación, que mantenía su exuberancia, algo espectacular.

Desde el cruce de Arano
Desde el cruce de Arano (33kb)
Camino de Hernani, río Urumea
Camino de Hernani, río Urumea (42kb)

Parada en el barrio de Ereñotzu al ver según pasaba un caserío llamativo, el de Txilibita; otro tanto en el barrio de Fagollaga, para ver el puente, y llegué a Hernani. Sin la protección de los árboles volví a notar el calor.

Hernani, barrio de Ereñotzu, caserío Txilibita
Hernani, barrio de Ereñotzu, caserío Txilibita (27kb)
Hernani, barrio de Fagollaga, puente
Hernani, barrio de Fagollaga, puente (58kb)

Me gustó el casco histórico, con su calle Mayor, su plaza de los Gudaris, el arco de Zapa y el ambiente de la plaza Nueva, en la que se estaba celebrando una comida popular por ser el día del Carmen.

Hernani, casa Egino
Hernani, casa Egino (41kb)
Hernani, ayuntamiento e iglesia
Hernani, ayuntamiento e iglesia (24kb)
Hernani, Gudarien Plaza
Hernani, Gudarien Plaza (37kb)
Hernani, arco de Zapa
Hernani, arco de Zapa (32kb)
Hernani, torre de los Gentiles
Hernani, torre de los Gentiles (41kb)

Como iba bien de tiempo y seguía con ganas, me dirigí a Astigarraga, una de las capitales del mundo de la sidra.

Astigarraga, palacio de Murguía
Astigarraga, palacio de Murguía (43kb)

Había leído que se puede llegar desde allí a San Sebastián por carreteras sin mucho tráfico, como así resultó ser, pero la presencia cercana y amenazadora de la actual N-I, con los correspondientes letreros invitando a incorporarse a ella, me intranquilizaba.

En Martutene, me acerqué a una casa que tiene una torre circular. Tras años y más años viéndola desde el tren me hizo ilusión verla de cerca y hacerle una foto. Se llama Villa Zeferino.

Martutete, Villa Zeferino
Martutete, Villa Zeferino (38kb)

Entré en la capital por Loiola y el nuevo barrio de Riberas de Loiola.
Durante los primeros minutos me dediqué a inaugurar puentes. Tras cruzar el primero de ellos me puse a hablar con un señor la mar de majo sobre los nuevos puentes donostiarra y después, bien informado por él, me dediqué de lleno a la tarea.
Ese primer puente tenía al otro lado un parque que no era otro que el de Cristina-Enea. Viéndolo en el plano está muy claro, pero llegando desde un acceso nuevo no me lo esperaba.
A continuación, atravesé un puente de hierro (ahora en tierra firme) por el que antes cruzaban los peatones el río en paralelo al que sigue utilizando el tren y que sirve (el del tren) para que la gente que va a pasar el día a la playa se haga una idea de cómo está en ese momento la marea, si alta o baja o ni lo uno ni lo otro. Llegué a su sustituto (llamado "Real Sociedad de San Sebastián") pasando por otro en el que me estrenaba, más que puente un viaducto elevado, y con el que el hombre de antes me dijo que iba a flipar. Y sí que me gustó, sobre todo viéndolo desde abajo.

San Sebastián, viaducto
San Sebastián, viaducto (30kb)

Siguiente puente, el más reciente, a la altura de la plaza Pío XII. Tal y como me había dicho mi informante, las aceras tienen baldosas de diferentes colores.

San Sebastián, puente nuevo de Amara
San Sebastián, puente nuevo de Amara (41kb)

Me hacía ilusión estar en Donosti, pero también me daba algo de apuro, sobre todo por ser sábado por la tarde.

Fui a saludar a una conocida, pero no estaba. Al pasar por el Buen Pastor y ver un coche todo peripuesto frente a la entrada de la catedral se me ocurrió entrar a ver si la novia era guapa. En ese momento el cura les había dado un frasquito con sal y les estaba explicando que la sal tenía en otros tiempos tanto valor que se utilizaba como medio de pago y que de ahí viene la palabra salario.

San Sebastián, catedral del Buen Pastor
San Sebastián, catedral del Buen Pastor (34kb)

Me armé de valor y esquivé pacientemente al gentío en la calle Loiola antes de enfilar hacia el paseo de La Concha. Tenía el capricho de pedalear por el bidegorri que construyeron en tan privilegiado lugar. De lujo.

San Sebastián, Urgull desde el paseo de La Concha
San Sebastián, Urgull desde el paseo de La Concha (22kb)

Una foto junto al monumento al Quijote ahora que las obras de la zona lo han dejado libre de alambradas. Don Quijote y Sancho Panza aparecen pequeños, nada que ver con su versión madrileña de la Plaza de España, siete veces mayor, pero la gracia está en que la escultura donostiarra es la original y la de Madrid, la copia. De esas cosas y de muchas más se entera uno por la sección "San Sebastián insólito" de El Diario Vasco y le hacen ir de aquí para allá, tal y como hice a continuación.

San Sebastián, monumento al Quijote
San Sebastián, monumento al Quijote (48kb)

En el 23 del paseo del Duque de Mandas vi la casa atravesada por una calle abierta al público (Maldatxo) y en el 44 de la calle Virgen del Carmen, el primer número de teléfono particular de la ciudad: el 3 (el 1 y el 2 estaban reservados), al que posteriormente se le antepusieron los ceros necesarios al aumentar el número de usuarios.

San Sebastián, calle Duque de Mandas, calle Maldatxo
San Sebastián, calle Duque de Mandas, calle Maldatxo (31kb)
San Sebastián, calle Virgen del Carmen, 44
San Sebastián, calle Virgen del Carmen, 44 (40kb)

Para llegar del barrio de Egia al de Herrera circulé por calles desconocidas, que en el plano parecen todas llanas y no lo son; pero con nombres curiosos como Sibilia, Mons o Julimasene. Esta última se fue estrechando hasta comenzar a descender con bastante pendiente, transformada en escalones de hormigón, para convertirse después en una pasarela sobre una carretera por la que circulaba rápido el tráfico y dejarme en Larratxo bastante desorientado.
En el 40 del paseo de Herrera se supone que debería haber un rótulo metálico de parada de autobús, azul con letras en blanco, pero o no lo vi o ya no está.

San Sebastián, calle Julimasene, pasarela
San Sebastián, calle Julimasene, pasarela (31kb)

Las buenas impresiones acompañando al Urumea habían quedado atrás y me veía bastante descolocado entre tanta calle y tanta casa.

San Sebastián, bahía de Pasaia desde Herrera
San Sebastián, bahía de Pasaia desde Herrera (33kb)

El punto final más lejano que me había planteado era Pasai San Pedro y hacia allá fui, aunque ya veía que iba a tener que atravesar la turba concentrada en la zona de barracas que no sé a qué barrio de Pasaia pertenece, si a San Pedro o a Trintxerpe. Pregunté a un hombre que estaba en la huerta si era posible bajar hasta la N-I desde donde me encontraba. Me dijo que sí, así que, bicicleta al hombro, pasé bajo las vías del ferrocarril y llegué a la N-I; unos metros siguiendo a la gente que se dirigía a la zona de fiestas y otro rato de ciclo-cross, escaleras abajo, hasta alcanzar la zona portuaria. Atravesé el gentío y poco después entraba en San Pedro. Me dejé de monumentos y de cosas para visitar en cuanto vi lo que me precedía a pocos metros: la Libia, la trainera de San Pedro. La llevaban en un remolque, los seguí y, cuando iban a meterla en los locales del club, les pregunté si se trataba de la trainera "buena". Me dijeron que tienen dos equipos, el A y el B. La tripulación del A estaba con su trainera en Santander para competir al día siguiente; la que tenía ante mis ojos era la embarcación del equipo B, que había participado ese mismo día en San Sebastián en una regata en la que habían quedado séptimos. No están tan lejos los años en que San Pedro ganaba banderas en La Concha. Ya volverán los buenos tiempos y la Libia volará sobre las olas.
Qué cosas, el barrio de San Juan me gusta más (faltaría más), es más bonito, más todo, etc., pero en remo siempre le he tenido más simpatía a San Pedro.

Pasai San Pedro, trainera Libia
Pasai San Pedro, trainera Libia (37kb)

Seguí el paseo que lleva hasta un pequeño dique, a la altura de unas escaleras muy sugerentes que pasan junto a un pequeño faro y continúan hacia San Sebastián. Como hay flechas amarillas, se deduce que es el recorrido que siguen los peregrinos del Camino del Norte.
En el dique, unos cuantos pescadores y algunos turistas franceses.

Entrada de la bahía de Pasaia
Entrada de la bahía de Pasaia (24kb)
Pasaia, dique de la bahía
Pasaia, dique de la bahía (24kb)
Pasai San Pedro, faro
Pasai San Pedro, faro (44kb)
Pasai Donibane desde San Pedro
Pasai Donibane desde San Pedro (27kb)

Siguiendo a la Libia no había disfrutado debidamente con la imagen que ofrece San Juan, así que lo hice a la vuelta. San Juan es bonito in situ y a distancia.

Pasai Donibane desde San Pedro
Pasai Donibane desde San Pedro (47kb)

Había un par de chavales pescando y uno de ellos agitaba de un modo particular la caña. Le pregunté por qué lo hacía y dijo que era para el chipirón, que así cree que lo que hay en el anzuelo está vivo y acaba picando. Me enseñó los cinco pececillos que había cogido.

Enfilé la calle San Pedro en busca de varios edificios, sobre todo la casa natal de Blas de Lezo. Pasé junto a ella, vi una placa y el escudo que ostenta sobre la puerta y me quedé con la duda de si se trataría de esa.

De nuevo frente a San Juan, me llamó la atención que la gente estuviera expectante, como esperando algo. En ese momento estaba llegando la barca que comunica ambos barrios, pero no parecía que se tratara de eso. Entonces vi los barcos que formaban la procesión, encabezada por el que portaba la imagen de la Virgen del Carmen y que, al virar hacia Trintxerpe antes de lo esperado, dejó algo decepcionados a los espectadores.

Pasaia, procesión de la Virgen del Carmen
Pasaia, procesión de la Virgen del Carmen (35kb)

Pregunté a un hombre muy majo para asegurarme de que la casa que había visto antes era la del valeroso Blas de Lezo, vi algún que otro edificio más y dejé San Pedro.

Pasai San Pedro, casa natal de Blas de Lezo
Pasai San Pedro, casa natal de Blas de Lezo (30kb)

Cuando llegué a las barracas me encontré con que estaba pasando la procesión, esta vez a pie.
Como estaba terminando de pasar, la adelanté por una calle paralela para verla en condiciones un poco más adelante.

Pasaia, procesión de la Virgen del Carmen
Pasaia, procesión de la Virgen del Carmen (41kb)

Ya sólo me quedaba elegir en qué estación iba a coger el tren de vuelta. Descartada Herrera por la experiencia vivida unos minutos antes y sin tener muy claro dónde queda la de Intxaurrondo, acabé en Ategorrieta.

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