índice
Vitoria - Cárcamo - Puentelarrá - Ribaguda - La Puebla de Arganzón - Vitoria
06-07-2011
(mapa)
(mapa) (153kb)

Preparé un itinerario pensado para quitar varios sitios de la lista de lugares pendientes de ver. Algunos llevaban años esperando; otros, unos días.

Primera parada en Nanclares. Pregunté en el ayuntamiento por un puente más o menos antiguo, pero no sabían. Me contenté acercándome a una almoreta o armoreta de las dos que tiene el pueblo y que vienen a ser unas torres de carácter militar.

Nanclares, almoreta
Nanclares, almoreta (24kb)

A partir de Subijana-Morillas y antes de llegar a Osma se pasa por varios pueblos. En uno de ellos, Barrón, sólo había parado alguna vez para coger agua y poco más, pero esta vez me fijé mejor en sus casas. Me hice amigo de un perrito atado a la puerta de un centro para mayores, a los ladridos salió su dueña y me dijo que podía pasar (así lo hice) por una verja para ver mejor la torre de Samaniego.

Subijana-Morillas, puente
Subijana-Morillas, puente (40kb)
Llegando a Barrón
Llegando a Barrón (24kb)
Barrón, torre de Samaniego
Barrón, torre de Samaniego (26kb)
Barrón, casas
Barrón, casas (39kb)

Tenía apuntada para ver la iglesia de Cárcamo. Subí primero a una que está abandonada, llenándome las zapatillas de hierbas. Aquello parecía estar esperando a que se acercara Gustavo Adolfo Bécquer una noche para escribir alguna de sus leyendas.
Me llamaron la atención varias casas, como una por los muchos escudos que tenía en la fachada u otra por sus curiosos adornos. Pero la iglesia que buscaba estaba al otro lado de la carretera y situada de forma que pasa desapercibida si se circula en dirección Subijana. Unas chavalillas me dijeron dónde podía pedir la llave. La señora que me la dejó comentó que la otra iglesia también era bonita.
Valió la pena la visita a la pequeña iglesia o ermita románica. Una piedra en la pared está acompañada por la siguiente frase: "... el año 1150 el Císter vino..."

Cárcamo, casa con escudos
Cárcamo, casa con escudos (37kb)
Cárcamo, iglesia en ruinas
Cárcamo, iglesia en ruinas (55kb)
Cárcamo
Cárcamo (30kb)
Cárcamo, iglesia románica, interior
Cárcamo, iglesia románica, interior (19kb)
Cárcamo, iglesia románica
Cárcamo, iglesia románica (30kb)

Poco después comencé la repetición de parte del recorrido que hice hace semana y media. Entonces se me pasó ver un puente en Villanañe sobre el río Tumecillo. Al cruzarlo esta vez, vi sobre el pretil varias piedras de las que salían unas cuerdas finas que llegaban al río por un extremo y que en el otro tenían una chapa con el nombre de su dueño.

Villanañe, torre de los Varona e iglesia
Villanañe, torre de los Varona e iglesia (27kb)
Villanañe, puente sobre el río Tumecillo
Villanañe, puente sobre el río Tumecillo (50kb)

Al desviarme para ir a Bellojín llegué primero a Villamaderne. Como no llevaba nada apuntado para ver en ese pueblo me sorprendí al ver sus casas y, sobre todo, la espadaña de su iglesia.

Villamaderne, espadaña
Villamaderne, espadaña (25kb)

En Bellojín no vi a nadie a quien preguntar por la llave de la iglesia, sólo caballos, perros y una cabra, así que me quedé sin ver los capiteles que, según leí, tiene en su interior. De todas formas, la contemplación del exterior ya valió la pena. Me pareció que las casas habitadas se podían contar con los dedos de una mano.

Bellojín, iglesia
Bellojín, iglesia (26kb)

En Espejo, una torre y un puente que se me escaparon el otro día. A continuación, unos kilómetros por los que nunca había pasado en bicicleta.

Llegando a Espejo
Llegando a Espejo (28kb)
Espejo, casa-palacio de los Salazar
Espejo, casa-palacio de los Salazar (51kb)
Espejo, casa-torre de los Luyando y Hurtado de Mendoza
Espejo, casa-torre de los Luyando y Hurtado de Mendoza (47kb)

Me gustó el puente de Bergüenda. El de Puentelarrá lo han sustituido por uno nuevo que evita la curva cerrada que tenía el otro en un extremo.

Bergüenda, puente
Bergüenda, puente (45kb)
Puentelarrá, puente viejo y puente nuevo
Puentelarrá, puente viejo y puente nuevo (30kb)

Llegando a Fontecha conté a distancia dos torres. A una no me pude acercar y tampoco andaba en la calle gente a la que preguntar (luego, he sabido que la primera es la torre del Condestable). En la otra ponía que se trata de la torre-palacio del Conde de Orgaz. Bastante imponente.

Fontecha, torre del Condestable
Fontecha, torre del Condestable (30kb)
Fontecha, torre-palacio del Conde de Orgaz
Fontecha, torre-palacio del Conde de Orgaz (23kb)

En Zubillaga volví a terreno conocido.
El día, que había empezado nublado y fresco, se despejó y el sol calentaba.

Entre Comunión y Rivabellosa
Entre Comunión y Rivabellosa (21kb)

En Rivabellosa, un par de fotos al puente de turno antes de tirar hacia Ribaguda. Estuve hace un par de años y me quedó mal recuerdo, aunque no fuera culpa del pueblo. Fui a buscar unas esculturas que están junto al río y de las que me habló una conocida, Noemí. Aquel día no sólo no las encontré sino que, cuando me dispuse a volver a Vitoria, me encontré con un intenso viento en contra, lo que, unido a que ya estaba cansado y a que no quedaba mucha luz natural, me hizo padecer bastante hasta llegar a casa.
Total, que fue llegar a Ribaguda y volverme con fuerza el recuerdo de aquella tarde.
Para colmo, tenía previsto continuar después hacia Armiñón, pero un chaval al que pregunté me dijo que no era posible porque la carretera está cortaba y vallada.

Rivabellosa, puente
Rivabellosa, puente (42kb)
Rivabellosa, palacio
Rivabellosa, palacio (29kb)
Ribaguda
Ribaguda (31kb)

Como ahora ya sabía que sí, que lo de las esculturas era por donde había mirado la otra vez, pero que tenía que haber ido más adelante, eso hice.
Me pareció una buena señal ver a un individuo junto al río. Cuando vi que el hombre estaba cerca de un delfín la buena señal se confirmó, pues era evidente que el delfín era de piedra. No sólo eso. Había ido con bastantes reservas, temiendo encontrarme cuatro hierros retorcidos de mala manera, así que al ver que las esculturas eran realistas me tranquilicé y me animé.

Ribaguda, llegando a Los Cañales del Cura
Ribaguda, llegando a Los Cañales del Cura (46kb)

Inmediatamente me recibieron dos cachorros de perro, a cuál más simpático.
No me había querido hacer muchas ilusiones acerca de la identidad de su dueño, pero pensé en la posibilidad de que fuera el autor de las figuras. Bingo, de él se trataba. Javier Barredo, nacido en Ribaguda, empezó por afición a tallar alguna de las piedras (la primera acabó siendo una sirena) de aquel rincón, conocido como "Los Cañales del Cura". Una, otra, otra más... hasta llegar casi a la decena. Sin bocetos previos, directamente de la cabeza a la piedra, y sin tener que ir colocando estas en un lugar determinado puesto que las talló allí donde se encontraban.
Él mismo se ha encargado de mantener aquello en condiciones limpiándolo de maleza. El resultado, entre el río que pasaba tranquilo, la vegetación y las propias esculturas, más la tarde de buen tiempo y temperatura agradable que hacía, era una sensación más bien paradisíaca.
Como hay gente para todo, no han faltado casos de gente joven que ha ido allí a montarse una juerga y han puesto todo perdido de basura, o visitas de algún descerebrado que ha dañado alguna de las figuras, como la de la rana, por ejemplo, con una pata averiada.

Ribaguda, Javier Barredo ante dos de sus obras
Ribaguda, Javier Barredo ante dos de sus obras (61kb)
Ribaguda, delfín
Ribaguda, delfín (55kb)
Ribaguda, flor
Ribaguda, flor (42kb)
Ribaguda, Zeus y Leda
Ribaguda, Zeus y Leda (70kb)
Ribaguda, sirena y delfín
Ribaguda, sirena y delfín (62kb)

Además de aquello, Javier tiene hecho un dolmen junto al que se pasa camino del río, algo así como un monumento a la boina o txapela, un mural en que están representadas las casas del pueblo tal y como este era hace años y, algo más arriba de la iglesia, una libélula en la ladera del monte y al pie de la libélula una pequeña cueva que ha decorado con un par de relieves.

Hay cosas que no se entienden. Alguien crea algo como lo de Ribaguda y se considera un aficionado que disfruta con lo que hace. Otros "hacen lo que hacen" y se consideran y son considerados artistas. Algo falla.

A todo esto, los perros, de los que ya me había aclarado que no eran suyos sino de un hermano, seguían a lo suyo, venga a jugar.

Como le había comentado a mi tocayo lo de la carretera a Armiñón y me había dado la misma respuesta que el chico de antes, insistí por si había alguna alternativa y me señaló un camino de parcelaria por el que podría llegar, aunque dudaba que fuera apto para bicicleta de carretera.

Y así nos despedimos. Vi la txapela y el mural de que me había hablado, subí a ver la libélula y la cueva y todo me gustó.

Ribaguda, libélula
Ribaguda, libélula (37kb)
Ribaguda, el mundo desde la cueva de Javier Barredo
Ribaguda, el mundo desde la cueva de Javier Barredo (16kb)

Esta vez dejé Ribaguda feliz y contento.
Es que cuando uno va a ver un puente, un castillo o una iglesia se puede hacer una idea relativa de lo que se va a encontrar. En cambio, cuando uno va a ver "unas esculturas", sin más detalles, no sabe qué es lo que le espera. Y ni en unos casos ni en el otro se puede uno figurar a quién se va a encontrar.
De modo que me consideré afortunado por haber podido estar en Los Cañales del Cura y por haber podido saludar a quien ha hecho posible ese pequeño edén.

Vuelta a la carretera y, enseguida, me metí por el camino de parcelaria. La cosa fue bastante bien, con algún tramo que debió de estar asfaltado tiempo atrás y otros sin demasiadas piedras. No pinché y sólo me bajé de la bici al final, llegando a Armiñón.

Armiñón, señal del Camino de Santiago
Armiñón, señal del Camino de Santiago (32kb)
Armiñón
Armiñón (23kb)

Al entrar en el pueblo iba a preguntar a una señora por el puente, pero no hizo falta: lo tenía a pocos metros.
Poco después me llevé una inesperada alegría al preguntar a unos hombres por cómo llegar a La Puebla de Arganzón por carretera asfaltada que no fuera autovía. Me dijeron que la antigua N-I está disponible y eso permite que se pueda llegar hasta Vitoria sin problemas. Fenomenal.

Un par de vueltas lentas por otras tantas calles del pueblo antes de evidenciar que se había levantado un viento bastante molesto en contra. De paso, había vuelto a nublarse.

Armiñón, desde el puente
Armiñón, desde el puente (25kb)
Armiñón, puente
Armiñón, puente (45kb)
Armiñón
Armiñón (22kb)

Tal y como me habían dicho, llegué tan tranquilo a La Puebla. Lo primero con lo que me topé fue con el conjunto formado por el antiguo hospital de peregrinos y la ermita anexa. Unos hombres me dijeron que en las piedras había grabados nombres, el escudo de Napoleón, un águila... Los nombres los vi, así como unos cuantos números (me había enterado previamente de su existencia gracias a un artículo en El Correo de la Sociedad Landázuri), pero no di ni con el escudo ni con el águila por mucho que miré.

La Puebla de Arganzón, antiguo hospital de peregrinos y ermita
La Puebla de Arganzón, antiguo hospital de peregrinos y ermita (22kb)

Unas fotos al puente medieval, al molino y a lo que queda de las murallas antes de recorrer la calle principal. Al llegar a la plaza, me pareció ver a una conocida que vive allí. Como ella me miró sin mostrar mucho entusiasmo me acerqué lo suficiente como para preguntarle y confirmar que nos conocíamos. ¡Mujeres!

La Puebla de Arganzón, puente
La Puebla de Arganzón, puente (27kb)
La Puebla de Arganzón, calle Santiago
La Puebla de Arganzón, calle Santiago (28kb)
La Puebla de Arganzón, plaza
La Puebla de Arganzón, plaza (25kb)

De vuelta a la N-I, una señal advirtiendo de que esa carretera quedaba cortada al cabo de unos pocos kilómetros me dejó más bien frío. Vi a un cicloturista a poca distancia, lo alcancé y me dijo que no me preocupara, que después se puede seguir otra carretera que conduce a Nanclares.
También comentó que ese viento es habitual a la tarde, lo que me recordó al que parece caer con violencia del puerto de La Herrera también al atardecer. Él suele recorrer habitualmente esa ruta, aprovechando su escasísimo tráfico y que es llano.
Efectivamente, llegados al punto indicado me señaló la carretera en cuestión y dio media vuelta para volver a La Puebla.

Entré en Nanclares tras atravesar un puente que bien podría ser el mismo por el que había preguntado sin éxito por la mañana. Mira por dónde.

Nanclares de la Oca, puente
Nanclares de la Oca, puente (40kb)

Me vino bien que el día sea largo en estas fechas para llegar a casa sin problemas de luz.

Lermanda, iglesia
Lermanda, iglesia (18kb)
[subir]