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Irún - Peñas de Aia - Oiartzun - Lesaka - Bera - Irún
13-06-2011
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Llegué en tren a Irún, en cuya estación efectué la "salida neutralizada" de la excursión, porque quería ver unas cuantas cosas antes de abandonar la ciudad. Así, por ejemplo, fui encontrando el museo Oiasso, la iglesia del Juncal o el palacio Arbelaiz. El ayuntamiento, sitiado por las obras, ya lo conocía, pero no recordaba la cercana columna de San Juan Harri, que ha ido cambiando de ubicación hasta acabar ahí.

Irún, museo Oiasso e iglesia del Juncal
Irún, museo Oiasso e iglesia del Juncal (37kb)
Irún, ayuntamiento y columna de San Juan Harri
Irún, ayuntamiento y columna de San Juan Harri (29kb)

De lo que la gente no parecía tener mucha idea cuando pregunté por él era del hospital Sancho de Urdanibia, seguramente porque hace mucho que el edificio que lo albergaba dejó de tener esa función (ahora es euskaltegi). De todas formas, en la fachada se puede leer todavía lo que fue en origen.
Más obras, esta vez cerca de la ermita de Santa Elena (Xantalen).

Irún, antiguo hospital de Sancho de Urdanibia
Irún, antiguo hospital de Sancho de Urdanibia (29kb)
Irún, ermita de Santa Elena (Xantalen)
Irún, ermita de Santa Elena (Xantalen) (29kb)

Toda la vida oyendo hablar de Donostia/San Sebastián como "La Bella Easo" para enterarme hace poco de que eso es porque se creía que la Oiasso romana era la actual capital guipuzcoana, cuando se trata, en realidad, de Irún. Encontraron las termas, el puerto, un puente y no sé cuántas cosas más, y con los materiales encontrados crearon hace poco el museo.

La víspera había estado mirando un plano de Irún. Mejor que no lo hubiera hecho, porque así hubiera preguntado en lugar de salir por una pista hormigonada que arranca junto a la ermita de Santa Elena y que sube sin muchas contemplaciones. Pregunté si aquello enlazaba con la carretera que va a Peñas de Aia, me dijeron que sí y continué adelante. Más subida, hasta que se acabó. Un hombre simpático me dio los detalles oportunos para alcanzar la carretera que buscaba, me contó algunas cosas sobre el entorno y sobre el monte San Marcial y comencé a bajar. Al menos, el recorrido me gustó.
Llegué a la carretera en cuestión a la altura de una sidrería, vi por fuera una torre cercana (la de Arantzate) y me dispuse a ascender el puerto de Erlaitz o Peñas de Aia o Castillo del Inglés, que de cualquiera de esas tres formas es conocido.

Irún, buscando la carretera a Peñas de Aia
Irún, buscando la carretera a Peñas de Aia (27kb)
Irún, torre de Arantzate
Irún, torre de Arantzate (30kb)

Triple plato y a disfrutar lo más posible. Bonito puerto, bastante sombra y poco tráfico.
Al llegar a la altura de una caseta de información, cerrada, paré para buscar una piedra de la que tuve noticia por "El caballero de Erlaiz", de Pío Baroja, novela que acabé releyendo por lo mucho que me gustó. En el capítulo "A la guerra" dice:

Don Rafael, el farmacéutico, dijo una vez, en la conversación, que Adrián, por su apellido, debía proceder de una barriada de caseríos que se llamaba Erláiz o Erláitz, en un monte que estaba en término de Irún en dirección de Endarlaza, y que tenía minas de hierro y de cinc. En ese punto se había intentado hacer un camino militar.
-¿Y es fácil de llegar a ese sitio? -preguntó Adrián.
-Sí, se puede ir en una hora o cosa así; pero en estas circunstancias lo mejor es no aparecer por allá.
Adrián no hizo caso de la observación, y al día siguiente se dispuso a marchar a Erláiz. Subió por el camino de la ermita de San Marcial y después por un sendero a la parte más alta del monte. A unos campesinos les preguntó:
-¿Esto es Erláiz?
-Sí.
-¿Este grupo de casas?
-Sí.
El campesino, como curiosidad del lugar, le mostró una piedra que tenía este letrero:
"Desde aquí la deserción tiene pena de la vida"

-¿Y esto qué quiere decir? - preguntó Adrián-. ¿Qué ejército podía haber aquí para que la deserción tuviera en este punto más gravedad que en otro?
El hombre se encogió de hombros, porque no lo sabía.
En aquel momento se acercaron a Adrián varios soldados armados con un oficial.
-¿Qué hace usted aquí? -le preguntó éste.
-¿Es que no se puede estar en este sitio?
-No, señor. Esta es zona de guerra y queda usted detenido. Hala, venga con nosotros.

Pregunté a un señor mayor que estaba con su mujer (supongo) al cuidado de unos caballos y que no tenía ni idea de a qué me refería, pero me dijo que allí había una piedra y la señaló (al otro lado de la pista que parte de la carretera y pasa junto al punto de información). Sin mucha dificultad, leí en ella la inscripción referida.
Según la página web de turismo del ayuntamiento de Irún, "el mojón fue colocado en el siglo XVIII por la Universidad de Irun para desanimar a los soldados de la guarnición que pretendieran desertar".

Peñas de Aia desde la piedra de la pena de la vida
Peñas de Aia desde la piedra de la pena de la vida (26kb)
Erlaiz, piedra de la pena de la vida
Erlaiz, piedra de la pena de la vida (36kb)

Cómo cambian los tiempos. Ahora no quedan casas, los lugareños no saben lo que pone en la piedra y ni siquiera hay soldados que lo detengan a uno.

Como de allí se divisa lo que queda del fuerte de Pagogaina me acerqué hasta sus ruinas.
Según la citada página web, el fuerte "formaba parte de una modesta línea sin capacidad artillera construida tras la última guerra carlista (1.872-1.876) (...) Utilizado por la infantería y por los carabineros, tras los duros combates de la guerra civil española resultó arruinado".

Larrun desde Pagogaina
Larrun desde Pagogaina (29kb)

Para cuando recogí la bici, había llegado un cicloturista que en ese momento estaba parado hablando por el móvil. Reemprendimos la marcha juntos. Tampoco él, que había pasado por ahí unas cuantas veces, conocía la inscripción de la piedra. Según dijo, la sidrería que había visto a pie de puerto era reciente y había requerido una fuerte inversión de dinero, San Marcial tiene cuestas suaves (el hombre del principio me lo había pintado duro) y, no sé cómo salió el tema, comentó que se podía subir a Peñas de Aia en media hora desde un punto que luego me indicaría.
Meses atrás, estuve mirando cuánto se tarda en subir a ese monte desde Aritxulegi. El tiempo estimado para ello se salía del presupuesto y lo descarté. No se me pasó por la cabeza que fuera accesible desde Erlaitz en sólo media hora ("o tres cuartos"). Sin pensármelo mucho decidí subir. Antes, visitamos las ruinas del Castillo del Inglés, que están próximas a la carretera y con letreros en ésta que indican su presencia, pero que ni son de un castillo ni vivió allí un inglés. Fue una posada de mineros.

Ruinas del Castillo del Inglés
Ruinas del Castillo del Inglés (54kb)

Llegados a Elurretxe lepoa nos despedimos, dejé la bici y eché a andar.

Por lo leído en su momento acerca de ese monte, me había quedado claro que era incómodo, pedregoso y con algunas zonas un tanto delicadas en la travesía de sus tres cimas (los franceses lo conocen como "Les trois couronnes"). Me conformaba con llegar a cualquiera de ellas.
Pasé cerca de un búnker, vi la cueva del Juncal (de la que me había hablado el compañero cicloturista) y, entre la niebla que se iba metiendo, divisé a tres montañeros por delante. Al llegar a su altura no pudimos hablar gran cosa. Debían de ser alemanes o austríacos.
Media hora justa después de haberme puesto en marcha llegaba al Irumugarrieta, frontera común entre Irún, Oiartzun y Lesaka. (Ya en casa, releí la información que tenía sobre Peñas de Aia y vi que se trata de la menor de las tres cimas y que el problema más serio es el paso entre las otras dos, que no llegué a ver de cerca por culpa de la niebla.)
En el buzón pone "Paz en la tierra y amor, trabajo, justicia, libertad".

Subiendo a Peñas de Aia, bunker
Subiendo a Peñas de Aia, bunker (42kb)
Subiendo a Peñas de Aia
Subiendo a Peñas de Aia (53kb)

Satisfecho por haber llegado sin problemas a pesar de no llevar la indumentaria más adecuada, me despedí del trío (por medio del lenguaje universal de la mímica les pregunté y me dijeron que iban a subir las tres cimas) y comencé a bajar.

Peñas de Aia, cima de Irumugarrieta
Peñas de Aia, cima de Irumugarrieta (15kb)

No sé lo que hice, en cuestión de nada me había extraviado. No fue culpa de la niebla sino de que vi varios senderos, no recordaba por cuál había llegado y elegí uno diferente. Como aquel también bajaba lo seguí, ayudándome de las manos en alguna ocasión entre las rocas graníticas.
Lo peor, más que la incertidumbre sobre dónde acabaría, fueron los tábanos.
Bajando y bajando, retomé el camino bueno, me tranquilicé, los tábanos se fueron quedando atrás y llegué a la carretera.

Bajando de Peñas de Aia
Bajando de Peñas de Aia (45kb)

Me gustó el descenso a Oiartzun, bonito paisaje.
Tenía apuntadas varias cosas para ver allí, pero en el plano que me dio la de Turismo vi que había unas cuantas casas-torre y edificios más de los que creía. Tras pasar por varios barrios para ver algunas de ellas me fui con la sensación de que Oiartzun es un pueblo de chicas guapas.

Oiartzun, biblioteca
Oiartzun, biblioteca (32kb)
Oiartzun, torre de la iglesia
Oiartzun, torre de la iglesia (49kb)
Oiartzun, plaza
Oiartzun, plaza (27kb)
Oiartzun, casa-torre Makutso
Oiartzun, casa-torre Makutso (24kb)
Oiartzun, casa-torre Iturriotz
Oiartzun, casa-torre Iturriotz (21kb)

Recorrí unos pocos metros del bidegorri que comunica la costa con las minas de Arditurri, explotadas desde tiempos de los Romanos y de forma casi ininterrumpida hasta hace pocos años. Los minerales que extraían los Romanos los embarcaban en el puerto de Irún (Oiasso).
No seguí el bidegorri hasta el final por creer que aún faltaban bastantes kilómetros. Luego vi que estaba muy cerca de Arditurri. Para otro día.

Oiartzun, caballos y avestruz
Oiartzun, caballos y avestruz (47kb)
Oiartzun, bidegorri de Arditurri
Oiartzun, bidegorri de Arditurri (26kb)

El cielo estaba bastante nublado, lo que me vino bien para subir Aritxulegi. Lo conocía de hacía 14 años, por haberlo subido por el otro lado, y no recordaba nada, salvo el túnel de la cima, que atravesé despacio.

Aritxulegi, túnel
Aritxulegi, túnel (39kb)

Cerca de uno de los extremos de la presa del embalse de San Antón había una familia; cerca del otro, un Volkswagen escarabajo al que parecía que sus ocupantes, un chico con pintas de play boy y dos chicas, habían dejado descansar para que se enfriara un poco.

Embalse de San Antón
Embalse de San Antón (42kb)

Tras subir Agina, me metí por la pista que sale del alto para buscar el monumento de Oteiza dedicado a Aita Donostia y la capilla de Vallet. Lo recordaba más cerca de la carretera, pero hay que seguir la pista hormigonada hasta que esta se estropea, poco antes de una señal de madera que indica su presencia a la izquierda.

Agina, camino del monumento a Aita Donostia
Agina, camino del monumento a Aita Donostia (21kb)

Allí mandaban las pottokas. Uno de los potros parecía de juguete. Otra amagó dos veces con acercarse, pero cuando llegaba a una distancia prudencial echaba el alto.
Aquello estaba de lo más sugerente con la niebla.

Agina, monumento a Aita Donostia y capilla
Agina, monumento a Aita Donostia y capilla (13kb)
Agina, pottokas y capilla
Agina, pottokas y capilla (24kb)

Bajé a Lesaka feliz con el espectáculo ofrecido tanto por Aritxulegi como por Agina. Bonitos, bonitos.

Bajando Agina
Bajando Agina (50kb)

En cuanto me vi en el centro de Lesaka me empecé a agobiar en el buen sentido (pero también en el otro) con la cantidad de casas y casonas imponentes que fueron apareciendo. La lista de cosas para ver allí era la más larga de la excursión.
Pregunté a unas chavalillas si había oficina de turismo: no. Menos mal que una dijo que sí y me indicó dónde estaba. La pena fue que estaba cerrada.
Empecé a preguntar, tanto a jóvenes como a adultos y mayores, por varias casas. No tuve mucho éxito. La gente, maja, no parecía muy puesta en los nombres de los edificios. Así anduve hasta que me acerqué a un grupo en la terraza de un bar. Un chico me dio razón de la primera casa por la que estaba preguntando; también, de la segunda y de la siguiente... Así hasta prácticamente todo por lo que le pregunté. Al despedirnos le dije que había tenido suerte encontrándomelo, por estar mejor informado que muchos de sus paisanos.

-Es que me dedico a esto.

Acabáramos. Igual era el de la oficina de turismo. El caso es que pude localizar casi todo lo que buscaba gracias a sus indicaciones.

Lesaka, perro en el balcón
Lesaka, perro en el balcón (42kb)
Lesaka, río Onin
Lesaka, río Onin (32kb)
Lesaka, casa Etxezaharrea
Lesaka, casa Etxezaharrea (35kb)
Lesaka, torre de Zabaleta
Lesaka, torre de Zabaleta (41kb)
Lesaka, casa Minyurinea
Lesaka, casa Minyurinea (44kb)
Lesaka, casa Juanamenea
Lesaka, casa Juanamenea (35kb)
Lesaka, casa Munuzenea
Lesaka, casa Munuzenea (33kb)
Lesaka, casa Kaskenea
Lesaka, casa Kaskenea (32kb)
Lesaka, casa Txalainea
Lesaka, casa Txalainea (40kb)
Lesaka, ayuntamiento y kiosko
Lesaka, ayuntamiento y kiosko (29kb)
Lesaka, casa Alcegabaita, detalle
Lesaka, casa Alcegabaita, detalle (31kb)
Lesaka, río Onin y Yoanderrenea
Lesaka, río Onin y Yoanderrenea (31kb)

Dejé para el final la zona de la iglesia. Junto a ella andaba cuando apareció un hombre al que pregunté por una casa que debía de estar por allí. Me dijo cuál era y me preguntó si quería ver la iglesia. No sé si era el cura, pero entró en la casa de la serora, salió con la llave, abrió y encendió varias luces. Dijo que las imágenes de San Martín de Tours (a quien está dedicada la iglesia) y de la Inmaculada, ambas de Luis Carmona, tienen mucho valor. Me dio un tríptico sobre el templo para que lo leyera en casa. Muy amable.
Como en una ocasión anterior, disfruté mucho, muchísimo, con el espacio ajardinado que hay junto a la iglesia.

Lesaka, iglesia
Lesaka, iglesia (34kb)
Lesaka, junto a la iglesia
Lesaka, junto a la iglesia (43kb)
Lesaka, iglesia, interior
Lesaka, iglesia, interior (42kb)

Para llegar a Bera (y después a Irún) tenía por delante la carretera N-121-A, recientemente arreglada y ensanchada. Antes era un recorrido peligroso y estresante; ahora, también, pero menos. El cicloturista de Erlaitz me había dicho que esa misma mañana había oído la noticia del atropello, con carácter grave, de un ciclista en esa carretera. El cura (?) de Lesaka me dijo que la carretera nueva se podía evitar en su mayor parte con tramos de la vieja.

En Bera, con la oficina de turismo también cerrada, pregunté por un par de casas a una chica, que no sabía, y a un hombre, que tampoco sabía pero que me mandó a una tienda, de la que me reenviaron a otra a que preguntara por ¡Josu Goia! Es todo un personaje: ex alcalde del pueblo, autor de un libro sobre contrabandistas, intérprete de diversos instrumentos, compositor y bastantes cosas más. Intercambiamos varios mensajes tiempo atrás por cierto asunto y ahora me mandaban a él como seguro conocedor de aquello por lo que preguntaba. Lo encontré en su tienda. Muy majo, me aclaró lo que quería y dijo que me enviaría (como así hizo) un archivo con información sobre el pueblo y todo lo que hay que ver en él.

Vi lo que buscaba y vuelta a la N-121-A.

Bera, casa Eltzaurpe-Ttiki
Bera, casa Eltzaurpe-Ttiki (18kb)
Bera, casa Aroztegia
Bera, casa Aroztegia (29kb)
Bera, casa Donfelipebaita o Larratxe
Bera, casa Donfelipebaita o Larratxe (41kb)

Creo que me perdí un tramo de carretera antigua por no saber que me habría conducido a ella un cartel en que ponía "Cantera".
En Endarlatsa dejé la carretera nueva, sin mucho tráfico en ese momento, y me animé a circular por el bidegorri que sigue el trazado del desaparecido "Tren Txikito" al ver que, contrariamente a lo que había leído, estaba hormigonado. Al poco, el hormigón dejó paso a la tierra (es lo que había leído), esta al ¡asfalto! y este de nuevo a la tierra con sus consiguientes piedras, hasta que, en vista de que estaba tentando a la suerte, aproveché la aparición de un nuevo tramo de carretera antigua para acceder a él a través de los terrenos de una casa, uno de cuyos habitantes de informó de que ese tramo llegaba hasta Puntxa, en las proximidades de Behobia. Fin de la preocupación.

Biriatou
Biriatou (17kb)

Tras un rato de sofocón por pensar (e intentarlo) que podría llegar a tiempo de coger el tren de las 20:02, entré en Irún y me lo tomé con más calma.
Un par de fotos a otras tantas estatuas de bronce, una de Pío Baroja y otra de Luis Mariano, y a la estación.

Irún, kiosko y estatua de Pío Baroja
Irún, kiosko y estatua de Pío Baroja (38kb)
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