índice
San Juan de Luz - Bidart - Ascain - Larrun - Sara - Bera
19-03-2011
(mapa)
(mapa) (84kb)

Llevaba años queriendo subir el monte Larrun, tan representativo de Lapurdi. Una vez decidido a ir allí, se me ocurrió ir añadiendo a la excursión una serie de retales, lugares que me habían quedado pendientes de ver en su momento en pueblos de la zona o cuya existencia desconocía cuando estuve en ellos.

Así, empecé con una visita rápida a San Juan de Luz tras aparcar en Ciboure.
La rue Gambetta, seguramente la más transitada del pueblo, estaba a esas horas muy tranquila. Una gozada. En ella contemplé Gorritienea, la casa del corsario Labrouche. Me enteré de ese dato por un libro que cayó en mis manos en una biblioteca y que me pareció muy bueno, con muchos detalles y explicaciones de cosas para ver y visitar en el País Vasco francés: "16 rutas para conocer Ipar Euskal Herria", de Amaia Ereñaga.
Después, un paseo por la rue Mazarin para ver otro par de casas y vuelta a Ciboure, donde volví a ver una fuente antigua antes de seguir adelante con el coche.

San Juan de Luz, Gorritienea
San Juan de Luz, Gorritienea (34kb)
San Juan de Luz, casa Trois Canons
San Juan de Luz, casa Trois Canons (31kb)
Ciboure, fuente de 1676
Ciboure, fuente de 1676 (33kb)

Siguiente parada, Bidart. Me puse las botas y bajé a la playa del Pavillon Royal, desde la que pretendía acercarme lo que pudiera al palacio del mismo nombre. Tras verlo en la serie "La mirada mágica" y saber que se podía subir hasta relativamente cerca, me había propuesto echarle un vistazo. Me llevé una sorpresa al divisarlo desde el camino que va a la playa. Con eso me habría dado ya por satisfecho, pero, ya que estaba allí, seguí con el plan inicial. Tras recorrer buena parte de la playa, subí desde una edificación bastante rara que me dejó intrigado respecto a su utilidad. Una vez arriba, me encontré con que me había pasado de largo, tenía que haber recorrido menos playa antes de subir. Bajé, desanduve un tramo, volví a intentarlo y, esta vez sí, llegué a donde pretendía, aunque no traspasé la alambrada que rodea la finca. Se ve que esa alambrada abarcaba en otros tiempos más terreno, pero el mar se ha encargado de ir robándoselo y los dueños tuvieron que levantarla unos metros más atrás.

Bidart, el Pavillon Royal desde el camino a la playa
Bidart, el Pavillon Royal desde el camino a la playa (26kb)
Bidart, construcción junto a la playa
Bidart, construcción junto a la playa (25kb)
Bidart, el Pavillon Royal
Bidart, el Pavillon Royal (18kb)

Todavía en Bidart, una visita exterior al molino de Bassilour y, a continuación, a la casa Etchebarne, en la que la Policía detuvo en 1992 a los miembros de la cúpula de ETA, en lo que fue el primer gran tortazo de ese tipo que les dieron. Como no estaba seguro de que esa fuera la casa, pregunté a un señor de una casa que hay al lado y me lo confirmó. Se acordaba de que había sido en marzo, aunque creía que de 1993, y fue testigo de todo el movimiento que hubo aquel día.
Y terminé con lo que quería ver en Bidart en el mismo centro del pueblo, en la iglesia. Junto a la pila bautismal hay un retablo que regaló la reina Nathalie de Serbia, la misma que mandó construir el Pavillon Royal.

Bidart, molino de Bassilour
Bidart, molino de Bassilour (46kb)
Bidart, molino de Bassilour
Bidart, molino de Bassilour (44kb)
Bidart, casa Etchebarne
Bidart, casa Etchebarne (25kb)
Bidart, iglesia, retablo y pila bautismal
Bidart, iglesia, retablo y pila bautismal (35kb)

Cambio de tercio. Me presenté en Ascain con intención de ver un par de casas y alguna que otra cosa más, pero la oficina de Turismo estaba cerrada (se ve que cierran los fines de semana y festivos, cosa rara) y la media docena de personas a las que pregunté no tenían ni idea de ninguna de las cosas que buscaba. Sólo localicé una casa ("Eroen etxea", casa de los locos), de estilo como de Gaudí, cerca del puente supuestamente romano. Como no entendía por qué no la había visto antes, habiendo visitado ya unas cuantas veces ese puente, llegué a la conclusión de que en verano las hojas de los árboles impiden caer en la cuenta de su presencia.
Como recientemente había leído la novela "Ramuntcho", de Pierre Loti, me hizo ilusión ver una placa que recuerda al escritor y que está colocada en la fachada del "Hotel de la Rhune", pues en él se alojaba mientras la escribió.

Ascain, placa en recuerdo de Pierre Loti
Ascain, placa en recuerdo de Pierre Loti (27kb)
Ascain, frontón y hotel de la Rhune
Ascain, frontón y hotel de la Rhune (34kb)
Ascain, casa de estilo Gaudí desde el puente
Ascain, casa de estilo Gaudí desde el puente (38kb)
Ascain, casa de estilo Gaudí
Ascain, casa de estilo Gaudí (33kb)

Y, por fin, me dispuse a ascender Larrun, que para algo era lo que había motivado la excursión. En vista de que ya era mediodía y que no parecía haber mucho tráfico, probé suerte subiendo al col de San Ignacio, por si había sitio en el aparcamiento situado en él, como así resultó, además de ser gratuito.

Me preparé rápido, cogí el paraguas plegable por si al cielo más que cubierto le daba por pasar de las apariencias a la acción, vi la cola de turistas que esperaba al tren cremallera y eché a andar por el sendero balizado. Este discurre inicialmente por las cercanías de la vía para alejarse posteriormente de la misma.

Ascain, col de San Ignacio, estación del tren
Ascain, col de San Ignacio, estación del tren (34kb)
Cocheras del tren-cremallera de Larrun
Cocheras del tren-cremallera de Larrun (31kb)

No tardó en aparecer la niebla y al cabo de un rato empezó a llover. Amainó, volvió a llover y volvió a parar varias veces. El barro (no mucho) acabó sustituyendo en la suela de las botas a la arena de la playa.
Como la lluvia había empezado sin muchas ganas, pero acabó cayendo con fuerza, me puse el gorro de dominguero fetén y desplegué el paraguas verde chillón, con lo que mi look fue durante unos minutos lo más de lo más, pura tendencia.

Me crucé con unos cuantos que bajaban.
En algún momento, debí de pasar por el collado de las Trois Fontaines, pero no sabía cuál era. Menos mal que el sendero está bien marcado, porque no se veía nada de paisaje.

Subiendo a Larrun
Subiendo a Larrun (53kb)
Subiendo a Larrun
Subiendo a Larrun (35kb)
Subiendo a Larrun
Subiendo a Larrun (19kb)

Cuando todavía creía que me quedaba bastante, reapareció la vía del tren y unos cientos de metros después su estación. Había llegado.
Las vistas panorámicas que dan fama a Larrun estaban de vacaciones, sustituidas por la niebla, una ligera llovizna y algo de viento. Los bares y tiendas, cerrados.
Subí hasta la mesa de orientación, muy voluntariosa pero de poca utilidad en aquellas circunstancias, situada junto al helipuerto.
Lo que más ilusión me hizo fue el monolito que recuerda la ascensión de la emperatriz Eugenia de Montijo el 30 de septiembre de 1859.

Larrun, monolito de la ascensión de la emperatriz
Larrun, monolito de la ascensión de la emperatriz (15kb)
Larrun, mesa de orientación y helipuerto
Larrun, mesa de orientación y helipuerto (15kb)

¿Los turistas? Refugiados en la pequeña estación del tren, esperando para bajar. Sin comentarios.
Cuando me disponía a hacerlo yo, vi algo en la vía: el tren. Pensaba que haría ruido, una especie de simpático traqueteo; pero no, es la mar de silencioso. Pues nada, a sacar a toda prisa la cámara para grabar su llegada, tras la que fue tomado al asalto por los sufridores.

Larrun, el tren en la estación
Larrun, el tren en la estación (12kb)

Bajé con calma, para evitar resbalones. Aún me crucé con varios que subían entonces.
En un momento dado, la niebla se despejó lo suficiente como para ver al tren a distancia, extrañamente parado. La explicación era que estaba subiendo otra unidad y el primero estaba esperando en el punto en que ambos se cruzan. La niebla volvió presurosa para impedirme presenciar tan magno acontecimiento, pero luego se abrió en el momento oportuno para que lo contemplara. Aproveché para ver el paisaje, no fuera que no se me ofreciera otra oportunidad. En ello estaba cuando apareció subiendo un señor de barba blanca, aunque no tan larga como la del abuelo de Heidi. De Sohüta (al lado de Maule), aunque residente en Hendaya, dijo que suele subir a Larrun con bastante frecuencia. Arreglamos rápidamente el mundo y continuamos nuestros respectivos caminos.

Bajando de Larrun, el tren a distancia
Bajando de Larrun, el tren a distancia (23kb)
Bajando de Larrun
Bajando de Larrun (27kb)
Bajando de Larrun, vistas
Bajando de Larrun, vistas (20kb)
Llegando al col de San Ignacio
Llegando al col de San Ignacio (57kb)

Las cocheras del tren ya estaban cerradas y en el col de San Ignacio no quedaban casi coches.

Bajé a Sara. Pretendía localizar una casa que funcionó como albergue de peregrinos tiempo atrás. Me costó encontrarla, y eso que pregunté a unas personas en la calle y en varios comercios. Algunos me habían dicho que se trataba del edificio que hoy ocupa el Hotel Arraya, pero seguí indagando. Al final, donde venden la prensa un cliente me habló del "ospitale zaharra" (hospital viejo) y me indicó su ubicación. Un par de fotos y a correr.
Estaba el pueblo tan apacible, con su entorno verde, que me marché con la convicción de que en Sara se tiene que ser necesariamente feliz.

Sara
Sara (21kb)
Sara, plaza
Sara, plaza (29kb)
Sara, hotel Arraya
Sara, hotel Arraya (25kb)
Sara, casa Ospitale Zaharra
Sara, casa Ospitale Zaharra (29kb)

Por el col de Lizuniaga llegué a Bera, donde no me privé de un breve paseo junto a Itzea, la casa de los Baroja, acompañando al arroyo que pasa al lado.

Bera, Itzea
Bera, Itzea (30kb)
Bera, paseo junto a Itzea
Bera, paseo junto a Itzea (42kb)

Estrené el nuevo trazado de la carretera que va a Behobia y regresé a casa.

[subir]