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Donostia / San Sebastián
29-10-2010
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Unos meses después de mi última visita volví a la ciudad más bonita del mundo.

Bajé del tren un poco antes de lo habitual, en Loiola, tal y como hice en 1989. Eran aquellos otros tiempos, en los que todo españolito (no así las españolitas) estaba todavía obligado a realizar la famosa "mili", y el que no quería hacerla y tampoco estaba dispuesto a prestar ningún servicio en su lugar se metía en líos. Uno de los primeros malos ratos por los que tuve que pasar lo sufrí en el cuartel de Loiola. En aquella ocasión un soldado me prestó ayuda tranquilizándome y aconsejándome. Pasaron los años y decidí que volvería algún día a intentar averiguar su identidad.
Y eso hice.

Al otro lado del río Urumea ya no hay hoy en día reclutas. Un soldado tomó mis datos y otro me acompañó a "Defensa", un edificio con una entrada bastante elegante. Allí, un señor trajeado volvió a tomar nota de mis datos y me acompañó hasta un despacho en cuyo interior había un oficial.
Aquello recordaba más al interior de un ministerio cualquiera, con sus funcionarios y funcionarias (estas eran mayoría), que a un cuartel al uso.
El caso es que salí como entré. El único dato con el que contaba (aparte de la fecha del día de autos) era el de que el soldado me dijo que él se encargaba del tema de prófugos, y eso, tal y como me dijo el oficial, era insuficiente para dar con su identidad, de modo que tendría que quedarme con el recuerdo de un "alma caritativa" que me ayudó aquel día. Curiosamente, esa misma expresión la utilizó el señor trajeado cuando vio que me iba y se acercó a interesarse por el resultado de mis gestiones.
El mismo soldado que me había acompañado hizo lo propio hasta el puente. De camino, me dijo que la unidad que está ubicada allí y a la que él pertenece se llama Sicilia y tiene 475 años de antigüedad. Mencionó a los Reyes Católicos (la unidad es anterior), a la batalla de Lepanto...
Lo más positivo de la visita fue la amabilidad de todas las personas con las que traté, desde el primero hasta el último.

Loiola, cuartel
Loiola, cuartel (24kb)

Siguiendo un paseo junto al río, con bidegorri incorporado, pasé junto a las instalaciones de Ur-Kirolak, crucé un puente y me aproximé al barrio de Egia. Antes de llegar al mismo, me interceptó una pareja de Testigos de Jehová. Mis primeras experiencias (hace años) con miembros de dicho grupo, cuando van por las casas para hablar con la gente, fueron bastante desagradables por el fanatismo que me pareció ver en ellos; pero en las últimas ocasiones me he encontrado con personas civilizadas y bastante majas, como estas dos.

Atravesé una zona del parque de Cristina-Enea y crucé por primera vez el cuarto puente sobre el Urumea, el de Mundaiz. Están construyendo otro más arriba, a la altura de la estación de autobuses.

Cristina-Enea
Cristina-Enea (47kb)

Otro parque, pequeño, el de Araba, antes de ver llegar a la estación del Topo un tren de color granate que me llamó la atención al no ser azul, como los demás. Pues nada, a preguntar. El maquinista me dijo que venía de Bilbao, en un viaje semi-directo, con pocas paradas. Otro empleado me dio detalles sobre las series a las que pertenecían los trenes que había en aquel momento en los andenes. El granate era el último ejemplar de la serie Pullman, que en sus tiempos fue como de lujo, con reparto de prensa y tal. Una de las unidades azules a la vista era la más antigua de las allí presentes, en servicio desde hacía 33 años.

Amara, estación del Topo
Amara, estación del Topo (34kb)

Mi primer destino era la casa Arbaizenea, propiedad de la duquesa de Alba. No supe de su existencia hasta este mismo año, cuando leí una referencia mientras buscaba información sobre otra casa que había visto en Iparralde.
Subí al barrio de San Roque utilizando escaleras mecánicas. No recuerdo cuántos tramos había, pero sí que eran bastantes y que se cogía altura enseguida.

San Roque, escaleras mecánicas
San Roque, escaleras mecánicas (38kb)

Pregunté a uno, subí otro tramo de escaleras (esta vez a pie) y me encontré prácticamente frente a la entrada de la finca en la que se encuentra la casa. Tal y como me temía, el edificio no es visible desde allí.

Arbaizenea, entrada
Arbaizenea, entrada (49kb)

Di una vuelta por una calle cercana en la que no había nadie y en cuanto apareció una señora le comenté el asunto, me hizo pasar hasta un punto entre dos bloques de viviendas desde el que se ve un poco del tejado de la casa, hice una foto y con ese escaso consuelo me marché.

Allí mismo decidí pasar por el palacio de Aiete, que no tenía previsto en un principio. Había estado una vez, en 1988, asistiendo a un ensayo del Coro Easo, en el que cantaba un amigo de mi padre. Entre el tiempo transcurrido desde entonces y que aquella vez ya era de noche, es como si lo viera por primera vez.
Rodeé el palacio, di una vuelta por el parque que hay delante del mismo, decepcioné a un pareja de cisnes que se acercaron a ver si les daba algo y me enteré de que el edificio estaba abierto a las visitas desde el 19 de julio. Pues adentro. Allí pasaba los veranos Franco y celebraba los Consejos de Ministros.
El que estaba al cuidado de aquello me dijo que el pequeño edificio que hay al lado del palacio funcionó como capilla en tiempos del dictador y próximamente será la "Torre de los cuentos", un espacio para niños. También van a abrir una biblioteca en unas instalaciones que hay junto al palacio.

Palacio de Aiete
Palacio de Aiete (25kb)
Aiete, parque
Aiete, parque (50kb)
Aiete, parque
Aiete, parque (53kb)
Aiete, cisnes
Aiete, cisnes (34kb)
Palacio de Aiete, interior
Palacio de Aiete, interior (28kb)
Palacio de Aiete, interior
Palacio de Aiete, interior (27kb)

Pasé junto al Palacio de Miramar antes de alcanzar el paseo junto a la playa de Ondarreta.

Me acerqué un momento a la estación del funicular del monte Igeldo antes de llegar al Peine del Viento. Había poca gente. Por lo que ponía, el nombre oficial, el que le dio Txillida, es "Peine del Viento XV". Tomo nota.

Funicular del Monte Igeldo
Funicular del Monte Igeldo (33kb)
Isla de Santa Clara y Sagrado Corazón
Isla de Santa Clara y Sagrado Corazón (16kb)
Peine del Viento XV
Peine del Viento XV (24kb)
Peine del Viento XV
Peine del Viento XV (44kb)

Estaba para irme cuando se me ocurrió hacerle una foto a distancia a una chica que estaba leyendo. Según estaba llevando a cabo maniobras de aproximación, procurando no espantar a la pieza, vi que la chica había terminado la lectura y se iba. Le pedí que volviera a sentarse y que hiciera como que leía. Le costó un poco entender la jugada, es que era extranjera. Se sentó, hice la foto (aunque no desde donde había pensado), le di las gracias y tan contento.

Al poco de cruzar el túnel a la altura del Pico del Loro, decidí concederme un cuarto de hora de lujo asiático: me descalcé y me puse a caminar por la playa de la Concha, a la orilla del mar. El agua estaba bastante fresca y la arena, bastante dura, por aquello de que la marea estaba baja (empezaba a subir).

Igeldo desde Ondarreta
Igeldo desde Ondarreta (22kb)
Urgull desde el paseo de la Concha
Urgull desde el paseo de la Concha (22kb)
Urgull desde la playa de la Concha
Urgull desde la playa de la Concha (23kb)

La zona de la plaza de Cervantes seguía en obras.

Puerto
Puerto (31kb)

Las 16:00 es la hora de apertura por la tarde del Museo Naval y allí estaba, todo puntual, esperando para ver la exposición "Los Vascos y el Pacífico. Homenaje a Andrés de Urdaneta". Como paisano de Urdaneta, tenía interés por ver qué se contaba de él. Supuestamente, la exposición tenía que haber terminado meses atrás, pero la habían prorrogado hasta enero o febrero de 2011. Menos mal, porque me pareció muy interesante. Empezaba hablando de Magallanes y Elkano y terminaba con las relaciones comerciales actuales de diversas empresas vascas con China. Todo un repaso de historia, arte, guerras, comercio o religión, y referencias a un montón de personajes, unos muy conocidos; otros, nada o casi nada; pero todos importantes en su momento.

Museo Naval
Museo Naval (26kb)
Cartel de la exposición 'Los vascos y el Pacífico'
Cartel de la exposición 'Los vascos y el Pacífico' (25kb)

Cuando salí se había levantado viento. Me dirigí hacia la parte vieja por el Paseo de los Curas, pregunté un par de cosas en la oficina de Turismo y dejé que el viento me empujara hacia Gros mientras frenaba de mala manera a las personas con las que me cruzaba. El cielo se había puesto bastante negro.

Aquarium, isla e Igeldo
Aquarium, isla e Igeldo (32kb)
Paseo de los curas
Paseo de los curas (34kb)
Puente de la Zurriola desde el de Santa Catalina
Puente de la Zurriola desde el de Santa Catalina (16kb)

Buscaba la iglesia del Corazón de María. En Google Maps aparecía situada en la confluencia de dos avenidas: la de Navarra y la de Ategorrieta. Pero allí no había nada, así que me puse a recorrer la primera de ellas hacia la playa de la Zurriola mientras arreciaba la lluvia.

Llegué a la iglesia en cuestión (en el otro extremo de la avenida) poco antes de las 19:00, una hora antes del principal motivo de haber ido precisamente aquel día a San Sebastián: un concierto del Coro Oldarra, de Biarritz. Pretendía esperar tranquilamente dentro, leyendo un libro, asegurándome un buen sitio para ver y escuchar bien al coro. Había una señora mayor en el exterior. Me dijo que a las 19:30 había funeral...

Un hombre comentó que los conciertos los suelen hacer en un local, tipo salón de actos, al que se accede por otra entrada. Allí me dijeron que los conciertos los hacen en la iglesia y que no habían oído que ese día fuera a haber ninguno en ella...
Cada vez llovía más y el viento seguía a lo suyo.
Pensé en volver a Turismo a que la chica mirara si el concierto era en otro lugar. De camino, caí en la cuenta de que Turismo cerraba a las 19:00. Me paré, sin saber hacia dónde tirar. Al poco, hizo lo propio a mi lado una chica que iba en bici, esperando a que escampara. Le pregunté por algún Kzgunea, centros con acceso gratuito a Internet, y me dijo que había un centro cultural cerca de la iglesia en la que acababa de estar. Ni me había acordado de ese lugar, el centro Okendo. Tengo entendido que se llama así porque el edificio era la casa de la familia Okendo, la del almirante.
Media vuelta y para allá. Al poco de entrar, una empleada me vio con cara de despistado y adivinó que andaba por allí a cuenta del concierto. Me dijo que era a las 20:30, no a las 20:00, como habían anunciado en la prensa por error. Acabáramos.

Como seguía despistado, estuve un rato en el Kzgunea del centro, en una zona dentro de una amplia sala. A continuación, en vista de que un cartelito indicaba "Fonoteca" pregunté por ella: no hay tal como espacio físico aparte, sino unos muebles con CD y varios sitios con reproductores de DVD y auriculares, todo en la misma sala, en la que también hay prensa del día, al estilo de los centros cívicos de Vitoria.
Cogí un CD, me senté, escuché lo que me pareció, dejé el CD en una cestita y volví a la iglesia. Seguía lloviendo.
Y seguía el funeral, que acabó hacia las 20:20. Había poca gente en el mismo.

Cogí sitio en el primer banco y me extrañó que no hubiera mucha gente tampoco para el concierto. Llegó la hora de inicio y no había llegado mucha más. Increíble. Para mí era todo un acontecimiento poder escuchar a ese coro, además en Donosti, y gratis (en Iparralde los conciertos suelen ser de pago), y el personal dejaba pasar semejante oportunidad. Una pena, porque eso le quita ambiente. En fin, que no saben lo que se perdieron (nunca mejor dicho, porque de haberlo sabido habrían ido). Cantaron "Maitia nun zira", así que eternamente agradecido.

Iglesia del Corazón de María, coro Oldarra
Iglesia del Corazón de María, coro Oldarra (16kb)

Salí muy contento y fui acercándome sin prisa al apeadero para coger el tren de las 22:00 de vuelta a Ordizia.

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