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Vitoria - Kuartango - Murgia - Ondategi - Vitoria
23-10-2010
(mapa)
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Tras casi un mes sin tocar la bici por diversos motivos, me estaba temiendo que iba a tener que dar por terminada la temporada cicloturista ante la bajada de las temperaturas y la inminencia del cambio de hora.
Aprovechando que hizo bueno durante unos días, me animé a ir al valle de Kuartango a buscar unos puentes que me habían quedado pendientes el año pasado.

Hacía fresco y el día estaba brumoso, pero sin lluvia.

Cuando llegué a Subijana-Morillas me acordé de que la carretera por la que pretendía continuar estaba en obras. Más que acordarme yo, me lo recordó un cartel que prohibía el paso a toda persona ajena a la obra. Lo había visto unos meses antes, en otra excursión, pero se me había ido el santo al cielo.
Tiré adelante y enseguida me crucé con dos coches. El conductor del primero de ellos hizo un gesto como diciendo "pero este ¿a dónde va?".

Pregunté a unos operarios y me dijeron que había un tramo que tendría que pasar a pie, después del túnel.
Poco antes de entrar en el mismo, mientras hacía una foto vi que se acercaba un vigilante. Me dijo que no podía pasar, que si no había visto las señales, que la carretera a partir de allí no estaba en condiciones para andar en bici.
Al final me dejó pasar, bajo mi responsabilidad.
Cruzar el túnel fue toda una experiencia, con los trabajadores a lo suyo.
Al otro lado no había nadie. Pie a tierra y a caminar durante poco más de medio kilómetro. Después, de nuevo en bici por tramos que alternaban entre lo aceptable y lo problemático, con el pinchazo siempre al acecho.

Subijana-Morillas, carretera en obras
Subijana-Morillas, carretera en obras (29kb)

Salí de la bruma cerca de Aprikano. Visité el pueblo y cogí unas cuantas castañas.

Aprikano
Aprikano (24kb)

En Zuhatzu-Kuartango encontré un jardín que me gustó mucho, al lado del polideportivo.

Zuhatzu-Kuartango, parque
Zuhatzu-Kuartango, parque (51kb)

A partir de ese pueblo, dejé la carretera principal y me adentré en terreno desconocido. Antes de llegar al primer lugar que quería visitar paré un momento en Jokano al divisar un panel de información turística. Hablaba de una iglesia que estaba al lado, de un palacio, de la batalla de Andagoste... y fui a ver lo que había. A la iglesia, con alfombra y todo ante el pórtico románico, le han hecho unos apaños modernos en el exterior que no sé si pegan mucho.
El panel mencionaba un palacio. Pregunté por él a uno que iba en un tractor y no sabía cuál podía ser. Seguro que conocía la casa por otro nombre.
Seguí buscando y así conocí a Mari, una señora de 86 que vive prácticamente al lado del palacio. Me dijo que la gente que suele ir al pueblo no valora lo que hay allí y que por eso le gusta que vaya gente de fuera interesada en esas cosas.
Se ve que tenía ganas de hablar. Me dijo que el palacio se está cayendo por dentro, es de unos hermanos que o no se ponen de acuerdo en qué hacer con él o que no se llevan bien entre ellos (no recuerdo); en la reja de una ventana pone la fecha en la que fue construida.
Aprendió muchas cosas de su suegra, que vivió con el matrimonio durante 36 años. Era una mujer fina y culta y le contó cantidad de historias, como que la casa más antigua del pueblo es otra que no estaba lejos (ya me dijo dónde).
Me aconsejó que, allá donde vaya, hable con la gente mayor. Es la mejor forma de conocer las historias de un lugar.
A su nieto le gusta investigar sobre la antigüedad y diversos detalles de las casas.
Le di las gracias y me acerqué al palacio. No entendí muy bien qué pintaban unas patas de pollo en la puerta ni encontré en la reja de la ventana la fecha de construcción. Según estaba en ello, se acercó Mari y me dijo por dónde estaba la fecha. Entonces la vi, disimulada por la roña del hierro: 1711. Las patas que alegremente había supuesto que eran de pollo eran, en realidad, de águila. No, si ya me habían parecido muy grandes... En otros tiempos, el valiente de turno bajaba amarrado a una soga, con un riesgo enorme, hasta el nido del águila para hacerse con el trofeo. Se ve que entonces no había ecologistas.

Jokano, pórtico de la iglesia
Jokano, pórtico de la iglesia (31kb)
Jokano, palacio de los Jócanos, detalle de la puerta
Jokano, palacio de los Jócanos, detalle de la puerta (26kb)
Jokano, palacio de los Jócanos, entrada
Jokano, palacio de los Jócanos, entrada (29kb)

A continuación, me dirigí a Marinda. Recientemente, había tenido noticia de la existencia de un vídeo genial realizado por Iñaki Goikoetxea Arrufat y que está formado por imágenes de más de 100 lugares del País Vasco. Así me enteré de que por allí había un poblado vaquero. Se pasa junto a una vaquería (muy apropiado) antes de llegar. Viene a ser un decorado para películas o para lo que se tercie. La única calle está presidida por el Saloon. En el rato que estuve, ejercí de sheriff y puse orden en todo aquello.

Marinda, vacas
Marinda, vacas (24kb)
Marinda, poblado vaquero
Marinda, poblado vaquero (28kb)
Marinda, poblado vaquero, el sheriff
Marinda, poblado vaquero, el sheriff (33kb)
Marinda, hierba empaquetada
Marinda, hierba empaquetada (27kb)

En Urbina-Basabe vi por fuera la casa-torre, cerrada en ese momento, y tomé nota para volver otro día y ver la exposición que hay en el interior. En un panel leí que "La existencia de numerosos restos romanos en los cimientos de la iglesia y en los alrededores del conjunto arquitectónico, así como de una lápida probablemente del siglo IV, demuestran que esta localidad fue un paso milenario de gran valor desde las comunicaciones romanas y luego en las altomedievales".

Entre Jokano y Urbina-Basabe
Entre Jokano y Urbina-Basabe (19kb)
Urbina-Basabe, casa-torre
Urbina-Basabe, casa-torre (37kb)

Al rato llegué a Luna. Pretendía encontrar el puente de Zubibarri. No vi a nadie a quien preguntar durante un rato hasta que apareció un hombre. Parco en palabras, conseguí extraerle un "sí" y un "más de un kilómetro".
Efectivamente, al cabo de un kilómetro y medio de subida por una carretera con gravilla, se llega a la altura del puente (hay incluso una zona de aparcamiento), que es pequeño y, tal y como leí cuando supe de su existencia, "está en medio de un pedregal desolado por la erosión del río Vadillo. Un río seco y un puente en medio de la nada, sin orillas que unir, junto a campos de cereales y bosquetes de robles, quejigos y algún haya".
Al bajar, nuestro hombre estaba en un campo, recogiendo no sé qué. Esta vez obtuve de él un "sí" y un "no".

Luna, puente de Zubibarri
Luna, puente de Zubibarri (34kb)
Luna, puente de Zubibarri
Luna, puente de Zubibarri (27kb)
Jokano, palacio de los Jócanos
Jokano, palacio de los Jócanos (34kb)
Jokano, palacio de los Jócanos, ventaja con reja
Jokano, palacio de los Jócanos, ventaja con reja (39kb)

De nuevo en Zuhatzu-Kuartango, retomé la carretera principal. O sea, vuelta a las piedras, al avance lento, a la preocupación por los pinchazos.
Durante un rato volví a la tranquilidad tras coger el desvío hacia Sendadiano. Quien me informó allí fue un chico muy majo. Vi el puente del pueblo, que parece muy normalito si uno se limita a cruzarlo y no se mete en un bosque para verlo bien, y seguí las indicaciones de mi informador: cruzar un paso a nivel, seguir una pista de tierra a la izquierda, justo antes de cruzar por encima de la autopista, otro paso a nivel y tomar el sendero que sale enseguida a la derecha. Así llegué al puente de Marubai, que, además de bonito, conserva en uno de sus lados un tramo de calzada medieval.

Sendadiano, puente
Sendadiano, puente (43kb)
Sendadiano, puente
Sendadiano, puente (41kb)
Katadiano, puente de Marubai
Katadiano, puente de Marubai (45kb)
Katadiano, calzada y puente de Marubai
Katadiano, calzada y puente de Marubai (47kb)
Katadiano, puente de Marubai
Katadiano, puente de Marubai (48kb)
Katadiano, paso a nivel cerca del puente de Marubai
Katadiano, paso a nivel cerca del puente de Marubai (30kb)

Y vuelta a la carretera en obras.

Otro puente que merece una visita: el de Anda. Este no pude verlo a distancia.

Anda, puente
Anda, puente (26kb)
Anda, paso a nivel a 27 metros
Anda, paso a nivel a 27 metros (23kb)
Anda, casa
Anda, casa (34kb)

Ya puestos, entré en Andagoia. Un hombre mayor cortando leña con un hacha, un par de perros ladradores y otros dos sociables, un panel informando de la existencia de puentes y molinos en las cercanías, y mucha calma.

Andagoia
Andagoia (27kb)

Para cuando llegué a Abornikano había salido, por fin, de la zona en obras.
Pasé por Izarra pensando que estaría bien ir algún día en tren de Bilbao a Miranda, pasando por el propio valle de Kuartango, en lo que debe de ser un recorrido bastante fotogénico.

Llegando a Murgia empecé a darle vueltas a la posibilidad de subir a Oro, pero acabé descartándola.
Nuevas dudas, entre volver a Vitoria por Aiurdin, soportando después un tramo muy desagradable de bastante tráfico en la N-622, o hacerlo por Manurga, que es por donde acabé pasando. Entré un momento en el pueblo para ver un palacio que no vi en una ocasión anterior.

Zarate
Zarate (21kb)
Manurga, casa-torre de los Hurtado de Mendoza
Manurga, casa-torre de los Hurtado de Mendoza (39kb)

Y por Ondategi, Berrikano y Etxabarri-Ibiña fui acercándome a casa.

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