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Isaba - Santa Grazi - Larrau - Isaba
04-09-2010
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Esta misma excursión la realicé en 2005. Como entonces lo pasé muy mal subiendo el puerto de Larrau, tuve que soportar bastante frío bajándolo y anduve muy apurado para llegar a Isaba antes de que anocheciera, decidí repetir con la idea de no tropezar dos veces en la misma piedra y que el recuerdo que me quedara fuera mucho mejor. Para ello, salí de casa bastante antes (es que esa primera vez salí muy tarde) y me encomendé al tercer plato para que me facilitara las cosas en el puerto.

Cuando llegué a Isaba me encontré el pueblo en plena actividad. Resultó que ese mismo día se celebraba la marcha cicloturista "Larra-Larrau". Casualidad. En 2005 no sabía de su existencia y asomé por allí una semana después de que hubiera tenido lugar la edición de turno.
En todo caso, esta no puede ser una "crónica de la Larra-Larrau por libre" por un motivo que luego explicaré.
Los participantes ya habían salido, claro. Mejor, habría resultado bastante frustrante ver cómo me adelantaban a toda velocidad los mil que se habían inscrito, lo mejor de cada casa, se supone.

Bastante hice encontrando un hueco en el aparcamiento que hay a la salida del pueblo.
Mientras me preparaba, hacían lo propio los de la Cruz Roja montando una carpa.

Una vez en marcha, hacía bastante fresco, así que se agradecía el calor del sol en las zonas que no estaban en sombra. Se agradecía a esa hora, pero se notaba que iba a calentar durante el día.

Belagua
Belagua (25kb)

Al final del valle de Belagua dejé la bici para internarme en el llamado "Rincón de Belagua". Seguí por un momento el "sendero de los sentidos" para volver al punto de partida y recorrer el "sendero Mata de Haya". Me gustó.

Rincón de Belagua
Rincón de Belagua (62kb)

De nuevo en bici para subir el puerto de la Piedra de San Martín. Sin prisa, pensando en no cansarme de cara al amigo Larrau. Cuando se subió en el Tour de 2007 lo catalogaron como de primera categoría. Como no tenía en juego prestigio alguno, aproveché para parar cuando me pareció oportuno para hacer fotos.

Belagua desde el mirador
Belagua desde el mirador (22kb)
Belagua desde el mirador
Belagua desde el mirador (26kb)

Cada vez que veo el refugio de Belagua me acuerdo de la primera vez que estuve en él, a finales de los 70, y de los que me acompañaban.

Entre Belagua y la Piedra de San Martín
Entre Belagua y la Piedra de San Martín (17kb)
Refugio de Belagua
Refugio de Belagua (23kb)
Puerto de la Piedra de San Martín, pinos
Puerto de la Piedra de San Martín, pinos (43kb)
Puerto de la Piedra de San Martín, curva helicoidal
Puerto de la Piedra de San Martín, curva helicoidal (27kb)

Breve parada en la cima para la foto de rigor junto al mojón 262, el del "Tributo de las tres vacas", y para ponerme el chubasquero.

Piedra de San Martín
Piedra de San Martín (38kb)

El comienzo del descenso, hasta la estación invernal, me parece de lo más curioso, por lo irregular que es en cuanto a pendiente y por la sensación de estar en el monte (que es donde se está, evidentemente).

Desde la Piedra de San Martín
Desde la Piedra de San Martín (24kb)
Estación invernal de Arette
Estación invernal de Arette (24kb)

Una pareja subiendo desde Soudet y otro par de cicloturistas haciendo lo propio desde Santa Grazi, estos últimos con más sufrimiento, me hicieron pensar en cómo llegaría yo a la cima de Larrau.
Por cierto, en el col de Soudet vi que habían añadido a los letreros de direcciones uno nuevo que hacía referencia a "La Verna". Al lado, un grupo de cazadores comiendo de pie en una misma mesa.

Descenso hacia Santa Grazi
Descenso hacia Santa Grazi (40kb)

Como el año pasado bajé medio puerto a pie porque estaba lloviendo, agradecí algo tan simple y pocas veces valorado como el que estuviera la carretera seca.
Bajé despacio, disfrutando hasta donde pude, que fue hasta el col de Suscousse. El motivo no fue otro que allí se incorporaban a esa carretera los participantes de la "Larra-Larrau" en su versión larga (143 km. por 100 de la corta), provenientes del puerto de Issarbe. Les pregunté a unos de la organización que estaban allí mismo si los que estaban pasando eran los buenos y me dijeron que se trataba de los últimos, que ya faltaban pocos por pasar. Es igual, a mí me parece que hay que ser un fenómeno para añadir un puerto como Issarbe (que no conozco, pero su altimetría indica que es duro con ganas) a un recorrido ya de por sí exigente.

El caso es que seguí bajando, con lo me intercalé entre los participantes de la marcha. Me hizo ilusión.
Al cabo de un rato me adelantó un bombero de Cornellá. Bueno, eso es lo que ponía en el maillot. Y detrás de él vinieron otros dos socios suyos. Se me ocurrió seguirles durante un rato, sin acercarme demasiado para que no se asustaran, y me dio la risa.
Poco antes de las curvas peligrosas había algún miembro de la organización para advertirlo con el típico gesto que se hace con la mano para reducir la velocidad. Ese detalle está muy bien, pero a mí, que no participaba en la marcha sino que pasaba por allí como un simple globero, me volvía a dar risa verme en esa tesitura. Ya lo siento. Esa falta de seriedad es lo que me impide considerar a este relato como una crónica de la "Larra-Larrau por libre".
Los dos miembros de la organización (dos chicos jóvenes) situados en la parta más baja del puerto, llegando a Santa Grazi, parecían aburridos, cansados y desmotivados, y pasaban olímpicamente de hacer el gesto con la mano.

Paré un momento en dicho pueblo para visitar por enésima vez su iglesia y para coger agua. En un par de tragos dejé temblando la botella de litro, así que volví a llenarla con la intención de no tener que parar en Larrau-pueblo para coger más.

Santa Grazi, iglesia
Santa Grazi, iglesia (28kb)
Santa Grazi
Santa Grazi (24kb)

Más adelante, vi a los de la organización (los de las curvas peligrosas) comiendo ante una mesa. Seguro que los dos chavales sí movían ahora las manos con agilidad...
Al poco, cerca del acceso a la espectacular garganta de Kakoueta, vi un letrero indicando "La Verna", así que fui a investigar.
Me encontré un edificio cerrado y a un matrimonio español con dos niñas en el exterior. Eran de Huarte (junto a Pamplona). Se habían informado por Internet de cómo funcionaba aquello: el acceso a la caverna se encuentra a 8 km. de allí y hay un vehículo (se paga aparte) para llevar a los que no lo hagan a pie. Hay un cupo limitado (24 personas) por visita. Supuestamente, uno se puede apuntar por Internet, pero ellos habían enviado algún mensaje y no obtuvieron respuesta, así que estaban esperando a ver si a las 16:00 aparecía alguien y era posible hacer algo.
Mientras hablábamos, vi pasar a un ciclista seguido por una ambulancia del 112 y algún otro vehículo no particular, lo que daba a entender que era la cola de la marcha. El hombre me dijo que habían visto a unos 40 ciclistas al pasar por Isaba: los mejores de los mejores. Pero ¿había visitado alguno de ellos el "Rincón de Belagua" o la iglesia de Santa Grazi? ¿eh?

Me dejé llevar por la suave pendiente en descenso hacia el bonito valle de Andoze, que seguí en dirección a Larrau.

Entre Santa Grazi y el valle de Andoze
Entre Santa Grazi y el valle de Andoze (26kb)
Valle de Andoze
Valle de Andoze (47kb)

Al igual que había parado justo antes de empezar a subir a la Piedra, también paré justo al inicio del puerto de Larrau, junto al albergue de Laugibar; pero fue de manera forzosa, obligado por un pinchazo. Me costó encontrar la causa: un trocito de cristal que estaba incrustado en la cubierta esperando a la cámara de repuesto con malas intenciones, pero tan pequeño que no lo localicé hasta que hurgué en la zona en la que se hallaba.

Reparada la avería, anduve yendo y viniendo en las cercanías del puente hasta que el cuentakilómetros marcó un número entero, sin decimales, para seguir mejor los datos que llevaba pegados en el manillar relativos a la altimetría del puerto.
Alguno me miraba desde la terraza del bar como diciendo "¿a dónde querrá ir ese?".

Pues ya estaba subiendo Larrau, el temible.
El plan, fríamente calculado previamente, asociaba el uso del tercer plato a tomarme las cosas con calma, nada de acelerarme y estropear las cosas. Y eso hice. Tras contemplar la característica ladera del monte que queda a la derecha, según se sube, con sus piedras rodeadas de hierba, llegué al pueblo todo animado y dispuesto a seguir igual durante lo que quedaba, que era lo peor.
Puestos a encontrar pegas, sólo encontré dos: el calor, que me hizo sudar lo que no está escrito, y lo largos que se hacen los kilómetros subiendo despacio, parecían interminables. De todas formas, recordando el calvario de la otra vez me parecía ir sentado en un sillón.

Un matrimonio me preguntó desde su coche si iban bien "hacia el Ori, hacia España".
A la derecha divisé el trazado de otro puerto de los tremendos: Bagargi.

El kilómetro con pendiente media más fuerte (11,3%) tiene, a cambio, a su inicio el tramo más bonito de toda la subida: unas herraduras cortas que da gusto verlas, sobre todo desde arriba. Sólo en ese punto encontré algún indicio de que realmente habían pasado por allí cientos y cientos (o mil justos, si no había habido abandonos) de cicloturistas: unos sospechosos vasitos de plástico en la cuneta, prueba de que para algunos había sido la zona de dopaje. Pero a esa hora estaba todo tan tranquilo, tan pacificado, con tan poco tráfico, que parecía mentira que hubiera habido tanto movimiento de gente unas horas antes.

A continuación, todo un alivio al comenzar varios kilómetros en sombra, y todo un disgusto al ver que la susodicha termina antes de lo que yo creía recordar.

Llegando al col de Erroymendi, todavía se veían pintadas con nombres conocidos: Contador, Karpets, Mayo, Astarloza, Rasmussen...

Los dos últimos kilómetros me resultaron casi hasta fáciles. Increíble. Como ya era el final no me preocupé tanto por no acelerarme.
Eché en falta los curiosos mojones que indicaban 2,3 y 0,3 km., respectivamente, hasta el puerto. Desaparecieron tras unos arreglos en la carretera. Había visto otros dos mojones de los antiguos arrinconados junto al albergue de Laugibar.

Y también faltaba el cartel del puerto. A saber qué le habrá pasado. ¿Dónde se hace uno ahora la foto?
Andaba viento, para variar. Estaba intentado asegurarme de que el céfiro de turno no me tirara la cámara, apoyada en el sillín de la bici, mientras posaba junto a otro letrero de la carretera, cuando llegó una autocaravana por el lado navarro y su conductor se ofreció a hacerme la foto reglamentaria. El hombre había estado allí la semana pasada y no se podía parar del frío que hacía (7ºC) y de la niebla. Pensaba pasar la noche en el vehículo con su hija para subir por la mañana al Ori. Cuando habían llegado al comienzo del puerto se habían encontrado a varios de la organización de la marcha que les habían dicho que podían subir, que sólo faltaban dos ciclistas por bajar. Enseguida se cruzaron con ellos.

Puerto de Larrau
Puerto de Larrau (21kb)
Desde el puerto de Larrau
Desde el puerto de Larrau (23kb)

Vuelta a ponerme el chubasquero y a bajar, otra vez sin prisa.
Como nada más terminar el descenso empieza la subida al alto de Laza y son sólo 3,5 km., no me quité el chubasquero. Total, que me recalenté de mala manera y me salió al paso el hombre del mazo cuando estaba a escasos metros de coronar. Lamentable. No le hice ni caso y comencé a bajar, feliz de la vida por haber terminado las subidas y sabiendo que todo iba a ser cuesta abajo hasta Isaba.
Pronto noté sed y me puse a buscar una fuente al llegar a Uztárroz. Creía que había una en el puente, pero no. Me mandaron a una ("la buena") que hay nada más pasar el pueblo. No sé si era la buena, a mí me pareció la mejor. Nada como tener sed para apreciar el agua fresca de una fuente. Al igual que en Santa Grazi, bebí más de medio litro antes de volver a llenar la botella.
Al poco, llegaron una chica y una señora mayor. Un poco de conversación y cumplí el trámite de llegar a Isaba. Todavía andaba gente ultimando las cosas para irse tras la marcha. Al cruzar el pueblo vi que había mucha animación.

Isaba
Isaba (24kb)
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