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Aroue - Gurs - Oloron - Barcus - Mauleon - Aroue
25-07-2010
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Después de haber asistido hace unos años a la representación de una maskarada en Tardets/Atarratze, me faltaba por ver una pastoral para completar la colección de espectáculos teatrales propios de Zuberoa. Como el día 25 (día de Santiago) se celebraba una en Barcus/Barkoxe, preparé una excursión por la zona con la idea de pasar por dicho pueblo y ver algo de la pastoral. Ya sabía que empezaba a las 15:30 y que tendría una duración de unas tres horas.

De camino hacia Aroue, donde comencé a pedalear, llovió con bastante insistencia; pero al llegar allí no lo hacía, a pesar de estar bastante nublado.
Pensaba haber aparcado junto al frontón, pero se ve que estaban en fiestas y había relativo movimiento de jóvenes, así que dejé el coche en otro lugar.
Un cartel anunciaba la posibilidad de realizar el "bautismo de aire" en helicóptero por 35 euros el día 24.

La primera parada fue para localizar un palacio o château que no encontré el año pasado en Charritte-de-Bas/Sarrikota Pia. Después de volver a ver las imágenes de la serie "Euskal-Herria, la mirada mágica" (donde se decía que el edificio está actualmente abandonado), ya me había quedado claro por dónde estaba y lo encontré pronto, medio oculto por los árboles. No vi a nadie y no pasé de donde estaban las típicas señales de "propiedad privada, no pasar".

Tras pasar cerca de Charre, seguí una carreterita que conocía del año pasado con la única intención de ver si desde el otro lado del río podía divisar algo más del palacio en cuestión. Poca cosa vi por el empeño de los árboles en dificultar la visión.

Castetnau-Camblong
Castetnau-Camblong (33kb)

Vuelta a las cercanías de Charre para continuar hacia otro de los lugares que se me escapó en la misma excursión del año anterior: el château de Mongaston, del siglo XIII. En aquella ocasión un hombre me dijo que el castillo estaba cerrado y que desde el exterior del recinto que lo rodea no se ve nada. Por desgracia, el hombre tenía razón. Un papel informaba de que la señora que era el alma del castillo había muerto en 2005 y con ella también las visitas. No me resigné y seguí una pista que parecía rodear el lugar. Tras diversas peripecias y el empeño de las ortigas por establecer fuertes lazos de amistad con mis piernas lo único que conseguí fue divisar el tejado y algo de un muro del castillo. Me di por satisfecho, qué remedio.

Sus, ayuntamiento
Sus, ayuntamiento (26kb)

Por una carretera secundaria me acerqué a Sus, que ya conocía, y me fui preparando para la visita al Campo de Gurs, donde también había estado pero que quería visitar con más calma que cuando lo hice hace un par de años. Cuesta imaginar que lo que hoy es mayormente un bosque de grandes árboles fuera hace unas décadas un campo de internamiento que acogió a miles de judíos (sobre todo), republicanos españoles y otros colectivos (en mucha menor medida) en penosas condiciones y cuyo cementerio contiene más de mil tumbas de otros tantos internos que no resistieron la dureza de la vida en el campo.

Gurs, palacio
Gurs, palacio (54kb)
Campo de Gurs, centro de información
Campo de Gurs, centro de información (19kb)

Una de las cosas que más impacta es un tramo de vías de ferrocarril. El caso es que allí no hubo tal cosa. Un cartel explica que las vías son parte de un "memorial nacional", ideado por artista israelí, para simbolizar los traslados de presos a los campos de exterminio nazis, tal y como sucedió con bastantes de los judíos que estuvieron en Gurs.

Campo de Gurs, memorial nacional
Campo de Gurs, memorial nacional (53kb)

Otro elemento, menos llamativo pero que justificó por sí solo esta segunda visita al Campo, es una especie de caseta de madera que me había pasado desapercibida la otra vez. El cartel correspondiente decía:

"La Ayuda Suiza.
Este pequeño refugio es el único vestigio de madera que se conservó. Se trata del más pequeño de los barracones de la Ayuda Suiza.
En este refugio vivía Elsbeth Kasser, la enfermera suiza que había organizado un suministro especial de leche y queso destinado a los lactantes y jóvenes internos. Por su amabilidad, su energía infatigable y la dulzura de su cara le llamaban 'el Ángel de Gurs'. Amaba a los niños, les hacía leer, jugar y cantar.
En el campo se habían instalado otras 'obras filantrópicas' tales como el CIMADE protestante de Madeleine Barot o los Quakers.
Ellas contribuyeron a aportar a los internos un halo de esperanza, pero no les libraron ni del agotamiento físico y moral, ni de las deportaciones."

Una construcción de madera da una idea de cómo eran los barracones que albergaban a los internos. Estos se afanaban por mejorar en lo posible sus condiciones de vida y en ese sentido cobraron gran importancia las actividades culturales de todo tipo, que se centraban particularmente en el tema del sufrimiento. Pero todo, ya fueran actos religiosos o culturales, absolutamente todo se detenía cuando se anunciaban deportaciones "con destino desconocido". Un cartel recuerda el testimonio de Jeanne Merle d'Aubigné, miembro de la Ayuda Protestante, en relación con el convoy del 6 de agosto de 1942:

"Pedí permiso para pasar la noche con ellos. Se me concedió. Estaban allí sentados con su pobre hatillo, consternados, agobiados, inmóviles. Parecían haber perdido todas sus fuerzas, toda posibilidad de expresarse. Algunos ya parecían muertos, otros tenían cara agonizante. Algunos reaccionaron y me dijeron 'así es como nos trata Francia'. Busqué caras conocidas. En pocas horas muchos se habían vuelto irreconocibles.
En el fondo reconocí dos siluetas de pie, con la insignia judía bien a la vista. Al verlos así, les manifesté mi admiración. Respondieron recitando el Salmo 130: 'Desde las profundidades del abismo, Señor, escucha mi voz'. Las lágrimas invadieron mis ojos. Luego se embarcó el convoy."

Cuando se cerró el Campo se le dio fuego por cuestiones de salubridad, se plantó el bosque que hoy lo cubre en su mayor parte y comenzó el olvido.
En los años sesenta comenzaron las tareas para recordar lo que fue aquello. Diversas señales indican la ubicación del campo de deportes, del almacén, el pabellón de los guardias y tantos otros puntos reseñables que hoy ocupan los árboles.

Campo de Gurs, retoño del árbol de Gernika
Campo de Gurs, retoño del árbol de Gernika (47kb)
Campo de Gurs, cementerio, zona de los españoles
Campo de Gurs, cementerio, zona de los españoles (44kb)
Campo de Gurs, maleta
Campo de Gurs, maleta (49kb)
Campo de Gurs, vivienda de Elsbeth Kasser
Campo de Gurs, vivienda de Elsbeth Kasser (33kb)
Campo de Gurs, recreación de un barracón
Campo de Gurs, recreación de un barracón (54kb)

Pretendiendo llegar al límite del terreno que ocupó el campo llegué sin saberlo a la que fue su entrada original. En ella se conservan los montantes metálicos de la barrera.

Campo de Gurs, entrada original
Campo de Gurs, entrada original (41kb)

Un campo de girasoles junto a la carretera, camino de Oloron, me devolvió a la realidad.

Campo de girasoles
Campo de girasoles (41kb)

Circulando a la altura de Orin caí en la cuenta de que había dejado atrás el acceso a una carretera secundaria, paralela a la que estaba siguiendo, que pasaba por varios pueblos que habría querido visitar, así que hice unos kilómetros extra para llegar hasta Orin y de allí a Géronce antes de retroceder para seguir adelante. Buscando algo fotogénico en Géronce para justificar la jugada me encontré sobre un puente con una bonita vista del río.

Orin
Orin (21kb)
Géronce
Géronce (33kb)

Llegué a Oloron con intención de hacer una breve parada en la catedral, tal y como hice la última vez que pasé por allí. Durante un rato me quedé solo dentro. Otro rato en estado contemplativo ante el espectacular pórtico románico.
Una breve y placentera incursión por el passage Jean-Pierre Saurine, lleno de flores, muy colorido, antes de coger la carretera que conduce a Barcus.

Oloron, catedral, pórtico
Oloron, catedral, pórtico (31kb)
Oloron, passage de Jean-Pierre Saurine
Oloron, passage de Jean-Pierre Saurine (37kb)

Pasando por Esquiule/Eskiula se puso a llover después de amenazar con hacerlo durante todo el día. Paré un momento y la lluvia hizo otro tanto, aunque me volvió a mojar llegando a Barcus/Barkoxe.

Esquiule
Esquiule (29kb)
Esquiule
Esquiule (23kb)

A la entrada del pueblo, un montón de coches aparcados por todas partes ya daba a entender que allí pasaba algo.
Aunque el espacio acondicionado para el público que había entrado pagando parecía haberse llenado (ojalá) era posible seguir la representación desde el mismo prado y casi con la misma perspectiva del escenario. En el rato que estuve siguiendo la pastoral (titulada "Xahakoa"), todo contento por estar allí, no me enteré de prácticamente nada de lo que se dijo. Un actor decía algo y la gente se reía; otro actor decía otra cosa y las mujeres aplaudían; y yo poniendo cara de póker. Si ya el euskera de Iparralde tiene sus particularidades, el de Zuberoa concretamente se lleva la palma en cuanto a exotismo. En fin, que yo me conformaba con haber visto un fragmento de una pastoral en vivo y en directo y con esa satisfacción me marché en dirección a Mauleon.

Barcus, pastoral
Barcus, pastoral (41kb)
Barcus, pastoral
Barcus, pastoral (40kb)
Barcus
Barcus (24kb)

Antes, paré en Chéraute/Sohüta para ver el palacio de los Bela.
En Chéraute es donde fue aplastada la revuelta popular que encabezó en el XVII el cura Bernard Goienetxe, "Matalas", en protesta por el aumento de los impuestos y el cambio de propiedad de las tierras.
Me acerqué a la iglesia y, según estaba contemplando un tímpano con pinta de ser antiguo, una mujer que me había visto me invitó a entrar para ver la iglesia por dentro. Debía de ser la serora, porque abrió la puerta con llave. Muy maja, no sabía cuándo se contruyó la iglesia (es de origen románico, aunque reformada posteriormente), me dijo que podía coger agua al lado de la iglesia. Cuando le dije que ya había cogido en Barcus hizo una referencia a la pastoral, como si también ella hubiera estado allí un rato viéndola. Me deseó buen viaje y me marché tan feliz, tal y como había llegado a ese pueblo tras un recorrido desde Barcus muy tranquilo y bonito.

Cheraute, château de Bela
Cheraute, château de Bela (22kb)

Como Mauleon ya lo conocía, estuve un rato en la zona antigua, en el edificio cubierto donde se celebra el mercado, a resguardo de la lluvia que empezó a caer en ese momento y comiendo unas barritas de cereales. Entonces, me acordé de una calle en la que, según la serie ya mencionada, se dice que hubo numerosos negocios dedicados a la fabricación de alpargatas. Recorrí esa calle (Víctor Hugo) con mucha calma, di un par de vueltas por la plaza principal y por la de Licharre (que era un pueblo independiente hasta que se unió a Mauleon) y comencé el regreso al punto de partida por una carretera en la que se notaba que había llovido más de lo que lo había hecho hasta entonces por donde yo había ido pasando.

Mauleon, barrio antiguo
Mauleon, barrio antiguo (27kb)
Mauleon, río
Mauleon, río (27kb)
Mauleon, calle Víctor Hugo
Mauleon, calle Víctor Hugo (32kb)

Iba bien de tiempo y fui entrando en varios pueblos que quedan junto a la carretera o ligeramente apartados de la misma, como Viodos o Abense-de-Bas.
Volví a encontrar cerrada la curiosa iglesia de Espés. La otra vez que intenté verla coincidí con unos recién casados que pasaban en coche de época y esta vez lo hizo otra pareja, ya sin el traje y vestido propios de la ceremonia, pero con el coche adornado para la ocasión.

Espès, iglesia
Espès, iglesia (18kb)

Antes de enfilar hacia Aroue, hice un nuevo intento con el château de Charrite-de-Bas y tuve suerte. Había unos chavales y una mujer en el exterior del edificio, le comenté a la mujer la ilusión que me hacía haber encontrado aquello después de haberlo visto en televisión y después, también, de haber preguntado por ello en el pueblo el año pasado sin que nadie pareciera saber nada. Me dijo que aquello fue de un marqués y que por la parte de atrás tenía un canal de agua, y me sugirió que lo viera y que después recorriera el contorno del terreno que hay junto al palacio. Así lo hice. Me alegré muy mucho con la vista en conjunto del canal y el palacio y comprobé que podía haber llegado allí por el camino al que se había referido la mujer sin necesidad de atravesar el terreno privado del palacio (ya en casa, vi que en la Wikipedia no se menciona su existencia).

Charritte de Bas, château
Charritte de Bas, château (26kb)

En Aroue seguía el movimiento de jóvenes, más despejados que por la mañana. Cogí la mochila con los bártulos, me metí en la ducha que hay frente al frontón y salí como nuevo, listo para volver tranquilamente a Vitoria.

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