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Ordizia - Murumendi - Mandubia - La Antigua - Legazpi - Brinkola
21-07-2010
(mapa)
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El día salió nublado, lo que me venía muy bien.
Salí de Ordizia dejando el pueblo (villa) animado por la feria semanal y por la cercanía de las fiestas patronales.

Ordizia
Ordizia (20kb)

Pasé por Potxo, Areta y Arancegi antes de dejar la carretera y seguir por camino hacia los caseríos de Ioia, donde había una excavadora trabajando.

De Ordizia a Ioia
De Ordizia a Ioia (23kb)
De Ordizia a Ioia
De Ordizia a Ioia (47kb)
Ioiabekoa
Ioiabekoa (54kb)
Vistas desde Ioia
Vistas desde Ioia (15kb)

Al cabo de un rato se llega a unos prados en los que me solía quedar, en los lejanos tiempos de la E.G.B., cuando íbamos toda la clase a pasar la tarde al monte. Bueno, allí nos quedábamos la mayoría, para jugar a fútbol o a lo que se terciara. Sólo unos pocos continuaban con el profesor hasta Murumendi, a cuya cima llegué en medio de la niebla. El vértice geodésico sigue acompañado por el buzón, la mesa de orientación y un par de monumentos recordando a montañeros fallecidos.

Entre Ioia y Murumendi
Entre Ioia y Murumendi (47kb)
Usurbe
Usurbe (15kb)
Entre Ioia y Murumendi
Entre Ioia y Murumendi (44kb)
Murumendi
Murumendi (15kb)

Retrocedí un poco para continuar hacia Mandubia por lo que viene a ser un ramal del Camino de Santiago y que está señalizado como tal.

Collado de Urresparatz
Collado de Urresparatz (28kb)

Paré un momento para descansar en un collado en el que hay unas instalaciones ganaderas y se me ocurrió ir a Damazuloa, la cueva que la diosa Mari (la principal de la mitología vasca) tiene en las cercanías. Para entonces se había puesto a llover con cierta insistencia.
No recordaba muy bien la ubicación de la cueva (más bien parece el acceso a una sima) y me pasé el desvío a la misma, aunque me di cuenta cuando di media vuelta. Como no llegué a entrar no tuve que tener presentes las tres reglas que hay que observar en presencia de Mari: tutearla, no sentarse en su presencia y, si se ha entrado caminando hacia delante, como sería lo normal, hay que salir marcha atrás (o sea, mirando hacia delante).

Larrarte
Larrarte (18kb)
Hacia Damazuloa
Hacia Damazuloa (35kb)
Damazuloa
Damazuloa (31kb)
Desde Damazuloa
Desde Damazuloa (38kb)

Hay otra cueva, más pequeña, cerca de la anterior; pero no recordaba por dónde quedaba y no la encontré.

Después de regresar al collado, se ve que en alguna bifurcación me despisté, porque el camino estaba cada vez más cerrado por la vegetación y me resultaba desconocido. Pasé junto a unos caseríos que no recordaba haber visto nunca. Sin embargo, seguí viendo alguna que otra señal del Camino, aunque pocas, como una que hay en un cruce, muy cerca de la ermita de San Gregorio, con lo que me vi de nuevo en la ruta correcta.

Ermita de San Gregorio
Ermita de San Gregorio (48kb)

Me fié de la señal en cuestión y continué hacia Mandubia por un camino llano y limpio que me gustó. Un rato de descenso y me encontré en el puerto, junto a Mandubiko Benta y con la conocida vista del embalse de Arriaran entre el sirimiri. Había pasado por allí en bici un par de meses.

Hacia Mandubia
Hacia Mandubia (53kb)
Mandubia, venta
Mandubia, venta (27kb)

En un panel informativo se mencionaba la existencia de un dolmen en las cercanías. Como estaba cerca, fui a verlo. Sólo se distingue el túmulo, por estar cubierto el conjunto por la hierba, aunque en otro panel posterior leí que, tras una primera excavación, se hizo otra años después que demostraron que se trataba de un dolmen bastante más notable de lo que habían pensado en un principio.

Mandubia, vacas
Mandubia, vacas (34kb)

Paré junto a un refugio que hay a continuación y descubrí que llevaba los calcetines mojados.

Subí en un momento a la ermita de Kizkitza, con un aspecto muy sugerente en medio de la ligera niebla. Leí que el faro que hay allí lo llevaron desde Tarifa. Cogí agua en una fuente cercana y seguí adelante. Para entonces había dejado de llover.

Ermita de Kizkitza
Ermita de Kizkitza (17kb)

La vista de Ezkio se fue despejando a medida que se fue retirando la niebla hasta que quedó nítida. A distancia, las obras del TAV.

Ezkio
Ezkio (19kb)

Tras las excursiones optativas ya realizadas a Murumendi, Damazuloa y, en menor medida, a Kizkitza, descarté la de subir a Izazpi y me dirigí a la ermita de La Antigua.

Entre Mandubia y La Antigua, borda
Entre Mandubia y La Antigua, borda (45kb)

Llegué un par de minutos antes de la hora en que abren aquello por la tarde (a las 16:30) y había turistas esperando. El grupo fue aumentando a medida que pasaba el tiempo y no abrían. Finalmente, mientras yo hacía tiempo leyendo unos paneles, se ve que abrieron y sonó la campana. Al poco de entrar, un hombre con voz bastante sonora nos convocó a los allí presentes, nos hizo sentar y se puso a darnos unas explicaciones de lo más interesantes sobre la ermita y su historia. Además de interesantes, sorprendentes. La primera, en la frente: aquello no fue originalmente una ermita sino una casa-torre o palacio del Señor de Lazkao. Tenía dos pisos.
Hace años tuvieron problemas con un xilófago. No los habían tenido antes porque la iglesia sólo se abría para la misa diaria por la mañana. Fue a raíz de instalar focos y abrirla cinco horas al día cuando se declaró el problema. No veían el modo de atajarlo y acabaron desmontando el entramado de madera. Entre un producto ("en el límite de lo ecológico") y un horno frío de San Sebastián consiguieron resolver el asunto.
Dijo que el edificio desconcierta a los arquitectos. Se ve que las maderas que emplearon las utilizaron tal cual, no las adaptaron a las columnas y muros sino que fue al revés. Todas son de roble y están ensambladas, sin utilizar clavos. A la más antigua le han calculado una antigüedad superior a los mil años y la concentración salina que tiene les ha llevado a pensar que antes formó parte de un barco. Conserva diversas pinturas, aunque bastante difuminadas.
La luz que entra por la ventana descentrada del coro ilumina a la Virgen en los equinoccios y solsticios.
Aquello comenzó a funcionar como iglesia en el XIV. Para que veas.

Zumarraga, La Antigua, exterior
Zumarraga, La Antigua, exterior (43kb)
Zumarraga, La Antigua
Zumarraga, La Antigua (28kb)
Zumarraga, La Antigua, coro
Zumarraga, La Antigua, coro (34kb)
Zumarraga, La Antigua
Zumarraga, La Antigua (29kb)

Todo contento con la visita, bajé a Zumarraga. Me acerqué a la casa natal de Legazpi (Miguel López de Legazpi, colonizador de las Filipinas en el siglo XVI y fundador de Manila) antes de tomar el bidegorri que conduce a Legazpi (¿por qué no se llama así Zumarraga si Legazpi nació allí y no en Legazpi?).

Zumarraga, casa-torre de Legazpi
Zumarraga, casa-torre de Legazpi (33kb)
Bidegorri entre Zumarraga y Legazpi
Bidegorri entre Zumarraga y Legazpi (37kb)

Me resultó algo violento el paso por la zona industrial por la que se entra en Legazpi. Lo hice acompañado por el sirimiri.
Para cuando llegué a la iglesia el sirimiri había dejado paso a una lluvia relativamente intensa.
Vi unos carteles de "Chillida Lantoki". A la noche me enteré de que ese mismo día se había inaugurado como lugar para visitar, a modo de museo, el taller en el que Chillida elaboró sus esculturas.

Legazpi, iglesia y ayuntamiento
Legazpi, iglesia y ayuntamiento (23kb)

Saliendo de Legazpi, un nuevo bidegorri me separó definitivamente del tráfico. Me pareció un recorrido muy bonito, como para volver otro día estando menos cansado de como lo estaba en ese momento.
Llevaba años queriendo pasar por allí. Cada vez que veía desde el tren ese recorrido me decía que algún día tenía que ir.

Me puse una tirita en el pie (tenía que haberlo hecho antes) para evitar males mayores justo antes de llegar a la ferrería de Mirandaola, que sigue funcionando para que la gente pueda ver cómo se trabajaba el hierro hasta no hace tanto tiempo.
Leyendo lo que ponía en los puntos informativos daba la impresión de que en el río junto al que iba (el Urola) no había más que molinos, ferrerías, presas... y algún palacio, como el de Elorregi.

Mirandaola, parque
Mirandaola, parque (28kb)
Mirandaola, ferrería
Mirandaola, ferrería (34kb)
Telleriarte, ocas
Telleriarte, ocas (49kb)
Palacio de Elorregi
Palacio de Elorregi (38kb)

Finalmente, llegué a Brinkola. Lo hice con tiempo suficiente como para continuar un poco más adelante y dar un par de vueltas por el barrio. Tiene algo como de estar en el fin del mundo.

Llegando a Brinkola
Llegando a Brinkola (28kb)
Brinkola
Brinkola (30kb)

El tren que tenía que coger ya estaba preparado. La taquilla estaba cerrada y no vi la típica máquina expendedora de billetes.
Se lo comenté al maquinista, que andaba paseando por el andén, y me dijo que montara sin billete y que se lo dijera al factor (el que vende los billetes) de la estación de destino para que él me diera un billete y pudiera salir por el torno. Le comenté que contaba con que el billete me lo hiciera el interventor, pero me contestó que la instalación de los tornos en la mayoría de las estaciones ha traído como consecuencia la desaparición de los interventores en los trenes de Cercanías. Y en las estaciones como la de Brinkola, en las que no hay ni factor, ni tornos, ni nada, hay que hacer lo que me había dicho: montar sin billete y sacar éste en la estación de destino.
Hablando, resultó que los dos éramos de Ordizia. Pues nada, con todo el tren bajo nuestro control y sin más pasajeros nos pusimos en marcha puntuales a más no poder en cuanto fue la hora.

Brinkola, estación
Brinkola, estación (32kb)

Al llegar a Ordizia el factor ya se había ido y salí alegremente por una verja que se abre a partir de su marcha.

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