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Donostia / San Sebastián
31-05-2010
(mapa)
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Llevaba cinco años sin visitar San Sebastián, la ciudad más bonita del mundo, y cada dos por tres me decía que tenía que ir un día.

Mientras iba en el tren, veía llover algo en diversos pueblos. Para cuando llegué había escampado.
De la estación fui por el Paseo de Francia, con sus edificios señoriales, hasta el puente de Santa Catalina, que crucé para recorrer la Avenida de la Libertad hasta dar con el Banco Guipuzcoano. Había leído que su carillón da las campanadas a las horas en punto y esperé un poco a que dieran las 10 para oírlas. Sin más.

Hotel María Cristina y teatro Victoria Eugenia
Hotel María Cristina y teatro Victoria Eugenia (19kb)

De allí a la Plaza Gipuzkoa, tan bonita como siempre o más. Allí siguen, en la fachada del edificio de la Diputación los bustos de cinco guipuzcoanos ilustres: Urdaneta, Elkano, Okendo, Lezo y Legazpi.

Plaza Gipuzkoa
Plaza Gipuzkoa (50kb)

Pasando por detrás del hotel María Cristina y el teatro Victoria Eugenia, fui en busca de la oficina de Turismo, pero la han cambiado de sitio. De paso, vi que había una exposición de fotos sobre el Camino de Santiago en una sala que a esa hora estaba todavía cerrada.
Localicé la oficina de Turismo en el Boulevard y pregunté a la chica que me atendió por la casa natal de Pío Baroja. Un chico que andaba por allí salió en su auxilio para decirme que está en la calle Okendo, muy cerca de allí, y que han puesto una placa en el portal correspondiente.
Ante mi segunda pregunta también tuvo que echarle una mano el chico en cuestión. Quería saber si se sigue celebrando durante la Semana Grande un concurso de ojos bonitos junto al hotel Londres. Él creía que sí y que lo organiza alguna radio o televisión local.
En el número 6 de la calle Okendo han puesto, efectivamente, una placa que recuerda que allí nació Baroja, aunque en algún lado había leído que no fue en el 6 sino en el 4 de la misma calle.

Me interné en la parte vieja pasando junto al mercado de la Brecha.

Monumento a Sarriegi
Monumento a Sarriegi (40kb)

En la calle San Juan me topé con otra placa, en este caso informando de que aquella era la casa en que nació el cantante Mikel Laboa. Enfrente, la sede del mejor coro del mundo: el Orfeón Donostiarra.

Calle San Juan. Sede del Orfeón Donostiarra
Calle San Juan. Sede del Orfeón Donostiarra (33kb)

Entré un momento en la iglesia de San Vicente, el edificio más antiguo de la ciudad, y me acerqué a los alrededores del museo San Telmo, en obras desde hace tiempo.

Museo San Telmo en obras
Museo San Telmo en obras (31kb)

Enfilé la calle 31 de agosto, la única que quedó en pie tras el incendio del siglo XIX, y me interné en la plaza de la Trinidad, muy tranquila a esa hora.

Plaza de la Trinidad, casa antigua
Plaza de la Trinidad, casa antigua (42kb)
Calle 31 de agosto
Calle 31 de agosto (26kb)

Y de una plaza a otra, a la de la Constitución. No había entrado nunca en el edificio principal, que alberga diversas oficinas municipales, pero encontré una buena excusa para hacerlo en cuanto vi que allí estaba el departamento de Fiestas. Hala, escaleras arriba todo ufano. Tampoco allí me hablaron con mucha seguridad sobre el concurso de los ojos bonitos. A fin de cuentas, no forma parte del programa oficial de fiestas. En todo caso, parecían más convencidos que los de Turismo de que sí se sigue celebrando. Bajando las escaleras, me fijé en un cuadro que reflejaba la rendición de un buque holandés al almirante Antonio de Okendo.

Plaza de la Constitución, interior
Plaza de la Constitución, interior (29kb)

Llegué al puerto por una zona de cuyo nombre no conseguía acordarme, así que se lo pregunté al primero que pasó: Portaletas. Es donde se suelen cruzar las apuestas los días de regatas.

Calle Puerto
Calle Puerto (25kb)

Subí por unas escaleras de acceso al monte Urgull y comencé a recorrer el Paseo de los Curas con toda la calma del mundo. Una gozada.

Puerto
Puerto (35kb)
Paseo de los Curas
Paseo de los Curas (23kb)

En esto, contemplando con mirada beatífica el puerto y la bahía, me fijé en un edificio grande que sobresalía a la derecha de la torre de la catedral del Buen Pastor. Pregunté a un matrimonio mayor por si sabían de qué se trataba, pero me dijeron que no, y eso que habían ido a San Sebastián bastantes veces; además, el hombre añadió que ese edificio "no está referenciado" en las guías, planos y demás.
Seguí con mi investigación y pregunté, ya cerca del Aquarium, a un hombre que iba solo. Me dio una serie de explicaciones, empezando por lo que yo quería saber: se trata del colegio San Bartolomé. Además de colegio, hay o hubo también un convento. Aquello está sobre un cerro en el que se practicó en tiempos un desmonte para construir la calle Víctor Pradera (hoy Easo), que sirviera para dar una salida por carretera hacia la provincia. También se aprovechó para construir casas en el terreno robado al cerro. Parece ser que el Ayuntamiento pretende completar la jugada ahora completando el desmonte, tirando el colegio y levantando otro en su lugar, y construyendo casas, claro. El asunto debe de estar un tanto revuelto, además de mezclado con la crisis económica.
Me dijo que las monjitas tiraban medallas al muro para que resistiera y no se viniera abajo ante los petardos que tiraban (no me quedó muy claro cómo era esa historia de los petardos), y no era extraño encontrar hoy en día alguna de esas medallas entre las piedras del muro.
Mi informante se había guardado para el final un detalle de lo más interesante: ese muro, el que sostiene lo que queda del cerro de San Bartolomé, lo construyó su abuelo, Lorenzo Arteaga. Pero es que, además, Lorenzo Arteaga fue quien construyó el Paseo Nuevo. Se hizo en tres fases y estaba previsto que continuara por encima de las casas del puerto (respetando estas) hasta no sé qué punto. Esto último no llegó a llevarse a cabo porque se les acabó el presupuesto, seguramente. En aquellos tiempos, cuando la Reina, había que pedir permiso a los militares, por ser todavía la ciudad plaza militar.
Pues eso, que preguntando no solo se llega a Roma sino que se entera uno de cosas interesantes.

Bajé al puerto pasando junto al Aquarium y lamenté que estuviera cerrado el Museo del Mar por ser lunes, sobre todo porque en esas fechas incluía una exposición sobre la figura de Andrés de Urdaneta.

Nuevo paso por Portaletas y vuelta a subir las escaleras que conducen a Urgull, pero esta vez para hacerlo hasta arriba del todo, hasta el Castillo de la Mota. Sabía que había una exposición sobre la historia de la ciudad y quería verla. Antes, intenté acceder al mirador que hay al pie del monumento al Sagrado Corazón, pasando por una capilla, pero la puerta estaba cerrada. Decepción. La última vez que estuve en ese mirador fue hace décadas, cuando era pequeño.

Urgull, subiendo al castillo
Urgull, subiendo al castillo (60kb)

Fui a donde estaba la exposición y lo primero que hice al llegar fue preguntarle al que estaba en la entrada por si había alguna posibilidad de subir al mirador. "Sí, por aquí". Y señaló hacia su derecha como la cosa más normal del mundo.
Me habló de la puerta por la que acababa de intentar entrar, de la monja que va allí a diario a hacer limpieza (la capilla se utiliza para bodas, por ejemplo) y me confirmó que cuando está abierto el local que se utiliza para exposiciones como la que estaba en curso se podía subir al mirador desde allí.
Le di las gracias, subí al piso superior como si me persiguieran y busqué como un desesperado entre paneles, carteles y objetos a los que no presté la menor atención la puerta que da a una escalera estrecha por la que llegué, por fin, después de tanto tiempo, al mirador. Feliz de la vida.

Urgull, vistas desde el Sagrado Corazón
Urgull, vistas desde el Sagrado Corazón (23kb)

Había una pareja, se fueron al poco y me quedé un buen rato a mis anchas, disfrutando como un enano del lugar y de las vistas.
Cuando ya estaba para marcharme, me dio el relevo un chico oriental.

Urgull, monumento al Sagrado Corazón
Urgull, monumento al Sagrado Corazón (18kb)

Dediqué después un buen rato a ver la exposición, que me gustó mucho. Me recordó en parte a otra que vi hace años en San Telmo.
De paso, me enteré de que "Donostia", denominación de San Sebastián en euskera es, en realidad, latín y viene de "Dominus Sebastianus". Que lo sepas.

Urgull, exposición, uniformes
Urgull, exposición, uniformes (29kb)

Antes de irme, volví a la carga con el tema de la monja y el hombre me dijo que acababa de hablar con la susodicha, que ella hace allí su vida, que recoge las solicitudes para bodas y esas cosas. Un caso.

Urgull, Sagrado Corazón y cañón
Urgull, Sagrado Corazón y cañón (25kb)
Urgull, acceso a la capilla
Urgull, acceso a la capilla (35kb)

Como Urgull (nombre de origen gascón, al igual que Ulía y otros, según me enteré por la exposición) es uno de los lugares más bonitos de San Sebastián y pasear y/o perderse por sus paseos, caminos y senderos es uno de los mayores alicientes que ofrece, a eso precisamente me dediqué a continuación.
Bajé a la Batería de Santiago y de allí al Cierre del Oeste antes de volver atrás y encaminarme hacia la Batería del Gobernador para bajar desde allí hacia la Galería de tiro y el Cementerio de los Ingleses.

Isla de Santa Clara y monte Igeldo desde Urgull
Isla de Santa Clara y monte Igeldo desde Urgull (17kb)
Urgull, de la batería de Santiago al cierre del oeste
Urgull, de la batería de Santiago al cierre del oeste (42kb)
Urgull, bajando al cementerio de los Ingleses
Urgull, bajando al cementerio de los Ingleses (69kb)
Urgull, galería de tiro
Urgull, galería de tiro (60kb)
Urgull, cementerio de los Ingleses
Urgull, cementerio de los Ingleses (66kb)

Por un panel de la exposición me había enterado de que dicho cementerio no se reduce a las tumbas que quedan cerca de uno de los caminos sino que incluye un monumento que en otros tiempos estuvo en los jardines de Alderdi-Eder y que se levantó con motivo del primer centenario de la ciudad (el segundo se celebrará en 2013). Lo busqué y lo encontré, y me alegré de estar allí.

Me despedí de Urgull bajando desde cerca de la Batería de las Damas al Paseo Nuevo, que recorrí hasta las cercanías de San Telmo antes de volver a introducirme en la parte vieja.

Paseo Nuevo, turista mirando el mar
Paseo Nuevo, turista mirando el mar (31kb)

Para entonces, el sol se había dado prisa en darme (o pegarme) a base de bien en la cabeza.

Plaza de la Constitución
Plaza de la Constitución (28kb)
Boulevard, kiosko
Boulevard, kiosko (40kb)

Seguí el Boulevard hasta el Ayuntamiento y cerca vi una unidad móvil de EITB, junto a los jardines de Alderdi-Eder. Tres chicas estaban esperando, aparentemente, el momento de entrar en acción en lo que parecía que iba a ser una conexión en directo para el Teleberri (por la hora, era lo más probable).
Una sujetaba la cámara; otra, un círculo blanco con el que reflejar la mayor luz posible hacia la cara de la tercera que, a su vez, sostenía un micrófono.
Sin mucho disimulo, me quedé en las cercanías esperando acontecimientos, que no tardaron en llegar. De pronto, la del micrófono se puso a hablar del tiempo mirando a la cámara. Cuando terminaron, me confirmó que sí, que habían efectuado una conexión en directo para el Teleberri. Maja la chica. Y yo tan contento.

Urgull desde el Real Club Náutico
Urgull desde el Real Club Náutico (36kb)
Ayuntamiento
Ayuntamiento (33kb)

La mitad de Alderdi-Eder está patas arriba, en obras. Han dejado un paso para peatones junto a la barandilla de la Concha y por allí me dirigí hacia el hotel Londres para cerrar el círculo de mis pesquisas en torno al concurso de los ojos. La chica de recepción no parecía estar muy segura de cómo funcionaba aquello, pero un individuo trajeado y que me pareció muy nervioso me dijo que sí, que el concurso se celebra a la altura del hotel (aunque no tiene nada que ver con el mismo), en el paseo de la Concha. Tampoco él sabía muy bien quién lo organizaba.
Seguí por el Paseo de la Concha, parando de vez en cuando para contemplar la bahía, Igeldo, la isla de Santa Clara, Urgull...
Había poca gente en la playa.

Por el Paseo de Miraconcha llegué al Palacio de Miramar y me senté a la sombra para descansar y para refugiarme del sol. En el parque que rodea el palacio hay un pequeño monumento que recuerda a Catalina de Erauso, la "monja-alférez", que escapó de un convento de Dominicas que hubo en aquel lugar y se fue a tomar parte en la conquista de Chile.

Isla de Santa Clara desde el Palacio de Miramar
Isla de Santa Clara desde el Palacio de Miramar (29kb)
Palacio de Miramar y monumento a Catalina de Erauso
Palacio de Miramar y monumento a Catalina de Erauso (63kb)
Igeldo desde Miraconcha
Igeldo desde Miraconcha (22kb)

Una excavadora estaba dale que te pego en la playa de Ondarreta moviendo arena de un lado para otro, preparando aquello para la temporada estival.

Miraba y miraba el paisaje y no me cansaba.

De la parte trasera del palacio provenían diversos sonidos, de piano, de batería...
Luego me fijé en que aquella es la sede de Musikene, Centro Superior de Música del País Vasco. Aproveché la coyuntura para preguntar a una alumna por cómo estaban las cosas en la escuela, pues había leído que habían nombrado nuevo director pocos meses atrás y había habido protestas; pero la chica era, además de rubia y maja, extranjera y no estaba muy enterada, así que pregunté a otro que apareció por allí, español en este caso, pero de fuera del País Vasco, y que tampoco sabía muy bien cómo estaban las cosas. La chica me había dicho que tocaba la guitarra; al chico no se lo pregunté porque ya vi que la llevaba a cuestas.

Vuelta hacia el centro, pero antes tiré por la calle Easo y subí por Aldapeta al cerro de San Bartolomé. Entré con aire decidido en el recinto del colegio mientras unas madres me miraba como diciendo "¿a dónde irá este?". Hice unas fotos de la fachada, contemplé la ciudad desde aquella altura y bajé por donde había visto que lo hacía un padre con su hija, por una cuesta ajardinada.

Vistas desde el alto de San Bartolomé
Vistas desde el alto de San Bartolomé (31kb)
Colegio de San Bartolomé
Colegio de San Bartolomé (35kb)
Calle Easo, muro de sujeción del alto de San Bartolomé
Calle Easo, muro de sujeción del alto de San Bartolomé (46kb)

Alrededor de la catedral del Buen Pastor había cantidades industriales de chavales jugando, un espectáculo.

Catedral del Buen Pastor
Catedral del Buen Pastor (46kb)

Nuevo paso por la Plaza Gipuzkoa de camino hacia el Boulevard para ver la exposición de fotos sobre el Camino de Santiago ("Peregrinatio") de Juan Ramón Vallori. Me gustó, sobre todo una foto de una peregrina ante la Cruz de Ferro.

Plaza Gipuzkoa
Plaza Gipuzkoa (57kb)
Mercado de la Brecha
Mercado de la Brecha (26kb)

En la calle Okendo, me fijé en un monumento a Baroja que antes me había pasado desapercibido.

Calle Okendo, monumento a Pío Baroja
Calle Okendo, monumento a Pío Baroja (39kb)
Monumento al almirante Okendo
Monumento al almirante Okendo (26kb)

Si a la mañana había pasado por detrás del hotel María Cristina y del Victoria Eugenia, a la tarde lo hice por delante, como las estrellas que acuden al Festival de Cine, de camino hacia el puente de María Cristina y el parque de Cristina-Enea, en el que solo había estado una vez. Muy bonito. Tras saludar a sus pavos reales y a sus patos volví a la estación para coger el tren de vuelta a casa.

Puente de María Cristina
Puente de María Cristina (22kb)
Parque de Cristina-Enea, pavo real
Parque de Cristina-Enea, pavo real (24kb)
Parque de Cristina-Enea
Parque de Cristina-Enea (52kb)
Parque de Cristina-Enea
Parque de Cristina-Enea (54kb)
Estación del Norte
Estación del Norte (47kb)
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