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Vitoria - Osma - Vitoria
26-05-2010
(mapa)
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Tras haber dado por inaugurada la temporada cicloturista unos días atrás subiendo a Okina, se me ocurrió intentar subir a unas antenas que hay en Osma (Álava). No tenía que coger el coche y, a fin de cuentas, a partir de ese pueblo no eran más que cuatro kilómetros de subida, aunque bastante dura.

Al poco de salir, se levantó un viento bastante molesto que soplaba en contra.
El céfiro se encargó de que el cielo fuera cambiando de aspecto a lo largo del día. Tan pronto parecía que iba a hacer calor (y lo hizo) como amenazaba lluvia (esto no se cumplió).

Me crucé con unos cuantos cicloturistas y ciclautistas, más o menos mitad y mitad.

El recorrido hasta Osma ya lo conocía por haberlo realizado un par de veces, aunque en sentido contrario, volviendo de Orduña. El único aliciente del día era la ascensión final.
De Nanclares de la Oca a Subijana-Morillas fui la mar de tranquilo porque han terminado de ensanchar esa carretera. Estaban pintando alguno de los accesos.
Un cartel informando del cierre de la carretera 3314 me preocupó. No sabía si era esa la que tenía que seguir. Luego resultó ser la que va a Izarra a través del valle de Kuartango.

Cerca de Artaza
Cerca de Artaza (18kb)

Pasando por Guinea, le pregunté sobre la marcha a un señor mayor por el agua de una fuente que hay junto a la carretera: potable.

Ya en Osma, me presenté ante la barrera que da inicio a la subida y leí el aviso acerca de los mastines que suele haber para cuidar al ganado y la recomendación de hablarles con voz firme y amistosa en caso de encontrarse con ellos. Pues eso, en plan confianza. Como no me salió al paso ninguno no pude verificar la eficacia del consejo.

Abrí la barrera, pasé, la cerré y comencé la ascensión al repetidor.
Tal y como pone en esa página, la gravilla es un incordio.
Para ser sólo 4 km. (y 100 metros) me cundieron mucho. Lo digo porque me eternicé a base de bien. Casi tres cuartos de hora me costó llegar arriba. Por momentos, iba a 5,5 km/h. en los tramos más duros, aunque luego me recuperaba y pedaleaba con frenesí hasta alcanzar los 6 km/h. Queden estos datos para la posteridad porque no pienso volver.

Cerca del repetidor vi que más arriba había otro similar. El acceso a la pista de hormigón que conduce al que queda más alto está protegido por un hermoso bache y por generosas cantidades de gravilla. Patinando y renegando a partes iguales, llegué al hormigón y poco después daba por terminado el sufrimiento.

Osma, segundo repetidor
Osma, segundo repetidor (25kb)
Berberana desde el repetidor de Osma
Berberana desde el repetidor de Osma (31kb)
Osma, bifurcación en el acceso a los repetidores
Osma, bifurcación en el acceso a los repetidores (38kb)

Me senté en estado contemplativo en una de las muchas piedras que hay por allí, pero no me sirvió de mucho porque me amargué de mala manera en el descenso. Un susto continuo, salvo los metros que hice a pie para que descansaran las manos y porque la conjunción de gravilla y fuerte pendiente en el tramo que evité de ese modo me daban muy mala impresión.
Todo un alivio verme de nuevo en Osma.

Osma
Osma (27kb)
Barrera al comiendo de la subida al repetidor de Osma
Barrera al comiendo de la subida al repetidor de Osma (41kb)
Osma, casa
Osma, casa (43kb)
Entre Osma y Cárcamo
Entre Osma y Cárcamo (21kb)

Cogí agua en la citada fuente de Guinea.
El viento seguía a lo suyo, soplando con la misma intensidad y, afortunadamente, en la misma dirección que a la ida, así que hice un viaje de vuelta muy apacible. En esas condiciones, el descenso desde las cercanías de Artaza hasta Subijana-Morillas fue una gozada.

Subijana-Morillas, puente
Subijana-Morillas, puente (47kb)

A pesar de eso, terminé la excursión con la impresión de que había ido a romperme los cuernos a donde no se me había perdido nada. La satisfacción por haber subido al repetidor no compensaba ni el esfuerzo empleado ni el mal rato que pasé bajando.

Lermanda, iglesia
Lermanda, iglesia (20kb)
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