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Tardets - Santa Garazi - Piedra de San Martín - Tardets
07-08-2009
(mapa)
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Habían anunciado un día nuboso. Como el icono que aparecía en la tele sobre la zona por la que iba a andar era de nubes sin lluvia las perspectivas eran muy buenas.
De camino hacia Tardets, pronto comenzó a llover, sirimiri.

Al llegar al col de Osquich, subí un par de kilómetros por una pista pedregosa hasta la ermita de San Antonio. Me pareció bastante grande. Como había niebla, no la vi hasta estar ya cerca.

San Antonio de Osquich
San Antonio de Osquich (9kb)
Ordiarp
Ordiarp (29kb)

En Tardets, como el tiempo seguía lluvioso, me fui a buscar un lugar que quería ver, con la esperanza de que, mientras tanto, dejara de llover y pudiera salir con la bici.
La primera referencia del sitio en cuestión la encontré en un libro. En él se le denominaba "Mahaidekorralia". En Internet hay escasa imformación al respecto, aparece como "Maide Korralea" u otras variantes.
Se trata de un recinto fortificado protohistórico del que sólo quedan unos muros.

Llegué a Alçay y tomé la carretera que sube a Ahuski. Años atrás, había subido por allí con el coche, de noche.
A partir de ese momento, todo fueron dudas. ¿Cuál de los desvíos a la derecha tenía que coger?
Tuve que circular durante un rato a paso de vaca. Es que iban unas cuantas, ocupando toda la carretera (no muy ancha), seguidas por el vaquero en un todoterreno (indios no vi). Tras adelantarlas y seguir adelante sin aclararme mucho y con una niebla cada vez más densa, bajé hasta encontrarme de nuevo con las vacas y su dueño, al que pregunté. Me dijo que bajara y cogiera la primera a la izquierda. Pues muy bien. Vuelta al coche y vuelta a salir del mismo, porque vi que el hombre paraba y daba marcha atrás: la primera no, la segunda a la izquierda. Muchas gracias.
Tiré por el desvío indicado y llegué pronto a un collado en el que vi un plano clavado en un poste y protegido por un plástico. Sobre el plano estaba marcado el "Sentier des lamiñaks" o "Lamiñen xenda". No vi que pusiera "Mahaidekorralia" en ningún sitio, pero sí "Oxibar", que debe de ser equivalente, por lo que había leído; pero luego encontré en el suelo un letrero de madera en el que ponía "Col d'Oxibar". Apoyé el letrero como buenamente pude en el poste al que debió de estar sujeto. Entre el sirimiri, la niebla y el despiste que llevaba, lo dejé para mejor ocasión.

Col d'Oxibar
Col d'Oxibar (34kb)

Unos días antes se había celebrado en Alos/Alotze, al lado mismo de Tardets, una pastoral. Se representó dos veces, en fines de semana consecutivos. Había visto algo en televisión, pero no sabía dónde ni cuándo había sido. Al pasar por ese pueblo vi unos carteles anunciando el evento. De haberlo sabido antes habría ido. Las pastorales son tipo teatro y duran, me temo, unas cuantas horas.

De nuevo en Tardets, sin lluvia, me puse un par de medallas por haber acertado en mis previsiones.

Salí rumbo Sur, lo que supone adentrarse en territorio comanche, porque, salvo que uno dé media vuelta prudentemente, tarde o temprano se topará, a elegir, con los puertos de la Piedra de San Martín, Larrau o Bagargi, primos-hermanos en cuanto a características.

Paré en Licq-Athérey, concretamente en Licq, para tratar de localizar el hueco dejado por la piedra que falta en su puente.
Es que ese puente lo hicieron las lamias. Tenían que hacerlo en una noche y, a cambio, el señor de Licq les entregaría su alma (o su hija, no recuerdo). Trato hecho. Pero cuando estaban a punto de terminarlo, el hombre cogió un gallo y lo obligó a cantar, como si estuviera amaneciando, lo que puso en fuga a las lamias, que dejaron caer al río la última piedra.
No vi el hueco y seguí adelante.

Entre Tardets y Licq
Entre Tardets y Licq (42kb)

Tras girar a la izquierda en la rotonda que hay antes del puente que cruza el Saison y que se dirige a Larrau, un letrero avisaba de que el acceso a España (por la Piedra de San Martín, se entiende) estará cerrado de 8:00 a 20:00, de lunes a viernes, hasta el 11 de noviembre de 2009.

Poco después, pinché. No tardé mucho en cambiar la cámara. Al revisar la cubierta descubrí al culpable: un pincho que seguía bien incrustado.

En las cercanías de la entrada a la garganta de Kakoueta, pregunté a un hombre por el Pont d'Enfer: muy cerca, bajando por una pista. No tiene nada de especial.
Había bastantes coches en los aparcamientos de la zona.

Entre Licq y Santa Garazi
Entre Licq y Santa Garazi (31kb)
Santa Garazi
Santa Garazi (19kb)

Hasta llegar a Santa Garazi las pendientes son suaves. Allí, en los últimos confines de Zuberoa, es obligatoria una visita a su iglesia del siglo XI. Una maravilla, tanto por la iglesia en sí como por el entorno. En ocasiones anteriores, había podido estar allí a solas, a mi aire. Esta vez había turistas, pero todos en silencio, porque el lugar invita a ello. Alguno echó dinero en el artilugio que enciende las luces de la zona del altar. Al hacerlo, también comenzaba a sonar música barroca, muy agradable.
Alguna niña (supongo) había escrito ese mismo día en un cuaderno que hay para ello que "las iglesias son feas, feas, feas". ¿Cómo se puede escribir semejante barbaridad en un lugar así? Menos mal que, a continuación, su señor padre agradecía la tranquilidad que siempre le produce visitar esa iglesia.

Santa Garazi, iglesia, interior
Santa Garazi, iglesia, interior (36kb)

Para cuando llegué, el sirimiri había reaparecido. Y seguía a lo suyo cuando volví a salir a la calle. Desde pequeño me ha gustado la lluvia, aunque no me haga mucha gracia mojarme si me pilla sin paraguas. El sirimiri me gusta aún más.

Pues nada, a comenzar a subir, "malgré la pluie".
A partir de Santa Garazi empieza la parte dura del puerto, así que puse el tercer plato sin contemplaciones y me dispuse a tratar de disfrutar lo más posible, dadas las circunstancias, de la ascensión.

Me había enterado recientemente de que el Tour ha subido varias veces por esa vertiente, la última en 2006; pero seguro que los ciclistas no se paran a visitar Santa Garazi ni a hacer fotos del paisaje. Son como críos, suben a todo correr, a ver quién llega primero.

A medida que subía me iba empapando más y más. A la altura del Plateau de Iratzordoki pareció que escampaba y que el cielo se abría algo; pero no, enseguida se volvió a cerrar, volvió el sirimiri y se fue metiendo más niebla.
Tras dejar atrás el col de Suscousse, con su desvío al col de Issarbe (tal vez para otra ocasión), alcancé el col de Soudet y la pendiente disminuyó y la carretera se ensanchó.

Entre la niebla y el escaso tráfico debido al cierre de la carretera por el lado navarro aquello parecía el fin del mundo.

El puerto estaba casi desierto, con unos pocos coches de turistas aparcados y algunas sombras moviendose de un lado para otro. Nada que ver con la animación y el ambiente del 13 de julio, con motivo del "Tributo de las tres vacas".

Piedra de San Martín
Piedra de San Martín (23kb)

Saqué de la bolsa todo el ajuar (manguitos, perneras y chubasquero) y me revestí como para una gran solemnidad. De no haber estado empapado me habría venido mucho mejor.

Los planes iniciales contemplaban bajar a Arette y visitar luego Aramits. Eran unos pocos kilómetros más en el total del día, pero acabé regresando por el mismo camino de la ida. Era la enésima vez que se me escapaba Aramits (la cuarta, por lo menos). En alguna ocasión estuve a un solo kilómetro. No debe de tener nada especial para ver, pero algún día acabaré visitándolo.

Me daba no-sé-qué pensar en bajar en aquellas condiciones, pero allí no me iba a quedar.
Por momentos, me vi algo apurado a la hora de frenar, porque tenía los dedos medio insensibles y porque los propios frenos lo tenían difícil ante la combinación de agua y pendientes fuertes. Entre eso y que estaba pasando bastante frío, acabé haciendo a pie algunos tramos, sobre todo para intentar entrar en calor. En una de esas, se me ocurrió hacer una foto y se agotaron las pilas. Hay que ver qué malabarismos para una cosa tan simple como cambiar unas pilas. Ya puestos, el bolígrafo se había declarado en huelga.

Col de Soudet
Col de Soudet (14kb)
Entre el col de Suscousse y Santa Garazi
Entre el col de Suscousse y Santa Garazi (23kb)

Al alivio por llegar a Santa Garazi se le sumó el premio de volver a visitar la iglesia, de nuevo con turistas.

Santa Garazi
Santa Garazi (22kb)
Entre Santa Garazi y Licq
Entre Santa Garazi y Licq (33kb)

Al volver a pasar por Licq, se me ocurrió preguntar a una nativa por el asunto de la piedra que le falta al puente. Me dijo que no se ve el hueco, debe de estar bajo el agua.
Me desvié unos cientos de metros para visitar Athérey y poder decir que también he estado en ese barrio.

Llegado al cruce que conduce a Haux, me animé a ver el molino del siglo XVII que anuncia un letrero. Pregunté a unos hombres por la distancia a la que estaba el susudicho y uno de ellos me dijo que a 2 kilómetros, pero que no merece la pena la visita porque está abandonado. Así que lo descarté.

Pasando a la altura de Laguinge, me fijé en que ponía que la iglesia es románica, del siglo XII. Parada.
Mientras procedía a las preceptivas maniobras de aproximación, vi a unas personas (matrimonio e hija, al parecer) que parecían entretenidas con algo. Me acerqué y vi el motivo: un ciervo y unas palomas. El ciervo era de lo más amistoso y juguetón, un caso. Las palomas estaban en una especie de jaula grande. Si se metía el dedo lo mordían (no hacían daño).

Laguinge, ciervo
Laguinge, ciervo (44kb)

La iglesia parecía cerrada, pero pregunté, por si acaso, a unas mujeres, y me dijeron que estaba abierta. Efectivamente, lo estaba.

Laguinge, iglesia, interior
Laguinge, iglesia, interior (32kb)

En Tardets, di una vuelta por el pueblo, con su frontón, la plaza, etc., antes de llegar al coche y dar por terminada la excursión.
La cosecha de este año está siendo buena, pero tantos encontronazos con los elementos me están soliviantando la moral.

Tardets, plaza
Tardets, plaza (28kb)

Una vez más, me duché en Banka, ya de noche.

Me sigue gustando el sirimiri, a pesar de los pesares.

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