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Saint Jean Pied de Port - Errozate - Bagargi - Ahusquy - Beorlegi - SJPP
20-07-2009
(mapa)
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En Saint-Jean-Pied-de-Port era día de mercado.

Como tenía por delante un puerto de los tremebundos, Artaburu, me había hecho a la idea de aproximarme al mismo con toda la calma del mundo y subirlo en el mismo plan.
Y eso hice, admirando de paso un paisaje que me sigue gustando como la primera vez que pasé por allí, hace más de una década, en la que era mi cuarta incursión en terreno francés. Asomé por ese lugar siguiendo los apuntes tomados de un libro de excursiones en bicicleta por Iparralde. En él ya se avisaba de la dureza del puerto, pero pensé que no sería para tanto. Por aquel entonces tenía otra bicicleta, de las de dos platos de toda la vida, y llevaba una mochila algo pesada. Evidentemente, no sabía dónde me estaba metiendo. Lo pasé muy mal.

Entre St. Michel y Esterenzubi
Entre St. Michel y Esterenzubi (27kb)

Esta vez, y tras llegar casi hasta despacio al comienzo de la subida, puse el tercer plato y me armé de paciencia.
Enseguida se coge altura y el valle va quedando abajo.

Los kilómetros fueron pasando sin mayor novedad, me veía bien y hacía buen tiempo. Todo perfecto hasta que apareció el viento en la zona más dura. A punto estuvo de sacarme de la carretera un par de veces.
Si en 1998 acabé haciendo eses en ese tramo porque no podía con las cuestas esta vez terminé por hacer algo parecido sacudido por las ráfagas de Eolo y sus céfiros más brutos.

A punto de empezar el último kilómetro, apareció ¡un cicloturista! Él estaba bajando. Es raro encontrar socios en puertos así.
Al llegar al cruce que indica "Irati", vi en el suelo una pintada dirigida a los participantes en la marcha cicloturista "Irati Xtreme" que señalaba hacia la derecha, hacia Errozate. Como quería conocer ese lugar, por allí seguí, pero ya sabiendo que la carretera tenía salida por aquel lado.
Hasta llegar a Errozate me las tuve que ver otra vez con el viento y, una vez arriba, acabé refugiándome en la cabina de una excavadora para poder estar un rato tranquilo, porque allí no había ni laderas ni nada que protegieran de su furia.
Luego, subí al monte del mismo nombre, al lado mismo. En la cima, ejercí de surfero, al menos en la postura, por el motivo consabido.

Al comienzo del descenso, una pintada en español anunciaba "descenso muy peligroso" y "gravilla". Visto lo visto y sumándole el viento, acabé bajando a pie algo más de un kilómetro.

Descenso de Errozate, pintada
Descenso de Errozate, pintada (40kb)
Artaburu desde Errozate
Artaburu desde Errozate (28kb)

Quería ver la majada de Artxilondo, por mencionarla un artículo que leí hace tiempo en una revista, pero acabé sin saber cuál es de entre las que se ven al pasar por no encontrar tampoco una persona a quien preguntar. Había vacas y caballos, pero se trata de elementos que, aunque parecen escuchar con atención, no suelen dar respuestas muy claras.
(Ahora sé que Artxilondo no es una chabola o grupo de chabolas, sino el valle que estaba recorriendo).

Artxilondo
Artxilondo (37kb)
Artxilondo
Artxilondo (39kb)
Artxilondo, vacas
Artxilondo, vacas (39kb)

Vi varios mojones fronterizos (221, 223...). No recordaba cerca de cuál se encuentra la original cueva de Harpea, ni sabía si desde esa carretera se puede acceder a ella con facilidad.

Para entonces, había empezado a tener problemas con el calor y casi se me había acabado el agua.
La carretera subía y bajaba, bajaba y subía, y empecé a preocuparme por si el rodeo que estaba dando era muy largo. Adelanté a un senderista ("randonneur", mejor dicho) de considerable edad.
Finalmente, tras un rato subiendo, enlacé en Irau con la carretera que va de Artaburu a los chalets de Irati. La vuelta por Errozate había supuesto un extra de una docena de kilómetros.
Lo del calor era más que evidente a la vista de pequeños puntos de asfalto derretido en la carretera.

En la zona donde está el cruce para seguir hacia Burdinkurutzeta o hacia Bagargi había bastantes turistas y senderistas, dentro de lo que cabe.
Tendría que haber pedido o comprado o robado agua, pero en ese momento pensé que no me quedaba mucho hasta Bagargi y que podía aguantar.
Pronto me arrepentí. Así como, antes de empezar, me había hecho a la idea de tomarme con mucha calma la ascensión a Artaburu y así lo había hecho, igualmente me había imaginado transitando felizmente por el bello recorrido hasta Bagargi, contemplando los lagos artificiales, los chalecitos prefabricados, el camping, el bosque, etc. La realidad fue que el trayecto se me hizo muy largo y penoso. Eso sí, las zonas en sombra me parecieron un regalo de los Dioses.

Irati, lago artificial
Irati, lago artificial (35kb)

Llegando, me crucé con dos cicloturistas. En el maillot de uno ponía "Arrasate-Oñati", aunque me di cuenta cuando ya nos habíamos cruzado, y el otro me saludó con un "¡epe!" que no dejaba lugar a dudas sobre su procedencia.

En el alto, me senté en un banco a la sombra, junto al centro de información, y estuve un rato dudando si me evaporaría. Decreté una hora de descanso.
Hice un esfuerzo para ir a por agua (tenía un grifo a 100 m.) y volví a sentarme, pero sin beber todavía.
Pasó un grupo de personas montadas a caballo. Se ve que habían salido de un centro ecuestre que hay cerca.
Poco a poco, fui liquidando el litro de agua que había cogido y luego bebí algo más antes de salir, tras pasar hora y media intentando recuperar el nombre y alguno de los apellidos.

El año pasado, no me enteré de gran cosa yendo de Ahusquy a Bagargi porque había niebla, así que esta vez, en sentido contrario, hice bastantes paradas para hacer fotos y contemplar el paisaje. Se rodea al principio el Pic des Escaliers.

Entre Bagargi y Ahusquy
Entre Bagargi y Ahusquy (29kb)
Entre Bagargi y Ahusquy
Entre Bagargi y Ahusquy (27kb)
Entre Bagargi y Ahusquy
Entre Bagargi y Ahusquy (27kb)
Entre Bagargi y Ahusquy
Entre Bagargi y Ahusquy (51kb)
Entre Bagargi y Ahusquy, collado Burdin Olatze
Entre Bagargi y Ahusquy, collado Burdin Olatze (26kb)

Se nubló y lo agradecí, pero en cuanto salí de Ahusquy vi al fondo un relámpago...
De camino hacia Aphanize, me fijé en la pista desde la que se puede acceder en coche a Elsarre, que queda cerca de la Source de la Bidouze.

Ahusquy
Ahusquy (26kb)
Entre Ahusquy y Aphanize
Entre Ahusquy y Aphanize (25kb)
Entre Ahusquy y Aphanize
Entre Ahusquy y Aphanize (25kb)
Entre Ahusquy y Aphanize
Entre Ahusquy y Aphanize (25kb)

Después de haber subido limpiamente Ahusquy por primera vez en la citada excursión del año anterior, me quedaba pendiente bajar hacia Beorlegi sin parar, pues las tres veces anteriores acabé parando una o varias veces por resultarme muy pesado para las manos el descenso.
Esta vez iba a bajar de un tirón. Esta vez era la buena.

Fue la peor.

No es que parara, que paré, sino que hice todo el descenso a pie.
Al primer relámpago le habían seguido varios más. Empezaron a caer unas gotas sueltas, poca cosa. De repente, se puso todo oscuro y se desató una tormenta tremenda.
Paré para ponerme el chubasquero e intenté seguir, pero no había manera. El viento se había sumado a la fiesta y la lluvia me pegaba con fuerza en la cara, obligándome a ir con un ojo cerrado y la cabeza ladeada, los frenos habían reducido su eficacia a límites preocupantes y el agua que bajaba por la carretera no me dejaba ver bien los baches donde los había.

Pie a tierra y a caminar ("ploch, ploch") con las zapatillas llenas de agua.
Pasaron algunos coches, pero todos con dos o más ocupantes.
En un momento dado, ni siquiera andando podía avanzar, el viento soplaba de frente con tanta fuerza que no podía levantar la cabeza, el agua me hacía daño en la cara y en las piernas.
Cuando amainó algo, intenté recorrer montado en la bici un tramo del que recordaba que no tenía mucha pendiente; pero fue empezar a subirme a la bici y aparecer una ráfaga fuerte que me desequilibró y casi me tira al suelo.
No más experimentos, que con las pendientes que tiene el puerto por ese lado es mejor tardar algo más bajando a pie que caerse de mala manera.
Y vuelta a llover fuerte otro rato.
Menos mal que, por una vez, iba bien de tiempo.

Bajando hacia Beorlegi
Bajando hacia Beorlegi (25kb)

En medio de tantas penurias, llegó la sorpresa. Me hice a un lado para que pasara una furgoneta que subía, pero la furgoneta paró pocos metros antes de llegar a mi altura, dio marcha atrás y se metió en un hueco fuera de la carretera, salieron dos de sus ocupantes y uno de ellos abrió la puerta trasera.
O sea, que alguno de los que había bajado antes se había apiadado de mí y les había dicho que subieran a rescatarme.
Pues no.
No sé a qué habían ido ni qué pensaban hacer allí, pero no habían ido a por mí.
Así que ni sorpresa ni nada.

Paré brevemente en Beorlegi al ver la iglesia abierta. Una mujer estaba a punto de cerrarla. Nunca había parado en ese pueblo, la mujer me dijo que es pequeño y no tiene nada para ver.

A partir de allí ya me atreví a seguir adelante montado en la bici. Tras algún susto inicial con el viento, fui bajando hasta Mendibe. No es la primera vez que paso por ese pueblo mojándome.
Ya sin mayores problemas, continué hasta Saint Jean le Vieux y Saint Jean Pied de Port.
No sé si durante el día había llovido en esa zona, la gente andaba tan pancha en manga corta y el coche estaba bastante caliente por dentro.
Mojado como un pollo, fui hasta Banka, donde me duché.
Limpio y con ropa seca, comencé el regreso a Vitoria.

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