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Arudy - Laruns - Aubisque - Ferrieres - Coarraze - Asson - Arudy
10-07-2009
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Por dos veces había tenido que posponer esta excursión debido a las posibles lluvias en la zona que anunciaba la página web de información meteorológica que consulté. Eso me vino bien porque se me ocurrió mirar unos apuntes sobre el Béarn que tenía de tiempo atrás y vi que había cosas interesantes para visitar en el recorrido que había pensado inicialmente y en las cercanías, haciendo unos pocos kilómetros más.
Otro beneficio de la espera fue que caí en la cuenta de que podía ir al punto de partida, Arudy, vía Pamplona, Isaba y el puerto de la Piedra de San Martín. Iba a tardar lo mismo que por las autopistas del suroeste de Francia y me iba a ahorrar ese rodeo y el gasto de los peajes.

Llegando a Pamplona, pensé en poner la radio para escuchar la marcha del encierro cuando fuera la hora. Al final, no lo hice. Mejor, porque ese día uno de los toros mató a un corredor.

Al llegar a Isaba me llevé una desagradable sorpresa al saber que la carretera de Belagua estaba cerrada. Un hombre al que pregunté por el motivo del cierre (unas obras) me dijo "como no vayas por el Orhi...". Me gustó esa referencia al monte.
Ligero cambio de planes y a cruzar la frontera por el puerto de Larrau (al pie del Orhi), teniendo cuidado, ya en el lado francés, con las ovejas, caballos y vacas que, por ese orden, ocupaban la carretera.
Terreno conocido hasta Arette y un bonito bosque (bois du Bager) por descubrir entre Lurbe-Saint-Christau y Arudy.

Cuando me puse, por fin, en marcha con la bici eché en falta la sensación de alta montaña que suele dar la visión de los Pirineos cuando uno va hacia allí por autopista. De todas formas, al enfilar el valle d'Ossau el paisaje ya da una idea de dónde se está metiendo uno.

Pronto, cogí una carreterita alternativa en Louvie-Juzon para poder visitar unos pueblos antes de llegar a Laruns.
En Castet, vi la iglesia, antigua; pero no divisé el castillo (o lo que queda de él) hasta salir del pueblo.

Castet, iglesia
Castet, iglesia (23kb)
Castet, gave d'Ossau
Castet, gave d'Ossau (35kb)

No pensaba acercarme al "falaise aux vautours" (acantilado de los buitres) de Aste-Béon, que supuse por la montaña, pero es que tampoco vi indicación alguna.
Al poco, adelanté a una manada de caballos a los que acompañaba un grupo de pastores con petos amarillos.

Aste-Béon
Aste-Béon (33kb)

Para llegar a Beost hay que subir una cuesta respetable, pero el castillo (antigua abadía laica) del pueblo compensa el esfuerzo.

Beost, torre
Beost, torre (34kb)
Beost desde Laruns
Beost desde Laruns (39kb)

En Laruns seguí como de oca a oca unos cuantos letreros de esos de "Toutes directions", salí del pueblo y comencé a subir el Aubisque.
Aun siendo uno de los puertos más famosos de los Pirineos no me atraía mucho. Me animé a subirlo después de leer que era bonito y, sobre todo, tras mencionarlo un hombre al que conocí hace unos años en el castillo de Iholdy. Había sido cicloturista y lo citó entre los puertos que había subido.

Como los primeros kilómetros no tienen mucha historia uno se va animando. Además, en esa parte hay bastante sombra y rincones bonitos, con arroyos que bajan de la montaña y algún bicho que se asoma a saludar, como una comadreja (?) que escapó a todo correr.

En Eaux-Bonnes tienen una calle con pinta de funcionar, además, como parque y como plaza. Hay que rodearla en sus 3/4 partes, primero cuesta arriba y después cuesta abajo, y tiene hasta carril-bici en la parte ascendente.
Poco antes me adelantaron dos camiones.

A partir del kilómetro 7 la pendiente aumenta y disminuyen las sombras. Las previsiones meteorológicas anunciaban cielos cubiertos y sin lluvia, pero el sol calentaba a gusto. Qué pesadas las moscas.

En un momento dado, miré hacia arriba y vi en las alturas a los dos camiones que me habían pasado. ¿Habrá que subir hasta allí?

En la primera galería anti-avalanchas una pintada clamaba "Teruel resiste".
Por cierto, más arriba hay otra galería que sólo ocupa un carril de la carretera. Una pena, por no poder aprovechar su sombra.

El entorno montañoso de la estación invernal de Gourette es muy bonito, pero el núcleo urbano en sí me pareció muy grande, algo excesivo. A saber cómo estará aquello en invierno. Había un grupo de chavales con bicis, parados, acompañados por un adulto.

De allí hasta arriba ya no hay árboles y los porcentajes son algo más altos, pero también hacía algo más de fresco. De hecho, en cuanto llegué se nubló. Lástima que no lo hubiera hecho una hora antes.
En toda la ascensión no vi a ningún otro cicloturista subiendo, ni por delante ni por detrás, salvo en el último momento, en que vi más abajo a dos chavales (probablemente del grupo que estaba parado en Gourette) que no tardaron en llegar.
Esa falta de ambiente me dejó una sensación algo rara.

En cuanto me acerqué al mojón que señala la cima del puerto y saqué la cámara de fotos se acercó un cicloturista francés ofreciendose a hacerme la foto de rigor. Muy bueno el detalle.

Col d'Aubisque
Col d'Aubisque (35kb)

Había pocos ciclistas, como media docena, además de los turistas reglamentarios y tres caballos que andaban dando vueltas entre los coches del aparcamiento y la gente.

Col d'Aubisque, bar y caballos
Col d'Aubisque, bar y caballos (21kb)

El descenso por el otro lado conduce al circo de Litor, que tenía mucho interés en conocer, después de haber leído algo al respecto y ver algunas fotos.
Los primeros kilómetros estaban de pena debido a la gravilla que había dejado el paso de los camiones; pero, aunque sea a 15 km/h., también se avanza.
Al poco, paré para ponerme los manguitos y el chubasquero. Luego, a hacer una foto y hablar con una inglesa (?) que subía a pie empujando la bici. Nos entendimos malamente. La moza quería saber si lo que quedaba era duro, yo trataba de explicarle lo de la gravilla, y así, con intercambio de sonrisas, continuamos cada cual nuestro camino.
Otra parada para estrenar las perneras, que es lo que queda tras pegarles un tijeretazo inmisericorde a unos leggins de quinceañera comprados en un mercadillo. Se pueden comprar perneras ya hechas, pero es más barato lo otro. Son todo un invento. No saben nada las veinteañeras.
A falta de algún arreglo para que se queden quietas sujetas por el culotte, resultaron la mar de bien. No me quedarán tan bien como a las treintañeras, pero protegen del frío, que es de lo que se trata.

Circo de Litor
Circo de Litor (29kb)
Por el circo de Litor
Por el circo de Litor (25kb)

La siguiente parada fue para colocarme en la frente una linterna que había llevado para atravesar con garantías el primero de los dos túneles que hay antes de iniciar la subida al Soulor.
Mientras hacía los preparativos, pasó la inglesita con un amistoso "bye".
El túnel no es precisamente largo, pero está en curva y es húmedo, muy húmedo. Más parecía una cueva, con las estalactitas goteando, que un túnel de montaña. Toda una experiencia.
¿La linterna? Pues, para mi sorpresa y decepción, no noté su luz, como si no la llevara, y todo por olvidar quitarme las gafas de sol...
Total, que yo, que esperaba ser recordado como ejemplo de prudencia y modelo de previsión, acabé haciendo el indio.
Hala, otra parada para quitármela cuanto antes.
El segundo túnel es muy corto y tiene aspecto de haber sido abierto literalmente a mazazos.

Circo de Litor, segundo túnel
Circo de Litor, segundo túnel (46kb)
Circo de Litor
Circo de Litor (32kb)

Creía que el Aubisque estaba en el departamento francés de los Altos Pirineos, pero el cartel de entrada a dicho departamento estaba después de pasar los dos túneles.

El kilómetro y pico de subida al Soulor por ese lado es puramente anecdótico. Arriba había casi más vacas que personas. Allí me crucé con los dos únicos cicloturistas que no saludaron de entre los que vi en todo el día. Al pasar a mi altura les oí hablar: españoles. Aclarado.

Col de Soulor
Col de Soulor (18kb)

Entre pitos y flautas, empleé una hora en recorrer los 10 kilómetros que separan las cimas del Aubisque y del Soulor. Casi me echan por lento.

Al poco de empezar el descenso hacia Ferrieres, paré para hacer una foto a un cordero y a su señora madre (?). Cerca, había unos cerdos tumbados en medio de la suciedad. Es lo que tienen las comparaciones.

Col de Soulor, cordero y oveja
Col de Soulor, cordero y oveja (37kb)

Bajando, me crucé con algunos (pocos) ciclistas, como una pareja de cierta edad, de esas que llevan un desarrollo asequible y suben a su paso, tan tranquilos y sin perder la sonrisa. Como tiene que ser.

Descenso del Soulor
Descenso del Soulor (41kb)

En Ferrieres, di por finalizado el descenso, cogí agua y me quité el chubasquero. Muy bonito el recorrido por esa zona, aunque se había levantado viento y se había nublado aún más.

Ferrieres
Ferrieres (41kb)
Entre Ferrieres y Arthez d'Asson
Entre Ferrieres y Arthez d'Asson (36kb)

En las cercanías de Asson, llegué a un cruce en el que no estaba indicada la dirección de Coarraze, mi siguiente destino. Pregunté a los ocupantes de una furgoneta, pero resultaron ser españoles y tan despistados como yo (iban a un camping ubicado en Nay). Tras despedirnos, repetí la pregunta a una mujer francesa que llevaba a varios niños en su monovolumen. Como no veía el modo de explicármelo de forma sencilla, me dijo que la siguiera. Pues bueno. Mientras veía cómo se alejaba, puse el plato grande, que utilizo muy poco, y traté de avanzar lo más rápido que pude. Esa preocupación, unida a las dudas sobre si realmente me estaría esperando la mujer en algún sitio o habría decidido olvidarse de mí, hizo que en el momento no le diera mayor importancia al coche que, viniendo en sentido contrario, adelantó a bastante velocidad a otro y volvió a su carril a poca distancia de mí y muy poca de un chico que estaba parado en el arcén. Por la cara que puso este último, parece que la maniobra no le hizo mucha gracia.
Al rato, vi el monovolumen parado junto a unos árboles. Por si acaso, la mujer había hecho bajar a uno de los niños para que se pusiera junto a la carretera y me avisara antes de que me pasara de largo.
Bien informado (la primera a droite, la segunda a gauche y la tercera otra vez a droite), continué hacia Coarraze no sin antes parar un momento en Igon para quitar manguitos y perneras.

Nada más traspasar la entrada (con la inscripción "Lo que a deser no puede faltar") del recinto en que se encuentra el castillo de Coarraze (del que sólo queda una torre), una mujer y un hombre se me quedaron mirando. Les pregunté si podía hacer una foto al castillo y el hombre, que resultó ser uno de sus habitantes, me lo permitió. Me acompañó por un paseo arbolado hasta un punto desde el que se veía bien el conjunto de la torre y la casa que está al lado, en el lugar que antaño ocupó el castillo. La cosa no quedó ahí, pues me preguntó si quería subir a la torre. En ella pasó su infancia el rey Enrique IV.
Nos acercamos en su coche a la casa, donde me presentó a una pareja joven como "un ciclista español interesado por la Historia". Antes de acercarnos a la torre, me hizo pasar a la parte más antigua del edificio. Allí, una mesa grande de madera junto a una chimenea creaba un ambiente de película.
Por lo que dijo, el castillo se puede visitar durante 40 días al año, a partir del 14 de julio (fiesta nacional). Según él, la inscripción de la entrada hace referencia a "la fatalité".
La torre es pentagonal, con un interior muy sobrio. Como el hombre estaba cansado por haber estado podando árboles, me dijo que subiera solo a los pisos superiores. Así lo hice, hasta toparme con una puerta cerrada. Al bajar, me dijo que podía abrir esa puerta, así que vuelta a subir y tras la puerta me encontré en una especie de terraza, en la parte más alta de la torre, contemplando, a un lado, el pueblo, y, al otro, la gave de Pau. Me sentí el rey del mambo.
Tras despedirme del amable señor Dufau, al recoger la bici me encontré con la chica a la que había visto antes en el interior de la casa. Será su hija o la nuera. Me dijo que había estudiado español en la escuela, pero que lo tenía bastante olvidado (aunque me lo dijo en un correcto español). Algo similar me pasa a mí con el francés, y así se lo dije.

Coarraze, torre
Coarraze, torre (33kb)
Coarraze, desde la torre
Coarraze, desde la torre (30kb)
Coarraze, torre
Coarraze, torre (48kb)

Todo contento, seguí hacia Nay. Allí vi por fuera la iglesia, con una hermosa torre, y desde la espaciosa plaza del pueblo continué hacia Arudy, pero lo hice por una carretera que no era la que tenía prevista. Me di cuenta al cabo de unos pocos kilómetros, muy bonitos, pero con más cuestas de las recomendables a esas alturas. Media vuelta, regreso a Nay y a seguir por la carretera correcta.

Entre Nay y Lys
Entre Nay y Lys (23kb)

En Asson hay un oppidum de origen prehistórico, pero debe de estar en las afueras, así que para otro día. Me limité a dar una vuelta por el barrio más antiguo, el de Labat, y a ver por fuera el castillo.

Asson, château d'Abères o de Luppé
Asson, château d'Abères o de Luppé (34kb)

Tenía que haber cogido agua, pero no lo hice. Tampoco en Bruges. Ni en Mifaget, donde tampoco vi a nadie a quien preguntar por una fuente. Al menos, vi el tímpano de la puerta Sur de la iglesia. Era demasiado tarde como para que la iglesia y su cripta estuvieran abiertas. Para otro día, porque parece que ese pueblo era parada importante en el Camino de Santiago.

Mifaget, tímpano de la iglesia
Mifaget, tímpano de la iglesia (36kb)

Me dio la impresión de que iba a andar algo justo de tiempo para regresar a Arudy con luz natural, así que salí enseguida para tratar de llegar lo antes posible.

Una ligera subida y el consiguiente descenso me dejaron en Louvie-Juzon, por donde ya había pasado a la ida, y poco después estaba en Arudy.
Sin dejar las cosas en el coche, fui a dar una vuelta por el pueblo. Cogí agua en un parque y me adentré en el casco urbano. En la plaza había bastante gente sentada en terrazas, niños jugando, música chunta-chunta a todo volumen y buen ambiente. Igual es que estaban en fiestas.

A lo largo del día vi muchas rapaces. En varios casos levantaron el vuelo al aproximarme. Un espectáculo.

No había comido nada desde un rato antes de iniciar la ascensión del Aubisque. Tampoco había sentido la necesidad de hacerlo, cosa extraña. Al menos, no se me apareció el hombre del mazo con una pájara. Ya en el coche, comí algunas cosas que tenía e inicié el regreso. Como el puerto de Larrau no parece el más adecuado para transitar por él de noche, volví por Oloron, Mauleon y Saint Jean Pied de Port. En esta última ciudad tuve que dar un rodeo, tras consultar a unos gendarmes, porque la calle que atraviesa la localidad estaba en parte cerrada al tráfico y tomada por la gente. Si no estaban en fiestas lo parecían.

L'Hôpital St. Blaise de noche
L'Hôpital St. Blaise de noche (28kb)
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