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Saint-Just-Ibarre - Bidouze - Elsarre - Saint-Just-Ibarre
02-05-2009
(mapa)
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De camino a Irurtzun, pasé por un momento un tanto extraño. Me duraba la tontera con la que me había levantado, empezó a sonar en el mp3 una canción que no conseguía reconocer y, de repente, comenzaron a cruzar la carretera, volando a baja altura, media docena de buitres o más, uno tras otro. Surrealista.

Vi a bastantes peregrinos entre Zabaldika y Larrasoaña.

Como otras veces, fui a Saint-Jean-Pied-de-Port por el puerto de Urkiaga, tan bonito como siempre o más.
La travesía de la ciudad, también para variar y siendo sábado, requiere algo de paciencia.

Por Larceveau y Saint-Just-Ibarre llegué al punto de inicio del recorrido que conduce al nacedero del río Bidouze. Contrariamente a lo que me temía, no había ni media docena de coches en el pequeño aparcamiento.

Entre el aparcamiento y el puente de la Bidouze
Entre el aparcamiento y el puente de la Bidouze (65kb)

El cielo estaba nublado, más bien oscuro, y me temí lo peor. Se notaba que había llovido recientemente.

Se va por una pista hasta un puente, a partir del cual se sigue por un sendero más o menos estrecho que va remontando poco a poco, acompañando al río hasta la cueva desde la que surge (o, más bien, resurge tras introducirse durante unos cientos de metros bajo tierra).

Hacia la source de la Bidouze
Hacia la source de la Bidouze (66kb)
Hacia la source de la Bidouze
Hacia la source de la Bidouze (62kb)

Los arroyos que hay que cruzar sucesivamente antes de llegar a la cueva eran cada cual más caudaloso que el anterior, así que en el último había que andar con cuidado para no llenarse las botas de agua.

Hacia la source de la Bidouze
Hacia la source de la Bidouze (61kb)

A medida que se va ascendiendo aumenta el ruido del agua y se va estrechando el paisaje, hasta terminar en la pared en la que se encuentra la cueva.
Aquello es mágico, verde a más no poder, con el musgo por todas partes.
Y está limpio, nada de latas o papeles.

Source de la Bidouze, cueva
Source de la Bidouze, cueva (71kb)
Source de la Bidouze, desde la cueva
Source de la Bidouze, desde la cueva (59kb)

Dejé a gnomos, ondinas y compañía que siguieran a lo suyo y, tras retroceder un poco, comencé a subir por un camino bastante empinado al comienzo del cual me crucé con una pareja, los primeros humanos con los que me encontraba tras saludar a una mujer al poco de dejar el coche y echar a andar.

Subiendo desde la source de la Bidouze
Subiendo desde la source de la Bidouze (45kb)

Entre la pendiente y el estar todo húmedo por la lluvia había que tomarse la subida con calma.
Había descartado intentar subir por un tramo del que había leído referencias en el sentido de que es peligroso, vertiginoso y no sé cuántas cosas más.

Llegué a una pista. Según el pequeño y no muy detallado mapa que llevaba, me encontraba no muy lejos de una laguna. En una crónica había leído que a sus autores les costó encontrarla. Me aventuré en la dirección que indicaba el mapa.

Hacia la laguna de Etchecortia
Hacia la laguna de Etchecortia (59kb)

La pista se convirtió en camino y éste en un estrecho sendero cada vez más difuminado hasta prácticamente desaparecer justo donde arrancaba una ancha pista con pinta de ser de reciente construcción. Desconfié de la misma, busqué la continuación del senderillo por el que había subido, la encontré y, siguiéndolo, vi cerca una depresión contorneada por árboles. Pensé si sería la laguna. Y sí, lo era. Y yo tan contento.

Hacia la laguna de Etchecortia
Hacia la laguna de Etchecortia (23kb)
Laguna de Etchecortia
Laguna de Etchecortia (37kb)

A cierta distancia bajaba un hombre, como surgido de la niebla que cubría los montes.

Retrocedí hasta el punto en el que había alcanzado la pista subiendo desde la zona de la cueva y seguí adelante hacia el pequeño valle de Elsarre, que me recordó un montón al "valle suspendido" de Ata, entre Madotz y San Miguel de Aralar.

Elsarre
Elsarre (23kb)

A partir de allí pretendía alcanzar la fuente de Ahuski, ya conocida de anteriores excursiones (la última, el verano pasado), pero a la que me hacía ilusión volver. Se me hacía raro poder ir a pie desde donde había empezado, porque para ir en coche habría que dar bastante rodeo.

No vi el lugar en el que arranca el camino desde Elsarre y seguí por la pista por la que venía. Esa pista sube hasta alcanzar la carretera que va de Aussurucq a Mendive y Behorleguy, aunque no tenía intención de llegar hasta allí.
Vi una pista que salía hacia la izquierda y por ella me metí.
Al poco, me alcanzó uno en coche con el que me había cruzado un rato antes. También él quería ir a Ahuski y no sabía a dónde conducía la pista en la que nos encontrábamos. Siguió adelante.

Pista entre Elsarre y Bohokortia
Pista entre Elsarre y Bohokortia (56kb)

La pista en cuestión es de esas que van faldeando montañas, como sin querer ganar altura, y acaban por desesperar.
Ya me había hecho ilusiones al ver que el del coche no volvía, lo que me parecía una buena señal, cuando lo vi regresar. Dijo que la pista terminaba más adelante y que de allí continuaba un camino.
Seguí por la pista, ya a paso ligero, llegué a su final, continué por el camino que arrancaba de allí y que se transformaba poco más arriba en una pista de parecido estilo al de la anterior, la seguí durante un rato hasta que eché cuentas del tiempo que tenía disponible y vi que tenía que dar media vuelta ya.
Un tanto frustrado, todavía hice un intento, bosque a través, en un lugar que parecía tener salida al otro lado, pero no era así.
Como darse de cabezazos contra una montaña hasta romperse los cuernos.

Bajando y bajando por la pista, hete aquí que entonces sí vi el lugar en el que se cruzaba con la misma el camino que tenía que haber tomado desde abajo. Me metí por él como un desesperado, más que nada por ver si llegaba a ver Ahuski, aunque fuera en la lejanía; pero no. El caso es que el camino está muy bien señalizado, con numerosas marcas amarillas. No sé en qué estaría pensando cuando pasé por ahí.
Al menos, utilicé el camino para bajar a Elsarre.

Elsarre
Elsarre (26kb)

Iba algo preocupado pensando en el descenso que me esperaba antes de regresar al coche.

Pasó un vehículo. Alcancé a sus tres ocupantes (ya a pie ellos), dos hombres y una chica, que se dirigían a la cueva. Nos separamos por querer buscar yo el sumidero por el que desaparece el río antes de su reaparición en la cueva. Había leído que está muy cerca de la pista y así es. No hay más que seguir el sonido del agua.

Sumidero de la Bidouze
Sumidero de la Bidouze (80kb)

Mientras tanto, no perdía de vista al trío. Uno de ellos parecía ser el entendido y les explicaba cosas a los otros. Estaba intrigado acerca de por dónde pensarían bajar. Tras verlos un rato parados a distancia, los perdí de vista. Me acerqué al lugar en el que acababan de estar y resultó ser el acceso al sendero peligroso ("Danger - Accés interdit") que había descartado a la mañana. Por probar, bajé el primer tramo, pero volví a la pista para bajar por donde había subido antes. No es que me diera miedo o vértigo sino, más bien, las dos cosas a la vez y puede que también alguna más.

Entorno del sumidero de la Bidouze
Entorno del sumidero de la Bidouze (55kb)

Todavía estaba rumiando el disgusto de no haber llegado a Ahuski y el ver que aquellos tres (chica incluida) habían bajado alegremente (es un decir) por la ruta "estrecha, resbaladiza y vertiginosa" (como la definían en uno de los artículos que leí) cuando me vi ante el comienzo del largo descenso (eso me pareció) hasta llegar a terreno civilizado.
Bajé con mucha precaución. Pronto vi las primeras huellas de resbalones ajenos, aunque quién sabe si no las habría producido uno de esos que va derrapando adrede, controlando el tema como los tenistas en tierra batida.
Me alegré de ver que algunas zonas estaban más secas que a la mañana.

Entorno del sumidero de la Bidouze, paisaje
Entorno del sumidero de la Bidouze, paisaje (28kb)

Imagino que habrá visitantes que se lleven una sorpresa al pasar por ahí, creyendo más asequible el camino tras haber dejado el coche al final de Elsarre.

Adelanté a tres jóvenes con unos cuantos niños que volvían de visitar la cueva (supongo). Debe de ser por aquello de que la familia que visita "la source de la Bidouze" unida permanece unida.
Tuvieron el detalle de hacerse a un lado del camino para dejarme pasar, cosa que hice todo ufano, exhibiendo las manchas de barro del pantalón como prueba inequívoca de aventurero consumado.

Entre el puente de la Bidouze y el aparcamiento
Entre el puente de la Bidouze y el aparcamiento (64kb)
Entre el puente de la Bidouze y el aparcamiento
Entre el puente de la Bidouze y el aparcamiento (26kb)
Entre el puente de la Bidouze y el aparcamiento
Entre el puente de la Bidouze y el aparcamiento (37kb)

Paré un momento en St-Just-Ibarre para andar un poco por el exterior del colegio St. Michel de Garikoits, en el que había un par de pancartas que parecían indicar que han cerrado el colegio. Sería una pena.

La última parada la hice en Irulegi, donde visité lo que queda de la antigua iglesia, del siglo XII, y que no vi en una ocasión anterior.

Irulegi, viñedos
Irulegi, viñedos (55kb)
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