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Itzulegi - Urritzate - Aritzakun - Itzulegi

Infernuko errota

24-04-09
(mapa)
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Llevaba algún tiempo queriendo hacer esta excursión, desde que leí un artículo que hablaba de los valles de Aritzakun y Urritzate, en Baztán.
Buscando información en Internet, encontré una descripción muy buena del recorrido en:

www.rutasnavarra.com (Urritzate)
www.rutasnavarra.com (Aritzakun)

Como llegar hasta Bidarrai, ida y vuelta, podía ser mucho y quería conocer los dos valles, decidí seguir un itinerario circular empezando y terminando en el collado de Itzulegi, en la carretera que construyeron los estadounidenses para acceder a la base militar que plantaron en la zona.
El año pasado pasé por ese lugar con la bici y me fijé en la pista que se dirige hacia Aritzakun.

Me volví a presentar en Itzulegi un día en el que habían anunciado buen tiempo hasta la tarde, en que entraría el viento de repente. De momento, por la mañana hacía bueno.
Poco antes de Itzulegi, paré el coche al ver a unas pottokas (caballos pequeños autóctonos) con sus potrillos. Me pasé con ellos casi media hora, parecían de juguete.

Pottokas
Pottokas (48kb)

Al decidir hacer la ida por Urritzate, tal y como hicieron en el caso que está descrito en las páginas citadas, seguí la carretera de Gorramendi durante un par de kilómetros, contemplando diversos núcleos urbanos de Baztán desde las alturas, tales como Amaiur, Erratzu, Arizkun, Elbetea y Elizondo.

Erratzu y Gorostapalo desde Itzulegi
Erratzu y Gorostapalo desde Itzulegi (33kb)

El camino va alternando entre pista y sendero más o menos estrecho. Alguno debió de dedicar tiempo (un montón) y trabajo (otro montón) a acondicionar esa ruta.

De Itzulegi a Urritzate
De Itzulegi a Urritzate (40kb)
Urritzate
Urritzate (70kb)
Urritzate
Urritzate (78kb)

En un momento dado, pasando por una zona algo embarrada, pisé una piedra mojada pensando si no resultaría resbaladiza. Mientras caía de espaldas pensé eso tan socorrido de "mira que lo había pensado". Las consecuencias fueron una queja formal por parte del dedo meñique de la mano derecha y de la correa del reloj. Esto fue lo más misterioso, porque no noté golpe alguno en la mano izquierda y, sin embargo, de pronto me encontré (literalmente) el reloj en el suelo con la correa rota.

Urritzate, borda
Urritzate, borda (59kb)
Urritzate
Urritzate (62kb)
Urritzate
Urritzate (69kb)

Hasta llegar al puente de Sumutsua (donde iniciaría el regreso por el otro lado) no vi a nadie salvo a una mujer del caserío Bidegorrieta, que salió al oír los ladridos de sus perros (luego resultaron amistosos).
Pasé algo de calor, las previsiones se estaban cumpliendo.

Urritzate, caserío Bidegorrieta
Urritzate, caserío Bidegorrieta (31kb)

Descansé un rato en el puente Sumutsua, sin tener muy claro si había cruzado la frontera o no. Es que había unos cuantos coches y la mayoría eran franceses.

Puente Sumutsua
Puente Sumutsua (62kb)
Borda Sumutsua
Borda Sumutsua (36kb)

Al poco de tomar la ruta de Aritzakun volví a parar en un lugar que me gustó.

Esta parte del recorrido resulta bastante distinta de la otra, vi a más gente, se va todo el tiempo por una pista ancha. El río (si es que se le puede llamar así) tiene un montón de rincones bonitos.

Aritzakun
Aritzakun (65kb)
Aritzakun, caballo y borda
Aritzakun, caballo y borda (52kb)
Aritzakun
Aritzakun (71kb)

Lo de la antigua escuela de Aritzakun tiene algo de surrealista. En su momento, con ambos valles más habitados, debió de hacer mucho servicio, pero ahora parece mentira que aquellos edificios fueran años atrás un colegio.

Aritzakun, junto a la escuela
Aritzakun, junto a la escuela (46kb)
Aritzakun, escuela
Aritzakun, escuela (36kb)

Los del tiempo acabaron por acertar también con lo que iba a pasar por la tarde. De pronto, asomaron unas nubes entre dos montañas y en unos cinco minutos estaba todo el cielo nublado. Lo bueno fue que refrescó, mucho mejor para caminar.
Por aparecer, hasta la niebla hizo acto de presencia.

Aritzakun, prado y ovejas
Aritzakun, prado y ovejas (31kb)

Cuando ya me quedaba relativamente poco para terminar, oí un ruido en el bosque y vi un corzo (o lo que fuera). Una agradable sorpresa.

Para cuando llegué al coche la niebla era bastante densa y tuve que conducir a 20 km/h. casi hasta el puerto de Otsondo.

Volví por la carretera que va a Oronoz-Mugaire por Eskisaroi, que había recorrido en sentido inverso con la bici en la mencionada excursión del año pasado, para hacer otra excursión breve: la de Infernuko Errota (el molino del infierno).
El camino arranca desde un caserío que funciona también como restaurante, Etxebertzeko borda, al que se llega no sé si bajando o cayendo por una carretera estrecha con mucha pendiente.
El recorrido hasta el molino es muy bonito y no tiene complicaciones. La pena fue que, por la nubosidad, oscureció de forma que no había suficiente luz para hacer fotos sin flash.

Camino a Infernuko errota
Camino a Infernuko errota (60kb)
Camino a Infernuko errota, haya
Camino a Infernuko errota, haya (61kb)
Infernuko errota desde abajo
Infernuko errota desde abajo (44kb)

Mientras estaba viendo la maquinaria del molino llegó una pareja joven y allí se quedaron mientras regresaba al punto de partida.

Etxebertzeko borda
Etxebertzeko borda (43kb)

Disfruté del paisaje hasta bajar a Oronoz. Es que en bici hay más tiempo para ver las cosas, pero yendo en coche se va más descansado.

Bajando hacia Oronoz, prado y ovejas
Bajando hacia Oronoz, prado y ovejas (23kb)

Camino de Pamplona llovió algo incluso, un sirimiri muy fino.

Paré un rato en Zuasti. Iba con intención de preguntar a quien fuera, al primero que me cruzara por la calle, acerca del asunto del tren por el que anduve indagando en 2007. Tuve suerte, aunque no completa. El primero al que me dirigí sabía algo. Me dijo que la chica tuvo que ser del palacio que todavía se conserva (y que actualmente está integrado en un espacio dedicado al golf) o de otra casa, porque en aquella época no había más casas en Zuasti. Todavía paran algunos trenes en la estación del pueblo. De todas formas, el que debe de saber más cosas, porque conoce muchas historias del pueblo, es el párroco. Lo malo es que aquella tarde no estaba allí.
Para la siguiente.

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