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Ibardin - Manttale - Ibardin

Urruña - Biriatou - Hendaya - Ascain

11-10-2008
(mapa)
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(buscando una piedra en el monte)

El origen de la primera parte de esta excursión está en la novela "La familia de Errotacho", de Baroja, en la que el autor menciona cierto hecho ocurrido hace décadas en la frontera con Francia:

************************

["La familia de Errotacho", páginas 57-58 (de una edición de unas 260 páginas)]

(...)
Gastón tuvo sus disgustos con los carabineros. Los contrabandistas estaban dispuestos a no venir a las manos y a huir para evitar las refriegas; pero, aun así, a veces corría la sangre.
Un día iba Gastón con tres muchachos vascofranceses de la cuadrilla por el monte con sus paquetes al hombro. Les seguía un carabinero por aquellas cuestas con dificultad. Los contrabandistas le llevaban gran ventaja y se sentaban de cuando en cuando. El carabinero, tras ellos, marchaba desesperado, fatigado y sudando.
–¡Hu!, ¡hu! -le gritaban los tres mozos vascofranceses, riendo.
Al llegar a una muga y pasar la frontera, los tres contrabandistas se sentaron en el campo a descansar y a tomar un bocado. Gastón les advirtió.
–Estamos demasiado cerca de la raya, vamos más para abajo. Yo no me fío.
–¡Bah! Aquí no pueden hacer nada.
–Vamos más lejos.
–¡Ah!... Tonterías. Descansemos.
Los mozos no hicieron caso de la advertencia. El carabinero perseguidor avanzó en territorio francés, se echó a la cara el fusil y le pegó un tiro a uno de los mozos y lo dejó muerto. Los otros dos contrabandistas echaron a correr. El carabinero se metió en tierra francesa, cogió el cadáver por los pies y lo arrastró a tierra española. Después borró todos los rastros de sangre, y hecho esto, comunicó el caso a sus jefes.
Cerca de la muga número 9 hay una piedra con una inscripción y el nombre del muerto.
A pesar de casos así, poco tranquilizadores, los contrabandistas seguían con sus fechorías, burlándose a veces de los carabineros.
(...)

************************

Algún tiempo después de terminar de leer el libro, decidí investigar acerca de la piedra en cuestión.
Pregunté a varias personas por si conocían su existencia. No sabían nada.

Gracias a la página http://mugarris.blogspot.com averigüé que el mojón número 9 se encuentra en la cima del monte Manttale, cerca del puerto de Ibardin, entre Urruña y Bera.

Me presenté en el alto de Ibardin dispuesto a comerme el monte Manttale hasta dar con la piedra en cuestión.
En una curva de la pista que cogí en un primer momento casi choco con un potro asustado que derrapó en el camino al vernos a un señor mayor francés y a un servidor.

A medida que me acercaba al mojón 9 me parecía que estaba a punto de vivir un momento histórico o algo así.
Igual por eso, igual por el viento, me puse a buscar en el lado español. Y lo hice durante bastante tiempo (no diré cuánto). Sin comentarios.

Bahía de Txingudi desde Manttale
Bahía de Txingudi desde Manttale (20kb)
San Juan de Luz desde Manttale
San Juan de Luz desde Manttale (26kb)

Pregunté a los senderistas (todos ellos franceses) por si sabían algo; pero nada, no tenían la menor noticia.
Cuando caí en la cuenta de que estaba haciendo el indio entre arbustos poco amistosos, pasé al lado francés, más despejado. Me volví a animar.
En las cercanías del collado entre el mojón 9 y el 8 vi un sendero que baja hacia territorio francés y decidí que aquel y no otro era el camino que utilizaron los contrabandistas de la época descrita por Baroja.
Pero de la piedra de marras ni rastro.
Al menos, recorrí en su totalidad el foso de la redoute de La Bayonnette, que se ubicaba en el propio monte Manttale.

Foso de Manttale
Foso de Manttale (55kb)
Larrun desde Manttale
Larrun desde Manttale (15kb)

En vista de que cada vez me iba quedando menos tiempo para andar en bicicleta por la tarde, decidí suspender la búsqueda.
No descarto volver en otra ocasión, por si se me aparece la Virgen.
Las vistas de la bahía de Txingudi, Peñas de Aia y Larrun, muy chulas.

Bajando de vuelta a Ibardin, hice amistad con un potro al que me fui acercando poco a poco y se dejó acariciar. Al poco, aparecieron unas familias francesas, los niños vieron la jugada y se acercaron al trote diciendo eso tan francés de "oh, la la". El potro optó por alejarse prudentemente.
También, vi una zona de cromlechs localizados por Don José Miguel Barandiaran.

Potro cerca de Ibardin
Potro cerca de Ibardin (63kb)
Ventas de Ibardin y Larrun
Ventas de Ibardin y Larrun (31kb)
Cromlech cerca de Ibardin
Cromlech cerca de Ibardin (46kb)

Cada vez hacía más viento. En las ventas de Ibardin andaba mucha gente.

Dejé el coche algo más abajo de donde comienza el puerto, cerca del cruce hacia Oleta, y me puse a pedalear rumbo a Urruña.
Visité la ermita de Sokorri, a poco más de un kilómetro del pueblo.
Se construyó en 1627 como agradecimiento de los soldados que iban en barco a liberar La Rochelle. El viento les llevaba a caer en manos de los ingleses, rezaron para que cambiara, como así fue, cumplieron su misión y, de regreso, hicieron levantar la ermita.
En torno a la misma hay muchas estelas discoidales, que recuerdan a los 145 muertos en una epidemia de cólera que tuvo lugar en 1855.
El rato que estuve allí fue muy agradable, muy tranquilo.

Urruña, ermita de Sokorri
Urruña, ermita de Sokorri (61kb)
Peñas de Aia desde Urruña
Peñas de Aia desde Urruña (19kb)

Después de contemplar la Isla de los Faisanes, en el río Bidasoa, tiré hacia Biriatou. Hacía años que tenía a ese pueblo en lista de espera. También lo menciona Baroja en varias de sus novelas.

Behobia, isla de los faisanes
Behobia, isla de los faisanes (30kb)

Rodeé el pueblo y seguí una carreterita para ver a dónde iba. Llegué a un mini barrio con varias casas, una de las cuales funciona, según parece, como restaurante. De hecho, allí se estaba celebrando el banquete de bodas de una pareja cuyo coche se encontraba en las cercanías lujosamente adornado.
Al ver la indicación "GR-10, col Courlecou, Kurlekuko lepoa" se me ocurrió indagar a ver a dónde se llega por ese collado.
Vi a una chica con uniforme y hacia ella me dirigí, pensando que sería una de las camareras del banquete. Al empezar a preguntarle, me fijé mejor y vi que el supuesto uniforme le llegaba hasta los pies...
Dejé en paz a la novia y volví al pueblo continuando por la misma carretera por la que había venido.
En la iglesia todavía estaban los adornos de la boda y las sillas utilizados por los novios. Que les vaya bien.

Biriatou, coche de recién casados
Biriatou, coche de recién casados (34kb)
Biriatou
Biriatou (35kb)
Biriatou
Biriatou (23kb)

La parte francesa de Behobia parece comprimida, salvo la zona de las casas nuevas. Frontón, iglesia y algunas casas en poco espacio.
Mientras unos chicos daban pelotazos en el frontón, una chica pasaba el rato con un DVD en las pequeñas gradas.

A Hendaya le debía una visita en condiciones y me apliqué a la tarea. Jardín d'Irandatz, estación, iglesia y alrededores, y a buscar el acceso al paseo que bordea la bahía de Txingudi. Una gozada. Por él llegué al puerto, con cantidad de barquitos y barcos de recreo.
Se fue nublando y nublando.
Unos cuantos surferos se peleaban con las olas con poco éxito.

Hendaya, vías de la estación
Hendaya, vías de la estación (42kb)
Hendaya, iglesia, interior
Hendaya, iglesia, interior (43kb)
Fuenterrabía desde Hendaya
Fuenterrabía desde Hendaya (26kb)
Hendaya, puerto
Hendaya, puerto (29kb)
Hendaya, playa
Hendaya, playa (19kb)
Hendaya, playa, las dos gemelas
Hendaya, playa, las dos gemelas (13kb)

Al llegar a la rotonda desde la que se sube hacia Abbadie me encontré con que el acceso estaba cerrado por estarse filmando una película.
Un par de semanas antes estaba aquello de bote en bote por celebrarse la Fête de la Corniche y ahora esto.

De camino hacia la carretera de Behobia a San Juan de Luz me acerqué al parque Florenia, que ya sabía que estaba cerrado.
Volví a ver el mar en Sokoa. En Ziburu/Ciboure, entré en la zona portuaria y localicé el edificio que fue monasterio de los Recoletos, ahora abandonado.

Ziburu desde el puerto
Ziburu desde el puerto (46kb)
Ziburu, convento de los Recoletos
Ziburu, convento de los Recoletos (33kb)

Como la tarde iba avanzando, me dirigí sin pausa a Askain. Como en la anterior excursión, me puse a buscar la casa Azkubea, empezando por la zona que me habían indicado entonces.
Allí nadie sabía nada; a alguno le sonaba, pero no sabía por dónde quedaba. Por fin, una mujer me dio indicaciones precisas y para allá fui... para encontrar a un hombre que me devolvió al punto de partida con nuevas orientaciones. Y esta vez sí que eran las buenas, porque, tras cruzar una zona de bosque y hacer caso omiso a las típicas indicaciones de "propiedad privada", encontré, por fin, la casa buscada.
Aquello me gustó mucho, no sé si porque realmente lo es o por lo que me había costado encontrarlo.

Azkaine, casa
Azkaine, casa (23kb)
Azkaine, casa Azkubea
Azkaine, casa Azkubea (33kb)
Azkaine, casa Azkubea
Azkaine, casa Azkubea (34kb)

Por la zona de Oleta, regresando hacia el coche, el viento iba empujando las hojas secas por la carretera. Aires de otoño.

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