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Velate - Saioa

Erratzu - Xorroxin

08-11-2007
(mapa)
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Dejé el coche en el puerto de Velate y me dispuse a seguir unos apuntes que llevaba, pero lo que ponía en ellos no coincidía en nada con lo que veía. Pregunté a unos que andaban cerca y acabé tirando por una pista que luego enlazaba con la antigua calzada que pasa junto a la iglesia de lo que fue el monasterio de Santa María, del siglo XII. Hay un recorrido circular bastante bonito de un par de kilómetros desde la carretera al monasterio que me sirvió para localizar el aparcamiento desde el que tenía que haber empezado a andar.

Velate, monasterio
Velate, monasterio (33kb)
Velate, entre la carretera y el monasterio
Velate, entre la carretera y el monasterio (56kb)

La calzada tiene un tramo con unas piedras clavadas en el suelo, en plan menhires, para servir de orientación en caso de nevadas.

Luego, me dirigí hacia el monte Saioa. De camino, hice amistad con unos ejemplares de pottoka que se me fueron acercando sin mucha confianza.

Hacia el Okolin
Hacia el Okolin (29kb)

También, subí el monte Okolin, que queda de paso y tiene muy buenas vistas.

En el Saioa estuve el tiempo justo para hacerme una foto con el disparador automático, después de que me llevara un rato dejar la cámara sobre unas piedras sin que la moviera el viento.

Velate, calzada con menhires
Velate, calzada con menhires (30kb)
Velate, calzada con menhires
Velate, calzada con menhires (26kb)

En el camino de vuelta hacia la carretera, me topé con un matrimonio (supongo) de catalanes (deduzco). Intercambiamos información, que nos vino bien a las dos partes, y continuamos un rato juntos. Les sugerí algunos sitios para visitar en Navarra e Iparralde. Ya habían estado en algunos de ellos y a otros no habían podido ir en su momento por falta de tiempo. Nos separamos en un punto en el que no teníamos claro por dónde seguir para encontrar la calzada de los menhires; ellos se metieron por un bosque y yo preferí caminar por fuera del mismo. No sé dónde acabaron, pero yo llegué a donde pretendía y, poco después, al coche.

Di una vuelta por Ziga, donde no llegué a entrar en una excursión con la bici. Me gustó mucho. Pude ver la iglesia por dentro porque estaban dos chicas haciendo la limpieza. En la puerta de la iglesia había una lista donde ponía a quién le tocaba limpiar cada fin de semana y así supe que las de ese día eran las Echandia. Al salir, les pregunté "¿Vosotras sois Echandia?" y luego les expliqué por qué lo sabía.

Ziga
Ziga (25kb)
Ziga
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Por Irurita y Elizondo llegué a Erratzu y, de allí, al barrio de Gorostapalo o Gorostapolo, muy bonito. Por un camino en el que no me encontré a nadie y que empezaba con una calzada empedrada llegué a la cascada de Xorroxin. No es que sea gran cosa la cascada en sí, pero el lugar está muy bien.
Cogí también unas castañas.
Se puede volver por otro lado, con un recorrido más largo, pero no tenía tiempo. Igual vuelvo otro día.
De vuelta a Gorostapolo, entablé conversación con unos perros y unos terneros.

Gorostapalo
Gorostapalo (32kb)
Gorostapalo
Gorostapalo (24kb)
Gorostapalo, hacia Xorroxin
Gorostapalo, hacia Xorroxin (23kb)
Gorostapalo, hacia Xorroxin
Gorostapalo, hacia Xorroxin (24kb)
Gorostapalo, ovejas y corderos
Gorostapalo, ovejas y corderos (39kb)
Gorostapalo, hacia Xorroxin
Gorostapalo, hacia Xorroxin (33kb)

Ahí terminó la excursión en sí y empezó otra historia. Fui a Pamplona por el puerto de Velate "nuevo", el de los túneles, que no conocía. Aparqué cerca de la estación del tren, saqué del maletero la bici y con ella me fui a la parte vieja en busca de unas oficinas que el Diario de Navarra tiene en la calle Zapatería, donde pregunté por la posibilidad de datar una noticia a partir del titular de la misma.

El que me atendió, que era el vigilante, me dijo que era difícil y que lo mejor sería que llamara por teléfono y preguntara por los de Documentación, que están hasta las 22 h. Eso de "hasta las 22 h." me decidió a presentarme en la propia sede del Diario.

No fueron muy agradables las peripecias por las aceras de la ciudad, con bastante gente, por evitar el tráfico. Se me hizo largo el trayecto.

Una vez allí, todavía tuve que superar las preguntas de la chica de la recepción para que llamara a los de Documentación y viniera uno a buscarme.

En cuestión de un par de minutos pasé del frío y oscuridad de la calle al calor de unas oficinas, y cambié el agobio de la gente y el tráfico por la tranquilidad de un espacio en el que el que me acompañó hasta allí me presentó a sus compañeros y donde acabé sentado felizmente mientras aquellas tres personas buscaban en sus ordenadores y llamaban por teléfono a otras secciones del periódico tratando de aclarar el asunto.

Todo partió de un artículo que leí a finales de los 70 y que venía a decir, más o menos, lo siguiente:
cuando se construyó el ferrocarril por la zona de Pamplona, uno de los que estaba implicado en el proyecto (ingeniero o lo que fuera) se las arregló para que el tren pasara por un pueblo cercano a Pamplona, porque allí vivía su novia. Y no sólo eso, sino que hasta no muchos años antes de que se escribiera ese artículo paraban en dicha estación todos los trenes, Talgos incluidos. Eso se acabó cuando alguno de Renfe se extrañó al ver lo que pasaba, aparentemente sin causa justificada, y los trenes dejaron de parar.
El artículo, titulado "Unos ojos verdes llevaron el tren a... (y aquí el nombre del pueblo, que no recordaba)", terminaba diciendo que el chico y la chica se casaron, pero que poco después murió ella.

Tras un rato de infructuosos intentos por dar con alguna pista, uno de ellos dijo que de ese asunto ya se había hablado alguna otra vez y que se sospechaba que podría tratarse de una leyenda urbana.
Al menos, el hombre estaba seguro de que el pueblo al que se hacía referencia en esa historia era Zuasti.
Al parecer, lo que en realidad pudo pasar es que el dueño de las tierras por las que tenía que pasar el ferrocarril puso como condición que en ese pueblo hubiera estación. Algo así. De todas formas, el asunto no está claro.
Me marché con una cierta decepción/frustración y con la sensación de que eso se quedará así, sin solución y olvidado.

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