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Irún - Vera - Sara - Dantxarinea - Urdax - Zugarramurdi - Etxalar - Irún
30-06-2007
(mapa)
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Durante el viaje en tren a Irún, vi alarmado cómo se iba despegando el tapón del tetra-brik que llevaba en la bici en lugar del clásico bidón.

En Irún estaban en fiestas, con su Alarde. Andaba la gente como en Sanfermines, pero con una boina roja y más elegantes y sobrios (no sé a la noche...).

Empecé posando en el puente de Santiago, entre Irún y Hendaya, por ser un paso fronterizo del que no tenía foto, aunque ya hubiera pasado por él anteriormente.

De camino a Behobia (en cuyo puente hice otra foto, con la Isla de los Faisanes de fondo), entré en un Lidl para comprar otro tetra-brik. No acababa de hacerme a la idea de andar por allí, vestido de ciclista, con casco y todo, entre jubilados franceses, buscando un tetra-brik de base cuadrada que se adecuara al soporte que preparé artesanalmente en tiempos.

En Urruña, hice una foto desde el exterior del castillo de Urtubi (siglo XV, creo) y tiré hacia el alto de Ibardin, otro de los fronterizos, fácil de subir y de bonito paisaje. Se me ocurrió subir desde el alto propiamente dicho hasta unas ventas en las que pululaban los franceses haciendo compras. Creo que por allí arriba han solido terminar etapas de la Vuelta al País Vasco. No me extraña, esa parte final tiene mucha pendiente.

Urruña, castillo de Urtubi
Urruña, castillo de Urtubi (31kb)
Alto de Ibardin, ventas
Alto de Ibardin, ventas (35kb)

El descenso me llevó a Vera de Bidasoa, donde casi no paré, y seguí hacia el alto de Lizuniaga, que también es fronterizo, pero la inexistente rayita no está en la cima sino medio kilómetro más abajo, donde se encuentra una mesa de piedra con una inscripción y dos mojones.
La mesa de piedra original (que tenía unas inscripciones) la destrozaron hace tiempo para hacer unos escalones para un caserío de Vera. La mesa de repuesto la pusieron los navarros, mientras los franceses se encargaban de los bancos de madera.
Uno de los mojones es bastante antiguo y marcaba los límites del monasterio de Urdax, cuando éste tenía mucha importancia como paso del Camino de Santiago.
Resulta que cada 5 años se juntan allí los franceses de Sara y los navarros de Vera y hacen una fiesta al tiempo que renuevan un tratado de aprovechamiento de unos pastos según el cual el ganado de 4 pueblos puede pastar libremente en los terrenos de todos ellos "sin que puedan ser dirigidos por el pastor, aunque éste pueda ir a recogerlas a terrenos ajenos. Quedan prohibidas las cabras y las vacas".
(Me acuerdo del texto porque le hice una foto)

Vera de Bidasoa
Vera de Bidasoa (40kb)
Alto de Lizuniaga, Mahain Harria
Alto de Lizuniaga, Mahain Harria (58kb)
Casa fuerte de Aramburu, entre Lizuniaga y Sara
Casa fuerte de Aramburu, entre Lizuniaga y Sara (40kb)

Al poco, llegué a Sara. Para variar, pasé junto a la casa en la que vivió durante su exilio D. José Miguel Barandiarán. Hay una zona arbolada que lleva hacia allí desde el pueblo y que me gusta mucho.
Para llegar a esa casa, según se baja de Lizuniaga, hay que tirar a la derecha en un cruce que hay antes del pueblo (indica "Lehenbiskai") y seguir todo recto hasta una curva cerrada a la derecha y en descenso; siguiendo recto, sin tomar la curva, la casa es la primera a la derecha.

De camino hacia la frontera de Dantxarinea me adelantó una docena o más de coches Citroen 2 CV. Iban en plan divertido, tocando la bocina, saludando, la mayoría descapotables, uno de los últimos con una bandera francesa...
Todavía me duraba la sonrisa cuando me crucé con un grupo de ciclistas que iban también con buen ambiente.

No recordaba que en Dantxarinea hubiera tantas ventas, casi todas de un tal Peio. También allí andaban los franceses haciendo gasto.

Continué hacia Urdax/Urdazubi, donde sólo había estado una vez, hace años. Vi una indicación de albergue para peregrinos, aunque estaba cerrado. Según un documental, Urdax era un nido de espías en tiempos de Felipe II.
Había empezado a hacer calor, que a mí no me va nada bien.

Urdax, claustro de la iglesia
Urdax, claustro de la iglesia (35kb)
Urdax
Urdax (29kb)

Por una pista de cemento de respetables pendientes que pasa junto a la entrada de las cuevas de Urdax enlacé con la carretera que va a Zugarramurdi, pueblo famoso por su cueva y los akelarres que en la misma se celebraban. Luego vino la Inquisición, un proceso y la quema en la hoguera de varios vecinos.

Zugarramurdi, iglesia
Zugarramurdi, iglesia (35kb)
Zugarramurdi, panorámica
Zugarramurdi, panorámica (26kb)

Aunque en el mapa no aparece, hay una carretera estrecha que conduce desde Zugarramurdi a las cuevas de Sara y que ofrece su dosis de aventura. Por momentos, el asfalto desaparece o hay baches y piedras de diferentes tamaños. Me crucé con una desbrozadora, así que no está totalmente abandonada.

Al rato, se llega a un restaurante y da la impresión de que la carretera termina allí. Había varios autobuses franceses.
Me metí por un bosque a curiosear, porque oía voces, y vi a mucha gente sentada en unas mesas colocadas en unas cuevas (al parecer no muy profundas) y con velas. Preguntando, me enteré de que las cuevas son del restaurante, que ofrece comidas bajo pedido, y que ese lugar pertenece todavía a Zugarramurdi.

Seguí un poco más y llegué a la zona en la que se encuentra la entrada a las cuevas de Sara. Ya había leído en la prensa que semanas atrás se produjo una riada tremenda que destrozó las infraestructuras de las cuevas, por lo que estarán cerradas al público por tiempo indefinido. Se ve que también la carretera se vio afectada, porque habían echado mucha gravilla y casi me caigo. Me llevé un buen susto.

Luego subí el alto de Lizarrieta, fronterizo, muy bonito, asequible y recién asfaltado; pero con calor, sed y una medio pájara que me pilló a mitad de camino. Una vez arriba, descansé, bebí, comí, hice las fotos de rigor y bajé a Etxalar pensando que si espabilaba podía coger en Irún el tren de las 19,42.
El lado navarro de ese puerto es tan bonito o más que el francés.

Tras pasar el mal trago de un tramo de la carretera que va de Pamplona a Irún, con bastantes camiones a pesar de ser sábado y con un arcén casi inexistente, llegué de nuevo a Vera de Bidasoa. En un campo de fútbol un tanto rústico estaban jugando un partido unos individuos que me parecieron ecuatorianos.
Itzea, la casa de los Baroja, tenía abiertas las contraventanas y también la puerta que da a la calle. Se ve que ya están allí pasando el verano.
A esa hora de la tarde, el breve paseo que arranca de la casa y sigue el curso del río me pareció más bonito que nunca. Además, al haber leído recientemente dos libros de don Pío ("El cura de Monleón" y "La busca"), la cosa tenía aún más aliciente.

Vera de Bidasoa, fuente
Vera de Bidasoa, fuente (50kb)
Vera de Bidasoa, cerca de Itzea
Vera de Bidasoa, cerca de Itzea (50kb)

Subí y bajé Ibardin disfrutando del paisaje y con la noción de si estaba en España o en Francia ya un tanto perdida. Había cruzado la frontera por siete puntos: puente de Santiago entre Irún y Hendaya, Behobia, Ibardin (2 veces), Lizuniaga, Dantxarinea, la carretera Zugarramurdi-Sara, y Lizarrieta.
Crucé por segunda vez el puente de Santiago entre Hendaya e Irún oliendo en el horizonte los festejos del Alarde, evité a la multitud por calles alternativas y llegué a la estación como un señor.
El tren se llenó, como siempre, en San Sebastián con la gente que había ido a pasar el día a la playa, y se fue vaciando, como siempre también, a medida que iban pasando estaciones.

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