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Eugi - Artesiaga - Izpegi - Urepel - Burdinkurutx - Urquiaga - Eugi
29-08-2006
(mapa)
(mapa) (32kb)

El itinerario de esta salida venía a ser, en su mayor parte, una copia del de otra que hice el año pasado y que me gustó mucho, aunque realizada en sentido contrario.

Se pasó todo el día amenazando lluvia, pero sólo cayeron unas gotas durante un rato. Tampoco hizo calor, así que muy bien.

Comencé subiendo el puerto de Artesiaga, que tiene una primera parte muy bonita y fácil, por hayedo.

Artesiaga, vista desde el collado
Artesiaga, vista desde el collado (21kb)

Paré y di unas vueltas en Irurita, Elizondo y Elbete. Otro tanto hice en Erratzu, que tiene unas casas bien hermosas.

Irurita, torre
Irurita, palacio de Jauregia (43kb)

El puerto de Izpegi por el lado navarro es de lo más asequible y agradecido que se haya inventado. Un placer. Arriba me esperaba un autobús de turistas.

Izpegi, vista del lado francés
Izpegi, vista del lado francés (26kb)

En St. Etienne de Baigorri, paseé por una zona cercana a la iglesia, en la orilla opuesta. Llovió algo mientras merodeaba por el hotel Arce, mirando a ver si se podía cruzar un pequeño puente que resultó ser de uso privado del hotel.

St. Etienne de Baigorri, vista general
St. Etienne de Baigorri, vista general (39kb)
St. Etienne de Baigorri, puente e iglesia
St. Etienne de Baigorri, puente e iglesia (42kb)
St. Etienne de Baigorri, puente
St. Etienne de Baigorri, puente (46kb)

Mientras recorría el valle de Aldudes, en vista de que iba bien de tiempo, se me ocurrió acercarme al puerto de Burdinkurutx, sin mayores pretensiones.
Comencé a preguntar por dónde se cogía esa subida y me fueron informando y advirtiendo de que era muy dura. Había visto una altimetría no muy detallada y no parecía que fuera para tanto.

El caso es que lo que me encontré no se correspondía en nada a lo que esperaba. Era mucho más duro. Una carretera estrecha, con gravilla a los lados y en el centro, y con mucha pendiente. Se me acabó metiendo la bici en la gravilla y tuve que parar. Menos mal, porque lo estaba pasando fatal.

Hice cuentas y seguí subiendo, casi todo el tiempo a pie, aunque luego iba a andar algo justo para volver al coche antes de que oscureciera.

Acabé con el recurrente "¿qué hago yo aquí?".

Llegué a un cruce y seguí subiendo. Me iba desesperando al no llegar a ningún lugar que sirviera de referencia o donde hubiera alguien a quien preguntar.
Por fin, alcancé un collado en el que había varios coches. Pregunté a uno por el nombre de aquel lugar: "Burdinkurutxeko lepoa" (collado de Burdinkurutx). Gloria bendita.
La sorpresa fue que la carretera no terminaba allí, como creía, sino que continuaba hacia el puerto de Ibañeta.

(Tiempo después, encontré la altimetría de esa ascensión)

Bajé con una sensación parecida a la que debe de tener quien cae a un agujero.
Se ve que se puede subir (y bajar) por algún otro lado, más respetuoso con el medio ambiente y con el globero, pero yo me estrené por el peor.

Para cuando empecé a ascender Urkiaga estaba bastante cansado. Paré un rato en Esnazu, donde se me acercó un perro muy simpático y nos hicimos amigos.

Esnazu, perro
Esnazu, perro (36kb)

Nada más salir del pueblo está lo más duro del puerto. Aguanté como pude.

Luego no sé qué pasó, porque pasaban los kilómetros y no llegaba arriba, aunque supuestamente debería haberlo hecho ya.
Paró un coche, ocupado por una mujer y un chico, y se ofrecieron a llevarme, bici incluida, porque se me iba a echar la noche encima. Les agradecía el detalle, pero continué. La subida tenía que estar a punto de terminar y luego, cuesta abajo, llegaría pronto al coche.

Y así fue, aunque en las zonas arboladas, al haber menos luz, ya no distinguía bien el suelo. De todas formas, ya sabía que la carretera estaba bien y no tenía baches.

Ya en casa, comprendí lo que me había pasado en Urkiaga. Cuando copié en un papel las distancias intermedias entre los diversos pueblos o lugares por los que tenía pensado pasar no vi un "3" en el mapa (era una fotocopia), poco después de Esnazu. En otras circunstancias, tres kilómetros no son nada, pero aquel día me parecieron un mundo.

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