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Larrau - Holtzarte
17-11-2005
(mapa)
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Llegado a Isaba, comencé a subir con el coche hacia el puerto de Larrau. Al poco, vi una señal de las que indican carretera cortada. Me dio rabia y cometí la tontería de seguir adelante. La carretera estaba limpia hasta la última curva cerrada antes de la cima, poco antes del túnel; pero tampoco es que hubiera mucha nieve. Me empeñé en pasar y lo conseguí tras algunas maniobras.
Me hice ilusiones pensando que ese era el único punto conflictivo y que el resto estaría despejado.

Después de cruzar el túnel, muy cerca de la cima, la nieve cubría algo más de la mitad de la calzada. Volví a meter la pata y se me ocurrió que podría pasar aprovechando la inercia. La nieve engaña, había más cantidad de la que parecía y el resultado fue que me quedé bloqueado con la mitad del coche sobre la nieve.

Entonces llegó el momento de las lamentaciones, pero el coche no se movió de donde estaba.

Puerto de Larrau. Coche en la nieve
Puerto de Larrau. Coche en la nieve (14kb)

Me costó más de dos horas salir de allí. Tuve que quitar la nieve de debajo del coche de forma artesanal, con medios rudimentarios.
Mientras tanto, a ratos llovía; a ratos, no; a ratos, nevaba. La que se mantuvo firme fue la niebla.
A pesar del cansancio, el alivio fue grande cuando pude irme.

De vuelta a Isaba, volví a intentarlo por la Piedra de San Martín. Se notaba que había pasado el quitanieves. De todas formas, el paisaje blanco fuera de la carretera y la experiencia vivida en Larrau me mantenían preocupado.

Belagua
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A partir del desvío hacia Sainte Engrace no había prácticamente rastro de nieve.

Paré un momento en el acceso a la garganta de Kakoueta para confirmar las fechas de apertura: del 15 de marzo al 15 de noviembre. El resto del año el acceso está cerrado.

Aparqué junto al albergue Laugibar, me preparé rápido y salí a paso ligero hacia la garganta de Holtzarte.
No disfruté mucho del recorrido ni del paisaje por estar pensando ya en el viaje de vuelta.

El sendero ascendía sin mayor problema que el del agua que bajaba por el mismo.

En media hora me presenté en el famoso puente de madera suspendido en la garganta. Al cruzarlo oscila un poco. Hace algo de impresión la altura a la que está. Seguí durante un rato el sendero que va por el otro lado, ascendiendo por el bosque.

Holtzarte
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Holtzarte
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Holtzarte
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De nuevo en el coche, decidí volver por Tardets y Ahusquy, adonde no había subido nunca por ese lado.
Me tomé el viaje con mucha calma y aún más cuando enlacé con la carretera que sube desde Aussurucq. De la calma pasé a las precauciones en el descenso.

Poco antes de Arneguy, me encontré con un coche volcado, apoyado sobre un costado. Había una chica sollozando. Fui a colocar los triángulos de peligro y volví donde ella. Para entonces había parado otro coche. Afortunadamente, la chica parecía estar bien y no había nadie más en el coche. A saber a qué velocidad iba cuando se estrelló. El caso es que había roto un trozo de un pretil y un poste de madera (no sé si de luz o teléfonos), pero en el caso de este último lo había hecho a una altura considerable, al menos a un par de metros, como si el coche hubiera salido volando.
Otro coche más que paró y allí estuvimos esperando a que llegara la grúa. Los operarios demostraron ser eficientes y detallistas, dejaron aquello limpio de cristales (los había desde unos 100 m. antes de donde había quedado el vehículo), miraron con una linterna por si había algún objeto en el suelo, echaron serrín por si había aceite...

Terminé por irme el último, tras recoger los triángulos. No los había utilizado nunca antes.

Mientras echaba gasoil en Valcarlos, el chico que me atendió, francés, me dijo que a la tarde había caído un árbol en la carretera que sube a Ibañeta.

Paré un momento en Roncesvalles. En la iglesia sólo estaban dos curas, tal vez rezando vísperas. No llegué a entrar.

Qué bien se queda uno cuando regresa a casa sin mayor novedad después de haber pasado algunas aventuras.

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