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Isaba - Uztárroz - Larrau - Arette - Piedra de San Martín - Isaba
22-09-2005
(mapa)
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Hacía fresco cuando salí de Isaba. Me puse el chubasquero y, hala, a pedalear.

Paré pronto y lo hice durante un buen rato. Quería conocer Obaba, conocida en el mundo real como Uztárroz. Vi con calma el pueblo, empezando por el barrio más pequeño, el de abajo, donde me salió al encuentro un gato pequeño que me acompañó un rato, muy majo.
En la otra parte del pueblo, me informé a través de algunos vecinos de diversos detalles relacionados con la grabación de la película. A los que colaboraron en la misma les dieron una invitación para verla, una vez terminada.

Ustárroz
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De nuevo en la carretera, una mujer mayor me paró para preguntarme si había visto unas vacas. Parecía inofensiva, pero me lo preguntó de una manera que me recordó a las historias del libro de Atxaga.

Subí y baje el alto de Laza mientras el paisaje me alegraba la vista.

La vertiente navarra del puerto de Larrau no tiene nada que ver con la del lado francés. Es civilizada, respetuosa con el cicloturista y entre las vistas que ofrece destacan las del Orhi, primera montaña de los Pirineos que supera los 2.000 metros según se viene de la costa.

Ori, subiendo a Larrau
Ori, subiendo a Larrau (26kb)

La excavadora que la semana pasada me sirvió para hacer la foto de turno estaba esta vez junto a la carretera, al poco de iniciarse el descenso, y había dejado el asfalto sembrado de tierra y piedras pequeñas.

Larrau, últimos 300 metros
Larrau, últimos 300 metros (26kb)

Poco después pinche, aunque, más bien, lo que ocurrió fue que se soltó en parte un parche con el que había arreglado un pinchazo anterior.
Puestos a elegir, no está mal del todo arreglar averías contemplando una panorámica como la que tenía a la vista.

Col de Erroymendi
Col de Erroymendi (14kb)

Bajar un puerto como Larrau tiene su cosa, las manos sufren lo suyo. Esa vertiente, la francesa, es muy bonita y variada.

Al llegar al albergue de Laugibar, me acerqué al acceso a la garganta de Holtzarte. Por lo que ponía, desde allí se tarda una hora en llegar al puente colgante. Para otra vez.

Entre Tardets y Arette me topé con un par de subidas respetables que tuve que subir a pleno sol.

En Arette paré a descansar y a coger agua. Me noté cansado. Se habían juntado unas cuantas cosas, como haber dormido poco y mal, el calor y los kilómetros recorridos hasta entonces, con Larrau de por medio.

En la subida a la Piedra de San Martín, como en algunos otros puertos, hay carteles cada kilómetro indicando la pendiente media que hay que afrontar, además de la distancia que queda hasta la cima. Por lo general, anuncian unas pendientes ligeramente más fuertes que las que figuran en la página web de altimetrías, que parece más fiable.

Teniendo en cuenta el estado físico en que había comenzado la ascensión no podía esperar nada bueno. Tras pasar lo teóricamente peor como buenamente pude, me disponía a intentar disfrutar de lo que quedaba; pero entonces me llevé la desagradable sorpresa de varios kilómetros con subidas y bajadas en lugar de la suave pendiente que esperaba. Pájara a la vista.

Llegando al col de Soudet, un rebaño acababa de meterse en dirección a Sainte Engrace.

Comí la última barrita de cereales que me quedaba, bebí algo y así aguanté en el último de los kilómetros malos que faltaba.

Una vez en el alto, se produjo una situación surrealista. Una semana antes, cuando pasé en sentido contrario, vi como un par de edificios que funcionaban como bares y que, misteriosamente, habían desaparecido. Pensé que era porque aún no había llegado arriba del todo, pero sí lo había hecho. Por si acaso, seguí adelante hasta que vi el cartel de entrada en Navarra. Retrocedí, todo intrigado, y busqué y encontré el mojón 262, el del "Tributo de las tres vacas".
Llegué a la conclusión de que los bares que se habían evaporado consistían en módulos portátiles y que los habían quitado al terminar el verano.

Piedra de San Martín, sima
Piedra de San Martín, sima (53kb)
Piedra de San Martín, mojón 262
Piedra de San Martín, mojón 262 (45kb)

Hacía fresco. Me puse el chubasquero, capucha incluida (debajo del casco), y me dispuse a bajar.
Montado en la bici el fresco se transformaba en frío. Además, la tarde iba avanzando y no quedaban muchos minutos de luz.
Tenía su cosa andar a esas horas por aquellas alturas, no pasaban ni coches ni nada.

Piedra de San Martín, descenso
Piedra de San Martín, descenso (15kb)

Agradecí que terminara el descenso, bastante botoso, y aproveché el falso llano hasta Isaba para terminar la excursión como un señor.

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