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Ordizia - Jentillarri - Lareo - Aiznabardi - Ordizia
18-04-2005
(mapa)
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Salió un día lluvioso, pero tenía ganas de ir al monte y fui.

Pronto empecé a sudar.

Lazkaomendi
Lazkaomendi (12kb)
San Juan de Anteportalatinam
San Juan de Anteportalatinam (14kb)

Tras pasar por Oiangu y Lazkaomendi, acercándome a Intxusti, se me ocurrió ir al refugio de Bostbideeta siguiendo una pista que creí reconocer de una ocasión anterior.

Hacia Intxusti
Hacia Intxusti (50kb)

Caminé, caminé y caminé, y no llegaba a ningún sitio. Pensé en retroceder; pero, entonces, habría perdido el tiempo en balde y me quedaría sin saber a dónde conducía la pista. Así que seguí y seguí.
Finalmente, llegué a un punto situado entre el antiguo balneario de Los Remedios y el último caserío que hay antes de él. Menos mal que se trataba de un lugar conocido. Ya puestos, me acerqué hasta Los Remedios. Una pena que un lugar así esté en ruinas. Hace años, un montañero me comentó en las inmediaciones de Murumendi que, décadas atrás, hubo un proyecto de bajar hasta Ataun el agua sulfurosa de ese lugar por medio de tuberías de cerámica, pero parece ser que el agua perdía temperatura y todo quedó en nada.

Jentilbaratza, desde cerca de Los Remedios
Jentilbaratza, desde cerca de Los Remedios (21kb)
Los Remedios, fuente
Los Remedios, fuente (65kb)

De Los Remedios llegué sin problemas a Bostbideeta. Por lo visto, el nombre del refugio es Aldazbarrena. Se conserva en buen estado, aunque las literas no tienen ni somier ni colchón.
Hasta llegar allí, había estado lloviendo la mayor parte del tiempo.

No acerté a la primera a alcanzar la pista que había seguido en un principio, pero al final apareció, llegué a la fuente de Intxusti y descansé media hora tan a gusto.

Al llegar a Napar iturri, tiré hacia Jentillarri y estuve otro rato allí. Nada más llegar, se puso a llover durante un rato.

Jentillarri
Jentillarri (43kb)

De vuelta a Napar iturri, temía encontrarme con problemas camino de Lareo debido a las lluvias, pero no fue así, afortunadamente. El embalse estaba prácticamente lleno.

Lareo
Lareo (14kb)

En cambio, por la zona de Zaldarreta había bastante barro por andar unos camiones sacando madera.

En vez de bajar hacia la Kaxeta por la pista que va a Urkillaga lo hice por el camino, hacia Aia.

Bajando hacia la Kaxeta
Bajando hacia la Kaxeta (62kb)

Como el día iba de improvisaciones, me dio por subir el Aiznabardi, junto al cual había pasado ya varias veces sin subirlo. La parte final tiene fuerte pendiente.
Y otra más, cerca de Aia se me ocurrió conocer un tramo que conduce a un poste señalizador junto al que encontré hace años un palo que aún conservo y sigo utilizando cuando voy al monte.
Me gustó ese recorrido, cruzando un par de arroyos. Además, el tiempo mejoró y salió el sol.

El descenso hacia el valle se me hizo relativamente corto.
En el río, un hombre estaba dentro del agua, pescando.

De nuevo se cubrió el cielo, se levantó un fuerte viento y se puso a llover. Creía que no me iba a mojar mucho, pero pronto vi que me estaba empapando y paré junto a unos caseríos. Por caer, cayó también algo de granizo.
Si la lluvia llega a pillarme un poco antes me habría calado del todo.

Cuando aflojó un poco reanudé la marcha.
Paré un momento en el caserío de unos parientes, Atxurrena.

A partir del barrio de Ergoiena, continué por el camino que va al otro lado del río. Está muy bien ese sendero.
Dejó de llover, pero empezaba a notar síntomas de humedad en el pie derecho.

A partir del barrio de San Gregorio, tal vez por aquello de seguir trazando el itinerario sobre la marcha, decidí seguir por un pinar que no conocía y que aparece en los planos del pueblo como un recorrido alternativo al del camino que va junto al río.
Se sube más o menos fuerte durante un rato, por un sendero estrecho en el que había bastante agua.
A partir de cuando termina la subida el recorrido es bastante bonito.
Bajando de nuevo a la carretera, además de notar ya los dos pies mojados, empezó a dolerme mucho un dedo del pie izquierdo. Paré a mirar qué le pasaba, pero no vi nada anormal.

Llegué al barrio de San Martín y continué por el amable sendero hasta Lazkao. Poco antes, vi la ermita de San Prudencio, en la que no me había fijado otras veces.

A la altura de la CAF (donde se fabrican la mayoría de los trenes que circulan por el país) se puso a llover fuerte otra vez.
Llegué a casa casi anocheciendo.

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