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Bergara - Azkoitia - Azpeitia - Lasao - Zestoa - Bergara
22-09-2004
(mapa)
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Salí de casa un poco tarde.
Llegué a Bergara, que me recuerda a tiempos pretéritos, me preparé rápido y comencé a ascender Elosua, también conocido como Gorla.
Me resultó más asequible de lo que me pareció cuando lo subí en coche un par de semanas antes.
Bajando, me desvié un momento para visitar el barrio de Elosua propiamente dicho.

Subiendo Elosua desde Bergara
Subiendo Elosua desde Bergara (19kb)

Una vez en Azkoitia, vi sin prisa el pueblo, empezando por una ermita (la de San Martín) que está en un alto y que funciona como museo arqueológico. En el pueblo hay bastantes palacios, casas-torre, conventos, etc. Había cantidad de niños y niñas con bici.

Tras parar un momento en Loiola, continué por un paseo en el que se encuentra el museo de Medio Ambiente.

En Azpeitia, anduve rondando por el Museo del Tren, me gustó mucho la casa-torre de Enparan y recorrí las 3 calles más céntricas del pueblo.

Para ir a Zestoa no tenía necesidad de volver a pasar por un cruce que se encontraba en obras a la entrada del pueblo, ni atravesar una zona industrial desagradable... pero eso lo supe después.

Me detuve en el barrio de Lasao, donde me gustó mucho una casa, pregunté a unos trabajadores por ella y me dijeron que ahora pertenece al grupo de Proyecto Hombre.
La ermita del barrio se construyó para recordar que en ese lugar estuvo San Ignacio de Loiola cuando volvía a Azpeitia desde París.

Lasao (Zestoa)
Lasao (Zestoa) (41kb)

Llegando a Zestoa, entré en el recinto del antiguo balneario, hoy hotel de 3 estrellas. También, me hice una foto junto a la antigua estación del tren.
Después, fui derecho al palacio de Lili, en las afueras, justo donde empieza la subida a Endoia. Había subido por allí recientemente, camino de Azurki, con tremendas pendientes en ambos casos, y se me ocurrió la gracia de subir la primera rampa para ver qué longitud tiene: unos 100 metros.

Como es también desde el palacio de Lili desde donde se accede a la zona donde se halla la cueva de Ekain, me metí por una carreterita y llegué a Sastarrain, donde hay una escuela agraria para chavales que parece una gozada. Poco antes, había visto a una profesora con un grupo de chavalillas que hacían algo parecido a escalada ayudándose de una cuerda; en la escuela, además de gallinas, caballos y demás, un profesor estaba dando explicaciones de agricultura a unos niños sobre el mismo terreno. Seguí adelante, por un camino de piedrecillas y tierra, no muy apto para una bici de carretera, hasta llegar a una casa en la que pregunté por la ubicación de la cueva a un chico. Me dio las mismas explicaciones que me había dado una chica junto a la escuela de marras. Regresé allí y busqué y encontré la entrada de la cueva, que está cerrada.

Zestoa, palacio de Lili
Zestoa, palacio de Lili (20kb)
Zestoa, palacio de Lili
Zestoa, palacio de Lili (26kb)
Zestoa, entrada de la cueva de Ekain
Zestoa, entrada de la cueva de Ekain (51kb)

Había pensado ir a Aizarnazabal, pero lo descarté en vista de la hora. De todas formas, di una vuelta por el casco urbano de Zestoa. Me gustó la plaza, con el suelo de cantos rodados, y localicé sin pretenderlo la casa en la que vivió Pío Baroja, cosa que me hizo ilusión.

Zestoa, casa en que vivió Baroja
Zestoa, casa en que vivió Baroja (21kb)
Zestoa, casa en que vivió Baroja
Zestoa, casa en que vivió Baroja (29kb)

A la vuelta, sustituí la carretera por el trazado del desaparecido tren y que hoy es un paseo con gravilla fina que discurre por el otro lado del río, desde una gasolinera después de Lasao hasta una estación del antiguo tren, punto en el que pasa por debajo de la carretera y enlaza con un paseo junto al río.
De nuevo en Azpeitia, retomé esa vía verde y la seguí hasta Loiola y, después, hasta las cercanías de Azkoitia, donde no se podía continuar por el sendero al estar este vallado. Andaba cantidad de gente por él, gente de todas las edades.

Me tomé con calma la segunda subida de Elosua, más larga pero más suave que la del otro lado. El paisaje es muy bonito. Lo malo es que empezaba a hacerse tarde y me estaba quedando frío.
Bajé relativamente rápido, dentro de lo que cabe, pues suelo bajar con prudencia, pero aun así me adelantó a toda velocidad uno que iba con una BTT. Digo yo que conocería la carretera y que habría pasado por allí cantidad de veces. Increíble.

Como para cuando llegué al coche ya me había quedado frío del todo, dejé para mejor ocasión un paseo a pie por Bergara, que lo merece.

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