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Prantsez erreka - Pallardi - Errenaga - Hirumugarrieta - Balerdi - Azkarate
25-06-2004
(mapa)
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La travesía de las Malloas es una de las más serias que se pueden hacer en la sierra de Aralar.
Tiene la pega de que no hay fuentes a mano y tampoco sombras.

Al no poder hacer un recorrido circular, dejé el coche en el punto de llegada, el pueblo de Azkarate, y me puse a hacer auto-stop buscando a quien me llevara hasta la mitad, más o menos, de la carretera que sube de Lekunberri al santuario de San Miguel de Aralar.
El primero en cogerme, bajando por la carretera hacia Atallu, fue un señor mayor que llevaba al nieto a la guardería de Betelu, donde me dejó.
Eché a andar, esperando que parara algún coche, pero luego comprendí que habría sido mejor esperar en el propio pueblo, pues parece que eso da más confianza a la gente que el ver a uno que va solo por la carretera.
Pasaban pocos coches y no paraban, y el tiempo que se iba en balde.
Por fin, me cogió un chico de Betelu que iba a Lekunberri. El hombre andaba tratando de obtener el título oficial de euskera (el EGA), a pesar de hablarlo de toda la vida. Muy majo, acabó llevándome hasta Baraibar.
A pesar de que casi ningún coche subía más allá del pueblo, uno que lo hizo me recogió y me llevó hasta el punto de inicio de mi recorrido, el punto kilométrico 10, donde sale una pista junto a la carretera.

Etzantza
Etzantza (23kb)

Al problema del tiempo perdido en maniobras autostopistas se unió el tiempo, con pinta de que iba a ser un día caluroso, y el no verme muy bien de forma, en parte por haber dormido poco las últimas noches.
Durante un rato, se unió la niebla a las complicaciones, pero el peor contratiempo fue la rotura de una de las botas. Ya sabía que no eran buenas, pero el descosido era escandaloso.

Txurtxur, desde Uarrain
Txurtxur, desde Uarrain (24kb)
Tuturre, desde Uarrain
Tuturre, desde Uarrain (30kb)
Pallardi, desde Tuturre
Pallardi, desde Tuturre (18kb)

Como el calor iba en aumento y me estaba quedando sin agua, me salté el monte Kurutzeaga para poder ir a Errenaga a rellenar la botella. Bien por la fuente, con su agua fresca a pesar de los pesares.

Vi bastantes potrillos, ternenitos, corderos, etc.

De nuevo en la ruta, subí dignamente Himugarrieta, ayudado por una brisa fresca.

Kurutzeaga, desde Beldarri
Kurutzeaga, desde Beldarri (35kb)
Hirumugarrieta
Hirumugarrieta (32kb)
Hirumugarrieta, desde Aldaon
Hirumugarrieta, desde Aldaon (25kb)

A partir de allí empecé a sufrir en los descensos de los sucesivos montes, bastante peores que las subidas.

Beoin, Artubi y Balerdi, desde Aldaon
Beoin, Artubi y Balerdi, desde Aldaon (31kb)

Llegado al Aldaon, decidí desviarme un momento y encaminarme al Urgute para confirmar que fue el monte al que llegué un infausto día en que me perdí, en medio de la niebla y de la lluvia, hace unos años.
Tras ver que en el buzón (bastante nuevo) se le denominaba Urgoiti, de 1.293 m., me dirigí hacia el Beoin. Justo entonces me di cuenta de que había una chica cerca tomando el sol desnuda. Hice algo de ruido para alertarla. Para cuando pasé cerca de ella se había puesto una camiseta. Pobrecilla. Vete al monte, a un monte al que no va nadie, a tomar el sol tranquila, para que aparezca un despistado a incordiar.

Descendiendo de Beoin
Descendiendo de Beoin (13kb)

A medida que me acercaba al Balerdi iba en aumento mi nerviosismo.
Me preparé psicológicamente como buenamente pude en la cima anterior, Artubi, donde descansé un rato (como había hecho en casi todas las cimas anteriores).
Habrá quien recorra la aérea cresta que conduce al Balerdi silbando y con las manos en los bolsillos, pero yo pasé en varios puntos a cuatro patas.

Desde Balerdi, 1
Desde Balerdi, 1 (15kb)

Cumplido felizmente el trámite (ida y vuelta), llegué al collado de Astunalde bastante cansado. Allí terminé el agua que me quedaba.

El descenso desde allí hasta Azkarate fue un suplicio. Se me hizo interminable. La avería de la bota encontró un socio en el estrecho senderillo, casi oculto por la hierba. Como el descosido iba a más, acabé recurriendo a una cuerda para que no se me escapara el pie por el agujero.

Seguramente por el mal estado en que me encontraba, perdí el camino en una zona confusa y acabé en una pista que, si bien parecía dirigirse al pueblo, luego resultó que se desviaba, por lo que llegué a donde había dejado el coche tras saltar una verja y atravesar una finca con frutales y una zona de bosque que parecía irreal de lo frondoso que era.

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